El FIT, Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, llega a su edición número cuarenta, y en esta ocasión tiene por primer año como directora a Mónica Yuste, quien es gestora cultural y productora. El festival comenzará el próximo día 25 de octubre hasta el día 1 de noviembre. Hemos podido tener una charla con la directora, Mónica Yuste, para conocer un poco de primera mano esta nueva edición, que hace que el festival llegue a su cuarta década.

La responsabilidad de celebrar 40 ediciones asciende a la dirección, y este año se respeta mucho la identidad histórica del festival, entonces tiene una programación de espectáculos de calle y de teatros que es muy ecléctica y es interdisciplinaria: hay circo, hay teatro físico-gestual, hay danza, hay comedia, hay obras de pequeño, mediano y gran formato, algo que es muy característico del festival, y sí he querido sostener esa línea curatorial ecléctica para todo público, interdisciplinaria y que aborde muchos formatos y muchos temas. Este año hay un mayor número de actividades complementarias; siempre ha sido algo importante, pero este año son unas trece, y tenemos una innovación incluyendo un Mercado de artes escénicas en el ultramarino para internacionalizar trabajos de Andalucía y profesionalizar el mercado local.
Nos cuenta que dentro de esas actividades han recuperado un espacio con la Universidad de Cádiz para acreditar los cursos y la oferta del propio festival. Hay espacios que son también trascendentes, que son espacios de reflexión y producción de pensamiento. Dado que siempre se ha afirmado que el FIT constituye un puente de acceso para las representaciones teatrales latinoamericanas a Europa. Es verdad que el mundo ha cambiado bastante. Desde que el festival comenzó hace 40 años, los medios de comunicación han evolucionado; hay redes sociales y otros caminos para distribuir el arte. Además, existen otros festivales que incorporan teatro latinoamericano en España y ferias que facilitan esta modalidad de programación. Por lo tanto, en respuesta a estos cambios, podemos mantener la relevancia y la funcionalidad, que es poner en estos espacios de producción de pensamiento, continuar ayudando a circular esa producción, detectando diagnósticos, problemas y soluciones que se dan. El festival busca mantener su pertinencia en un mundo con nuevos medios y circuitos de distribución, adaptándose al contexto actual y sirviendo como espacio de reflexión y de generación de pensamiento propio.
Admite que también ha querido poner mucho el foco en la infancia y la adolescencia, con talleres de acrobacia aérea para niños, producciones propias en calles y programación especial para familias. Como apoyo a este sector dedicado del festival, ofrecen una exposición que recoja el bagaje del festival: Un espacio que me parecía fundamental era tener una exposición con la historia del festival, donde van a estar los 40 carteles con información en un QR y programando con los colegios de Cádiz para que empecemos a insertar y dar a conocer a las nuevas generaciones que el FIT ya tiene 40 años. Dentro de esta parte, para los más pequeños han realizado una oferta para poder participar en la obra La niña que fue Cyrano y para la actuación de acrobacias, para hacerlo todo más dinámico y participativo.

Hay una programación de actividades complementarias muy llamativa que está acompañando a las puestas en escena, que son todas diversas, interdisciplinarias y muy variadas para todas las necesidades y público.
En la edición número 40, tal y como nos comenta su directora, el FIT lanzará inscripciones a cursos de crítica teatral especializada con la UCA que tendrá acreditación académica, y realizarán un encuentro provincial de teatro con agentes locales de Cádiz, la mesa de teatro de Cádiz y la universidad, que es el encuentro provincial de teatro, para mapear a los artistas que trabajan en la provincia y tener una mayor apertura al sector en toda la provincia y poder llegar a las situaciones y los diagnósticos de cara a las próximas programaciones, por este intento de colaborar en la profesionalización del sector, sea en base a datos e informaciones que haya dado el propio sector.


La programación este año es variada, como cada edición, y viendo los títulos y las compañías, se nota que hay un balance y la búsqueda de un equilibrio entre lo consagrado y lo más novedoso y que destacará próximamente. Así lo han querido reflejar con el documental que se proyectará de La Balada Perdida, que muestra la compañía Teatro Carrusel de los años 70 de Cádiz y su desaparición. El festival contará con la participación de La Zaranda o Chipi la Canalla, como artistas con una larga trayectoria y marca gaditana, y lo que podríamos decir llegará, como es Cía. ‘El Carromato’, Guillermo Baldo o Trama Cultural entre los proyectos más recientes:
Este equilibrio es importante y está en toda la línea curatoria del festival. El cartel es un punto de reinicio, renovación, pero también de recopilación de la historia previa, porque ningún punto de inicio es de cero. Sí hay compañías que han acompañado el festival desde sus inicios, como Zaranda, y que internacionalizaron el Teatro Andaluz a través del FIT Cádiz, y me parecía muy bueno que estuviera en esta edición. hay obras de teatro que han sido emblemáticas para el teatro latinoamericano como Labio de Liebre que cierra en España el festival y que es una puesta en escena que realmente transformó la teatralidad no solo en Colombia y toda Latinoamérica, entonces que podamos ver esas puestas que han sido emblemáticas para el teatro latinoamericano me parecía muy pertinente y al mismo tiempo esta recuperación de La balada perdida que es un documental que además tiene un premio Lorca y que se ha visto mucho en Cádiz, pero el festival sigue sirviendo plataforma porque los latinoamericanos no han visto ese documental entonces es importante que sigamos haciendo un puente digamos recíproco tanto de la llegada del teatro latinoamericano como de la muestra del teatro que también hacemos en Andalucía. Estará Chipi la Canalla, que abrirá el festival con El bar nuestro de cada día, Premio Lorca, y yo quería abrir con una puesta andaluza porque me parece importante que seamos también ventanas de lo que se está haciendo en Andalucía, especialmente con producciones que han sido multipremiadas, que pues ya han entrado agotadas en todos los teatros y que es una apuesta importante andaluza. Sí, es verdad que hay un equilibrio entre cinco estrenos y tenemos incluso un estreno mundial, un preestreno y muchas puestas latinoamericanas que se están viendo por primera vez en la península, pero a la vez hay apuesta por compañías que son en matrícula histórica y que hacen ahí ese balance.
El teatro sigue siendo el único lugar donde se necesita presencialidad, y hay una creciente necesidad de conexión con otras personas, lo que beneficia a las artes escénicas.


Creemos, desde el punto de vista de espectadores, el hecho de que las nuevas generaciones sepan que lo que ahora vemos en el teatro viene de la influencia de lo que ya está hecho, desde la influencia de los clásicos a lo más innovador y revolucionado que se ha hecho visualmente en escena, para concienciar en cierta forma que la creatividad estaba, pero que se puede transformar. Son muy difíciles las innovaciones en estas áreas, que te diría que son prácticamente imposibles porque ya se ha hecho de todo; es que ya hemos hecho de todo. Entonces, en realidad, el punto clave es que realmente el teatro te siga emocionado; dar algo nuevo de la teatralidad es muy complejo, bueno. Porque desde las vanguardias, las vanguardias vinieron en torno a cualquier idea de innovación; a partir de ahí, ya no había nada que inventar. Por eso para mí en la línea de la elección han sido puestas que realmente emocionan, que uno va al teatro y dice: «Salgo transformado», o «La pasé muy bien y me inspiré, emocioné sobre algo, me emocionaron». Es lo que tiene que seguir funcionando, en la puesta en escena, la emoción.
¿Qué ha sido lo más fácil y lo más complicado para llevar a cabo la programación y llevar a cabo el festival? Porque no solamente en la programación, hay mucho más trabajo detrás, las actividades y mucho más. Te diría que lo más fácil y lo más gratificante ha sido experimentar, en la piel, en la presencia en los festivales y ferias a los que acudo representando el festival, el prestigio que tiene el Festival de Cádiz en otro espacio y en otros países. Cuando vas a otros países latinoamericanos o asistes a ferias, mercados y festivales en España, en Latinoamérica, en Portugal, te das cuenta de la mirada externa sobre el festival, que es un espacio de muchísimo prestigio. La gente quiere venir a Cádiz porque es un sello de distinción en sus trayectorias. Pero al mismo tiempo como que también sumaba un poquito más de peso a esta responsabilidad de la dirección especial. Tienes que asumir y gestionar ese prestigio. Lo más complicado siempre tiene que ver con cuestiones que hacen a la administración pública y a la gestión de fondos públicos. Eso es puramente trabajo, porque todo lo demás es el cargo más feliz que puede tener una persona como yo, que toda la vida ha hecho esto. Poder gestionar un festival es maravilloso. Esta parte la vamos a tratar en un espacio de reunión de directores de festivales de teatro, que es una de las actividades complementarias, y en otro espacio que se llama Urdimbres y tramas de la escena, que tiene que ver con cómo resolvemos estas particularidades de la cultura en espacios que son institucionales y que muchas veces no comprenden la particularidad de nuestra gestión. Entonces, esa es una problemática general para la circulación, para la producción de obra; los festivales y esos espacios de reflexión conjunta nos ayudan a aprender cómo han generado soluciones en otros lugares con las mismas trabas.
Son muchos años de experiencia en el sector teatral, ¿si te preguntara en qué estado de salud está ahora mismo el teatro? Quiero ser muy optimista con esto porque me parece que el teatro sigue siendo el único lugar donde necesitamos presencialidad y eso es la diferencia que parecía como dañina en el último siglo porque nos fascinamos con el cine y después con las plataformas y con todo el contenido que tenemos en el teléfono, en el ordenador y la accesibilidad a la cultura desde esas plataformas, y al mismo tiempo creo que se está agotando ese consumo cultural, porque estamos cansados de estar solo frente a nuestros dispositivos consumiendo cultura. Es un excelente momento, porque hay realmente una necesidad de conexión con otras personas, de estar sentado respirando al mismo tiempo que otro en el asiento de al lado, y que toda esa accesibilidad a las plataformas nos está jugando a favor para las artes escénicas, porque creo que hay un agotamiento del consumo de cultura en soledad, y eso está ayudando mucho a que las cifras de espectadores estén creciendo y a que los teatros se llenen.
Como en todos los festivales, los directores siempre tienen en mente la siguiente edición, y Monica Yuste nos cuenta que ya tiene proyectos pensados para el 2026, ya que no siempre se puede incluir en un año todo lo que se quiere, y mucho más siendo este su primer año. Además, nos revela una novedad, y es que planea abrir una convocatoria para recibir propuestas de manera más organizada, acotando en el tiempo la presentación para organizar la gran cantidad de propuestas recibidas. Esto es debido a la gran cantidad de obras de teatro que hay en el momento y lo que se espera que venga. Una manera de estar mucho más al día y dar oportunidad a compañías. Es difícil dedicar tiempo a todas las propuestas, y sabemos todo el esfuerzo que implica levantar una función en el teatro independiente. Por su parte, a la pregunta final, siempre con nuestras entrevistas de un sueño por cumplir, nos cuenta que, como todos los festivales, contar con más fondos para poder abarcar mucho más, pero que el tiempo dirá lo que se puede o no hacer.

