Desde Bilbao y hasta los más profundos sonidos americanos, Gaby Jogeix nos lleva con su último trabajo Smile to the Clouds, un disco donde los estilos se entrelazan, se funden y se acercan. El cantante y compositor en este caso ha querido centrarse mucho más en las letras, tan profundas como cercanas, y nos hará realizar un viaje sonoro que destaca por un gran abanico de colores musicales. Pasen, lean y escuchen a Gaby Jogeix en su último disco, que presentará en directo en Madrid, en la Sala Villanos el próximo día 5 de febrero.

¿Cómo nace tu pasión por la música y tu decisión de dedicarte a la misma?

Siempre se escuchó mucha música en mi casa. Desde clásica al góspel y blues que mi madre trajo de cuando vivió en Estados Unidos de 1957 a 1959…, mezcla eso con crecer en los 80, y con la variedad de música sentida y bien hecha… Y aquí me tienes 🙂

Un camino complicado, el de la música, ¿dificultades y facilidades que has tenido para tu carrera musical?

Dificultades, todas. Es extremadamente difícil y sin garantías. Pero tienes la belleza del aplauso, de componer canciones, y de llenar el alma de la gente. Es el oficio más bonito que existe, así mejor centrarse en disfrutar del viaje.

“Smile to the Clouds” tu último trabajo, ¿cómo ha sido su creación?

Es el primer trabajo que entrego no basado en un viaje. Los dos anteriores fui a Estados Unidos, y formé equipos (músicos, ingeniero, y estudio) desde cero. Esta vez me lo he tomado, con mi productor Juan Guevara, sin presión y centrados en poder expresar con canciones sentimientos de amor, de paternidad, de libertad y de luz. Aunque también los momentos oscuros (tuve a una madre ucraniana y a su hija en casa 6 meses)…

¿Qué quiere contar Gaby Jogeix con “Smile to the Clouds”?

En realidad, es una oda a la luz, a ese paseo en moto que te pone las cosas en su sitio, al mar… A respirar hondo y sentirse bien.

¿A qué sonríes además de a las nubes?

A ti, y a los que nos leen. 🙂

Tienes cuatro colaboraciones en este último trabajo, Jordan John, Lou Marini, Nico Wayne Toussaint, y Jeff Espinoza, ¿cómo nace cada una de estas colaboraciones?

Son todos artistas con un talento increíble y muchísimo bagaje. Y como saben cómo es el asunto de ser independiente y de autoproducirse, te apoyan y dan lo mejor de ellos. A Jordan John se lo pedí por rrss, le llamé, nos caímos bien y todo fluyó.  Qué increíble talento.

Dices que en este último disco has realizado un cambio a la hora de componer y que te has centrado en el mensaje y en la voz, ¿cómo es ese cambio?

Básicamente, centrarse más en la canción, sin insistir tanto en la guitarra como solista, ahora la solista es la voz y su mensaje… Fases de la vida. La guitarra es mi instrumento como lo es el lap steel, y te llevan a tantos sitios.

¿Cómo definirías tu último disco?

Lo mejor que he hecho hasta ahora.

Luz, ritmo, sonrisa, y profundidad.

Tu base es el blues, pero lo aderezas con rock, soul, pop, góspel…, ¿te gusta quitar etiquetas musicales y no encasillarte?

Me divierte y lo hago de manera natural. Todos esos estilos están tan unidos que para mí es fácil moverme con ellos. Y siempre son mis canciones, con lo que no hay síndrome del impostor. Jamás me atrevería a sacar algo si no lo siento de veras.

¿Qué es más complicado para ti a la hora de crear una canción, la forma o el fondo?

Todo se pule, pero la idea principal, el qué queremos decir. Que suele venir acompañado siempre de música. Tienes que ver las notas de audio con mi teléfono, está lleno de ideas que van saliendo. Luego lo pules y le das forma.

Y trabajar mano a mano con Jeff Espinoza es un regalo que aprovecho a tope, además de gozar de su amistad.

¿Cuáles son tus referencias?

Cualquiera que cante con fondo y estilo. El otro día acabé hablando con el dueño de un restaurante indio sobre la música que sonaba, no entendía lo que decía, pero me llamaba mucho la atención lo sentido que era. Pero, sí, las formas norteamericanas son las que me formaron como artista. Rock’n’roll for ever.

Si no he leído mal, la música no es la única faceta cultural en tu vida, ¿cuéntanos que otras partes culturales te interesan, el teatro, por ejemplo?

Sí, tuve una corta, pero intensa formación como actor en teatro en Inglaterra, aparte de en el colegio en Madrid. Pero luego descubrí la guitarra. Y acabé produciendo giras de artistas a los que considero compañeros de batallas, si bien no en la faceta artística sino como productor. Sigo manteniendo mi arte como paño en oro…

Presentas el disco el próximo 5 de febrero, ¿Qué nos vamos a encontrar en tu directo? 

Os vais a encontrar con una formación potente, con mi banda y mis coristas, un show renovado, bien hilado, con potencia y finura. Con la que os robaré 2 horas de vuestra atención. Y ojalá no os olvidéis nunca. ¡Que ganas…!

Una pregunta, que podríamos llamar “el último”, ¿último concierto al que has asistido, último disco que te has comprado, último disco que has escuchado?

La lista de Spotify de De Pedro. Me encanta ese artista y como ha sabido con aplomo tener su propio relato. Que envidia.

¿Un sueño por cumplir?

Llegar a los 70 años, y decirme al espejo: “bueno, nos salimos con la nuestra, ¿no?” 🙂

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