Como si de un déjà vu comienza No hay amor perdido, (La Fille de son père) de Erwan Le Duc, como si de un recuerdo o una ensoñación se tratase, y a partir de ahí nos encontramos con una historia paternofilial y familiar, que engloba el amor y el desamor en ambos protagonistas, padre e hija.

Erwan Le Duc juega con la ironía para adentrarnos desde las distintas etapas del amor adolescente al mayor de los amores, el familiar, aquí entre un padre y una hija, pero deja firme la idea, y evidente, que el mismo proviene de una historia idílica, inicialmente, de los progenitores, que acaba en una responsabilidad bien tratada y llevada, al menos en primera instancia. Todo aquí está lleno de cambios .

Etienne apenas tenía veinte años cuando se enamoró de Valérie, y en menos de un año nace su hija Rosa. La responsabilidad recae con Valérie como una losa y no puede abordar esa etapa, por lo que Etienne y Rosa tendrán que aprender a vivir sin ella. Dieciséis años después, cuando Rosa está a punto de irse a estudiar fuera y se enamora. en su mente rondan distintas preguntas al mismo tiempo que miedos internos y el afán protector paterno también aparece. Pero el pasado vuelve para que todo se tambalee todavía más.

Y sí, esta relación está ya tratada mucho en otras películas, pero aquí está impregnada del humor, de ver casi como el padre es casi más adolescente que su hija, que ha absorbido la madurez interna del padre, y que el mismo no deja salir por miedos a equivocarse en esa sobreprotección que proyecta con su hija.

Emmanuel Mouret parece estar presente en muchas escenas, -entre otras referencias cinéfilas-, con otro tipo de protagonistas, pero con la idea del amor tanto efímero como duradero. Erwan Le Duc ha insertado en el guion mucho de los tópicos típicos que Mouret utiliza en sus cintas, la ironía, el humor, la poesía e incluso los trazos musicales que enfatizan la historia de los protagonistas. Todo salvando las distancias de la consistencia de ambos directores, dispares pero cercanos en forma narrativa.

No hay amor perdido contando en sí una historia dura, donde el amor es el eje principal, está ayudada para desdramatizar y llevarnos por una ligereza de comedia con tintes musicales, por la positividad de los personajes, la unión entre los protagonistas y complicidad en sus actuaciones, remarcada por las actuaciones vitales -dignas de un guion de comedia-, y en ciertos momentos de voz en off que resuena a ritmo de banda sonora narrativa, pero sin dejar que la música sea protagonista, solo utilizarlo de hilo conductor para unir personajes, etapas y contextos llenos de dispares coloridos.

Recibe nuestra Bienvenida a La Estrategia Del Caracol. Puedes dejarnos un comentario si quieres.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.