¿Cómo nace tu pasión por el cine? Creo que entré un poco por casualidad. Era más un sueño, que podía tener, pero estuve trabajando muchos años en televisión, haciendo documentales, etc. Pero no podía imaginar que pudiera hacer películas. Era algo que hace 15 años o así, pues no entraba en mis planes. Y poco a poco, pues eso, haciendo trabajos para televisión, y de repente descubrí que podía hacer mis proyectos en vez de hacer un documental, que era un tema que me gustaba mucho y con una financiación muy pequeña. Y de repente me di cuenta de que a lo mejor sí que había una posibilidad de hacer cine. Y el siguiente paso fue hacer un proyecto que era como un experimento, que fue mi primer largometraje, 9 Fugas. Se convirtió durante el proceso en una película que parte de la exploración era a través de la ficción, y acabó en una película de ficción. Esa película se estrenó hace cuatro o cinco años en el festival de Gijón y allí recibió el premio a mejor película internacional y fue lo que me impulsó a decir que sí, que es posible ya a día de hoy, pues básicamente dedicarme a esto, a hacer mis proyectos personales.

Fon Cortizo se describe como impaciente; al venir del mundo de la televisión, admite que allí todo es mucho más inmediato y en el cine todo tiene su tiempo y espacios, y los cinco años no se los quita nadie para hacer un largometraje, incluso para un cortometraje.

Álex está bloqueado. Trata de entender su lugar en el mundo, su masculinidad, su papel en los cuidados, los ruidos en los sueños de su abuelo. Trabaja audiodescribiendo películas para personas con discapacidad visual. Su abuelo tiene más de cien años y hace meses que un ruido perturba sus sueños. Ya no sabe diferenciar sueño y realidad. Lucía es ciega de nacimiento. Ayuda a Álex mostrándole cómo percibe, cómo sueña, cómo siente. Álex necesita sentir.

Este cortometraje será uno de los protagonistas que estará en el Festival de Cans dentro de la sección de cortometrajes de ficción. Los pases tendrán lugar el día 24 de mayo.

Abellón es un producto híbrido, como él lo describe, entre un largometraje que iba a realizar con ese nombre y otro como homenaje a su abuelo, de 102 años, en un cortometraje. Tenía unas pesadillas donde había un ruido, así que que llevé al corto ese mundo de los ruidos, de los sonidos de su vida. Lo que pasa es que después mi abuelo falleció justo cuando estaba ya con el proyecto financiado y de repente vi que lo que yo quería hacer había llegado tarde y decidí cambiarlo de rumbo y de alguna forma el cortometraje se contagió mucho de esa historia que yo estaba trabajando. Después ya sabiendo que iba a hacer un trabajo de ficción porque el documental era imposible y tampoco me lo pedía el cuerpo, no me apetecía ya meterme en esa parte más de mi abuelo. Entonces lo llevé al terreno de la ceguera y de la accesibilidad para personas ciegas. En ese acercamiento a los ruidos en los sueños, me interesó conocer cómo eran los sueños y en concreto el ruido y lo sonoro en ese mundo y de las pesadillas de las personas ciegas. Y esto de repente me acercó a esa herramienta de accesibilidad para personas ciegas, que es la audiodescripción, que de alguna forma, en un momento del proceso de escritura y de creación, pues me di cuenta de que lo que más me apetecía es que fuera el corazón y el hilo de toda la historia y que fuera una película que estuviera audioescrita tanto para personas ciegas como para personas viidentes y que, de alguna forma, yo no tengo ninguna referencia ni he conocido ningún caso similar de películas en el que la audiodescripción funcione de esta manera. Entonces esto me dio muchas ganas de hacerlo y fue muy complicado que no estuviera simplemente audiodescrita la película, sino que de alguna forma jugara con esa parte. Hubo un momento en que iba a tirar la toalla porque me parecía que era muy difícil que el público que ve la película aceptara esa voz de audiodescripción, que iba a ser reiterativa y que iba a decirle cosas que estaba viendo, pero al final me puse a trabajar más a fondo y al final creo que de lo que más satisfecho estoy es de que esto sí funciona, de que esa voz de audio descripción cumple la utilidad que tiene para personas ciegas, pero también a las personas videntes les aporta una nueva capa de lectura, y esto era un poco lo que intentaba, y en esa parte me quedé satisfecho.

Es una película que, como sufrió este proceso errático de construcción, pues tiene muchas capas y se van mezclando y se van comunicando entre ellas. Al final, esto ha creado una historia de vasos comunicantes con muchos elementos y con esa voz de audiodescripción, que es lo que le da sentido al proyecto y lo que hace también que de alguna forma dé una visibilidad que antes no tenía tanta. Es una puesta en valor de ese trabajo.

Después de ver la película, es voz en off nos aporta y aumenta lo visual; es como jugar en varias dimensiones, tanto visuales como sonoras, y con los protagonistas que se van conjugando entre ellos, interrelacionados, pero sin estar juntos. Quería que hubiera un juego más allá de la propia audiodescripción, que es una voz ajena, y poco a poco se convirtiera en voz agarradora y pasar a un diálogo, incluso en el personaje de Lucía, esa chica ciega, que ella lo estuviera utilizando, y ser una voz objetiva y fría, por decirlo de alguna forma, y que fuera mutando hasta llegar hasta una voz más íntima, y que diera pie a que los videntes entraran en el juego.

Abellón deja ese sedimento de estar viviendo algo entre la vida y la muerte, y por supuesto la ensoñación aquí juega mucha parte; no sabes cuándo es real y cuándo puede ser un sueño, aunque no lo sea, y Fon nos dice que es algo que es así, que lo pretendía y que se quedó del proyecto inicial. Es una especie de ritual de trance de la transición del duelo por la pérdida, pero también me ha llevado a la paternidad, que también está en la película: el protagonista que está entre esos dos mundos, entre el mundo de los cuidados de su hijo, que también es una renuncia a su mundo anterior, y el mundo de los cuidados de su abuelo, sin responsabilizarse de ninguno de los dos en principio durante la película y, de alguna forma, también ese trance o ese tránsito entre el momento de bloqueo en el que está y el asumir y coger la responsabilidad de los cuidados, un poco como el cierre del cortometraje.

El inicio es muy potente, porque comienza con un primer plano con el personaje de Alex, como Fon Cortizo nos admite que lo quería mostrar enmascarado, protegido, con la tela del traje apicultor que le protege del exterior y fumando, con un ese momento inicial de bloqueo, emocional, y que rima o hace eco con el último plano, que el último plano es también un primer plano, en este caso de Alex, pues ya sin máscara, y sin hacer spoilers viendo la evolución que ha tenido con respecto a su abuelo y a su hijo, y todo reflejado con una luz natural.

Cierro siempre las entrevistas con una pregunta y es: ¿un sueño por cumplir? Uf, qué difícil. Un sueño por cumplir, pues no lo sé. La verdad es que cada vez que vemos esta cosa, mi hijo y yo, de soplar dientes de león y pedir un deseo, y yo siempre pido más o menos lo mismo, lo más que otro lo puedo decir, porque si no, no se cumple, pero yo… A ver, mi sueño es poder acompañar a mi hijo muchos años, verlo crecer y que sea bueno, pues la persona que quiera ser, y verlo. Eso, ese es mi sueño.

Recibe nuestra Bienvenida a La Estrategia Del Caracol. Puedes dejarnos un comentario si quieres.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.