Rubén Campos abrirá el ciclo Nuevos Territorios programado por Soleá Morente, en la Sala Berlanga, que está organizado por la Fundación SGAE. Guitarrista curtido desde la infancia, y trabajando con la familia Morente, entre otros, también vuela en solitario y aquí en el ciclo lo demostrará.

¿Cómo nace tu pasión por la música?

Desde niño en casa, mi padre es muy aficionado al flamenco desde siempre, a edad temprana escuchaba vinilos de Vallejo, Pepe Pinto o Caracol en un tocadiscos.

Mi abuela cantaba muy bien por fandangos y tangos. Aparte en las reuniones familiares siempre se ha cantado y bailado.

No sólo escuchaba flamenco, mis tíos también sabían leer solfeo y me daban a escuchar casetes de guitarra española como Narciso Yepes, Tárrega, Falla o Albéniz.

Desde niño tuve una relación con la música especial, sentía que me podía evadir a otros sitios que mi mundo real no me llevaban.

¿Qué significa en tu vida la música?

Es mi forma de respirar, imaginar, crear, vivir y emocionarme. También funciona de cura y escudo de protección. Es como un ángel de la guarda. Al mismo tiempo es una responsabilidad, cuando tomas conciencia que perteneces a una cultura musical, en mi caso el flamenco, me debo a estudiar los cánones, formas estilísticas, armonía y demás para desarrollar la música desde un compromiso serio con la cultura.

Ahora estás en el ciclo de Nuevos Territorios, ¿qué te evoca este título del ciclo, y que hay entre tu música y el nombre?

Pues un territorio nuevo siempre crea ilusión por lo que vas a encontrar, un horizonte por descubrir, una tierra que dé frutos de provecho. Espero que los artistas que participamos en el ciclo cumplamos con las expectativas y seamos tierra fértil para el flamenco.

¿Qué te parece este tipo de ciclos?

Me parecen necesarios para dar visibilidad a estos artistas que nos cuesta llegar de una forma más inmediata a mostrar nuestro trabajo. Promueven los talentos emergentes y la difusión de la cultura, con lo cual ayudan a la sociedad a formar personas más inteligentes y sensibles.

¿Qué significa para Rubén Campos estar dentro del mismo?

Pues en primer lugar un reto porque además se hace en Madrid, yo estudié muchos años con José Jiménez “El Viejin”, creador del sonido caño roto, y sé cómo se vive la guitarra allí, es como una religión, además los guitarristas de allí son buenísimos.

En segundo lugar, que la guitarra de concierto tenga lugar en festivales o ciclos cada vez es menos frecuente, así que significa una manera de reivindicar el lugar de la guitarra en el flamenco.

No sé si el repertorio será el mismo para un concierto que para un ciclo, ¿qué nos vamos a encontrar en tu concierto?

En esta ocasión es algo más reducido por el formato del ciclo al compartir cartel con otra artista, entonces he simplificado el repertorio y he escogido los toques con los que me identifico más y me encuentro más a gusto. Haré como una primera parte de toques sólo y después incorporaré al grupo que me acompaña. Pero va a ser un concierto al estilo tradicional con palmas, cajón y voz, me gusta seguir el camino que nos dejaron los grandes maestros.

¿Qué importancia crees que tienen este tipo de ciclos para los artistas?

Sobre todo visibilidad, a veces tienes trabajos hechos que no los puedes mostrar por falta de oportunidades, crear un evento hoy en día es muy complicado, el flamenco cada vez tiene menos público general, y está volviendo a las salas pequeñas, peñas y reuniones. Aunque sea patrimonio de la humanidad, no se apuesta ni se educa al público a que se consuma el flamenco. Porque flamenco son los cantes, bailes y toques interpretando los palos del flamenco y eso hoy día no vende. Entonces un ciclo como éste que apueste por el flamenco me parece lo más positivo no sólo para los artistas, sino para la cultura del flamenco, porque nosotros pertenecemos al flamenco, él no nos pertenece, nos debemos a él.

¿Qué significa para ti la familia Morente?

Pues imagínate… Enrique es uno de mis referentes como músico y como cantaor, mi música está llena de su genialidad, es un referente. Para mí como músico era un genio y como cantaor un cosmos.

Estrella lo tiene todo, conocimiento, gusto, transmite… es una de las artistas que quedará en la historia del flamenco sin duda.

Kiki, aparte de que nos queremos, siento devoción por su manera no solo de cantar, sino de estar en la música y el flamenco. Es creativo, respetuoso, tiene mucho conocimiento. He aprendido y aprendo mucho de él.

Y Soleá, pues que voy a decir… llevo ya tres para cuatro años de gira con sus conciertos, es una artista que me sorprende cada día, se reinventa cada concierto, lo saca con creatividad, garra… le pone mucho amor y respeto a lo que hace, es una trabajadora nata y de las aficionadas y amantes más grandes que he conocido por y para el flamenco.

Y bueno no se me puede olvidar la Tía Pelota que es una artista genial, pinta, hace esculturas y diseña ropa que te da un pasmo, aparte canta y baila pa rabiar, y hace un atún encebollao y un cocido madrileño que quita las tapaeras del sentío.

Eres de cocinar a fuego lento tus trabajos, ¿Cómo es tu forma de componer?

Pues una composición es compromiso, conocimiento, talento y gusto al servicio de la música, me pienso muchísimo cada nota que pongo, de hecho llevo grabando mi disco cinco años para que quede por lo menos decente. Huyo de los efectos y el aplauso fácil, me parece un posicionamiento muy mediocre para la grandeza que tiene la música flamenca, y levantar un aplauso con narrativa y contenido interesante es muy difícil, hay que trabajar el doble o el triple.

¿Desde qué emoción o sentimiento se compone mejor?

Cada emoción tiene su discurso. Depende las etapas de mi vida, pues he compuesto música inspirada en diferentes vivencias. Pero siempre con emociones que ayuden a crecer como persona, nunca me he inspirado en la rabia o la cólera. Creo que el sentimiento más puro es el amor, tanto productivo como el desamor.

¿Influencias?

Los guitarristas que más me han marcado han sido muchos. Desde Ramón Montoya, Sabicas, Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía, El Viejin, Cañizares o Juan Carlos Romero, son guitarristas que a todos nos han marcado. En el que más me fijo o más le robo es a Sabicas y después lo filtro con lo que he aprendido de otros.

¿Próximos trabajos?

Mi disco, La calle del pensamiento, que ya está acabado, falta la mezcla que la estoy haciendo con Sergio Delgado, y si dios quiere saldrá en 2024.

¿Un sueño por cumplir?

Mi sueño era tocar la guitarra desde niño, el sueño lo he cumplido, ahora sólo me falta aprender a tocarla bien.

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