Los Hermanos Cubero es el nombre artístico por el que son conocidos los músicos y hermanos Enrique y Roberto Ruiz Cubero, originarios de Guadalajara. Su base es la música tradicional y son unos de los protagonistas de la 22ª edición del Festival de Música de Cádiz. Estarán tanto actuando como en una charla coloquio. Hablamos con Roberto Ruiz Cubero de su música y de su participación en el certamen.

Estarán en concierto el sábado día 16, en la Sala Central Lechera, y el domingo 17, Baluarte de la Candelaria, una charla con David Linde, sobre un libro que han editado con todas las letras de sus canciones.

Surgimos de la necesidad de hacer arte desde la parte más honesta que conocemos, porque habíamos estudiado otro tipo de música, conocíamos la música tradicional de nuestra tierra, la que nos interesa de raíz de Estados Unidos, pero no queríamos hacer algo que ya existiera, así que Hermanos Cubero nace de la inquietud de utilizar las herramientas que conocíamos pero haciendo cosas nuevas.

Roberto nos cuenta que esa búsqueda o investigación para ellos es más un aprendizaje y divertimento. La música sirve para comunicar cosas, pero también tiene una parte lúdica, y mientras que vas desarrollando esa parte recreativa, se va estudiando y vas profundizando. Somos autodidactas, lo hemos aprendido todo de escuchar a otros músicos, a otras gentes, en conciertos, en discos, por lo que no decimos que estudiamos, para nosotros es un aprendizaje sobre la marcha.

Si le preguntamos por las influencias que tienen, nos comenta Roberto Cubero lo siguiente: La Ronda de Boltaña, porque cuando escuchamos sus primeros discos fue un cambio de chip para nosotros, porque ellos hacen música nueva pero con instrumentos tradicionales. Por ejemplo, Vigüela, un grupo de la Mancha, que hace música, muy, muy tradicional, desde un punto de vista muy individual, por la energía que ponen y vimos un concierto suyo en Guadalajara, y nos transmitió vida y energía, no eran estáticos por ser tradicionales. Y por supuesto, muchos referentes de la música de raíz de Estados Unidos, Bill Monroe o Sam Bush, entre otros. Pero la mayor influencia que sacamos de todo es que no queremos copiar, solo ver su parte auténtica.

Dice que no tienen una forma única de componer, que habitualmente parten de algo que quieren contar, que pueden partir de una idea y que salgan dos versos y dejarlos reposar, y otro día la canción sale en veinte minutos, o reescribes. El proceso creativo obedece a tener claro lo que queremos comunicar, tenerlo en la cabeza y que coja forma. Musicalmente, nos apoyamos mucho en ritmos tradicionales, como seguidillas o fandangos, respetando las métricas, pero desde el punto de vista armónico nos gusta darle nuevas dimensiones y sonidos que lleven la melodía a sitios nuevos.

La música tradicional es de la música más vanguardista, y la prueba es que hay cosas que sobreviven y se van adaptando. Por ejemplo, la dulzaina con llaves que es estándar ahora mismo en la música tradicional de Castilla, pues hace cien años no tenía llaves, y Ángel Velasco en Dulzaina de Valladolid, le puso llaves para que tuviera más rango melódico y poder tocar en más tonos y más escalas, y eso hizo que se pudieran tocar melodías nuevas. Una mazurca y una polca, si lo miras desde un punto de vista arcaico, no es tradicional, porque son lenguaje de música clásico de Europa; sin embargo, ahora mismo sí se considera tradicional. Así que lo interesante es que es más vanguardia que otra música que se piense que lo sea, porque lo hace de una manera muy discreta, con un perfil bajo, pero con influencias nuevas y renovándose, y ahí es donde nos sirve de apoyo para crear cosas nuevas.

En estos últimos años la música folk está tomando mucha más relevancia, y Roberto nos admite que así es, y mucho más como género que como estilo, y que además con una gran diversidad de sonidos diferentes y de mezclas, e incluso en los últimos tres o cuatro años más mezclando la música electrónica, donde el sonido es más similar en sonido. Él cree que la reelaboración de las músicas tradicionales es del punto de vista ecléctico. Cuando comenzamos en el 2010, éramos los bichos raros, nadie tocaba una seguidilla o una jota y, por suerte, hemos podido seguir porque al público le funcionaba, y cada vez es más habitual. Es un lenguaje muy potente y se está demostrando por el número de propuestas que hay y el alcance que está teniendo.

En breve anunciarán la fecha de salida de su nuevo trabajo, y sacarán el primer single. El título, como adelanto, será Cubero bueno, Cubero malo y va a dúo simplemente, y con una temática de defender la autenticidad en el arte, aunque ello implique fracasar, económicamente o de éxito. Defendemos que el arte no es tener éxito económico, no es petarlo en redes sociales, para nosotros es poder hacer la música con la que te sientas a gusto.

Para nosotros significa mucho estar en el Festival de Música Española de Cádiz, porque es un evento donde hay muchas propuestas, muy eclécticas y de artistas muy interesantes, es un motivo de alegría de saber que formamos parte de una comunidad, de un tipo de músicos que defendemos propuestas minoritarias y lo hacemos desde la honestidad y lo mejor que podemos.

¿Un sueño por cumplir? Siempre tengo uno, y no sé si es fácil o difícil. Mi sueño es aprender a hacer música, una canción y quedarme satisfecho, porque nunca lo estamos.

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