María Laín aterriza con su tercer disco B/SIDE y su primera composición en español “Corazón Destroyer”, producido por David Baldo y en colaboración con Luis Basilio de Los Nastys. Con esta composición quiere plasmar su parte más reivindicativa que la ha conectado con una responsabilidad de la palabra . En la entrevista cuenta más al respecto.

¿Cómo comienzas tu carrera musical?

Comienza en el sótano de la casa de mis padres, con 12 o 13 años. Sirvió de refugio y el contacto con la composición ocurrió de forma natural.

¿Cuáles son las razones que te llevan a componer en ingles hasta ahora en Corazón Destroyer?

El inglés ha estado en mis influencias y en mis veranos de infancia en Suecia, donde tengo familia. 

Fue sencillo incorporarlo a mi lenguaje musical desde mis inicios. Los dobles sentidos del inglés me han dado mucha libertad creativa.

El Corazón Destroyer, en cambio, nace como un grito de guerra y la necesidad de abandonar un lado anestesiado. Ese lado reivindicativo me ha conectado con una responsabilidad con la palabra que hasta ahora desconocía.

¿Qué cambios has tenido desde tu primer disco a este último?

Personalmente, cada vez soy menos dramática, y la música y la producción de mis discos han ido acompañando gradualmente al nivel de intimidad en el discurso. 

Por alguna razón, cada vez suena más sencillo y alegre. No sé qué pasará en el siguiente.

¿Cómo es tu forma de trabajar a la hora de las composiciones?

Soy constante pero no metódica. Me fijé el otro día en que muchas de las ideas para letras me vienen paseando por la calle. Doy muchos paseos. En cuanto a lo demás, no tengo un horario fijo para componer pero sí necesidad y rutina de volcarme al piano y al papel.

¿Descríbenos B/SIDE? 

Disco grabado y producido por David Baldo en Estudios Manuela (Malasaña).

Las canciones y las letras son propias, compuestas al tiempo de ser grabadas desde junio 2018 a febrero 2019. La producción y los arreglos son de David.

El resultado final es un híbrido particular de los dos. 

Con estas canciones e ironizado, potenciado y deformado mis demonios a mi antojo. Dando un espacio a todo lo que sucede en la Cara B del yo. 

Leí en una crónica que musicalmente el disco se podría definir como eclecticisimo alternativo. Podría ser algo así.

¿Cómo ha sido la colaboración con Luis Basilio?

Divertida y acertada. Contacté con él porque tiene la voz y el salvajismo necesarios para clavar un corazón destroyer. En la sesión de grabación encontramos rápidamente lo que buscábamos y lo pasamos realmente bien. 

Un trabajo muy cuidado a nivel vocal y en estética, donde la imagen en los videoclip cobran mucha importancia, ¿has querido enriquecer tu trabajo con notas cinematográficas y cuidando más la fotografía?

La incorporación del fotógrafo Alberto García – Alix y de Frédérique Bangerter ha sido clave para unificar los sucesos del B/SIDE. De ellos me llevo una de las mejores experiencias profesionales y personales de este proceso.

 La imagen cruda y sin edulcorar, es capaz de expresar cualquier rareza. El discurso de las canciones está totalmente integrado al diseño: la ambigüedad del color de la portada, la fuerza de la tipografía y la composición son excelentes. 

Me divierte mucho ser partícipe activa de cualquier proyecto audiovisual que acompaña a la canción. Tanto con Óscar Rough (Fast Food), Ana de Vera de y Pablo de Miguel (Whatsapp Audio) y Alba Fredenand y Enrique Villaluenga (Corazón Destroyer) ha sido muy enriquecedor buscar la poesía en las imágenes, adaptándome a la forma de mirar de cada uno de ellos.

¿Cómo llegas a Albra Fredenand y Enrique Villaluenga para colaborar con ellos en este disco y la parte más visual?

Conocía a Enrique y también su trabajo, y tenía ganas de hacer algo con él.  A Alba la conocí el día del rodaje, pero Instagram me dio la oportunidad de confirmar que su trabajo también me encantaba antes de eso. En cuanto nos pusimos con Corazón Destroyer, hubo mucha fluidez a la hora de generar la idea y el guión. Nos intercambiamos unos cuantos emails París-Madrid / Madrid-París y se hizo la magia. El rodaje fue intenso y llovía a mares. Tuvimos que reaccionar rápido ante la adversidad pero no faltó la risa ni la conexión. Han hecho un trabajo estupendo. No hay que olvidar al director de fotografía, Jorge Rico, que fue una magnífica elección por su parte. 

Muchos festivales hoy en día que dan visibilidad a la música, ¿te gustan o prefieres un concierto individual y pequeño?

A mi lo que me gusta es dar conciertos. La visibilidad que pueden dar un festivales compaginado con cualquier otro formato de directo sería el escenario ideal.

¿Cuáles son tus referentes musicales, y como te influyen a la hora de componer?

Elliott Smith o Eels me influyen por el intimismo de sus letras y su música. Sus discos son la banda sonora de su estado vital, y en ese terreno confesional me siento bastante cercana. El hecho de que también sean más bien inclasificables y no pertenezcan a ningún club, me inspira bastante.

Has tenido varios productores como ha sido la relación con cada uno de ellos.

Con Alicia Alemán me une una estrecha amistad que comienza cuando intentamos que me diera clases de canto. Acto seguido, me ayudó a trabajar mis composiciones y se las llevamos a Gonzalo Lasheras, con quien grabamos Asymmetry. Yo era más niña y estaba pasando por un momento complicado, por eso fue tan humano y sentido. Gonzalo sigue siendo un buen amigo a día de hoy. Suso Saiz, fue el productor junto a Gonzalo y Alicia del siguiente disco (More or Less). Trabajar con él fue una experiencia única. Tiene una sensibilidad muy especial y hubo momentos de empatía incontestable. Los discos grabados en ese estudio son emocionantes por el momento vital que tuvieron. He tenido la suerte de trabajar con tres bestias con los que comparto amistad.

Con David Baldo estuve yendo casi a diario a su estudio durante año. Fue un año intenso que nos unió mucho. Sacamos el disco entre los dos y gracias a David pude desarrollar una sensibilidad e implicación en la producción que hasta entonces no tenía. He aprendido mucho con él.

La banda es casi la del principio ¿es algo importante para ti la continuidad en el trabajo con ellos? ¿Qué papel juegan en las composiciones las canciones?

Tengo una banda buenísima:

José Doel (Ambre) a los teclados y sintetizadores, con quien también comparto casa y con quien compongo hasta el amanecer, las guitarras de Javi Oleaga (Ambre) y de Víctor Pescador (Ángel Stanich) con quien formé mi primer grupo en la adolescencia (Thousand Eyes – Take Me Away) ,Mario Matobella (Kotakiev) al bajo y Samu Terroso (Naked Family) a la batería. 

Sin embargo, soy una compositora solitaria y no suelo contar con la banda para el desarrollo de las composiciones. Si lo hago, es para otros proyectos o por diversión. 

Después de terminar un disco, ¿qué se deja uno en el camino y que ha ganado?

Ganas experiencia y la necesidad de hacer el siguiente.

Un sueño por cumplir

Perseguir mi palabra hasta el final.

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