El viernes 28 se estrena la película Armugán. El último acabador de Jo Sol. Un cinta que aborda los últimos instantes antes de abandonar esta vida y de esa persona que ayuda a que ese viaje sea más fácil. Un proyecto que no solo habla de la muerte, habla de la montaña rusa de la vida, de las idas y venidas del ser humano, y ese paseo por la vida en mayúsculas que casi siempre valora cuando se está perdiendo. Hemos tenido la posibilidad de hablar con el director y guionista y así conocer un poco más de lo que hay detrás de Armugán.

Todas mis películas hablan sobre la conquista de la vida, sobre ese intento de vivir, y en este caso, era un capítulo ya avanzado de ese relato que es cómo vivir la muerte, el paso hacia la muerte. Ese era el punto de partido de la película, y la manera de representarlo con este hombre me fascinaba, con esta profesión de acompañar hasta el final, tan antigua y tan noble, que saber que hacer cuando ya no hay que hacer. Si es un camino con retorno o de desaparición absoluto, toda esa fascinación es lo que me ha llevado a hacer esta película, todos estos interrogantes, todos esos abismos que están presenten en nuestras vidas, pero que no queremos interpretar hasta que llega el momento, y es el espacio donde habita Armugán.

Armugán

Después de ver la película y pudiendo haber pensado que solo nos hablaría de la  muerte, o el proceso de alcanzar la misma, me quedo con la pequeña reflexión, sobre todo en la segunda parte, de que el guion encara además el proceso de vivir, y como Jo Sol comenta, todas sus películas afrontan esa realidad, el proceso de afrontar la vida, y en este caso no iba a perder su seña de identidad, ya que no solo quería hablar de la muerte de una manera trascendente y absoluta, si no de los seres vivos que se dan cuenta que no van a estar aquí para siempre, y que están de paso: Todos esos elementos que se encuentran que hablan en la película y que son igualmente transitorios , el viento, las ovejas, el eco del sonido, todo eso en movimiento es lo que hace avanzar la historia y al final es lo que mece nuestras vidas. Ver como pasa el tiempo, como todo es un círculo y eso lo cuentan los protagonistas.

La película tiene una contextualización y filmación contemplativa en todo su metraje, pero en la segunda parte Jo Sol inserta una narración más poética, entran en juego más conversaciones, que dan otra lectura a las miradas, a los silencios, a los sonidos que antes eran los que contaban. El director admite que también lo siente así, de hecho, nos cuenta que todo lo inicial, el dar paso a los elementos invita a que posteriormente entre la poesía.

La necesidad de cambiar de rumbo en la película es para no solo hablar de una poesía sin cuerpo, de señalar una fragilidad del cuerpo, de una realidad lejana, tenía una idea de bajar a la tierra, al hoy, toda esa idea del no lugar, del no tiempo, del blanco y negro, esa primera parte, ya que había hecho olvidar esa realidad de la muerta, de cómo vivir ese tránsito y dejar introducir un nexo de empatía hacia el que se y hacia el que se queda. Era buscar el cambio de lo impermanente a un grado de madurez para los que lo que vivimos en esta civilización que tenemos tan poco tiempo para contemplar estas cosas. La película intenta devolver desde la naturaleza, desde la sabiduría de un pastor, y también desde el que la odia la vida por lo que nos hace, entender también la vida, pero desde un contenido más literario, más de la participación de la voz y de la reflexión directa. Sabía que podría haber un problema en ese giro, en esa limitación del género que había establecido, y no quería pasar de puntillas por el tema que planteaba, y por eso quise bajar a la ciudad, a ese personaje que odia la vida por lo que nos da.

El cine de Jo Sol impone pocos límites ante los temas que trata, al igual que sus personajes, pero aquí en Argumán en ese giro, hay un proceso de mostrar los límites de uno de los protagonistas. Para el director, esto no es algo que haya realizado premeditado, pero entiende que esa percepción puede ser correcta, y cree que es el fruto del diálogo que intenta realizar con el espectador cuando crea, ir descubriendo cosas que ni siquiera él hubiera pensado que contaba de primeras.

La cinta tiene varias tomas que nos pueden llevar a una representación y una performance. Jo Sol nos cuenta que esa parte fue muy interesante para contar el viaje sobre la muerte: Cuando tienes la oportunidad de trabajar en cuanto a la metodología, tienes la oportunidad de llevar la verdad de un documental, pero quieres intervenir en la ficción, que los personajes no sean reales y que vengan de un mundo mitológico, que se llame Armugán que es un nombre tamil, pero situarlo en el Pirineo, crear un mundo, pero al mismo tiempo quieres que esos personajes se desarrollen de una manera antropológica, completamente orgánica y que no parezcan impostados, es plantarte una serie de contradicciones y no quieres plantearte un trabajo tan metódico y tan arriesgado como es el cine, tan total, intentas hacerlo con la espontaneidad de quien está haciendo una performance, esto es algo que como creador me interesa mucho: trabajo de mesa, muy teatral, plantear personajes con dimensiones que deben contradecir su arquetipo inicial, y al mismo tiempo dejar espacio a lo imprevisto. Todo esto es algo a lo que no quiero renunciar, y si tengo que trabajar con menos presupuesto o no actores, lo hago, y es lo que me hace mantener la narración viva y confiando mucho en la inteligencia de todo el equipo y del público. Ese planteamiento de hacer una película sobre la muerte en un espacio vivo, y mantener la película viva todo el tiempo hasta el último momento del montaje me deja muy satisfecho con el resultado.

La película tiene pocos diálogos, y también aparece una voz en off, pero tampoco excesivos, es un film que se nutre de las imágenes, el director piensa que hubiera podido incluso evitar todo eso, solo el sonido ambiente, pero no hubiera podido plantear de una manera tan frontal la parte literaria, y como consecuencia del debate que expone, y hubiera tenido que entrar, según él, en la dimensión antropológica y más documental, y le daba mucho respeto trabajar solo el silencio y la voz en off, ir a la pretensión del gran cine. Ha preferido quedarse con la libertad expresiva que va mucho más allá de la belleza estética. El nos dice que busca la armonía que parte mucho de la perfomance, y no tanto de la metodología exhaustiva.

La idea de Armugán nació en ese espacio, Ascaso -Boltaña, en las localizaciones cuando acudió a La muestra de cine de Ascaso, supo que era ahí o en ningún otro lugar donde rodaría la idea que tenía. El lugar le daba los elementos que quería incluir en su proyecto. Y poco a poco que todo ha ido rodado por quiénes se han ido uniendo, y esos lugares donde han rodado dice que hacen posible que la película funcione como tiene que funcionar. Según Jo Sol, todo ha aportado: las ovejas, el viento, cada una de las rocas de ese lugar de Sobrarbe, de Pirineos y todas las gentes que nos han ayudado, y han hecho de esta experiencia un acontecimiento cultural, y creo que en el tiempo se mantendrá de cómo todo lo invisible de la región ha participado de una manera determinante a que se llevase a cabo el trabajo, la belleza del mismo y a dotarlo de significado.

UNA PRODUCCIÓN DE LA BENDITA PRODUCE Y SHAKTIMETTA PRODUCCIONS ÍÑIGO MARTÍNEZ • GONZALO CUNILL • NÚRIA LLOANSI • CON LA PARTICIPACIÓN ESPECIAL DE NÚRIA PRIMS GUION Y DIRECCIÓN JO SOL • DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA DANIEL VERGARA • SONIDO LEO DOLGAN • DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN MARÍA JIMÉNEZ DIRECCIÓN DE ARTE CRISTIAN DIAMANTE “DERU” • MÚSICA JUANJO JAVIERRE • MONTAJE AFRA RIGAMONTI • PRODUCCIÓN EJECUTIVA LEO DOLGAN, JO SOL, DANIEL VERGARA

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