El disco de Griso, Lunático ya está en la calle, y hace unos días lo presentó en un showcase en Madrid. La vitalidad y su realidad son protagonistas de sus letras, aderezadas por una musicalidad de rock pegadiza y que engancha. Ha conseguido lo que quería: un trabajo personal y que defiende a la perfección en los directos.

Queremos saber cómo nace su pasión por la música: siempre hay un punto muy instintivo que te mueve de niño en la música. En mi caso, conecté con una guitarra que tenía mi padre ahí tirada, con 10 o 11 años, pues empecé a investigarla. Eso te lleva a sacar tus primeras canciones que escuchas, sacarlas de oído, y poco a poco te vas guiando hasta el día de hoy.

Ahora se lanza en solitario, pero anteriormente ya ha tenido su carrera musical con Arnau Griso; hasta hace dos años eran un dúo, pero al final eran un equipo de doce personas girando con las furgonetas, todo un show, lo define. Aprendí mucho durante los siete años que estuvimos juntos, toda una aventura, y creo que fue como el entrenamiento perfecto para el reto que es sacar hoy mi proyecto en solitario, la verdad, afirma.

Doce personas, ¿y ahora cómo va a ser este proyecto? Pasamos a un choque de realidad total porque el anterior tenía ya una audiencia muy consolidada, que nos había ido muy bien en redes y que se nos habían hecho virales varios temas. Entonces, ahora mismo, es como un arrancar de cero con todo lo que implica y sí que es verdad que me apoyo en muchísima gente, me apoyo en músicos. Tengo varios formatos y uno es bastante ligero. Voy con un guitarrista y con una chica que toca el pad y hacemos una cosa así, muy experimental y muy chula, pero que a la vez suena grande; no es el típico acústico de bar, digamos. Hay que decir que en la presentación de Café Berlín estuvo con banda, y suponemos que en festivales también lo hará, el próximo Río Babel a primeros de julio.

Ahora pasa a ser un formato más íntimo, y las composiciones también, mucho más personales: más allá del sonido, creo que este disco ha sido como una búsqueda. Al final, casi todo lo que había compuesto siempre implicaba ponerse de acuerdo con alguien, entonces creo que al final el ejercicio de rebuscar como en tus entrañas y en tu intimidad y hacerlo como de una forma mucho más intuitiva, alejado también de lo establecido, sesión, productor y mucha gente opinando, y yo lo que he hecho es todo lo contrario: componer con la guitarra y de una forma, pues muy mirando hacia el interior.

Ya las cinco primeras canciones sonaban muy personales, marcando ya una declaración de intenciones de lo que es su disco Lunático: quizás es mi forma de hacerlo y no, realmente no conozco otra, porque es lo que me sale. Pero sí, a pesar de que es un disco muy íntimo en lo conceptual, creo que también hemos conseguido un sonido que en algunos casos es más para afuera, más rock cargado y potente. Estoy contento, la verdad, de esta búsqueda que ha durado un par de años, metiéndome mucho en todos los aspectos de lo que implica hacer un disco. En la etapa anterior, en Arnau Griso, estábamos tan acompañados que al final hay veces que no te permite bajarte al barro porque trabajas con un productor y en una tarde ya tiene como la maqueta hecha. Entonces a mí me ha gustado este proceso de poder trabajar con gente, desechar un montón de cosas, experimentar en el estudio, en la mezcla, en todo. Entonces creo que al menos para mí ha sido superenriquecedor.

No me he encasillado en nada, y para mí es un proceso supernecesario para entender un poco quién soy yo a nivel artístico, quién es Griso, y después de todo esto creo que lo tengo un poco más claro. Entonces, de algo ha servido. Hay en Lunático como un poco de eclecticismo, precisamente por culpa o gracias de esta búsqueda de identidad y estilo, lo que implica tocar muchos palos para ver dónde te sientes más a gusto, y la verdad es que sorprendentemente me he sentido a gusto en muchos estilos diferentes. El hilo conductor es un poco el rock, es un poco el lenguaje que le pongo, las temáticas. Pero ante todo hay mucha dinámica en el disco, y es lo que quería porque yo, como oyente, al final es que yo consumo todo esto. Al final, no sé, arranco el día con un estilo; igual cuando necesito un chute de energía me voy más arriba. Entonces creo que es un reflejo un poco también de mi eclecticismo a la hora de consumir música.

¿Esto hará que un directo luego no sea, entre comillas, un tanto lineal? Sí es cierto, lo que pasa es que siempre me han dado con cierta envidia estos artistas que tienen estos discos conceptuales a nivel sonoro, grabados con los mismos elementos, que te obligan a cerrar un poco el prisma de la creatividad y a trabajar con elementos limitados para que todo tenga una coherencia estética. Pero bueno, ha salido así este disco y creo que quizá no es el punto de mi carrera en el que deba cerrarme a un sonido; esto es algo que surge con el tiempo y ahora lo que buscaba era el tema de la búsqueda, que suena muy tópico, pero es que es totalmente real.

Admite que el título es un compendio de todo lo vivido en el proceso creativo, y que aúna todas las canciones y todo ese tiempo componiendo y sacando a flote todo su interior. Es un disco muy universal y sonoramente suena incluso atemporal, pero tanto en letra como en música. En directo es un artista que te lleva por cada tema, con su interpretación tan intensa como personal, dejando claro que las letras muestran su interior.

Entiendo que lo más fácil para crear este disco ha sido a lo mejor esa libertad y querer plasmar todos los sonidos, pero no sé qué es lo más complicado que ha sido este disco para ti. Primero de todo, hay una lucha interna por mi parte. Empecé a escribir de forma un poco terapéutica, pero sin creer realmente que esto iba para adelante, que vamos a editar, que iría respaldado con un proyecto de banda en festivales, en salas. Ha sido como ese camino interior de decir: sí se puede, y después, bueno, también ha sido como un camino largo el hecho de encontrar como un nuevo equipo humano, porque ya te digo que estaba muy acompañado en mi etapa anterior, e hice una ruptura total para cambiar muchas cosas y para ello necesito nueva gente con la que producir una banda con caras nuevas; a nivel negocio, también buscar una discográfica así indie, como es Calaverita, que me dé toda la libertad creativa y que me entienda y que me cuide. Todo ese proceso es lo complicado, pero la verdad que en este punto en el que está no me arrepiento ni un poco de todas las decisiones.

Llevas años en la música; no sé ahora mismo cómo ves la evolución, las promociones, las redes, lo digital… ¿Para bien o para mal? Recuerdo que fuimos casi de los últimos artistas nuevos que vendían discos. Y matizo, porque el primer disco que sacamos con Arnau Griso, que fue en 2018, vendió como 10.000 copias. Entonces estábamos viviendo de forma muy consciente como un cambio de paradigma hacia el digital 100%, pero es que la música está en constante cambio, qué te voy a contar. De repente, ahora lo que vamos a editar es vinilo, por ejemplo, que sí que vuelve a haber como un auge de coleccionismo; es como un elemento más como de merchandising potente. Hay que adaptarse y renovarse porque es inútil intentar nadar contra corriente.

Ahora que viene la época de festivales, Griso estará en bastantes, y nos comenta que para él será una grata experiencia, ya que están montando un formato especial, más festivalero lo denomina, con seis músicos, con artistas de todo el mundo. El pasado 19 de abril ya estuvo en el SanSan, casi presentando Lunático, y el 5 de julio de Río Babel: es un pedazo de cartelón los dos días, que te quita el aliento. Y la vida está para divertirte, así que es una gran oportunidad, y vamos a pasarlo bien, ya con muchos ensayos a las espaldas.

Ha lanzado en este disco colaboraciones con Álvaro de Luna y Luis Fercán; para él es muy importante esta forma de vivir la música con amigos, y esas composiciones que, en muchas ocasiones, nacen de reuniones alrededor de una guitarra, y de compartir ilusiones y pasión por la música fuera de los despachos, todo nacido desde la naturalidad y espontaneidad.

¿Un sueño por cumplir? Salgo a correr muy cerca de La Riviera y siempre me hago una promesa y un sueño: tocar un día allí con mis historias, ya que estuve con la anterior formación.

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