El percusionista peruano Manongo Mujica junto al baterista noruego Terje Evensen estarán presentando en España su último trabajo: “Paracas Ritual”. Toda una experiencia sonora donde el jazz, la música electrónica y los sonidos ancestrales estarán fusionados y toman como protagonista al desierto de Paracas, toda una inmersión en la naturaleza y sus sonidos.  La presentación será en Barcelona el 15 (Jamboree Jazz & Dance Club) y en Madrid el 23 de octubre (Sala Clamores). Manongo Mujica nos cuenta cómo llegaron a unirse y cómo han creado este doble Lp, Paracas Ritual:

Este disco nace de un proceso mágico, me llama Terje Evensen (batería) desde Noruega, por una entrevista que me habían hecho sobre mi disco Huaca sonora, porque él le interesó mucho algunas cosas que yo decía sobre el desierto y el silencio. Terje quería ir al desierto con él, pero quería hacerlo en dos días, ya le advirtió Manongo que ese tiempo es el necesario solo para acceder al lugar, que iban a ser necesarios al menos siete días para que pudiera mostrarle algo del desierto.

Nos cuenta que lleva escuchando el desierto más de treinta años, que es una de sus obsesiones, aprender a escuchar la extraordinaria cultura paracas, que es algo fundamental en el Perú, por la calidad de los textiles, es un espacio, el desierto de Paracas que tiene un elemento de lo sacro, un elemento ecológico muy fuerte, un elemento ancestral mítico, y que todo allí resultó ser para ambos una experiencia silenciosa. Se define a él y a Terje como improvisadores y paisajistas, y ese interés común hizo que se hiciera el disco de Paracas Ritual de una manera muy fluida, muy natural y que todo fue grabado en un absoluto silencio, sin explicaciones ni comentarios, que solo tocaron las impresiones interiores que tenían del desierto.

Después de grabar el percusionista Manongo acabó dándose cuenta que lo habían hecho se podía dividir en partes:

Sentí que una zona era el origen, otra la noche, otra como un mito y finalmente el viento, es como un libro, como crear una historia donde tienes las partes y tienen que saber cómo ordenar y estructurar para que funcione. Este tipo de música atmosférica, es una búsqueda de la recuperación de la atmosfera perdida con ese elemento de sacralidad que tienen muchos desiertos y en concreto Paracas que te quedas pasmado del silencio absoluto. Entras en un estado de poesía en el que todo es posible y todo se da, dejas el ciudadano que eras y te conviertes en el salvaje que realmente eres. Es escuchar sin prejuicios, sin ninguna idea de nada, absorto con una escucha profunda y estás grabando esa materia continuamente, que es la tuya, los silencios, los pájaros, las orillas, los vientos, las tormentas…inmerso en un mundo que comienza a hablarte, a decirte cosas, y de ahí nace la composición, de esa vivencia. Terje y yo somos músicos de jazz, pero aquí hemos tratado de escuchar nuestra propia versión de ese territorio mítico y quizá el disco es una traducción imposible de esa otra realidad, que es esta naturaleza salvaje.

Desde luego Paracas Ritual, compuesto de cuatro temas que suman casi 80 minutos, es toda una experiencia sonora, que desprende una tranquilidad absoluta, una relajación vital necesaria en nuestra vorágine de día a día. Pero además en el videoclip que han realizado para presentar el disco, ya sabemos que lo sonoro nos va a llevar mucho más allá, y ahí está el desierto, pero también elementos como el agua y aire, que unidos a la tierra nos dan el resultado de la naturaleza en sí, pero aquí para reivindicar el cuidado que debemos de tener en sí. Cómo el silencio nos ayuda y conserva al ecosistema, a lograr un equilibrio vital necesario.

Al comentarle que personalmente me ha llevado a tierra, mar y aire, admite que hay mucho de ello, que es un viaje hacia lo desconocido atravesando el desierto y entrar en un estado de contemplación de esa otra energía y naturaleza real que te habla, y ese sonido lo denomina como la recuperación de la sonoridad: creo que lo que llamaban, melodía y armonía ya son conceptos muy anacrónicos, ahora hay una posibilidad de hacer música desde uno mismo, sabiendo que carácter y espíritu quieres, pero para ambos era claro que el del desierto era la tonalidad que queríamos tocar, y se nos dio el plano de grabar sobre la naturaleza y sobre eso comenzamos a hacer las estructuras espaciales rítmicas del disco.

El disco está grabado en un doble vinilo, han querido hacer una pequeña metáfora y reivindicación con lo natural, con el principio de todo, de ahí buscar lo inicial, ya que como estos parajes están siempre amenazados por el hombre y el progreso (la gente no ve la belleza de los espacios vacíos), decidieron buscar ese paralelismo con el formato. El disco posee cuatro canciones, que realmente son cuatro estados emocionales y naturales para ellos: Origins, Nightmare at the Desert, Saga, Drums Calling Winds.

Manongo pasó la cuarentena de la covid allí, y le sorprendió que dónde previamente no había nadie en esos momentos era un trasiego constante de camiones, de gente de industrias. Nos cuenta con gran pena qué en su país, Perú, no se protegen los espacios naturales y que la modernización está acabando con todo. Por ello ha querido con este disco salvar la sacralidad del espacio, es una gran protesta por una esencia.

Después de escuchar el disco de Paracas Ritual intenté imaginarme un concierto con ello, y no sabía si lo harían mezclando con imágenes, al igual que en el videoclip, si tocarían intercaladas partes de las canciones, o como serían, ya que no parar en veinte minutos sería algo diferente en un escenario. Y Manongo me dice que para ellos eso va a ser todo un reto, que quieren hacer una síntesis de entre 45 o 60 minutos, y que están buscando los puntos más altos para hacer una traducción a una experiencia en vivo, sabe que es posible solo tienen que saber editar el material, encontrar los momentos más altos y llegar a ellos, para que la audiencia viva la experiencia del desierto desde la música electrónica. Todo estará armonizado con todos los instrumentos que ha ido consiguiendo a lo largo de su carrera, de India, de África y de Perú entre otros, realizando una mezcla de cultura sonora con una electrónica que según él pinta el espacio: es un viaje de unidad en donde ya no son cuatro temas, solo uno, exploración. Y sí van a pasar algunas imágenes, pero reducidas, porque no quieren que la experiencia auditiva se pierda, solo algo referencial para que el espectador se ubique.

Después de analizar todo el compendio de este trabajo, la música y el videoclip, la imagen creo que era algo importante y que sería un buen tándem para algo visual, y efectivamente me confirma que están realizando una película, que tendrá también parte de esas experiencias en los conciertos, y filmaciones de Terej en un bosque en Noruega y a él en el desierto. También están realizando un libro con una fotógrafa peruana Pauline Barberi (autora de la portada del doble vinilo) con fotografías de ella y pinturas de Manongo sobre el desierto, así que lo visual y lo sonoro va a estar muy fundido finalmente.

No lo han querido calificar como jazz porque creen, y saben con conocimiento de causa, que lo que están desarrollando para muchos no será así. Pero no estoy de acuerdo, el jazz siempre ha sido la música de la improvisación, y cada vez más del mestizaje, así que escuchen de fondo al percusionista peruano y al batería noruego que encontrarán una base total de jazz. Ellos lo llaman experimentación jazzística extrema dentro del paisaje, ya que están experimentando dentro del concepto paisajista no del jazz, nos dice que es un swing de la naturaleza.

Un sueño por cumplir: adentrarme más en el concepto sonoro peruano, hay tanto en esta naturaleza que está por descubrir que me gustaría grabar, en mis últimos años la naturaleza como una materia prima extraordinario para crear otros rituales de sonido, y que además nace de Paracas Ritual.

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