Alidé Sans ha buscado fundir lo actual con lo tradicional, llevar en su disco Arraïtz sus raíces, la lengua occitana con lo más actual en forma musical. Esas ocho canciones que conforman el disco nos llevan por una musicalidad que emana atemporalidad, que nos incita a bailar, escuchar y buscar el significado de su fondo, porque la forma es atrayente. Ha creado un envoltorio de nuestros días con lo fundamental para crear unos buenos cimientos: el pasado que nunca pasará de moda, la historia, en este caso sus raíces y su historia. Para muestra dos botones, su música y entrevista:

¿Cómo eliges la lengua occitana para tu carrera musical?

Es la lengua con la que me siento más identificada. Con ella he aprendido a hablar, leer, escribir. Es mi forma más auténtica de expresarme.

¿Qué quiere transmitir Alidé Sans con sus canciones?

Con este disco he querido mostrar la riqueza de las canciones de tradición oral occitanas, a través de una producción musical actualizada a los tiempos que corren. Los paradigmas que aparecen en las canciones no son tan distintos de los que se podrían dibujar hoy en día. Además, son canciones que se han ido transmitiendo de generación en generación de forma oral, o sea, a través del canto. Hay que recuperar el canto como forma de empoderamiento personal y colectivo. Es una herramienta de cohesión imparable.

Arraïtz es un disco de recuperación de 8 canciones tradicionales, pero llevadas a la actualidad. ¿Cómo fue ese proceso y cómo decides realizar este trabajo?

Algunas canciones forman parte de la banda sonora de mi infancia, otras las he podido conocer gracias a haber recorrido el territorio de Occitania y haber tenido la suerte de conocer personas y colectivos que recuperan y conservan este patrimonio intangible. Supongo que en los últimos años he tomado consciencia de la belleza que albergan estas canciones.

Al mismo tiempo has impuesto cuatro puntos y tres criterios a la hora de selección, ¿se podría decir que es una declaración de intenciones de tu música en general, no solo en este disco?

Los criterios que he seguido para escoger las canciones de Arraïtz han sido: que fueran canciones festivas/bailables, que se situaran en un contexto de montaña, y que tuvieran un cierto mensaje de empoderamiento, sobre todo femenino.

No todas las canciones pueden cumplir con los 3 criterios, pero, todas cumplen con al menos uno de ellos.

Creo que en general se podría entrever una cierta tendencia a seguir estos criterios en toda mi obra, aunque no haya sido de una forma premeditada.

Las canciones de tradición oral se pueden clasificar en diferentes categorías: canciones de amor, canciones de pastores, canciones de 9, canciones para bailar, canciones de trabajo, canciones de cuna, canciones históricas, etc. Al final, Arraïtz no es sólo un disco, es una forma de enseñar las raíces y la cultura musical de dónde venimos. No sé si en este punto el disco puede ir dirigido mucho más a la gente joven para que conozca lo tradicional.

Totalmente, es uno de los «porqués» de este disco.

¿Crees en la importancia de remarcar la perspectiva de género cada vez más?

Creo que es importante ser conscientes de que cuando creamos y estamos en un escenario, estamos proyectando y llegando a una gran cantidad de personas, y por ello tenemos una cierta responsabilidad. La presión del género es algo que me toca profundamente, y por ello quiero poder poner mi granito de arena en aquello que hago para intentar contrarrestar lo  que nos viene de fuera, sin haberlo escogido.

El videoclip de Ara Montanha tiene un potencial donde la música se aúna con el arraigo, la naturaleza y la mujer como protagonista y funciona para llegar a moverse al son de la música. ¿Cómo ha sido la grabación del videoclip?

Muy divertida. En la montaña, mi entorno favorito y con equipo genial. Y hay que decirlo, la mejor actriz protagonista que podía imaginar.

Música de raíz, cada vez más en auge, ¿cómo ves al oyente de preparado para dar cabida a este género?

En mi opinión, hay una necesidad creciente de este tipo de música. Estamos en un mundo cada vez más globalizado y uniformizado, donde reina el individualismo. Las canciones de tradición oral nos reconectan con una identidad más próxima, y con prácticas colectivas que hemos abandonado. Es como un retorno a la naturaleza, a lo que nos es más propio.

Si hablamos de la figura de la mujer en el sector musical, ¿cómo crees que ha evolucionado durante el tiempo que llevas en él?

Cada vez hay más mujeres liderando proyectos que se separan de la mujer-objeto, o mujer sexualizada. Proliferan las voces disidentes y salen del molde, o de «lo que se espera», y eso me da esperanza.

¿Qué piedras en el camino se ha encontrado Alidé Sans para llevar a cabo este disco?

Mi falta de conocimiento en relación con la producción musical. Es la primera vez que asumo la producción musical al completo de toda mi obra. Ha sido un camino lleno de aciertos y errores, un aprendizaje continuo, del que salgo enriquecida y transformada.

¿Influencias?

En este trabajo me he inspirado por grupos como Amyl and the Sniffers, Tanxugueiras, Rigoberta Bandini o Rodrigo Cuevas.

¿Un sueño por cumplir?

Vivir sin smartphone.

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