Eu voy conmigo es un cortometraje de animación que está dentro de la Sección oficial de Animación del Festival de Cans; se podrá ver el próximo 24 de mayo tanto por la mañana como por la tarde. Este trabajo está dirigido por Chelo Loureiro (Valentina – 2021- Premios Goya: Mejor película de animación), quien realmente ha centrado su carrera en la parte de la producción, pero también nos cuenta en esta entrevista que el hecho de ponerse al cargo de la dirección es más el interés, más que una necesidad, de llevar a cabo proyectos que estén dirigidos para niños, porque es lo que menos se produce.
Creo en la importancia de llegar también a niños por medio de historias con calidad. Aquí se la atribuyo a la autora del libro, Raquel Díaz Reguera, que es un cuento que tiene ya muchísimas ediciones y que lleva vendidos más de 80.000 ejemplares, imagínate. Un cuento infantil que va sobre la autoestima, que yo siempre digo que nos enseñan desde pequeños a querer a los demás, pero no nos enseñan tanto a querernos a nosotras mismas, algo muy importante. Este libro se está utilizando para terapias con personas mayores, ya que, como he dicho antes, es importante la autoestima en uno mismo, y hay muchas generaciones que han estado privadas de ello.

El trabajo ha sido un trabajo en común entre la directora y la autora, que es licenciada en Bellas Artes y ha realizado también las ilustraciones. Este corto lo describe un trabajo in-house, con respecto a la adaptación que han realizado. He tratado precisamente, porque la admiro, de ceñirme lo más posible, aunque la parte audiovisual siempre es diferente, obviamente, pero ceñirme a la historia original y después también la interpretación porque aquí hay la voz de una niña que hemos dirigido, y que creo que es muy importante utilizar que sea una niña; muchas veces en el cine para poner voz en los dibujos animados a niños, pues se utiliza dobladoras, porque hay sobre todo mujeres que son profesionales de doblaje con voz infantil, Pero me parece muy importante, e intento poner a niños de verdad, haciendo las voces, aunque sean por ejemplo a veces son cachorros, animales que lógicamente en la fantasía tienen voz; y pongo niños porque me parece que son como más frescos y más reales, incluso aunque no hablen bien, pues los niños no pronuncian bien, no hablan bien, entonces me parece más realista.
Elisa una niña a la que le gusta un niño que no se fija en ella. Sigue los consejos de sus amigos para cambiar su apariencia y personalidad, para captar la atención de ese niño, pero se da cuenta de que pierde su esencia. ¿Qué hace Elisa para ser única y valiosa?
Eu voy conmigo es un trabajo de los que yo llamo cortometrajes puros, por llegar al espectador de una manera sencilla y directa en tan solo 7 minutos. Viene de un cuento de cuarenta páginas y eso ha hecho que el trabajo no fuera complicado de adaptar en formato, y Chelo nos comenta que realmente a lo que le dieron más vueltas fue a la técnica de animación. Técnicas hay muchas, pero hemos buscado la que más se adapta, tanto en formato como en costes, ya que no nos hemos presentado a ninguna ayuda; todo ha partido de la productora, así que hay que buscar lo menos costoso. Creo que hemos conseguido un buen efecto, porque las ilustraciones son bonitas con respecto y respeto al trabajo de la autora, y como bien dices, hemos logrado un corto, corto, lo bueno, siempre dos veces bueno, y con gran limpieza visual y narrativa. Si tú puedes conseguir llegar a un público con un mensaje eliminando todo lo que sea superfluo, es mucho mejor, incluso si puede ser sin palabras. Aquí no podía ser sin ellas, pero trato de buscar la limpieza, simpleza y elegancia, alejándome de las ilustraciones comerciales y los dibujos infantiles de Disney. Hemos buscado calidad queriendo ofrecer a los niños animación y dibujos que posean gran belleza fuera de lo comercial, junto con una banda sonora educativa.
Nos cuenta que para la banda sonora, realizada por Mani García, ella buscó un clásico, porque cree en la importancia educativa por medio de la cultura para los niños y para acercarlos a la música clásica. Me gusta mucho Beethoven, y elegí Para Elisa y de ahí el nombre de la protagonista.

Elisa tiene un trazo muy limpio en pantalla, y muestra esa personalidad transparente e inocente, acorde a su edad. Todo esto está enriquecido por la voz natural de una niña, que Chelo, que nos dice que fueron dos, una para castellano y otra para gallego, habiendo ambas captado la esencia del personaje, dando la personalidad real del cuento. La forma y el fondo de Yo voy conmigo nos llevan a que captemos desde el primer instante lo que el cuento busca, la esencia de la persona, que al final es lo que hay que hacer valer ante los demás, la personalidad propia y no la impuesta.
A sabiendas de que los cortometrajes no son de difícil acceso para el público fuera de los festivales y mucho más si van dirigidos, en principio, a un público infantil, Chelo Loureiro ha cedido los derechos para los colegios para que puedan exhibirlos, ya que conoce el hecho de que están digitalizados para poder hacerlo, pero no tienen fondos para poder comprar los derechos: en la educación no hay medios para pagar contenidos, algunos no pueden ni siquiera sacar a los niños del aula, llevarlos al cine simplemente o a un museo. En Galicia, desde Igualdad, lo van a mandar a todos los colegios para que estén disponibles; el resto de comunidades les dejo los derechos. Espero que esté pronto en Filmin para que esté accesible para todo el mundo. También dice hacer siempre un alegato a todos los nuevos directores para que no se olviden de este tipo de trabajos dirigidos a los niños, ya que cuando comienzan su trayectoria cinematográfica, pocos apuestan por ellos; muchos, nos admite, que solo lo hacen cuando son padres y ven esa necesidad de trabajos enfocados a sus hijos. Los trabajos infantiles tienen fondos en temáticas que también interesan a los adultos, y este en concreto es uno de ellos, ya que la autoestima es importante tratarla desde la infancia, pero también a lo largo de la vida, y en concreto en generaciones donde dentro de la educación no era algo importante. Está catalogado como infantil, porque hay que ponerlo, pero está dirigido a todas las edades.
Admite que ya es una asidua en el Festival de Cans, no como directora, más bien como productora. Mi relación viene de lejos; desde que comencé a producir, nuestros trabajos fueron seleccionados, con muy buena acogida e incluso ganados. Me dieron el Premio Chimpín, así que hay muy buena armonía con ellos. Lo que pasa es que siempre fueron cortos que yo no dirigía, por lo cual es mucho más fácil también hablar bien de ellos, diciendo que son maravillosos y demás. Ahora estaré con un corto dirigido por mí, que lleva menos de un año con más de 100 selecciones en festivales diferentes, con lo cual, para mí es una alegría enorme y me da un poco de pudor siempre, porque hablar de lo de una misma a mí me cuesta más, pero me produce una enorme satisfacción, porque también es cierto, y siempre digo lo mismo, que la animación, el cine, es un arte colectivo, que nadie se puede atribuir el trabajo si no hay un equipo grande detrás, y que sin ellos el trabajo no existe, y eso es lo maravilloso. Todos estamos muy felices de que viaje, pero sobre todo de que se vea. Estar seleccionado en un festival significa que se va a ver, y eso es fantástico. Después, si encima nos dan algún premio, pues todavía mejor, claro, pero en cualquier caso el premio es estar seleccionada.
Ya ha tenido muchas alegrías con Eu voy conmigo, no por el hecho de ser seleccionada en festivales, y por la acogida en los mismos, sino por el hecho de que muchas mujeres y niños se han acercado a ella tras la proyección, y asegura que esa es una de las mejores recompensas que se puede llevar por su trabajo. En estos momentos se encuentra con nuevos trabajos, como con la siguiente película de Alberto Vázquez (Unicorn Wars) de Alberto Álvarez, y con «MU-KI-RA», dirigida por la cineasta colombiana Estefanía Piñeres.

La animación te permite contar historias que con la imagen real no tendrían el mismo calado. De hecho, esta misma historia con una imagen real no sería lo mismo. Es una gran herramienta creativa y llega de distinta manera y deja realizar críticas sociales de una manera muy diferente. Lo único que es una producción muy cara y muy lenta, y la gente no tiene paciencia, y quizás yo tenga esa capacidad, pero ante todo: pasión, porque sin ella no sería posible.
Siempre termino las entrevistas con una pregunta y es: ¿un sueño por cumplir? ¡Ay! La verdad es que sueños tengo muchísimos siempre. Estoy llegando a los 70 años, y siempre digo: «Uff, voy a tener que vivir muchísimo para poder cumplir todos los sueños», porque lo primero que tengo es un montón de proyectos que me encantaría ver hechos. Y claro, una peli de animación, largometraje, menos de cinco años es imposible hacerla; un corto son dos años. Te puedes imaginar lo que tengo que vivir. Entonces, un sueño es llegar a los cien años para poder tener todas estas historias que tengo de jóvenes cineastas deseando poder verlas y que necesitan la ayuda de productores. Eso sería para mí, por eso querría llegar a 100 años haciendo películas; no estaría mal.
