Dentro de Tríptico de la Vida, en esta celebración de los cuarenta años en las tablas de Cuarta Pared, la segunda protagonista es Aitana Sar con Murmullo, que trata sobre la muerte, sobre la pérdida. Un tema complejo y diverso, tanto como personas hay en el mundo. En la dramaturgia Aitana ha contado con Miguel Valentín, y aquí en esta entrevista nos habla de la obra y de su relación con Cuarta Pared. La obra se estrena en el mes de marzo.
Siempre hay un detonante para que alguien se decante por una profesión, ¿cuál fue el tuyo?
La verdad es que no tengo una historia demasiado romántica. Mi primer enamoramiento con el teatro fue como espectadora. Un amigo mío que hacía teatro por diversión me animó a apuntarme a una clase de prueba, por cierto, en Cuarta Pared. Me encantó y estuve un par de años haciéndolo como hobby mientras estudiaba otra carrera, hasta que me di cuenta que me pasaba la semana esperando mis clases de teatro, y decidí estudiarlo profesionalmente. No lo pensé mucho, creo que la juventud me jugó una mala pasada J
¿Qué significa para ti el teatro?
Es mi trabajo y mi actividad personal favorita. El teatro es comunidad, felicidad, trabajo, lucha, batalla, y hogar. Es el medio y es el fin.
Lo siento como un lugar de encuentro para pensar de forma colectiva, lo que lo hace ahora mismo un espacio de resistencia.
Tiempos convulsos para la cultura, ¿me gustaría saber en qué estado de salud ves actualmente el teatro y la cultura en general?
Creo que hace falta poner empeño en la creación de nuevos públicos, en entender el teatro como algo vital para la vida de las personas e impulsarlo desde la infancia y la juventud. Creo que todavía nos acercamos muy precariamente a estas edades y debemos agradecer mucho a las compañías que sí lo hacen y además con calidad.
Además, si no hay público, se termina invirtiendo mucho en la nueva producción y poco en la calidad y la durabilidad, porque nunca sale rentable.
El teatro tiene un estado de precariedad estructural. Somos muchos y estamos todos peleando por tener cuatro duros para crear, y eso es evidente que afecta a la calidad artística de lo que se hace. No creo que haya muchos creadores que no se encuentren todo el tiempo en un estado de supervivencia.

Tríptico de la vida, ¿cómo te llega la propuesta para estar dentro de este ciclo?
Javier Yagüe llevaba un tiempo hablando conmigo de que quería apoyar a personas que estábamos vinculadas con Cuarta Pared y nos habíamos decantado por la dirección escénica. De pronto un día, hace casi dos años ya, me habló de darnos un punto de partida común a mí y a otras dos compañeras (Aldara Molero y Raquel Alarcón) y fue el germen y nacimiento del Tríptico de la Vida. Nos hizo la pregunta¿Se puede abarcar la vida? Cada una nos enfrentamos a ese detonante desde nuestra visión, y a partir de ahí empezamos a tirar del hilo.
¿Qué significa para ti estar en Tríptico de la Vida, y además celebrando el cuarenta aniversario de Cuarta Pared?
Hemos ido tan poco a poco que tengo la sensación de no ser consciente de lo que verdaderamente significa. Estoy muy agradecida, siento mucho orgullo, y una sensación de querer hacerlo bien y responder a su confianza.
Se podría decir que forma parte de la familia de Cuarta Pared, no es la primera vez que estás con una propuesta tuya allí, ¿cómo recuerdas el trabajo realizado allí y que significa esta sala para tu carrera?
Cuarta Pared siempre ha sido mi casa. No solo he estado ahí con otras producciones, también me he formado y he trabajado ahí muchos años en distintas áreas. Siempre hay una sensación de cercanía y familiaridad.
Miguel Valentín en la dramaturgia, ¿cómo entra a formar parte de la obra?
Miguel y yo estudiamos juntos, le admiro mucho desde hace muchos años y nos entendemos muy bien. Él también está vinculado a Cuarta Pared. Hablamos el mismo lenguaje y tenemos mucha confianza, cuestiones que para mí eran vitales en este proyecto para lanzarnos a la dramaturgia.
Estas preguntas que lanza Cuarta pared en Tríptico de la vida, y que has plasmado en Murmullo ¿Cómo se aprende a vivir? ¿Cómo afrontamos los fracasos y las alegrías? ¿Qué sucede cuando tenemos que elegir?, son muy universales, pero en la época actual mucho más, ¿desde qué prisma te has enfrentado a ellas a la hora de la creación?
Pues lo primero es ir desmenuzando todas esas preguntas para hacerlas más concretas y abarcables, y concretando en las que a mí personalmente me atravesaban con más fuerza y estaban relacionadas con mi experiencia vital.
Es un viaje desde lo general a lo concreto, y después al revés: cuando estás trabajando los detalles más insignificantes volver a las grandes preguntas a ver si siguen ahí.
Dentro de la creación de Murmullo, ¿qué ha sido lo más fácil y lo más complicado?
Lo más complicado creo que viajar desde el lenguaje que trabajamos en la sobremesa, que es cotidiano y realista, hasta el que pertenece al “mundo de los pájaros” que tiene mucho vuelo poético, que está inspirado en El lenguaje de los pájaros de Farid Uddin Attar y conseguir que sea una sola cosa.
Lo más fácil es el trabajo con mi equipo. Todos están muy implicados y lo hacen todo suyo, a veces sólo debo escucharlos para entender más allá.




Nataliya Andru, Marina Herranz, Andrés Picazo y Fran Vélez en el reparto, ¿cómo fue su elección?
Todos han estado vinculados a Cuarta Pared de distintas formas, pero esto era una condición / deseo que había desde la producción. Son un elenco que se equilibra y yo admiraba el trabajo de todos ellos (los conociera más o menos), y confiaba en que su forma de entender la creación iba a encajar con la mía.
Ellos han estado dentro de la creación de la obra, aportando ideas, ¿cuál es la razón de esta forma de trabajo?
Hay distintos roles en la creación y yo confío en los actores que son creadores. Creo firmemente que aunque yo tome las decisiones finales, el trabajo que hacemos pertenece a todo el equipo. Quedarme en lo que yo pienso seguramente fuera mucho más limitante. Ellos ponen sus cuerpos e imaginarios a disposición de la obra y a veces terminan entendiendo más que yo, ¿por qué debería ignorar eso?
Habéis tenido un trabajo en conjunto y luego individual, ¿Cómo ha sido esa experiencia y que ha aportado a tu trabajo el previo con tus compañeros de ciclo?
Esto ha sido una experiencia muy bonita. Nos ha quitado un poco la sensación de soledad que a veces vivimos los creadores y nos hemos nutrido unas de otras. Estoy segura de que hay más cosas en común en nuestros proyectos de las que parece.
¿Qué nos vamos a encontrar en Murmullo?
Una pieza que trabaja a partir de duelo por la muerte, pero que es profundamente vitalista. Veremos a cuatro personas aferrándose a la vida. Una pieza que trata de entender las contradicciones del dolor, la necesidad del otro y de la comunidad, de celebrar y reír y de entrar en un relato poético que nos haga entender el relato cotidiano.


Lánzanos una invitación de por qué tenemos que ver tu obra
Quiero creer que hemos creado un pequeño espacio de reconciliación con la vida y que se pasa por lugares que todos podemos reconocer. De lo más cotidiano a lo más existencialista. Es una especie de viaje de consuelo colectivo que nos encantaría compartir.
¿Un sueño por cumplir?
Seguir trabajando con proyectos y equipos humanos que me llenen.

