FlamencoEñe, dentro de la primera Edición de la Bienal de Flamenco de Granada, es todo es un escaparate a nivel internacional, ya que el certamen recibirá en los doce conciertos diez programadores desde América, Europa y Estados Unidos, invitados por la Fundación SGAE. Una forma de que flamenco y sus nuevas generaciones recorran más espacios fuera de nuestras fronteras.

Seguimos con las entrevistas de FlamencoEñe y en esta ocasión nos centramos en Rocío Luna. La joven cantaora cordobesa Rocío Luna (ganadora de la Lámpara Minera en el Concurso Cante de las Minas en 2023) actuará el viernes 19 de septiembre en el Centro Lorca.

Tu amor por el flamenco nace desde muy temprana edad, ¿cómo recuerdas esa actuación a los siete años?

Recuerdo que me dio muchísima vergüenza porque era muy muy tímida de pequeña. Me costó trabajo subirme. A la misma vez fue una sensación que me encantó. Tanto que luego le pedía a mi madre que yo quería subirme más veces.

En realidad, yo antes de subirme ya me había imaginado ahí cuando hice un dibujito con seis años en el que pinté 3 sillas de enea (una para Camarón, otra para Paco y otra para mí) con sus micros, altavoces y ¡to!

¿De dónde te viene la pasión por el flamenco?

En mi casa siempre ha gustado la música y el flamenco. Mi abuela paterna cantaba y bailaba muy bien, aprendió a tocar el acordeón sola, no se dedicó a ello. Y mi tía materna canta muy bien, aunque tampoco se dedica. Ella me cantaba y me hablaba mucho del flamenco. Y mis padres me llevaban a la Peña Flamenca de mi pueblo, Cañada del Rabadán.

Si nos tuvieras que definir el flamenco, ¿cómo lo harías?

Es difícil porque para mí el flamenco son muchas cosas. Entre ellas, es una forma de vivir y de sentir.

A mí el flamenco me ha enseñado muchas cosas, que no solo es cantar. Es mi refugio.

Es una música llena de sensibilidad, de historia, de almas.

Supongo que habrá un punto de partida y de inflexión donde decides que la música, el flamenco, va a ser tu profesión. ¿Cuál fue?

Siempre he tenido claro, desde ese día que me subí al escenario, que yo quería cantar. A mí, mis padres me inculcaron que debía estudiar una carrera y formarme, y que el cante lo tuviera como hobby. Yo al principio lo vi así porque ellos me lo dijeron, pero cuando hice 2 años de Magisterio… me di cuenta de que no, que mi única motivación en esta vida es cantar. Así que decidí inscribirme en la titulación de Cante Flamenco en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba, de modo que pudiera estudiar y a la misma vez cantar. Y así fue, lo terminé, y muy contenta por ello.

A la hora de comenzar, ¿con qué trabas te encontraste y con qué facilidades?

Las trabas fueron vivir en un lugar donde no tenía mucho acceso a aprender con flamencos ni relacionarme con ellos. Aunque no lo tomo como algo negativo porque gracias a eso, y otras cosas, por supuesto, soy quien soy, y a lo mejor si hubiese crecido en otro lugar, quizás no le hubiese tomado tanto empeño.

Mis mayores facilidades fueron mis padres. Apostaron por mí desde el primer momento. Han luchado para conseguir mi sueño, que es ser cantaora. Y además sin prisas y protegiéndome mucho. Siempre preguntándome y teniendo de preferencia si me apetecía subirme a cantar o no.

En breve estarás actuando en FlamencoEñe, ¿qué significa para ti?

Para mí FlamencoEñe es más que una ocasión importante: es un espacio donde el flamenco se abre al mundo y nos permite mostrar quiénes somos a través de, en mi caso, el cante. Es un privilegio estar ahí, ya que me brinda la posibilidad de presentar mi nuevo repertorio y concepto, que llevo un tiempo preparando con cariño y respeto, a programadores de muchos lugares del mundo. Sería una ilusión y alegría inmensa que disfrutaran con mi actuación. Es una gran oportunidad para crecer, abrir puertas y conectar con nuevas personas y nuevos públicos. Voy con muchas ganas y mucha ilusión.

¿Qué crees que aporta este tipo de ciclos y de certámenes para el flamenco?

Es una gran oportunidad para los artistas. Es motivación para preparar tu espectáculo o repertorio.

¿Quiénes te acompañarán ese día en tu actuación?

Las guitarras de David Caro (Almería) y Luis Medina (Córdoba). A Las Palmas Emilio Castañeda y Antonio Amaya “Petete” (Sevilla).

Has estado en muchos festivales de gran referencia y has obtenido galardones, ¿cómo estás viviendo en estos momentos tu carrera profesional?

Me siento más ilusionada que nunca y a la misma vez soy cada vez más consciente de que cuanto “más” sabe una, menos sabe, jaja. Pero bueno, yo no tengo prisa. Me gusta disfrutar del proceso, aunque tenga mis momentos de dificultad e inseguridad. No todo es perfecto, claro está.

¿Quiénes son tus referentes e influencias?

Pues son muchas, la verdad. Tengo referentes de todas las épocas y de otros estilos musicales. Como La Niña de los Peines, Isabelita de Jerez, la Perla, la Paquera, la Repompa… Morente, Pinto, Marchena, Carbonerillo, Fosforito, Camarón, mis compañeras y compañeros… y un larguísimo etc.

¿De qué se nutre Rocío Luna para subirse a un escenario y cantar?

El día que tengo que cantar siento que es importante conectar y estar bien conmigo misma. Estar en sintonía con mis músicos. Y que haya tranquilidad en el ambiente.

En mi día a día, la necesidad de expresar lo que tengo dentro y escuchar a los/las artistas que admiro, eso me motiva muchísimo.

¿Próximos proyectos?

Estoy preparando mi primer espectáculo. También grabando cosas y estoy muy emocionada. Espero poder mostrarlas pronto.

¿Un sueño por cumplir?

Cantar y compartir con artistas que admiro.

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