Los próximos días 7 y 9 de octubre tendrá lugar la representación de Don Juan no existe, Ópera de Helena Cánovas y libreto de Alberto Iglesias y que está bajo la dirección musical de Jhoanna Sierralta, siendo esta obra una relectura del mito de Don Juan, así como una reivindicación de la figura de la Condesa de San Luis y de otras artistas olvidadas por la historia. 

Una ópera que quiere rendir homenaje a todas aquellas mujeres que han sido borradas de la historia por el simple hecho de haber nacido mujeres.

La obra es una Coproducción del Festival Peralada, Gran Teatre del Liceu y Teatro de la Maestranza, con la participación del Teatro Real, de los Teatros del Canal y Festival de Ópera de Sevilla – Ayuntamiento de Sevilla

Para conocer más sobre Don Juan no existe hemos hablado con su directora musical Jhoanna Sierralta.

Tus comienzos fueron a los 12 años; si echas la vista atrás, ¿qué recuerdos tienes de esos inicios?

Cuando echo la vista atrás, recuerdo a mis primeros maestros en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela y el cómo se tomaban muy en serio el papel que tenían con nosotros. Yo desde el principio vi la música como una responsabilidad enorme; le daba importancia a todo lo que sucedía a diario, a cada pequeño concierto, y mis maestros se sentían responsables de una generación que formaría parte de un gran cambio en la cultura musical en Venezuela.

Arrancas con la viola, ¿cómo ha sido tu evolución hasta llegar a directora de orquesta?

Creo que ha sido bastante orgánica. Tocar en orquesta es lo que más he hecho en mi vida, tanto en mi formación como en mi camino profesional. Pasar del atril al podio es algo que ocurre cada vez más seguido en los músicos de orquesta; pienso que tiene que ver con una necesidad que se va creando de querer tener otra perspectiva de la música y querer comunicar tu manera de hacerla.

Durante todos estos años de profesión, ¿qué piedras en el camino te has encontrado para la misma?

Tomando en cuenta que el camino de cada músico es distinto, en mi caso particular debo decir que realmente he sido muy afortunada. Nací y me formé en un país lleno de oportunidades para los músicos; allí la música se hace de una manera diferente porque es para un fin diferente; es un país donde el resultado artístico es consecuencia de un resultado social. Si puedo decir que me he encontrado piedras en el camino, debo reconocer que han sido incluso piedras que me he puesto a mí misma. Creo que en algún momento nos ocurre a todos los artistas, que empezamos a dudar de todo lo que hacemos para después darnos cuenta de que es un proceso que se vive naturalmente y que es necesario para avanzar en lo que hacemos.

En estos momentos vas a estar en el Festival de Ópera de Sevilla con Don Juan no existe, ¿qué significa para ti estar en el festival?

Me siento privilegiada y agradecida. Formar parte de este festival tan ambicioso, no solo por esta primera edición, sino por el impacto que se quiere tener a largo plazo, es una oportunidad para vivir de cerca cómo la ópera va calando en una ciudad como Sevilla, por los distintos contextos de la ópera que se ofrece al público.

¿Cómo ha sido este trabajo y su desarrollo?

Esta ópera ha sido un trabajo en equipo desde su creación para el estreno en el Festival de Peralada. A partir de la idea de Helena Cánovas, entró Bárbara Lluch con su idea de escena y Alberto Iglesias con la creación del libreto. Cuando me propusieron dirigir musicalmente esta ópera, me alegré, no solo por el hecho de estrenarla, sino por ser testigo en butaca preferencial de cómo se iba gestando hasta llegar a nuestro primer encuentro. En ese primer ensayo de escena en Barcelona en el verano de 2024, me di cuenta de la importancia del trabajo en equipo y de cómo una compositora como Helena ha sabido rodearse de personas que aportaran aún más a su creación.

Si tuvieras que describir lo que el público verá los próximos días 7 y 9 de octubre, ¿cómo sería?

Describo esta ópera como un momento de reflexión a través de la música y la escena. Es ver la actualidad con ojos del pasado y darse cuenta de que todavía quedan muchas cosas para lograr la tan anhelada igualdad. El minimalismo presente en esta obra impacta a la vez que permite poner en relieve lo verdaderamente importante, que para mí es precisamente esa reflexión y ese diálogo con Don Juan. Estoy segura de que cada mujer tiene su propio diálogo con este personaje aún vigente.

La dirección orquestal es la herramienta que elegiste para transmitir a los jóvenes tu experiencia como músico de orquesta. ¿Qué te aporta en tu carrera este trabajo con las generaciones del futuro?

Creo que una de las cosas más importantes de trabajar en el ámbito cultural es lo que puedo aportar a la sociedad. Cuando trabajo con jóvenes, siempre intento transmitir el mismo sentido de responsabilidad que me inculcaron a mí. Con esto me refiero no solo a la responsabilidad que tengo con mi trabajo como músico, sino a mi comportamiento con las personas a mi alrededor, a la tolerancia y empatía con los demás. Creo que es el grano de arena que puedo aportar a las generaciones futuras.

Si tuvieras que describir en estos momentos el estado de salud de la música y la ópera, ¿cuál sería?

¡En recuperación continua! Observo los constantes esfuerzos de los artistas y gestores para hacer la ópera más accesible al público y es una intención que no debe parar; por eso pienso que siempre estamos en una constante recuperación, luchando por los espacios y los recursos para lograr que la música y la ópera sean un ámbito de mayorías para mayorías.

¿Quiénes son tus referentes?

Mi primer referente es el maestro José Antonio Abreu, fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela, por ser el primer ejemplo de lucha y perseverancia en la construcción de los derechos de los niños y jóvenes al acceso a la educación musical en mi país.

Por otra parte, Gustavo Dudamel, no solamente por ser el gran músico que es y haber tocado con él desde que era violinista en la orquesta y luego director, sino también por la amistad que tenemos desde la adolescencia, que me ha permitido ver cómo ha mantenido su esencia, carisma y humildad intactas con todo lo que ha logrado. De hecho, creo que parte de su éxito es justamente ser capaz de tener los pies en la tierra en sus momentos más elevados como director.

¿Qué te depara lo que queda del 2025 y el venidero 2026?

Lo que queda de 2025 es una estadía larga en Sevilla. Además de dirigir en el Festival de Ópera, estaré también en noviembre y parte de diciembre trabajando como directora asistente en el Teatro de la Maestranza, una oportunidad de aprendizaje maravillosa.

Para 2026 estoy muy feliz por volver a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y dirigir el estreno de una cantata con motivo del 15 aniversario del área socioeducativa. También estoy cerrando compromisos en Latinoamérica que en este momento están armando sus temporadas y podré compartir próximamente mis compromisos.

¿Un sueño por cumplir?

Volver a Venezuela como directora, un sueño que seguramente se cumplirá en 2026 y que me permitirá compartir con los niños y jóvenes de mi país.

Ficha Artística

DON JUAN NO EXISTE
Producción del Teatro de la Maestranza en el Festival de Ópera de Sevilla

Ópera contemporánea / Ópera en dos actos
Estreno en Sevilla
Duración: 1 h y 15 min (sin intermedio)

Música: Helena Cánovas

Libreto: Alberto Iglesias

Dirección musical: Jhoanna Sierralta

Dirección de escena: Bárbara Lluch
Escenografía: Blanca Añón

Iluminación: Urs Schönebaum

Vestuario: Clara Peluffo

Diseño de sonido: Sixto Cámara

Reposición de Dirección de Escena: Paula Castellano
Reposición de Iluminación: Marc Gonzalo
Reposición de Vestuario: Carles Solé
Reparto
Don Juan / Agustín:  Josep Ramón Olivé (barítono)
Miguel: Iván Sánchez Aguila (tenor)
Helena / Carmen: Sachika Ito (soprano)

Royal String Quartet*

Violín I: Izabella Szałaj-Zimak

Violín II:  Elwira Przybyłowska

Viola:  Paweł Czarny

Violonchelo:  Magda Bojanowicz-Koziak

Proyecto Lorca

Saxo: Manu Brazo

Percusión: Antonio Moreno


Pianista repetidora: Anna Crexells

Regiduría: Sergio Cappa

Coproducción del Festival Perelada, Gran Teatre del Liceu

y Teatro Maestranza de Sevilla, con la participación del Teatro Real y de

los Teatros del Canal

*La presencia del Royal String Quartet en esta producción cuenta con el apoyo del Instituto Adam Mickiewicz de Polonia

Estamos a principios del siglo XX, una condesa asiste a una representación de Don Giovanni acompañada de dos amigos cercanos. Observa el escenario, los personajes, pero no logra conectar con la pieza. Sin embargo, surge un impulso creativo: escribir su propio Don Juan. Acompañamos a Carmen Díaz de Mendoza Aguado, la condesa de San Luis, en su escritorio.

Empieza a escribir, pero no es sólo su voz la que escucha, sino la de sus inseguridades, la de la sociedad o incluso la de un fantasma que la detiene. Esta sola, a pesar de tener a su amigo Miguel cerca, tampoco él comprende por qué ella debe seguir adelante con este proyecto tan extraño. Llega el estreno y la pieza fracasa. Estamos en 2024 y una nueva creadora intenta completar una ópera, intenta completar qué pasó con aquel estreno de Don Juan no existe de Carmen Díaz de Mendoza Aguado.

Ha encontrado recortes de diarios sobre el estreno, pero sobre la condesa no queda casi nada, tampoco del texto; se lo tiene que inventar para poder hablar de ella. De nuevo aparece la voz antagonista, aunque esta vez es diferente, no hace dudar a la autora. Conversan; él pregunta: .por qué hay que buscar tanto a esta condesa? Pero la autora esta convencida de su tarea y seguirá buscando. Así nace esta ópera de Helena Cánovas Parés, ganadora del Premio Carmen Mateu Young.

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