Los Talleres Barraca XXI tendrán su fiesta de fin de curso programada el miércoles 18 de junio a las 18.30 h en las instalaciones deportivas del Instituto Villa de Vallecas. En esta ocasión entrevistamos a Miguel Malla, quien ha sido el encargado de llevar el taller de música.

Para el colofón del curso han preparado cuatro canciones interpretadas y cantadas por los 15 alumnos del curso y de diferentes estilos musicales: “Hit the Road Jack” de Ray Charles, estilo rhythm and blues de los 50; “Come as you are” y “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana, estilo grunge de los 90; y “La Flaca” de Jarabe de Palo, estilo pop español de los 90. Pero ojo, que habrá sorpresa por parte de uno de los alumnos y una pequeña improvisación que ha querido hacer por iniciativa propia, así que sin desvelar, simplemente anunciamos, tal y como nos ha contado Miguel Malla, que habrá una grata sorpresa. Además, también nos comenta que posiblemente hagan otras dos canciones que han ensayado por su cuenta, de Metallica y de Red Hot Chili Peppers. Les gusta la música cañera.

Lo más complicado con lo que ha tenido que lidiar Miguel Malla es el hecho de ser la primera vez que se enfrentaba a la adolescencia como alumnado; siempre había estado con niños, universitarios o con adultos, y en esta ocasión el reto era mayúsculo. Y aunque de primeras admite que le pareció complejo, por el hecho de ser tan jóvenes que la dispersión es uno de sus adjetivos mayúsculos, también ha descubierto la capacidad que tienen de reaccionar ante una llamada de atención y también la pasión que pueden llegar a poner en lo que se proponen.

Comencé el curso a finales de 2024 con poca gente, y mi asombro fue cuando en enero el grupo aumentó. Han finalizado el curso todos excepto uno, y eso me parece todo un logro para estar además con alumnos que nunca se habían acercado a un instrumento musical, y lo han hecho con bastante diligencia. Son todos como unos libros abiertos y ordenadores nuevos, son como esponjas, todo les entra fácil y rápido, y gente que no sabía tocar nada está tocando a la guitarra o a la batería canciones que nunca hubieran pensado. Lo han disfrutado mucho, pero son adolescentes y lo expresan a su manera. Están y estoy muy contento con esta experiencia.

Las canciones no han sido ni elegidas ni propuestas por Miguel Malla; ha sido el propio alumnado quien ha propuesto temas y entre ellos se han puesto de acuerdo, ya que las que Malla llevó como opciones no llegaron a buen puerto. Para alegría de muchos, además de asombro, por los encasillamientos que hacemos de nuestra juventud, no hay ningún reguetón, y es que, tal y como nos ha comentado Miguel Malla, su sorpresa fue cuando comenzó el curso, y admite que con prejuicios, fue el hecho de descubrir que los alumnos no se decantaban por esa música; el rock era el género por el que más apostaban.

Tenía la idea de comenzar con músicas populares; no me quise meter ni en música clásica ni en jazz, simplemente partir del rock y el blues, y también partiendo con un prejuicio de que sólo iban a escuchar reguetón, y para nada. Pensé en hablarles de Los Beatles, de los primeros bluesmen y conocían a todo el mundo; me he quedado bastante impresionado con ésto. Oyen el reguetón, pero no les gusta especialmente; no lo pueden obviar porque es la música de su época, pero escuchan muchísimos estilos diferentes. Por ésto enseguida nos pusimos a tocar y a decidir qué canciones tocar.

Nos comenta que lo primero que hicieron fue un tema de The Beatles, Love you to. En alguna ocasión muchas canciones que los alumnos querían tocar finalmente no se llevaron a cabo dada la dificultad vocal que había en ello, por eso admite que el trabajo ha sido fluido y muy ameno.

Han sido alumnos muy participativos, y además necesitan estar constantemente hablando, pero no se quedan parados, cogen la batería, la guitarra, el bajo… se ponen a tocar. Me llevo un gran aprendizaje de ellos, espero que también para ellos.

¿Crees que ellos lo han vivido más como algo cultural o como divertimento? No sabría decirte, porque cultural es siempre, pero creo que hay un camino en medio, que tiene de las dos, divertida y a la vez enriquecedora, que creo que sí lo aprecian, pero puede que no sepan expresarlo como tal. En mi caso, no recuerdo una época donde escuchara la música con tanta atención como en la adolescencia; ponía un disco y lo escuchaba entero y me leía todo lo que venía en el disco, pero a ellos les ha tocado vivir otra época: con el móvil pueden estar cambiando constantemente, y eso, quieras o no, crea una dispersión. Pero lo que escuchan lo oyen con mucha pasión, y en esa parte me crea una cierta envidia, porque pueden tener acceso a mucha música. No sé si con el tiempo alguno se dedicará a ésto, pero la vivencia ya la tiene.

Para Miguel Malla sería todo un sueño que este tipo de proyectos estuviera en todas las escuelas, y que el alumnado, desde la infancia a la adolescencia, tenga acceso a la música, al cine, a la literatura, al teatro… en definitiva a la cultura.

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