Sumrrá (Manuel Gutiérrez, teclado, Xacobe Martínez Antelo, contrabajo y LAR Legido, batería) estará junto con Niño de Elche el próximo 26 de julio en JazzCádiz, en su decimoséptima edición. Un tándem nada formal, todo lo contrario, dos nombres que resuenan a vanguardista total, a innovador, a creatividad, a romper moldes.

Hace un año y medio, Sumrrá estuvo en Jazzahara donde cautivaron al público asistente. Esa noche tocaron después de Chano Domínguez, con quien también coinciden en cartel en JazzCádiz. Allí, muy lejos de su tierra natal, el trío mostró sus dotes escénicas totales, porque además cada canción fue acompañada por la explicación de su creación, del porqué de su composición. Posiblemente, ese concierto sea una de las llaves que han tenido para entrar ahora en JazzCádiz: el éxito que tuvieron, y el entendimiento, como cuenta Xacobe, que se encontraron con el público de allí, sin conocer su formación.

Con Niño de Elche nos ha sucedido algo que no nos había pasado nunca, el año que viene cumplimos veinticinco años y nunca habíamos hecho ninguna colaboración con ningún artista, siempre hemos sentido que el trío era lo que necesitábamos y nos hemos emborrachado de nosotros mismos durante estos años y es maravilloso, y seguimos haciéndolo y muy contentos; pero es verdad que desde hace dos años el rondar a Niño de Elche y viceversa, ha estado ahí, ha habido un poco como un reconocimiento de que tanto su mundo como el nuestro tienen magnetismo. Es un honor, porque creemos que es una bestia, un performance increíble, un intérprete con una trayectoria impresionante, y sentimos que este encuentro va a ser muy potente para ambas partes. Como trío instrumental nos encanta hacer de nido para que venga él, y él nos ha trasladado lo mismo, que siente que es una casa hecha a la que quiere llegar, meterse, abrir todas las puertas, las ventanas, conocerla y ver lo que sucede. En definitiva, muy ilusionados los cuatro.

Xacobe Martínez Antelo

Sumrrá y Niño de Elche son artistas fuera de lo común, de lo establecido y se me antoja muy potente su comunión. Siempre hemos jugado desde los límites desde el sonido acústico del jazz, del paradigma de piano, a contrabajo y batería, siempre hemos querido tirarnos fuera de esa convención formal, podríamos decir que dentro del traje del jazz hemos jugado a ver qué costuras podíamos romper y podíamos dar de sí, y todo ha sido muy orgánico, sin estrategias de por medio, por una cuestión de que la música nos ha llevado a buscar nuevos espacios donde reinventarnos y donde sentir que teníamos libertad para hacer lo que nos diera la gana, nuestra bendición ha sido siempre tener al público con nosotros, eso es lo que ha ido certificando cada paso que hemos dado. Desde un trío de jazz de fuera del jazz, pues de repente mira a Niño de Elche que es un flamenco fuera del flamenco, que también ha jugado a romper, y a cuestionar y revisitar todos los grandes rituales del flamenco, incluso de la voz, de lo que tiene un cantaor, alguien que posee la palabra y jugar con eso. Este proceso ha sido orgánico y reconocernos a cada uno desde su atalaya estilística, y hemos dicho, aquí hay un flechazo bueno.

Nos cuenta que la preparación que han hecho para el espectáculo ha sido de una libertad absoluta desde ambas partes, partiendo de la base de que ambos ya están en ese punto de poder realizar cualquier cosa, de abrirse a nuevos caminos. Esto nos tiene enloquecidos, estamos muy contentos. Nos cuenta que puede parecer que reniegan de la parte más pura del jazz o del flamenco, pero no, todo lo contrario, lo que realmente se declaran unos enamorados de la música, y de sentirse conectados con lo que son en cada momento; por eso ambos, tanto Sumrrá como Niño de Elche, son dos buscadores de esencia pura, de investigar, e indagar más allá de las bases musicales de donde parten. De hecho, Xacobé afirma que Sumrrá es la suma de experiencias de los tres componentes, de sus trabajos externos, y que ahí con su proyecto vuelven a casa. Por eso, las cuatro personas que estarán en el escenario el día 26 de julio en el Baluarte de la Candelaria son cuatro artistas que viven en cierta forma de la investigación musical, y de no encasillarse en nada. La experimentación para ellos es la base y de dónde tirar.

Cada uno habita su momento, y lo que es muy bonito y muy potente es que siendo dos proyectos artísticos totalmente enraizado en nuestro territorio y en el tiempo que nos ha tocado vivir sí que hay un magnetismo muy evidente, porque nuestro juego es coger la música por el pescuezo e ir a una esencia de la música del sentido de estar presente, consciente de no hacer imposturas no espectacularizar porque sí, sino realmente estar presente para el milagro de la música, porque no nos olvidemos que la música es un auténtico milagro, cuando sucede, cuando conectas, cuando transformas a través del sonido un público, un escenario, la conexión entre nosotros, y sabemos que es un milagro porque lo llevamos experimentando durante muchos años, y es el motor que nos mantiene, y para nosotros la forma es en nuestro ritual invitar a un maestro como Niño de Elche, a un gurú, a un brujo, invitarlo a hacer un ritual conjunto, así que os podéis imaginar el nivel de excitación que nos produce.

Xacobe Martínez Antelo

Aunque distantes en estilos, poseen, como ya se ha comentado, el salirse de lo común, y dentro de ello en su disco, en su forma narrativa, los dos proyectos buscan la poesía en muchos momentos para afianzar sus trabajos. Y nos comenta Xacobe que incluir la palabra junto a su música lo va a potenciar aún más, sobre todo por el hecho de que Niño de Elche también lo lleva inmerso en su ADN musical, así que nos espera un trabajo en común, con muchas aristas musicales y con grandes posos de poesía.

En lo que queda de año tendremos una gira con Niño de Elche de seis conciertos, así que podemos tener un noviazgo intenso en estos meses.

Ahora mismo van a tener varios conciertos, y nos los define como un encuentro de conocimiento y de experimentación y de encontrarse. Estamos trabajando con materiales musicales que ya teníamos compuestos, con cosas nuevas, propias, con cosas exteriores, es decir estamos usando todo para hacer que este concierto esté a la altura, y que nos sirva a nosotros para articular esta ceremonia, este ritual entorno a la música y conocernos. Nuestra idea es usar todos los materiales que tenemos y disfrutarlo en los primeros conciertos que tenemos.

Realmente, ambos, son algo mucho más allá de un concierto, son un espectáculo que dejan huella por separado, ahora esperamos esa que nos dejen por partida doble el próximo día 26 de julio.

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