Dentro del Festival Ellas Crean 2025, el Instituto Polaco ha tenido una gran presencia, no sólo en la programación de cine, sino también en concierto y en el apartado teatral. Hace diez días pudimos disfrutar de Salvadas de Maja Kleczewska, representada por la actriz Agnieszka Przepiórska en Réplika Teatro.
Un escenario neutro, diáfano, plasmando metafóricamente la frialdad de los hechos, con una sola protagonista representando a muchas mujeres, no sólo en la historia que se centra en las violaciones ocurridas en Zieleniak, en los años 40, y en sus secuelas, sino que nos lleva por todo lo emocional que un conflicto bélico y sus víctimas sobrecargan después de supuestamente haber salido de ese horror. La obra es toda una montaña rusa de emociones, de estar a flor de piel y en tensión en todo momento.
La directora Maja Kleczewska nos habla de Salvadas (Ocalane):
¿Cómo nació Salvadas (Ocalane)?
Agnieszka Przepiórska, una actriz brillante, vino con la idea y me hizo creer que merecía la pena hacer la investigación y tratar de entender lo que realmente pasó en agosto de 1944 en uno de los barrios del centro de Varsovia.
Después de ver la obra creo que hay un trabajo brutal de investigación detrás y posterior adaptación, ¿cómo ha sido llevar a cabo este trabajo?
La investigación fue bastante difícil porque no hay mucha información sobre los detalles. Y comprendimos que justo después de la II Guerra Mundial a nadie le interesaba investigar lo que los rusos que colaboraron con la Alemania nazi hicieron con los civiles. La escala de la violencia era sorprendente. A los soviéticos no les importaba admitir su culpabilidad.
¿Cómo ha sido trabajar con el guion de Piotr Rowicki?
Piotr Rowicki escribía el texto y Agnieszka Przepiórska lo ensayaba en el escenario. Al mismo tiempo, trabajábamos en el proceso del recuerdo, la negación y el trauma.
Habéis conseguido que lo ocurrido en Zieleniak trascienda a lo universal, que se recuerden sucesos en otros países, ¿os ha llegado ese feedback de otros países y era esa vuestra intención, buscar la universalidad del dolor?
Trabajamos con Wiola Rebecka, psicóloga que se ocupa de los traumas causados por las violaciones de guerra. Su libro «Rape:A history of Shame. Diario de los supervivientes» nos hizo tomar conciencia de la violación como arma de guerra. La violación fue un arma de guerra en la antigüedad y sigue estando presente en todos los conflictos bélicos, por ejemplo, en Ucrania. Así que el tema es universal y durante la Guerra Civil Española también ocurrió. No hay guerra sin violación.
La semana pasada la obra fue muy bien recibida aquí, personalmente me mantuvo en tensión todo el tiempo, y el debate fue muy enriquecedor. ¿Cómo fue la acogida allí y no sé si se ha estrenado en otros países?
Vamos a Israel a representar la obra en el Festival de Akko. El 7 de octubre de 2023 Hamás atacó Israel y hubo muchas mujeres violadas. Todavía hay rehenes que no son liberados de su cautiverio. La magnitud del dolor es enorme. El teatro nos permite reunirnos y hablar y dar un espacio para traer los recuerdos. No se necesita mucho: sólo la empatía.
Aunque es algo que, si siempre se ha sabido, después de ver la obra uno vuelve a darse cuenta de que se habla mucho más de lo que les pasó a los hombres que a las mujeres en estas situaciones. ¿Por qué crees que se habla más del sufrimiento de los hombres que de las mujeres?
Los hombres eran activos, eran luchadores y no hay vergüenza en luchar. Hay vergüenza de ser violado, de estar indefenso, y la obra trata de cómo cambiar la vergüenza por el heroísmo de la resistencia.
Tuve la sensación durante un momento de la representación de que nos llevabais por una ensoñación, y no una realidad, como si de una metáfora se tratara. ¿De la relatividad de los actos para mucha gente y querer rebajar la intensidad de los mismos para querer olvidar?
Hay mecanismos de autodefensa que son inconscientes y parecen proteger a la persona de la experiencia traumática. Este proceso también fue importante para mí. No es fácil recordar un trauma.
Si nos centramos en el tema, y es algo que está relacionado con la pregunta anterior, hoy en día se nota que parte de la sociedad no quiere recordar y olvidar la dureza de lo sucedido, ¿con vuestra obra queréis seguir hablando de lo sucedido y de la importancia de las secuelas en muchas familias para sanar con el tiempo?
Hemos tardado 80 años en poder hablar del pasado, y creo que es un proceso curativo. 80 años de silencio causan dolor no solo a las víctimas, sino también a sus familias y descendientes. Tenemos que recordar y tenemos que abrirnos a todo lo que ocurrió en el pasado porque es la única manera de que la sociedad se desarrolle y madure.

También algo que siento es que se piensa que ésto no ocurre hoy en día, y hay muchas guerras silenciosas donde se sigue utilizando a la mujer como arma de guerra, ¿crees que la historia se repite y seguirá haciéndolo y no hemos tomado conciencia de ello?
Desde 2002, la Corte Penal Internacional está facultada para enjuiciar la violencia sexual relacionada con los conflictos en virtud de un estatuto que define la violación como crimen de guerra y crimen de lesa humanidad. Se trata de un avance muy importante. La violación en tiempo de guerra ya no queda impune, pero sigue siendo un arma muy poderosa que destruye no sólo el cuerpo, sino toda la estructura psicológica. Los efectos del trauma duran años y a veces toda la vida.
Para llevar a cabo la obra, ¿qué ha sido lo más complicado y lo más fácil?
Me resultó difícil aceptar que no podemos llegar a conocer todos los nombres de las supervivientes de violación de Zieleniak. La mayoría son desconocidas, buscaba desesperadamente sus nombres. Ya es demasiado tarde. Las otras partes del trabajo fueron mucho más fáciles.
La parte audiovisual es muy importante y aporta mucho a la obra, ¿cómo fue esa inserción en la obra, no sé si desde el primer momento como idea para acompañar a la actriz?
Invité a Krzysztof Garbaczewski, que es director de teatro y artista visual, para trabajar juntos. Trabajamos en paralelo sin afectarnos mutuamente, y al final hemos fusionado nuestros procesos paralelos.
¿Cómo fue el trabajo con Agnieszka Przepiórska?
Es una actriz creativa e independiente, una compañera para el director y una persona muy sensible que contribuye al proyecto de todo corazón.
Si tuvieras que describir la obra a alguien que estuviera pensando en ir a verla, ¿cómo sería?
Bueno, para quien esté dispuesto a enfrentarse al pasado y para quien esté interesado en cómo el trauma afecta al presente y al futuro, para quien no sea indiferente al sufrimiento, para quien sienta que sus abuelas y madres no pudieron decir todo lo que quisieron, para quien esté interesado en la historia de la II Guerra Mundial, para quien quiera venir.
¿Dirías que Salvadas es importante y necesaria para los tiempos que vivimos?
Es hora de hablar de lo que no se dice, es hora de hablar del sufrimiento de las mujeres, es hora de cambiar el sentimiento de vergüenza por el heroísmo de la resistencia.
¿Un sueño por cumplir?
Poder ir a diferentes países y hablar con mujeres que sufrieron violaciones en la guerra y pasar por el proceso de curación y unión. Quizás podríamos volver a España para empezar a hablar de Guerra Civil Salvada.

Ficha artística y técnica:
Intérprete: Agnieszka Przepiórska
Texto: Piotr Rowicki
Dirección: Maja Kleczewska
Vestuario: Konrad Parol
Música: Cezary Duchnowski
Vídeo: Krzysztof Garbaczewski
Coreografía: Anna Krysiak
Consultores expertos: Sylwia Chutnik, Dra. Wiola Rebecka, Joanna Rolińska
Investigación en el Archivo de Historia Oral de la Casa de Encuentros Históricos y el CCA, Joanna Rączka
Diseño del cartel, Alina Rybacka
Directora de producción: Małgorzata Błasińska, Agata Kucharska (DSH), Olga Stefańska
Publicidad: Kaja Stępkowska, Małgorzata Wach
Productora ejecutiva: Katarzyna Puchalska (History Meeting House)
Productora: History Meeting House
