Wamla es el trabajo de la flautista malagueña Clara Gallardo, y que presentará el próximo día 27 de marzo en el Café Berlín dentro de la programación de Ellas Crean. También fue la encargada de estar tocando en la presentación del mismo festival. Un proyecto dispar, con muchos matices y colores musicales, donde el folk y el jazz se dan la mano junto a la música clásica. Tuvimos la ocasión el mismo día de la presentación de realizar una pequeña entrevista que os dejamos a continuación.
Siempre nos gusta saber de dónde viene la pasión del artista con el que hablamos por la música, y Clara nos habla de ello: mi pasión por la música empieza con la flauta del colegio, porque en mi caso no había tradición de artistas en mi casa. Entonces la verdad que fue por el contacto con la música del colegio, la música que todos los niños odian, que yo sí que me enganché con las flautillas, sacándome canciones, me aprendía canciones de oído, aprendía a leer partituras, y entonces en un momento dado me preguntaron si me quería apuntar al conservatorio, yo no sabía ni lo que era eso, y yo dije, pues colegio, pero solo asignaturas de música, y ahí empecé a estudiar, y feliz. De más mayor fue cuando me di cuenta de que igual el clásico se me quedaba corto, para mis inquietudes y mis búsquedas, y aprendí a improvisar, también conocí a otras músicas, de otros folclores, pero sí, el clásico fue mi primera piedra.
Al hablar de los estilos musicales que abarca, de sus investigaciones y sus avances nos comenta que está segura de que los artistas van siempre por etapas conforme van descubriendo música o se van conociendo a sí mismos, y los intereses van cambiando. Actualmente ésto es precisamente una de las cosas que a veces más me cuesta como definir, y más cuando a lo mejor tu background, toda tu trayectoria principal de formación viene de la música clásica, pero luego, claro, como siempre me ha encantado el folclore, y desde pequeña que ya escuché, me acuerdo un grupo de música andina, y todo el sonido de las flautas de la Pampa, de los Andes, de Argentina, el folclore de allí me cautivó desde pequeña; luego también música del Mediterráneo, de Grecia, de Serbia y de los Balcanes, esa parte a mí me ha puesto un poco, la de definirme, ponerme una etiqueta porque incluso el world music parece que es algo a veces mucho más étnico, el jazz no lo estudié como tal, pero si hago música donde improviso y al final hay una mezcla de todo lo que me ha ido interesando y donde me he ido asomando, he estado en India, aprendí un poco de Bansuri, y en China, pero sobre todo el folclore de América Latina, música brasileña.
Ahora compongo mi propia música, pero casi siempre voy abanderando un poquito los folclores desde mi visión personal también, porque para hacerte profesional de cualquier música y cualquier estilo es una vida entera, ya lo sabemos; entonces al final yo elegí que mi camino sea mi propia visión de todas las inquietudes que tengo.
¿Cómo es tu forma de componer? Pues esa es una buena pregunta. Ahora estoy planteándome, de hecho, buscar otra forma de componer, pero creo que ha sido un poco más como la visión clásica. Como mi instrumento es melódico, me suelen venir lo primero las melodías, y a raíz de ellas a veces voy buscando como un relleno hacia el plano vertical de la música, la melodía sería con el plano horizontal. Esa manera de buscarle un sostén suele venir como desde el contrapunto, que es algo también un estilo muy clásico de componer, desde una melodía principal y luego hay otras melodías por debajo que se complementan, que van reforzando toda la armonía y algunas veces sí que a lo mejor me he sentado en el piano y he buscado como sonoridades, acordes y desde ahí he empezado también a componer, pero me suele venir antes de la melodía.
Estudió en Holanda, y tiene unos grandes recuerdos de su estancia allí y de rodearse de compañeros de muchísimas nacionalidades en el conservatorio, dice que era como un world music. Quería venirse a España, pero tenía miedo de no encontrar aquí ese mundo musical, pero conoció a quien fue su pareja durante seis años y montaron un dúo, Soplido, y admite que él le abrió muchas puertas, y fue la oportunidad para vivir solamente de la música, ya que asegura que no quería acomodarse en el plano de dar meramente clases. Y puede que esa fuera su parte más fácil para introducirse en el plano musical artístico, pero al mismo tiempo dice que es la más complicada, que es tener que buscar recursos para sostenerse cuando se tiene una carrera de autogestión y autopromoción. Para música instrumental, que no es de masas, tienes que encontrar tu hueco y ahora estoy cogiendo mucha más fuerza en estos momentos. La seguridad y la confianza en ti misma es muy importante y yo me sentí pequeña mucho tiempo. Y en estos momentos me he dicho ¿si no lo intento ahora, para cuando lo voy a dejar?, y te das cuentas de que salen más cosas de las que a priori piensas.
Conocía Ellas Crean, alaba su gestión y desde luego está encantada estar dentro de la programación. Nos cuenta que fue gracias a conocer a Pedro Andrade, con quien ha comenzado a trabajar hace poco como agencia, Bengala Gestión Artística. Él ha sido el enlace con Concha Hernández para que Clara estuviera en el festival, además afirma que después de que Concha viera algo de su trabajo le dijera que fuera a la presentación de Ellas Crean 2025.

Ellas Crean, me parece que es crucial, todo lo que se ha hablado aquí esta mañana, me ha puesto los pelos de punta, porque es una realidad que estamos mucho menos visibles. Yo por mi parte y desde lo musical ya hace también un rato que he empezado con mi propia reivindicación, haciendo como aparte de la música que yo componga, programas y repertorios de mujeres compositoras. Y en concreto, como tengo mucho vínculo con la música iberoamericana, pues por ejemplo este año justamente he preparado un repertorio en homenaje a mujeres compositoras iberoamericanas de la historia porque somos las grandes desconocidas y es tristísimo y hay mujeres que han sido clave, pues incluso en la creación de un género musical que hoy día es considerado como patrimonio de la humanidad incluso como el choro como la canción que hemos tocado de Chiquinha Gonzaga es la primera mujer, compositora de choro, y directora de orquesta en Brasil. Entonces me parece estupendo que el festival sea multidisciplinar y que en cuanto a estilos también sea abierto sin etiqueta. A mí lo que me puede costar un poco más para encontrar mi hueco en la música es que me cuesta encontrar una etiqueta de mi música y definirme musicalmente. Entonces, cuando hay simplemente festivales donde hay música, más allá de lo que es eso, de encasillarte en un estilo, creo que también además abre a mucha más gente y cuando encima también lo abre a más disciplinas, pues de repente es un festival de arte y te lo ponen mucho más fácil para ir a ver cosas que a lo mejor tú crees que no son de tu interés. Entonces es una plataforma brutal para la visibilidad de las mujeres, del arte en general y de la cultura.
¿Qué queda de esa niña que empezó con la flauta cuando era pequeña a hoy en día? Creo que queda mucho. El clásico me parece una formación increíble, luego estando en otro tipo de instituciones estudiando, ahora lo valoro. Hay una formación realmente muy profunda y exhaustiva, pero a veces el enfoque, que es un poco conservador, también hace mucho daño, del conservatorio a veces se sale un poco perjudicado emocionalmente y psicológicamente. Mucho machaque y en parte por eso creo que no quiero que sea ese mi camino, se me daba bien, pero decidí que quería tener un vínculo mucho más amoroso con la música y entusiasta que era el que tenía cuando pequeña, y lo he buscado activamente y hoy día lo sigo con esa ilusión de que te emocionen los sonidos que cuentas historias a través de la música, eso lo trato de tener presente.
¿Un sueño por cumplir? Sentirme todavía más libre con la música, con menos miedo a los prejuicios, al éxito, al fracaso, con menos miedo.
