El pasado nueve mayo Fontán presentó su primer disco, “Atravesar el Fuego”. Samu y Carlos forman la banda, que aboga por letras en tonos musicales que van desde el indie-rock, del pop-rock al rock alternativo, buscando la rebeldía ante lo establecido por la sociedad. Letras que nos llevan a la reflexión.
Ahora nos hablan de cómo surgió su unión y de este trabajo, Atravesar el Fuego:
¿Cuál es la chispa de vuestra pasión por la música y de entrar a formar parte de ella?
Ambos coincidimos en la suerte de haber escuchado muy buena música en nuestras casas y haber ido a conciertos desde pequeños, lo cual nos animó a insistir con la idea de tocar un instrumento y empezar a hacer ruido en casa. Hemos empezado como todos, versionando a nuestras bandas favoritas. Aunque en la adolescencia ya empezamos a verlo además como un método de expresión aun mayor al empezar a escribir y componer letras.
Antes de agruparos en Fontán ya estabais ambos dentro del sector musical, pero, ¿cómo decidís uniros?
Aunque nuestro primer recuerdo tocando juntos se remonta a cuando teníamos 13 años, únicamente nos juntábamos de manera esporádica. Pero fue a raíz de la pandemia cuando remontamos contacto y, al juntarnos, vimos la complicidad con la que hablábamos y tocábamos. Nos pasamos un día entero de verano hablando, bebiendo vino y escuchando música y directos de nuestros artistas favoritos. Casi sin darnos cuenta, empezamos a crear una relación de hermandad que se ha convertido en este camino juntos.
¿Qué quiere contar y transmitir Fontán con su música?
Siempre defendemos lo que hacemos como “Canciones para lidiar con el camino”. Nos parece una visión muy sincera de lo que queremos transmitir. Con problemas, situaciones y preocupaciones que no solo vivimos nosotros, sino cualquier persona. Algunos temas que trata este disco son la ansiedad por el paso del tiempo, sobre pensar en exceso, la necesidad de frenar de vez en cuando y apreciar lo que estás viviendo.
¿Qué pros y qué contras tiene el tener un bagaje anterior al grupo?
Creemos que son todo ventajas; al final, toda la experiencia que pueda sumarnos como personas y como músicos es algo bueno. Ambos hemos tenido bastantes proyectos diferentes antes de este y nos han servido para conocer mejor la industria musical y lo más importante: para tener muy claro lo que queríamos en este proyecto en todos los ámbitos (musical, filosofía de trabajo, etc…).
A finales de mayo presentación de vuestro primer LP, ¿cómo recordáis la creación del mismo?
Ha sido de los procesos más bonitos en nuestra vida. Hemos tenido la suerte de trabajar con gente increíble a la que hemos cogido mucho cariño. Adentrarnos en el estudio con Isaac Rico a la producción nos ha enseñado muchísimo y nos lo hemos pasado increíble. La banda, el equipo de visuales, la creación de la portada… Es cierto que ha sido un proceso largo, ya que por recursos y presupuestos hemos tenido que espaciarlo mucho en el tiempo e ir grabando en bloques de 2-3 canciones. Pero también nos ha permitido saborear más aún ese proceso. Aunque nos consideramos artistas de directo, el tiempo que pasamos en el estudio es como estar en casa. Nos lo hemos disfrutado muchísimo.

La música es constante evolución, y es vuestro segundo trabajo; tuvisteis Viaje pendular EP, ¿qué transición musical habéis tenido hasta llegar a ATRAVESAR EL FUEGO?
Creemos que hay una enorme y clara diferencia entre nuestro primer trabajo y “Atravesar el fuego”. En el primer EP, las canciones partían de una preproducción propia en nuestra casa que más tarde adaptamos en el estudio. En él se aprecia una búsqueda de sonidos, experimentos en las estructuras de las canciones y, en definitiva, fue un puente entre las canciones de un cantautor y el sonido de una banda completa. Sin embargo, en este primer disco hemos notado desde el primer momento todo el tiempo que llevamos tocando y trabajando juntos con Isaac y el resto de la banda. Hemos llegado al estudio con muchas canciones medio desnudas y con la mentalidad muy abierta para construirlas todos juntos. Se ha notado que cada vez nos conocemos mejor, tenemos más claro el camino a elegir y hemos encontrado nuestro sonido.
Hoy en día tenemos un sector musical enorme en nuestro país, ¿qué dificultades habéis tenido a la hora de llevar a cabo vuestro trabajo?
Quizás la dificultad mayor es la de conseguir dinero para el proyecto. Está claro que hoy en día el músico tiene un gran abanico de exposición y poder en el control de su trabajo. Ya no todo está controlado por las discográficas. Sin embargo, esto implica muchas otras consecuencias, entre ellas que desde la autogestión en la que nos hemos visto desde el comienzo, hemos tenido que realizar labores de todo tipo, convirtiéndonos en nuestros propios bookers cerrando conciertos, estar en constante actualización con las redes sociales y todo lo que implica darse a conocer en ellas, diseñar nuestras propias portadas y carteles de conciertos, etc. Lo hemos hecho tantos años que a la vez hemos aprendido mucho, aunque valoramos mucho cuando poco a poco se puede ir sumando más gente experta en estos campos para poder centrarnos cada vez más en el aspecto musical.
El día 9 concierto con presentación del mismo, ¿cómo fue esa puesta de largo?
El concierto el pasado 9 de mayo fue increíble. A pesar de nuestro temor ante la mítica sala Café Berlín por su aforo y capacidad, se vendieron todas las entradas y la gente nos sorprendió cantando todas y cada una de las canciones del disco. Hubo una energía espectacular y disfrutamos como enanos.

Vuestras canciones nos envuelven en lo más íntimo de las emociones, desde el duelo y el renacer. ¿Os gusta plasmar la evolución y superación de la persona?
En definitiva, intentamos encontrar luz en la oscuridad, pero eso requiere de un ejercicio de introspección, de duelo, de muchas conversaciones. Son procesos que a todos nos cuestan mucho y más en algunas situaciones. Hacer canciones no es que nos “cure”, pero sí nos ayuda a procesar lo que está pasando. De hecho, en nuestro caso, escribir canciones nos ayuda a entender lo que nos está pasando en ese momento, una vez han sido escritas. Muchas veces no somos conscientes de ello, hasta que te pones a componer y al escucharlo te das cuenta de todo lo que había acumulado. Ojalá ayuden a más gente cuando necesiten gritar, saltar o huir de todo.
Posiblemente os sería fácil decirme nombres de artistas que son vuestros referentes, ¿pero hay alguno que esté fuera de los estilos que abarcáis y que nos pudiera sorprender?
En el caso de Samu, tiene una vertiente muy arraigada al rap; por ejemplo, artistas como Chaman o Rafael Lechowski le encantan desde pequeño. Y, por otro lado, Carlos adora a Grateful Dead. Creemos que son referencias muy alejadas de la música que luego hacemos, pero que tenemos incrustadas en el ADN desde hace mucho.
No sé si tenéis gira preparada con este disco.
Estamos valorando hacer una pequeña gira de salas por España, pero aún no tenemos nada confirmado. Estamos deseando lanzarnos a la carretera.
Si os preguntara por vuestro último concierto como público, último álbum comprado y última canción escuchada, ¿cuáles serían?
El último concierto al que hemos ido fue el día que salió a la luz nuestro disco, y lo celebramos viendo a La Vela Puerca en La Riviera. El último álbum comprado “I don´t live here anymore” de The war on drugs, y la última canción escuchada “Rosana” de Juan Belda.
¿Un sueño por cumplir?
Telonear a Bruce Springsteen en el Wanda Metropolitano.
