En esta edición número 17 de JazzCádiz Chipi la Canalla será uno de los protagonistas junto con Chano Domínguez la noche del 25 de julio; tendrán a Javier Galiana como invitado. Una velada que se me antoja especial, mezclando mundos que puedan parecer dispares, pero que son iguales; ambos parten de las ganas de contar a su manera, uno por medio de la voz y otros por medio de sus melodías al piano. Una fusión para  llegar a ser uno en el escenario.

Dice sentirse un intruso en la música, y por supuesto nunca haber actuado con artistas con los que lo ha hecho y el feedback que tiene es que en los berenjenales en los que se mete no entraría ningún ortodoxo. Arriesgar e ir a sitios agradables, chaladuras, que tu dices, «ha tenido que venir un majara para decir una tontería tan grande,» pero la gente está tan harta de lo todo lo que está bien, que llevar un poco de riesgo creo que siempre es interesante.

Nos cuenta que el concierto a dos pianos, principalmente con Chano Domínguez y Galiana como artista invitado, con canciones de Chipi la Canalla y un par de temas de Chano. Chano ha trabajado mucho con la canción antes de su proyecto en solitario e incluso también después, por eso no es que salga del todo de su zona de confort.

De Antonio Romera a Chipi la Canalla, ¿cómo es ese paso y qué diferencias hay entre ambos?

El paso es fácil, precisamente porque las diferencias son pocas. He cogido un álterego con el que tengo muchas cosas en común. Me resultaría muy complicado mantener una impostura todo el tiempo. Sería agotador. Yo ya era Chipi antes de empezar con La Canalla. El proyecto de La Canalla no es solo un proyecto musical, sino un proyecto vital que tiene como intención hablar del mundo de la canalla desde dentro. Contar las luces sin pecar de condescendiente y mostrar las sombras sin caer en la criminalización.

He encontrado este párrafo de ti en redes. La Canalla es mucho más que jazz, mucho que más que copla; es una mezcla cautivadora de jazz y copla, ternura y pasión, alegría y descaro. ¿Qué te define mejor, o cómo te definirías tú?

Ese texto creo que es de un periodista y en ocasiones se ha utilizado para el dosier, pero no sé yo si el proyecto es tan fácil de resumir en una frase. Es difícil. Sobre todo para mí. Si le preguntas a cualquiera por otra persona cualquiera, puede que te la describa con un solo adjetivo, pero si esa persona tiene pareja y le pides que te la defina, seguramente necesite muchos adjetivos. A mí me pasa lo mismo con mi proyecto, no podría describirlo con pocos adjetivos. Además, sería injusto, estaría incurriendo en una falta de intrusismo profesional. Mi misión es hacer, la de etiquetar es cosa de otros.

¿Qué te gusta más, cantar o contar?

Contar. Para mí, cantar es un trámite.

Nosotros somos traductores, en lugar de traducir el lenguaje semántico, traducimos el lenguaje de las emociones, con imágenes o con recursos. Unas veces la palabra, otras veces la música, otras veces la pintura, cualquier cosa. Un artista es así, incluso sin necesidad de dominar ninguna disciplina.

En cierta forma has creado un estilo propio, ¿o te decantas por alguna etiqueta musical?

¿Chipi style? Jajajajajaja. No sé. Voy resolviendo con los mimbres que tengo. Sé que lo que hago no es igual que nada, pero tampoco me atrevería a decir que es distinto a todo. Desde el big bang para acá, ya está todo inventado y cada cosa que hacemos no es más que una interpretación propia de algo que ya sucedió. Me sorprendió mucho descubrir que no se puede soñar con lo desconocido. Y si todo sueño es una recreación, siendo el sueño el estado más óptimo para la invención, imagino que todo lo que somos capaces de imaginar de forma consciente, no es más que un corta y pega de todo aquello que ya conocemos.

Una velada a dos pianos y una voz, ¿cómo nace la iniciativa?

Empieza, como todas las cosas buenas, por una persona maravillosa. Pepe Ortega. Pero no puedo ponerme a hablar de él porque sería injusto hacerlo sin ocupar menos de una hora dentro de esta entrevista. Prefiero no decir nada y que la gente imagine su magnitud, a decir cualquier frase y que parezca que Pepe es solo eso. Pepe es técnico y el productor con quien estoy grabando el nuevo disco. En una de las canciones “Por los Bares del Sur” me propuso que Chano grabase el piano, porque eran unas sevillanas y Chano no tenía ninguna grabada y a él le apetecía escuchar a Chano tocando esas sevillanas. Así de caprichoso es Pepe. Después de eso, Chano y yo charlamos en alguna ocasión y surgió la idea de hacer la canción en directo y ya pensamos que no tenía sentido juntarnos para hacer una canción. Teníamos que hacer un bolo. Por otra parte, mi compañero de siempre, Javier Galiana, es un gran aficionado de la música de Chano y sé que le apetecía tocar con Chano y a mí me apetecía que tocaran los dos, porque la vida con Galiana, siempre es mejor, aunque sea en una mudanza, imagínate en un concierto. Así que lo propuse y Chano aceptó encantado. Y la chicha ahí no está en que sean dos pianos, sino en que son Chano y Galiana y que los dos son de Cadi y entre los dos tienen más guasa que el continente Asiático.

Chipi es un pozo sin fondo a la hora de trabajar, guiones, documentales, programas de televisión y proyectos audiovisuales y canciones para otros, han sido su trabajo estos últimos años atrás, hasta que apareció en su vida Pepe Ortega, en un local de su ciudad, y junto con él ha hecho un disco, Las veredas verdes, que comenzará a salir single a single, a finales de este año. Y aquí en este proyecto ya ha trabajado Chano Domínguez. Este disco está hecho con quienes se van acercando a los corralones, con amigos de aquí, y muy undergound y muy comunitario.

Dime si me equivoco, por lo que me dijiste la otra noche, ¿Chano Domínguez quería tocar tus canciones?

No le queda más remedio, yo no me sé otras.

Viendo el título del concierto, Concierto Canajazz, que vais a tener el equilibrio, se me antoja revolucionario positivamente, pero, ¿cómo ha sido la adaptación por las tres partes, alguien que es más clásico como Chano, a medio camino Galiana, y tú totalmente desenfadado?

No sé, canija. Estamos a primeros de junio y el concierto es el 25 de julio. Hemos quedado para vernos y ensayar el 24. Cuando lo veamos te cuento.

¿Quién de los tres se ha salido más de su zona de confort?

Creo que los tres vamos a salir a jugar con los juguetes que nos gusta jugar y seguro que entre los tres encontraremos un juego divertido donde los tres nos divirtamos.

¿Qué significa para ti estar en Jazz Cádiz?

Para mí es jugar en casa. Cadi es un gran patio de recreo lleno de gente juguetona.

Imagina que estoy dudosa de asistir a vuestro concierto, ¿cuál sería tu forma de convencerme?

Te enseñaría el Tele Programa para que vieras lo que ponen esa noche en la tele.

¿Cómo es tu forma de componer?

No tengo un único método. Cada canción es un mundo y cada mundo tiene sus maneras de ser creado. Pero por poner un denominador común a todas las canciones, ninguna fue hecha por capricho, todas salen de rascar donde picaba.

Comencé a cantar mis canciones porque sabía que nadie las iba a cantar, pero ahora mismo ya no estamos en este punto de no ser tan solemnes ni tan dramáticos, y no sé si el mundo se está adaptando a mis canciones, o viceversa. Mis canciones ya no se consideran tan raras. Casi siempre en el mundo de la cultura ha hablado la gente burguesa y cuando hablaba de los de abajo lo hacían desde un punto contemplativo y ellos nunca han tenido manera de expresarse. Tengo la suerte de ser una parte del mundo de la canalla, y la ventaja de tener el tiempo que tienen los burgueses por disponibilidad, no puedo perder la oportunidad de contar las cosas de abajo desde abajo, e intento darle un punto de luz y puntos de sombra a esos personajes que nunca he visto bien retratado, solo de una forma condescendiente.

¿Qué es más complicado para ti, la forma o el fondo de la canción?

Para mí lo complicado es encontrar la manera de que las canciones me den dinero. Hacerlas no me supone ningún problema. Ni en forma ni en fondo.

A mí lo que me gusta es escribir y contar cosas que me inquietan. Si no lo hago en las canciones, lo hago en los guiones. Y donde me siento más a gusto es en la canción porque necesito mucha menos infraestructura, porque en un guion si te dan subvenciones son para las cosas que interesan al poder, y si no entra dentro de lo que está estipulado es muy raro que consigas el dinero que necesitas para ese proyecto, así que con la canción solo necesito coger la guitarra o rodearme de algunos compañeros y hacer un concierto para que nos escuche la gente. Para enamorar a alguien con una película necesitas tres millones de dólares, pero si haces una canción con ponerse debajo de su balcón ya es suficiente.

Muchas colaboraciones en tu carrera profesional, ¿qué le aportan a Chipi la Canalla esos dúos?

Toda buena juntiña aporta algo bueno. No sé si será en todas las profesiones, pero en la nuestra, la sinergia es la madre del cordero. Estamos muy solos cuando componemos, cuando ensayamos, cuando viajamos… y cuando quedamos saltan chispas por todas partes y uno se va a la casa como quien viene de estudiar una carrera.

Te has sumergido también en el mundo de otras artes, ¿cuéntanos como fue ese paso, tanto al cine como al teatro?

Eso es difícil de contar en poco tiempo. Prefiero que lo hablemos en otra ocasión. Aunque de lo que de verdad me gustaría hablar en otra ocasión es de Pepe Ortega. El mundo tiene la mala suerte de que a Pepe no le importe el mundo, pero si el mundo supiera de Pepe, el mundo sería mejor.

¿Un sueño de cumplir?

No, estoy bien. 

Abrir el melón en una conversación con Chipi la Canalla de cómo está hoy en día el mundo de la cultura, es tener una mucho más larga conversación, y que además te haga reflexionar en muchos aspectos. Para él hay que diferenciar primero de todo la cultura y el ocio, y cuando eso se diferencie, se podrá hablar de la cultura en sí. Mientras se mezclen, no va bien el sector, al menos para quienes divulgan la cultura y lo que significa en sí, no solo divertir, crear inquietudes en la sociedad.

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