Cuando comenzamos la conversación, lo pillamos en su estudio de grabación, y nos comenta que él siempre está allí creando, y durante lo que dura la charla nos queda claro que vive por y para su oficio: la música, y que es de la opinión de que de la música nadie se jubila. Tiene las ideas muy claras incluso teniendo dos formaciones, sabiendo separar cada una de ellas a la hora de componer.

A Hendrik Röver lo podemos ver tanto con Los Deltonos, que llevan cuarenta años y van por su disco número 21, como con Hendrik Röver & Los Míticos GTs, banda que comenzó después y que en estos momentos está presentando En La Noria, su quinto trabajo. El hecho de estar en dos formaciones, siendo el fundador de ambas, es por la simple razón de que se dio cuenta de que con Los Deltonos no podía tocar la llamada música americana, country. Llegamos a un momento en que esa música no entraba y tocar por obligación no era lo suyo; entonces decidí, por segunda vez, empezar una carrera paralela con esa música que yo también quería tocar. El primer disco fue en 2008, Esqueletos, siendo un poco cantautor, con guitarra acústica, y para la presentación del segundo disco, que se llamaba No temáis por mí, ya contacté con Goyo y Toño para acompañarme. Porque al tocar solo como cantautor a veces se me quedaban las canciones pequeñas. Los tres ya nos conocíamos, y me acompañan desde el 2010. Todo ha ido evolucionando; lo que era una base rítmica acompañada de cantautor al final se ha convertido en un trío bastante más rumboso. Con el tiempo, las canciones que escribo para Los Míticos han cambiado un poco el rollo y ahora es un poco más blues, rasposo, rock and roll, y me ha alejado un poco de lo que es el cantautor americano.

Escuchando su música con Los Míticos y desde los inicios, sí se nota ese blues cada vez más arraigado, y él nos comentó que ha sido como un retorno al blues, porque cuando comenzó con Los Deltonos fue como un grupo de rhythm and blues, por lo que siempre ha estado en su música, pero también el country, y admite que al final se han mezclado y unas veces toma más el protagonismo una que otra y viceversa.

Cuando empecé a escribir En La Noria, me daba la impresión de que me iba a salir un disco del texto que llaman country soul, como los Hacienda Brothers y cosas así. Pero, como todas las veces que he pensado que eso iba a pasar, no me salió ninguna otra canción de ese tipo. Entonces, al final, el disco ha salido como lo que es: un compendio de influencias de raíces americanas y tratadas y disfrutadas a nuestra manera.

Todas sus canciones son en castellano, excepto alguna versión. Como buen alemán, siempre he defendido que el rock americano es posible en castellano. Todos los discos que he hecho son en castellano. En La Noria es un disco potente, pegadizo y que invita a su volver a su escucha y querer disfrutarlo en un directo.

Soy de la opinión de que la letra es la mitad de la canción y es mucho más fácil conectar con el público cuando entienden lo que dices, de ahí que nunca haya entendido muy bien los grupos españoles que intentan cantar en singles para un público que no entiende un pimiento de lo que dicen. Lo de la musicalidad también me parece, viendo ya con los años; a veces estoy más convencido de que es una disculpa. Adaptarse musicalmente al rock and roll en castellano lleva casi que infinitamente más trabajo que hacerlo en inglés; digamos que si lo comparas con un tetris, el inglés es todo piezas de uno y el castellano está lleno de piezas de cuatro con esquina. Ahí la gracia está en conseguir incrustar bien esas piezas sobre la base rítmica que tienes. No exceder de acentuar mal las palabras es una cuestión de práctica y, por supuesto, tienes que tener ciertas inquietudes lectoras para tener un vocabulario. Y luego hay una herramienta imprescindible que es el diccionario de sinónimos de la RAE. Llega un momento en la canción en que tienes tres sílabas y necesitas decir algo con una palabra aguda. Te aseguro que la hay; hay que buscarla y meterla en su sitio. Al final es trabajo, sobre todo hasta que te acostumbras. Ahora ya llevo tanto tiempo haciéndolo que no me cuesta, pero sí que había que ponerse en ese estado mental.

Dice que a la hora de componer sabe diferenciar muy bien entre las creaciones para Los Deltonos o Los Míticos, que son muchos años, y aunque sean caminos paralelos, ambos están muy definidos. Solo ha habido una o dos veces que la canción se ha equivocado de grupos, por ejemplo Caviar Champagne, que se fue a Los Deltonos, cegada por algo que no lo entiendo, porque siempre ha sido una canción de Los Míticos. Esto nos lo comenta entre risas, ya que posiblemente, como declara, ni él mismo sabe la razón, pero sí que hay una seguridad en Hendrik que sorprende, y que ha hecho, y hace, que las dos carreras de los grupos se puedan llevar de una manera solvente y con gran asiduidad en los escenarios.

Le preguntamos sobre lo que le resulta más complicado a la hora de componer, si la forma o el fondo, y nos comenta que busca un bloque compacto y cabal, que todo se lleve bien. Me parece muy importante que la letra vaya bien a nivel rítmico con la canción, por eso el hecho de trabajar bien las acentuaciones. Pero siempre me suelen primero las canciones, y luego tengo por ahí mis libretas llenas de frases sueltas o pequeñas ideas, e intento adaptarlo haciendo pruebas y viendo si esta canción puede ir de esto. Aunque muchas veces también hasta que no llevas media canción o incluso más, ni siquiera tú sabes de qué va. Hasta que de repente dices, ahora lo entiendo todo y esta canción iba de esta cosa. Esta palabra me ha dado el click. De repente estás trabajando en la letra y de repente te sale algo que consideras el estribillo y ves que eso puede ser el núcleo de esperanza.

¿Qué quiere contar Hendrik a la hora de componer? No es que quiera contar nada específico, pero tampoco, no suelo hacer tampoco letras de baby, baby y demás —estoy un poco mayor para eso—, pero al final me interesa más que las letras tengan sentido y sí, al final, sí que es cierto que yo tengo un sentido de humor así bastante acidillo, que me sale más con Los Míticos que se me salen canciones más… la palabra no es graciosa, pero sí como menos intensas con los vídeos. Pero al final se trata de que haya algo, alguna parte de la canción, alguna frase que la gente se lleve para casa, que es lo que no pasa en inglés.

Esas frases de libretas que tiene guardadas, nos admite que pueden venir de muchos momentos. Estás viendo una película y escuchas una frase, y dices «esto me da para una canción», y la apuntas por si acaso. Por ejemplo, hay una canción mítica de los retornos que se llamaba Puedo morir en cualquier momento, que es de aquella de ¿A quién ama Gilbert Grape?, que era el chaval este que tenía una enfermedad y que era consciente de que podía morir en cualquier momento. Pues ese tipo de cosas al final te da pequeños detalles que luego tienes un poco de pintura e intentas hacer un cuadro con todos.

40 años en la música. Si te preguntara: «¿Cómo has vivido la progresión de la música en estos años y cómo ves el sector musical hoy en día?» Por una parte, yo casi nunca lo he vivido como un artistismo, sino que llegó un momento en que me di cuenta de que era mi oficio y lo trato como tal. Entonces, por ejemplo, cuando la gente te dice: «Hombre, ¿todavía sigues ahí con eso de la música?», yo respondo: «¿Y tú sí seguirás trabajando también?» Quiero decir, para mí, sé que no es equiparable, pero si el concepto de un fontanero es pasarse toda la vida poniendo tuberías, pues yo me paso toda la vida haciendo canciones y lo tengo asumido como tal, como oficio. Por eso soy bastante crítico cuando la gente hace por cualquier chorrada giras de aniversario y discos conmemorativos… Yo siempre digo: «No he visto a ningún fontanero poner su tubería de 25 aniversario», entonces yo soy más de celebrar; si consigo jubilarme, entonces lo celebraré y haré un disco de auto-homenaje.

Tengo la suerte, tanto con Los Deltonos como con Los Míticos, de tener un público, una gente muy agradecida y que está esperando canciones nuevas; nunca he tenido que vivir del pasado de una canción que hice en el 88 y que todo gira alrededor de esa canción que hice en ese momento y otra que hice en el 92, sino que la gente acepta y disfruta mucho las canciones nuevas. Eso me da una libertad que seguramente haya otra gente que no tenga. Entonces, de ahí mi filosofía desde hace décadas ya de que lo mejor está por venir. Todavía creo que no he escrito mis mejores canciones, no he grabado mis mejores discos y desde luego no he dado mis mejores y más intensos conciertos; esa expectativa de todo lo bueno que queda por hacer es lo que me mantiene encantado en este oficio en el que vivo.

Nunca utilizo instrumentos iguales en cada formación, así que, como las guitarras de cada grupo se saben las canciones, me lo ponen mucho más fácil.

No habían sacado nada desde el 2019, con Vamos a morir —excepto un directo que surgió mientras sacaban nuevo trabajo— y ahora están con «En La Noria». En el 2019 no sabíamos lo que iba a pasar meses después con la pandemia; ese título nos dio para mucho en los tiempos que corrían, y ahora llega este nuevo disco, que en cinco años es lo que hemos sido capaces de montar. Es verdad que he tenido unos cinco años muy ocupados con Los Deltonos, sacando cuatro discos, y dos dobles en directo, pero siempre tengo ahí a Los Míticos GTs, que las letras tienen su sentido; la G es de Goyo, que es el contrabajo, y la T es de Toño López Baños, que es el batería. Todo tiene su sentido. Y los dos estaban diciendo: «Ya te caemos mal, solo te vas con Los Deltonos, y entonces ya me puse un poco en serio y compuse En La Noria. Desde luego, la ironía y el sarcasmo están implícitos en el humor del cantante y compositor Hendrik Röver, que en todo momento parece mantener una linealidad en su voz, pero es todo lo contrario; es todo un artista de la realidad vista desde el humor, y quitando hierro y hablando con naturalidad y sinceramente de todo lo que rodea a su música.

Ahora llega la época de festivales, y nos dice que a ellos les gusta tanto tocar que cualquier espacio les va bien, aunque no son un grupo muy de festivales, y además dice que en España los festivales son casi un compartimento estanco, ya que es muy difícil, si no estás en una determinada lista de artistas, entrar en ellos. Los festivales de blues, los hemos recorrido casi todos, pero al final lo nuestro es tocar durante todo el año, dar la vuelta por España, por el circuito de salas que hay, y siempre cae alguno. Lo bueno de ellos es que normalmente no tienes que llevar el equipo; te ponen el backline y es un poco menos de trabajo, pero por lo demás nosotros ponemos la misma intensidad cada vez que nos subimos al escenario.

¿Qué balance haces de tus cuarenta años en la música con ambas bandas? Yo creo que no hay nada de lo que me arrepienta, realmente. Por lo que recuerdo de los discos, porque una vez que los mando a fabricar no los vuelvo a escuchar jamás, estoy bastante satisfecho de lo que he ido sacando. Pero siempre con la idea de que lo mejor está por llegar.

Como bien nos ha dicho, su gira en salas sigue; en sus redes podéis ver sus fechas y daros cuenta de que no para. Pero también hablamos con él de su participación en AfroBlue en Segovia, donde estarán en sesión vermut el sábado 7 de junio. Este formato se ha implantado desde la pandemia, y es algo que me encanta. Me gusta tocar de día o no muy tarde; esos tiempos de comenzar a tocar a las doce de la noche, por suerte, han pasado. Las matinés están viniendo muy bien porque mucha gente de una cierta edad durante la pandemia se quedó pegada con superglú al sofá, y es un momento donde la gente vuelve a salir y vuelve a disfrutar de la música, y con horarios para ir acompañados con hijos o nietos; suelen ser muy festivos. Están encantados de estar en Afro Blue, y con el humor que caracteriza a Hendrik Röver: Ya es hora de que nuestra oficina nos lleve ya por fin al festival.

¿Un sueño por cumplir? El sueño y a la vez el trabajo es seguir tocando mientras el cuerpo aguante y ojalá que aguante mucho.

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