Hace justo cuatro años que tuvimos en la web una entrevista con Tori Sparks, de las primeras que se publicaron, ha pasado mucho tiempo, una pandemia de por medio, una revolución musical después de que el Covid dejara el sector patas arriba tras meses de parón. Tori Sparks fue de esas artistas que salía cada tarde a los tejados a cantar, a dar voz y alegría a meses de incertidumbre. Ahora, tras una mala racha de salud, revive cuál Ave Fenix para ofrecer un concierto benéfico el próximo día 8, Día Internacional de la Mujer junto con otras compañeras de profesión en la sala Luz de Gas de Barcelona.

Desde La Estrategia le hemos lanzado unas preguntas para saber qué ha vivido durante estos cuatro años, y ojo, tómense su tiempo porque la cantante norteamericana, afincada en Barcelona, se ha explayado, y bien, para contestarnos, algo que se agradece. Pasen, disfruten, lean y después busquen su música:

Cuatro años de la entrevista que hicimos, mucho ha llovido como se suele decir, ¿cómo has pasado todo este tiempo?

Parece que ha pasado un par de décadas y no sólo 4 años desde que nos vimos. Justo estábamos en plena promoción de nuestro último álbum, el disco grabado en directo Wait No More, cuando empezó la pandemia.    

Sé que mucha gente se quejó de sentirse aburrida durante la pandemia, pero la verdad es que no fue así para mí. Pero tampoco fue una época que dediqué a componer, como hicieron muchos de mis compañeros (o compañeras) músicos. He echado una mano en la producción de los nuevos álbumes de bandas como la banda de rock The Mothercrow, los rumberos Alma de Boquerón y el bluesman de Tarragona, Richard White, entre otros.

Durante el confinamiento hice un concierto cada sábado desde el terrado de mi casa para los vecinos — luego, conciertos y festivales en streaming, como todo el mundo — y en 2020 sacamos un disco recopilatorio y solidario, Amor en Los Tiempos de Cuarentena, con grabaciones inéditas de artistas de Barcelona (Los Mambo Jambo, A Contra Blues, Luz Verde, Raynald Colom, yo misma, entre otros) que recaudaba dinero para músicos afectados por la pandemia.

En 2021, fui uno de los tres artistas que representó España en el programa Global Music Match, una iniciativa de exportación musical entre 17 países en 4 continentes que conecta a artistas de todo el mundo. También una canción mía, llamada “Tall Towers,” salió en la banda sonora de una serie de Netflix en 2021, fue el segundo proyecto de los creadores de La Casa de Papel, se llama Sky Rojo – fue grabado hace tiempo ya, pero de repente es mi tema más escuchado en las plataformas de streaming, que me hace gracia, claro. 

Lanzamos un single y un videoclip grabado en confinamiento, «The Man Who Sold the World.” La canción fue incluida como descarga digital en el nuevo vinilo de edición limitada del álbum El Mar, que lanzamos para Record Store Day en 2021, en celebración de mi décimo aniversario desde que llegué a Barcelona. 

Junto con el lanzamiento del vinilo, hemos creado un nuevo espectáculo con arreglos distintos, unos videos y un EP en directo, llamado El Mar Electric, al final de 2022. La idea fue hacer un homenaje a la mezcla de culturas y estilos musicales — americana, española, catalana, árabe, latino y más — que han marcado los 20 años de mi carrera y especialmente mis 10 años viviendo aquí.  

Estrenamos el “show” con cinco conciertos en la primavera de 2023, como parte del ciclo de conciertos de Barcelona Districte Cultural P23. Mientras, hemos estado de gira en Alemania, otras partes de España, he hecho conciertos en Marruecos — y con planes de seguir de gira, ya que no pudimos hacerlo con Wait No More debido a la pandemia, pero resulta que tampoco fue posible en este caso.

Me operaron en el pie derecho un par de veces, una antes de los conciertos presentando El Mar Electric, entonces estaba con un bastón durante unos cuatro meses o así. Todavía tocando, pero un poco débil.

Luego, me recuperé cien por cien, empezamos a recoger un ritmo “normal,” hicimos unos festivales de verano — y justo cuando todo parecía bien y normal, este verano, sufrí una hemorragia en las cuerdas vocales, y cogí un caso de COVID bastante fuerte (nunca lo había cogido durante todo este tiempo de la pandemia) y entre las dos cosas, perdí la voz por completo por un par de meses. Durante un mes no podía ni hablar. Entonces, tuvimos que cancelar conciertos y las ideas que tenía en mente de giras, y después quizás un disco nuevo tenía que esperar. Aunque antes del COVID, cuando “sólo” tenía la lesión en las cuerdas, seguía haciendo conciertos, un par de semanas más para no cancelar los festivales que teníamos, aunque sonaba más como Nick Cave que como yo misma. (Soy muy fan de él, no me malinterpretes, pero tenemos voces distintas…)

Durante este tiempo de recuperación, había rachas en que no podía hacer mucho más que descansar e ir al médico. Después, poco a poco, empecé a dar talleres de técnica de voz y trabajar con otros artistas en el estudio: aunque no podía usar mi propia voz, podía ayudarles en la técnica con las suyas.

A principios de diciembre del año pasado empecé a hacer conciertos cortos, después de muchos doctores, terapeutas de voz, tratamientos, y un montón de medicamentos. Pero es ahora, en los últimos días de febrero y primeros días de marzo, que me siento casi recuperada. No quiero quejarme, sólo que han sido meses complicados — para mí, este último año fue mucho peor que el primer año o dos fuertes de la pandemia.

Estoy feliz y aliviada de poder volver a trabajar, porque hasta ahora, sólo he hecho unos pocos conciertos en acústico y un par de conciertos como invitada donde no tenía que cantar mucho rato. El 8 de marzo será la primera vez que toco con la banda desde principios de agosto.

Concierto el día 8 de marzo, Roots Music Revival, ¿qué se va a encontrar el público asistente?

Bueno, la verdad es que nuestra idea original fue presentar material nuevo en esta fecha, un “pre-disco-nuevo-show,” canciones que había estado planeando escribir durante los ocho meses entre la fecha del 8 de marzo, y la fecha que cerramos el concierto, hace tiempo ya.

Pero con estos problemas de salud bastante graves, no tenía ni voz ni fuerzas para escribir canciones nuevas, entonces obviamente no había material nuevo que presentar. O al menos, no mucho.

Entonces pensé: «¿Pero cómo podemos salvar esta situación? ¿Íbamos a cancelar la fecha?” Pues no. Especialmente porque ya habíamos planteado con la sala convertirlo en un concierto benéfico para una fundación que ayuda a las mujeres, así que la fecha coincidía con el Día Internacional de la Mujer. Lo que decidimos hacer es lo que intento hacer cada vez que la vida gira y se presenta con un problema inesperado: intentar trabajar con lo que hay, convertir un problema en algo constructivo, un error en un acto que funciona.

Esto lo hablé con la banda y con mi publicista, y aunque todavía no estaba completamente recuperada cuando anunciamos la idea, decidimos aprovechar la oportunidad para todavía hacerlo benéfico, pero en lugar de presentar canciones nuevas, volver a mis raíces musicales, presentando un repertorio de canciones de mi época de Chicago y Nashville: canciones que son conocidas por mis fans en los EE.UU. y quizás otras partes de Europa, pero aquí no tanto.    

Entonces, para celebrar haber salido del túnel oscuro de estos meses de enfermedades, un concierto grande rindiendo homenaje a los estilos musicales que son mis raíces — y también para celebrar no sólo mis raíces, pero también las raíces de otras mujeres talentosas que viven y trabajan en esta increíble comunidad artística que tenemos aquí en Barcelona. Invitamos a varias de mis artistas femeninas favoritas, y así nació el evento.

Quiero celebrar todas nuestras raíces musicales, y por eso, los estilos de las canciones que cantarán ellas — y en algunos casos, que cantaremos juntas — son muy variados, desde country a soul, desde rock a música africana. El resultado fue el nombre “Roots Music Revival,” porque todas regresamos a nuestras raíces, lo que nos diferencia, y a la vez celebramos lo que tenemos en común, así como lo que podemos aprender unas de otras.

En el concierto del 8 de marzo, vamos a tocar algunas canciones nuevas, y también algunas canciones que grabé en los cuatro discos que hice antes de mudarme aquí, que todavía sonarán nuevas para muchas de las personas de nuestro público aquí. Pensé que valía la pena exhibir tanto lo nuevo como lo “vintage,” por así decirlo. Y de ahí también surgió la idea del título del concierto.

Porque la palabra “revival” no solo significa una recuperación en el sentido artístico, sino que también significa un renacimiento: volver a vivir, que en cierto modo es así como me siento ahora.

Y al final, lo que empezó como algo malo — “maldita sea, ¿qué hacemos con esta situación?”— se convirtió en una oportunidad realmente hermosa para colaborar con compañeras que admiro, y así apoyar una gran causa. De hecho, estoy muy contenta con cómo ha salido todo.

Quería mencionar también que Luz de Gas es uno de mis lugares favoritos para tocar. Es hermoso, tiene un sonido excelente, y es uno de los únicos lugares en la ciudad que constantemente ofrece su espacio para conciertos benéficos — incluso las noches de fin de semana, lo cual es increíblemente poco común.  

Vuelves más blues, rock y country ¿cómo nace esa vuelta de tuerca?

Mis raíces son el rock y el blues, y la música folk también: Janis Joplin, The Beatles, Led Zeppelin, Joni Mitchell, Tom Waits, David Bowie, Muddy Waters, y muchos más. ¡Pero la verdad es que intenté con todas mis fuerzas evitar la música country el mayor tiempo posible! Esto suena extremadamente tonto, lo sé, especialmente porque mucha música que ya me gustó (blues, folk) tenía mucho en común con el country antiguo. Pero cuando estaba en Nashville, cuando alguien hablaba de “country music,” casi siempre estaban hablando de pop country, y tengo alergia a este estilo. No me gusta la producción ni las canciones, aunque estén bien hechas y con mucho conocimiento detrás. Pero es por eso que no me gusta, porque esta música no tiene alma. Es un producto para intentar vender, y ya. Menos mal que las modas van cambiando y ahora sale gente como Chris Stapleton, joder. 

En fin, por eso, no era fan de country para nada cuando me mudé aquí, pero al estar tan lejos de este mundo, comencé a apreciar mucho más la música country, y darme cuenta de que ya había aprendido mucho, pero muchísimo, de mi tiempo en Nashville, casi sin darme cuenta. Y con eso me refiero al country de la vieja escuela, a la música de raíces auténtica, y me siento muy afortunada de haber aprendido de los grandes músicos, productores e ingenieros de sonido allí. Todo el mundo a mi alrededor era tan bueno en lo que hacían, y tan profesional.

Y al mismo tiempo — cuando perdí mi alergia a country music — también tuve la oportunidad de aprender de todos los y las increíbles músicos de flamenco y rumba que me han rodeado aquí, en Barcelona y en otras partes de España, especialmente en Granada. ¡Por cierto, es la sensación más rara, imaginable estar en el escenario tocando palmas con una banda de rumba, siendo originario de Chicago! Es extraño, pero fantástico al mismo tiempo. Sigo aprendiendo mucho de los grandes músicos que he conocido aquí.

Como resultado, mis últimos álbumes con mi banda de Barcelona han sido una mezcla de fusión de rock, blues y flamenco — y me encantan, pero creo que es importante no olvidar los elementos que realmente te atrajeron a la música en primer lugar.

Así que ahora que he empezado a escribir de nuevo —ahora que he recuperado mi voz y puedo escribir de nuevo — muchas de las nuevas ideas de canciones se inclinan más hacia ese mundo, el blues y el rock, donde había empezado todo.

¿Cómo ha sido la creación de estas nuevas composiciones y la vuelta a tus raíces?

Algunas han sido inspiradas por mis propias experiencias de los últimos años, otras por observar el mundo y la gente que me rodea.

Cuando se trata de escribir canciones, hay dos partes, al menos para mí. La primera parte viene con la idea inicial, o la semilla de una idea, y eso puede surgir prácticamente de cualquier lugar. De una conversación, de un libro, de una imagen.

Por ejemplo, el otro día, estaba tratando de llevar una taza de café a mi oficina y tenía otras cosas en mis manos, además la gata corriendo por allí, y no podía hacer malabarismos con todo, y se me cayó un poco de café. Empezó a gotear sobre el suelo y me vino a la mente una línea (sobre la que todavía no he escrito nada, by the way). Era algo así como: “Te olvidaré gota a gota / Con whiskey y sangre / Automedicándome con esas cosas / En lugar de con amor.”¿Bastante oscuro, verdad? (Aunque fue escrito en inglés – rima mejor.)

Pero no me salió así porque estaba triste, deprimida; cuando estoy pasando por un momento o una situación particularmente dolorosa, normalmente no escribo música. Esa es una idea errónea enorme que tiene mucha gente sobre la creación del arte: que una hace su mejor trabajo cuando está sufriendo. Tal vez algunos músicos, escritores o pintores funcionan de esa manera y no quiero intentar hablar por ellos — pero al menos en mi caso, estos momentos son cuando no escribo ni hago nada creativo. Estoy intentando simplemente sobrevivir, y ya.

Cuando luego, me siento realmente bien, o al menos casi bien, es cuando surgen las ideas. Tengo que tener perspectiva sobre lo que haya pasado para poder decir algo interesante al respecto.  

Luego, la segunda parte del proceso de la composición es tener tiempo para sentarme y trabajar con la guitarra y desarrollar esas semillas de ideas que grabé en momentos aleatorios, para permitir que esas ideas crezcan. Esa es la parte con la que realmente estoy luchando estos días, debido a las limitaciones de mi tiempo, porque estoy preparándome para este gran concierto, así como a otros compromisos relacionados con el trabajo, ahora que estoy más o menos sana y puedo volver a trabajar.

Tengo varios libros llenos de ideas, y espero que después del 8 de marzo las cosas se relajen un poco para que pueda empezar a dedicar más tiempo a trabajar en ideas, crear canciones para un nuevo álbum.

Más que un concierto propio, parece una sesión de buenas amigas, Koko-Jean Davis, Marga Mbande, Jodie Cash, The Sparkles ¿cómo nace la idea de las colaboraciones? No te voy a preguntar algún nombre más porque entiendo que será sorpresa.

La idea fue aprovechar la fecha para invitar algunas de mis artistas femeninas favoritas de la ciudad o cerca, a invitarles a mostrar sus raíces musicales también, y para rendir homenaje a las mujeres que ya nos han inspirado dentro del mundo de la música.

Sí, las invitadas incluyen a Jodie Cash, que es una cantautora increíble. Ella hace rock sureño, y música country. Nuri Thunder, de la banda Big Black Rhino, que tiene una presencia y una voz espectacular. Y tenemos a Marga Mbande, que es una maravilla de la diva del Afro-pop, es increíble. El trío The Sparkles hacen armonías que te pondrá la piel de gallina. Todas estas mujeres escriben su propia música, que es otra cosa que me encanta de ellas.

Koko-Jean Davis tenía que haber formado parte del evento, pero en el último momento no pudo, le surgió un conflicto que no podía evitar.

Esto ha pasado con un par de invitadas que querían estar con nosotras, pero siendo el Día de la Mujer, muchas ya tenían compromisos en otros lados. Pero por suerte, hay tantas artistas buenas que el problema nuestro fue tener demasiadas ideas sobre quién llamar para participar, ¡no al revés!  De hecho, hay muchas que me encantaría que pudieran participar, pero entonces sería un concierto de 6 horas. Así que hemos preguntado primero a artistas que conocemos bien personalmente, o con las que hemos colaborado en el pasado, o porque son artistas a las que respeto mucho y creo que merecen más visibilidad — como una nueva artista que será una sorpresa, una chica muy joven que estamos encantadas y encantados de presentar por primera vez en este concierto. Es muy importante dar visibilidad a las artistas emergentes, ¿sabes?

Y aún quedan por anunciar más artistas sorpresa.

Concierto benéfico para Fundación Ana Bella, ¿qué relación te une con la Fundación?

Los beneficios del concierto se destinarán a la Fundación Ana Bella, como bien dices, una ONG que apoya a madres solteras, así como a mujeres en general supervivientes de situaciones de violencia doméstica.

Cada uno de los “grandes” conciertos que he hecho, desde los tiempos en que vivía en Nashville hasta hoy, siempre ha incluido un aspecto que fue, de alguna manera, beneficio a la comunidad local, ya sea recaudar dinero o simplemente crear conciencia. En este caso, la Fundación Ana Bella no es una organización local, pero empezó en España y es una organización impresionante y hace un trabajo que me parece muy importante.  

Ni siquiera puedo imaginar cómo mi madre, que era madre soltera de dos hijas y dirigía su propia empresa cuando tenía mi edad, podía con todo ella sola. Ella preparaba nuestros almuerzos todos los días, hacía lindos dibujitos en nuestras servilletas, se aseguraba de que asistiéramos a las clases de música en mi caso y a las de equitación en el caso de mi hermana. Y hoy en día, soy músico profesional que ha girado por varios países del mundo, y mi hermana está ayudando a una atleta olímpica a entrenar a sus caballos. 

Mi madre soltera hizo todo eso, de alguna manera. Un día, cuando le pregunté cómo, por supuesto, descubrí cosas de las que no era consciente cuando era niña. Por ejemplo, que ella sólo dormía tres o cuatro horas por la noche, que a veces no comía tan bien para que nosotras comiéramos mejor, y más cosas así. Entonces, siendo una mujer adulta, yo ya, gracias a todo lo que hacía mi madre, quiero apoyar a las organizaciones que ayudan específicamente a las mujeres como ella, pero que no tienen a nadie que las apoye.

Nada de ésto quiere decir que las mujeres lo tengan difícil y los hombres lo tengan fácil. Hay padres solteros que hacen lo mejor que pueden. Hay hombres que han sido víctimas de violencia en sus relaciones. Pero la realidad es que, con mucha frecuencia, la carga de la crianza de los hijos recae sobre las mujeres. Las víctimas de violencia doméstica suelen ser, en la mayoría de los casos, mujeres y niños. Esta organización ayuda a las mujeres que están haciendo lo mejor que pueden, pero necesitan un poco de ayuda extra para darles a sus hijos la oportunidad de tener una buena vida. O tal vez, que han logrado salir de una relación abusiva y simplemente necesitan que alguien esté ahí.

Eres una mujer muy dinámica, recuerdo tus conciertos en las azoteas de Barcelona, ¿qué te empujó a realizar esos conciertos y que te han aportado?,

Fue un impulso de cuidar de la comunidad que tanto ha cuidado de mí, y darla lo único que tenía que dar en este momento: música, y algo de esperanza. Fue un intento de mostrarles que no estaban solos, y que hay algo que disfrutar en esta vida, pasa lo que pasa. Fue para animarles a seguir, y a la vez, supongo que animarme a mí misma también.

Creo que los mejores momentos fueron cuando vino la policía, pero los vecinos me defendieron. Fue el barrio junto luchando por un momento de alegría en una época muy extraña, cuando mucha gente sentía miedo e impotencia.

Estas experiencias me recordaban lo importante que es la música en la vida, y qué responsabilidad tenemos como músicos. Me sentía un poco como me siento ahora: agradecimiento por ello, aún aumentado más, por todo lo que significaba la música en este momento para la gente a mi alrededor, las personas de mi barrio.

Me recordaban todas las razones por las que empecé tocando música hace tantos años — algo que es fácil olvidar a veces, después de tanto tiempo en ello.

Pero honestamente, este último año fue mucho más difícil psicológicamente para mí personalmente que 2020, aunque sé que podría sonar raro. Es que durante la pandemia, todos formábamos parte de una lucha en común. Todo el mundo lo vivía diferente, pero todo el mundo tenía un hilo que nos unía. Este año, fue una lucha dura, y solitaria. El resto del mundo seguía, pero yo no era capaz. Repito, no quiero decir “pobre de mí”, para nada, porque tengo buena gente en mi vida que se preocupaba por mí. Lo valoraba y lo valoro mucho, pero no podían hacer mucho para ayudar en estos momentos.

Lo único positivo de ésto es que he aprendido aún más técnicas de voz que puedo usar para ayudar a mis clientes en el estudio y mis alumnos en los talleres de voz, y también, la experiencia me hacía entender un poco mejor algunos individuos que he conocido a lo largo de los años, personas amargadas con el mundo. Creo que cuando uno o una se siente tan mal, que ha tocado fondo y no sabe salir de esta sensación por un tiempo extendido — no saben quiénes son ya, todo es oscuro, no saben salvarse ni aportar nada constructivo al mundo, ni a sí mismo, entonces acaban odiando el mundo.

Menos mal que sólo bebí, digamos, un par de gotas de este veneno durante este tiempo. No podría vivir así.

Ahora has vivido unos momentos malos de salud, ¿no sé si ese tiempo te ha inspirado para componer, o todo lo contrario?

En el primer mes, cuando me pasó lo de la hemorragia, mi único objetivo y obsesión fue como salvar los festivales y conciertos que teníamos programados para el resto del verano. No quería dejar ni a mi banda, ni a los programadores, ni al público colgado.  

Después, cuando se alargó la recuperación tanto, y encima con tantos problemas, encontrando un o una doctor que tomaba tiempo en diagnosticarme correctamente en lugar de echar la culpa sobre mis supuestos “nervios,” no me sentía nada inspirada. Es que ya es suficientemente desagradable perder la voz — tu herramienta de comunicación, y en mi caso, también mi herramienta de trabajo por más que 20 años — pero se convirtió en algo mucho peor cuando los y las primeros cuatro doctores que visité me insistían que estaba “histérica, así que las mujeres sois muy emocionales, y las cantantes a veces aún más” o “quizás incapaz de gestionar el estrés de mi día a día,” o “probablemente deprimida por un exnovio,” y un montón de tonterías más. Menos mal que encontré un doctor y dos terapeutas de voz que descubrieron el problema que fue la hemorragia, más COVID — más reflujo ácido, probablemente gracias a la cantidad de medicamentos incorrectos que me recetaron los primeros cuatro idiotas — y que el resultado de todo ésto fue perder la voz, y estar enferma. Luego, mi propio cuerpo desarrolló una disfonía en los músculos de la faringe para intentar “protegerme” a mí misma. En fin… un rollazo.

Por eso, fue una guerra diaria sólo para recuperarme y cuidar de mi salud; gracias a lo del COVID, estaba físicamente muy débil, aparte de los problemas de la voz. Así que estuve extremadamente enferma durante unos tres meses, y luego todavía bastante enferma (pero menos, menos mal) durante otros cuatro más o menos. Cuando podía hablar un poco, empecé con sesiones de terapia de voz, más las visitas con doctores. No vi a nadie tampoco, porque no podía usar la voz mucho.

Todo ésto justo después de recuperarme de las dos cirugías en el pie, y seguía con visitas al otro doctor para ello… muy mal timing.

Entonces no, no había nada de inspiración, de verdad. Fueron meses duros.

Menciono ésto con tanto detalle porque sé que muchas personas han estado pasando por problemas de salud desde que comenzó la pandemia, y muchas personas con las que he hablado — especialmente mujeres y, más específicamente, cantantes —se han topado con médicos que les dicen que todos los síntomas que experimentan están “dentro de su cabeza.” 

Entonces, sólo me gustaría decirle a cualquiera que está leyendo ésto: cuídate y confía en tus instintos. Por favor, asegúrate de que si encuentras un médico que te dice: “Cariño, no te pasa nada, sólo necesitas relajarte”, pero sabes que no es así — búscate una segunda opinión, y una tercera opinión.  

¿Qué sentimientos y emociones tienes al subirte de nuevo a un escenario?

La verdad es que las últimas dos semanas son las primeras veces — en ensayos, en algún concierto acústico — que siento que puedo meterme en la música y disfrutar de ello, y de la conexión con el público, en lugar de estar pensando en cada nota que canto para que salga decente. No estoy exagerando, necesitaba pensar todo el tiempo, porque no controlaba la voz cien por cien. Todavía no lo controlo cien por cien, pero 95 por ciento, sí.

Entonces, las emociones han sido muy bonitas en estos momentos, y serán doblemente bonitas en este concierto, tan significativo para mí, para nosotros, ya que será el primer concierto con la banda desde el verano pasado.

¡Pero siempre lo que he sentido ha sido agradecimiento al público que nos apoyan, a los y las fotógrafos, a los técnicos de sonido y luces que colaboran con nosotros (hay tantos!), los promotores que apuestan por artistas que tocan temas propios y no bandas tributo… y especialmente a mi banda, que está a mi lado. Puede ser un escenario grande o pequeño, siempre es un gran honor formar parte de este ecosistema que es la música en directo.

Y esta vez mucho más, claro. Lo he echado de menos.   

¿En qué momento vital se encuentra Tori Sparks?

¡Menos mal que no me lo preguntaste hace un par de meses!  Ahora mismo me siento bien, bastante más inspirada que tiempo atrás. Todo lo contrario que en, por ejemplo, octubre o noviembre, cuando todavía estaba tan mal.

Pero hasta hace un mes o así, todavía me encontraba bastante débil físicamente, la voz también débil, y no me sentía capaz de hacer este concierto el 8 de marzo. “Hacerlo” significa tanto la parte de organización, que la parte artística que me tocará el día de la actuación. Lo dicho, el hecho de tener este proyecto me ha dado un empujón muy fuerte, que al final me ha ido bien para arrancar de nuevo.   

En estos días, me encuentro bastante cansada físicamente, así que son días llenos de ensayos, entrevistas, y muchas otras cosas de logística, pero es un cansancio sano, digamos, y normal cuando una está organizando un evento tan grande. No es el mismo cansancio en el alma, pesado y gris, que sentía cuando se alargó tanto este proceso de recuperación.

Ahora estoy estresada por el concierto, por otros temas de trabajo, pero estoy feliz. He podido ensayar con mi banda por fin, ésto me hace feliz. Puedo hacer un concierto, o simplemente ver amigos y tener una conversación, sin estar todo el rato con dolor y angustia. Estoy agradecida de sentirme como si hubiera vuelto a ser yo misma, por fin.

¿Has notado cambios significativos durante estos cuatro años dentro del sector musical para bien vuestro?

¿Honestamente? Para bien no. No quiero que ésto suene pesimista, pero estoy más preocupada que nunca por la industria de la música.

¿Quizás dije lo mismo en la última entrevista nuestra? ¡No me acuerdo! Es que la macro-industria había perdido su norte ya hace años, pero algunas de las mismas herramientas que exacerbaban sus problemas — la falta de coherencia de las leyes que gobiernan las nuevas tecnologías, por ejemplo — también ofrecían oportunidades a músicos de la “clase media,” digamos. Quiero decir, artistas como yo e incluso bastante más conocidos que yo, que tocan en clubs y teatros, no estadios. Pero en los últimos 5 años, viendo el cierre de tantas salas de música de medio o pequeño tamaño, me preocupa, tanto por mis compañeros y compañeras de esta generación como por la siguiente generación de artistas.

Entiendo que los y las artistas jóvenes pueden llegar al mundo a través de Tik-Tok o YouTube, eso sí, y eso es positivo — pero, al menos para mí, no es lo mismo que un concierto “de verdad.” Echo en falta las sensaciones, las emociones, las experiencias que sólo se encuentran cuando ves una actuación en directo, especialmente cuando es un espacio íntimo, como las salas que van cerrando cada dos por tres.

Y en España, específicamente, me preocupa un montón la política del alquiler de salas a artistas. No lo encuentro en ningún otro país, al menos no para un concierto abierto al público. (Para un evento privado es otra cosa.) No sólo es que no es ético, no es ni legal en España desde el año 1985, según el Real Decreto 1435/1985. (Eso lo sé sólo porque he sido secretaria del sindicato de músicos aquí en Catalunya) Pero siguen haciéndolo, y cada vez más. Es flipante. No pinta bien para el futuro de la música en directo aquí, excepto quizás con la excepción de los festivales grandes, que sobrevivirán sí o sí, mientras los gobiernos de las comarcas y las ciudades se interesen más en ellos que en la cultura local o regional.

Todo eso dicho, hemos tenido la suerte de seguir trabajando bastante, a pesar de todo, en ambientes de todo tipo: festivales, auditorios, teatros, fiestas mayores al aire libre, ciclos de conciertos, clubs, etcétera. Y por eso estoy muy agradecida. El mercado es muy complicado, pero aprecio mucho el apoyo de los y las programadores que sí que están luchando para mantener la música en directo, tanto aquí como en otras partes de Europa, y en el mundo. Y valoro que siguen contando con nosotros.

¿Sigues escribiendo para entender la vida, como me comentaste en la anterior entrevista?

Sí, es así… pero con un “pero” en estos días.  

Es posible que, en los últimos años, había perdido el hábito de escribir canciones. Digo el hábito porque, desde que tenía 14 años o así, siempre escribía, y no porque estuviera pensando en sacar nuevo disco. Simplemente fue una parte de mi funcionamiento, igual que respirar o andar, o mejor dicho, algo que nunca vi como un extra, pero sí como un aspecto fundamental de la vida.

Luego, desde la pandemia e incluso un poco antes, me encontré tan ocupada con temas de gestión, de promoción, organización de conciertos, las redes, entrevistas, produciendo a otros artistas, dando talleres de voz, todo complicado por el follón de tener que reorganizar la vida por completo durante la pandemia — como todo el mundo, claro — una situación que tampoco se solucionó rápido en el mundo de la música. Y después por estos temas de salud míos durante el año pasado, que cayó justo cuando todo empezó a arrancar de nuevo después de la pandemia. Repito, no lo digo para quejarme, sólo para explicar por qué no estaba con el tiempo ni la energía para escribir mucho. 

Tener ideas, eso sí, lo comenté antes, las canciones no nacen solas: tienes que sentarte con la guitarra y dedicarle un tiempo para desarrollar estas ideas, para trabajarlas o al menos darles un poco de atención para que esas ideas acaban siendo canciones.

Ahora, hace muy poco, he empezado a escribir de nuevo, y entonces es cuando me di cuenta de que me faltó algo muy básico en los últimos años. No es echar de menos a un hobby que te gusta, es echar de menos a una parte de tu ser.   

Entonces, después de explicar todo ésto, la respuesta corta es sí: mi método de procesar la vida suele ser escribir. Creo que ésto siempre ha sido así y siempre será así. Hay otras cosas, leer o escuchar música en directo o hacer arte visual, que también me gustan y que son buena medicina para el alma, pero escribir canciones es lo más básico para entender, o mejor dicho, procesar lo que pasa en el mundo alrededor de mí, y dentro también.

Te vuelvo a preguntar lo mismo, y vemos como puede haber cambiado todo, ¿un sueño por cumplir?

No me acuerdo lo que contesté la última vez, disculpa, pero casi seguro que dije lo mismo que diré ahora. Mi sueño de siempre — el sueño enfocado en lo mío, quiero decir, aparte de querer salud y felicidad para mis seres queridos — es encontrar alguien quien podría encargarse o al menos ayudarme con el tema del booking. Quiero decir, la organización de los conciertos, para que pueda concentrarme más en la música.  

Toda la logística, la parte legal, la web, la promo, todo el “business,” los ensayos, el estudio, componer, las redes sociales, las charlas que doy a veces, la producción — en todo ésto hay partes que me podrían gustar más o menos, pero la única parte que odio y siempre lo he odiado, es el booking. Me estresa muchísimo, ocupa demasiado tiempo, y representar una misma puede ser complicada a veces. Pero encontrar un(a) buena agente de booking es como encontrar un unicornio — no es fácil. Por eso, me encargo yo.  

¿Quizás suena raro que un(a) músico diga que le gustaría tener tiempo para tocar música, verdad? Pero es lo que hay cuando eres tu propio manager.

Aparte de ello, estoy muy feliz con mi vida. Esto no quiere decir que sea fácil, pero es el camino que he elegido, e intento no olvidarme de ello. Tengo la gran suerte de tener muy buenos colaboradores y grandes amigos a mi alrededor, y hay experiencias espectaculares, tanto grandes como pequeñas, que nunca hubiera tenido si hubiera intentado tener una vida más “normal.”

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