Viendo el cartel de este año de JAZZahara, que se celebrará del 31 de octubre al 2 de noviembre, se me antoja diferente, con otra mirada mucho más amplia desde dentro, España, cruzando muchas más fronteras musicales. Marina Fernández, una de las directoras del festival, cree que no es distinta a otros años.
Tiene la mezcla en la que venimos trabajando estos últimos años, del jazz andaluz, lo más relevante, o lo que pensamos que está destacando, de la escena de jazz andaluz y de la parte internacional. Con la idea también de traer propuestas internacionales al sur de España, que lleguen a Zahara de los Atunes propuestas que están en los festivales europeos de alto nivel, y a la mayoría de los artistas los hemos visto en directo. Por ejemplo, Theo Croker es un artista que está ahora mismo en muchos festivales europeos, con nominación a los Grammys, y es muy interesante que venga. En este caso fue Iván quien lo vio, ya que se mueve más internacionalmente, y conseguimos una fecha para nuestro festival dentro de la gira que iba a tener en España. A Triplanetas los vimos en Jazz Ahead este año y fue espectacular, con tres músicos andaluces con muchísima trayectoria: Julián Sánchez, Daahou Salim y Bori Alvero; los dos últimos más jóvenes, pero ya están teniendo mucho recorrido. Es un proyecto a trío muy bueno técnicamente, a nivel creativo, emotivo, potente, y después de verlos en directo fue de los que Iván y yo no tuvimos dudas de que queríamos tenerlos en el cartel de este año. Anggie Obin es una joven flautista panameña que también vimos en directo en una de las ferias en las que hemos estado, Jazz I am, en Barcelona en el mes de marzo, que tiene muchísimas dotes para la improvisación, mucha personalidad, un sonido muy particular y una forma de improvisar muy particular, y compone y lidera su proyecto, que siempre es interesante; visibilizar siempre las figuras de mujeres que van a la cabeza de un proyecto; que es algo que tenemos en cuenta. Además, con un pianista que se llama Tony Valker, que para nosotros es el mejor pianista de la escena nacional, menos conocido que Moisés Sánchez o Daniel García, que son más pianistas solistas; él suele ir más de sideman con otros líderes de proyectos, aunque dirige orquestas, de clásico y también de Big Band. Juanfe Pérez, que entra dentro de esa línea de jazz andaluz, de primera línea, de gente que está ahora sacando discos. Prohibido el toque es el primer disco en solitario, porque él también ha ido siempre con el bajo flamenco, pero con otros músicos, compañías de baile… Es bastante original porque el protagonista de todo el proyecto es el bajo flamenco, siendo él un virtuoso en ese campo, y además mezclando el jazz y el flamenco, con una mirada especial. Por último, tenemos a Jessica Pina, una trompetista que destaca también por su versatilidad en su voz, con distintos matices musicales, pero con el jazz y el soul como base, una propuesta distinta para cerrar el festival en una sesión matinal.





En esta sexta edición, el festival se plantea como siempre, en el Patio de la Palmera, Palacios de las Pilas de Zahara de los Atunes, y si el tiempo no lo permitiera, siempre tendrían el mismo recurso que el año pasado, el Hotel Q. Marina Fernández admite que el año pasado fue distinto, pero que finalmente tanto el festival, el Ayuntamiento y Petaca Chico, con quien cuentan como apoyo desde el año pasado, quedaron muy satisfechos. Son fechas inciertas para el tiempo, pero el Ayuntamiento en cierta forma quiere cerrar la etapa de turismo con el festival de jazz y hay que adaptarse a lo que depare la meteorología.
Este tercer año estamos participando con Better Life, pero con una campaña que está muy interesante dentro de ella, que es Small is Better. Es el final del proyecto Better Life, que iba sobre sostenibilidad y ecología. Los festivales y las áreas de música de pequeño formato, entre 2200 y 200 personas de aforo como máximo, tienen una huella de un impacto ambiental mucho menor que los macrofestivales. Eso está demostrado. Nosotros hemos hecho este proyecto europeo; venía de otros proyectos europeos y llevan varios años estudiándolo, y está demostrado que cuando tienes un evento más grande, congregas a más gente, más desplazamientos, todo lo que son los consumibles, digamos, las subcontratas, pues todas las cantidades son mucho mayores, la huella es mucho mayor. Entonces, desde el punto de vista social, ambiental, etc., los espacios pequeños tienen un valor que hay que apoyar, pero además en el mundo del jazz los espacios pequeños son la cuna, son la esencia, porque es una música que no es de mainstream, no es una música de estadio, es una música en la que lo que se pone en valor es la cercanía, los momentos especiales, que cada concierto sea único, la improvisación; son cualidades que tienen que ver con la cercanía y con la calidad de los eventos y esos son espacios pequeños. Better Life monta una campaña que se llama Small is Better y JAZZahara se sube a esa campaña para reivindicar los festivales de pequeño y medio formato, que además son los más abundantes en España. Hay algunos festivales grandes que nos encantan a todos; no estamos en contra de los grandes, pero es poner en valor los pequeños. Los festivales pequeños lo llevan mejor, pero las salas pequeñas están muy abandonadas, están a su suerte.
En esta parte de la conversación Marina nos habla del estado de salud de salas en nuestro país: En otros países, en Francia, por ejemplo, las salas están subvencionadas, las salas pequeñas, no todas, pero muchas. En nuestro país abrir una sala pequeña de música es de enamorados y de melómanos, o de gente que tiene ingresos, por otro lado, y es capaz de sostener una sala deficitaria. Pero sufren mucho, muchas de ellas cierran, no se mantienen con el esfuerzo cariñoso de los parroquianos, y no pueden competir con el mercado y, sin embargo, son muy importantes; además, los músicos todos empiezan en salas y en festivales pequeños y medianos.
Son cinco conciertos, dos mujeres con poco equilibrio; ¿no sé si eso está buscado o ha surgido tal como está y que además sean cabeza de cartel ellas?. Es un aspecto que siempre consideramos, pero para todo ya; personalmente, no he hecho ninguna programación en la que no haya una representación de artistas mujeres interesantes, e Iván Pivoti también, es un aspecto que ambos consideramos y que podemos implementar, ya que el nivel de los proyectos de liderazgo femenino ha sido muy positivo durante años. Si dijeras que no hay, pero en realidad existen numerosos proyectos para seleccionar, a pesar de que continúe existiendo la mayoría de liderazgo masculino, ya que el jazz sigue siendo un ámbito mucho más masculino, liderado por hombres más que por mujeres, eso sigue siendo así. Los proyectos de liderazgo femenino están mejorando y aumentando, además, su calidad es excelente. Así que sí, es algo que ya existe.
Petaca Chico apoya tanto al festival como a las carreras de caballos que Zahara de los Atunes, y en otras ediciones no han coincidido, por un tema de las mareas, pero nos cuenta Marina que es algo que el año que viene van a intentar unir, ya que son dos alicientes para el público y eventos que no se pisan, sino algo que se complemente.
Preferimos apostar por la calidad que por el volumen
A por la sexta edición, ¿algo que os quede en el tintero? Se pueden hacer muchas cosas, pero algo que es un poco la idea en el fondo que a Iván y a mí nos gustaría que el festival transmitiera es el tema de la exclusividad. Zahara de los Atunes es un sitio que tiene una magia especial porque es un sitio con unas características, unas cualidades como territorio que lo hacen especial, no por este turismo así más masivo, etcétera, sino por ser algo que en su autenticidad es donde radica su encanto. Entonces nosotros queremos llevarnos esto a la música. La idea es que JAZZahara sea una marca que tú la relaciones con algo que es auténtico y es exclusivo y tiene muchísimo valor, sin que signifique ni un macroconcierto, ni un destino turístico masivo. Es una cosa alternativa en ese sentido, es como algo mucho más precioso. Para nosotros, más que subir el número de conciertos, en todo caso intentaremos subir siempre la calidad, pero la idea es que sea una cita que sea muy exclusiva y mejorarla cada año, pero sobre todo en la calidad que sea una cita fija con el jazz en un sitio mágico y especial, que es Zahara de los Atunes, que la gente conozca el lugar y que contribuya a la cultura de ese territorio, o sea, que hay artistas de primer nivel que vayan a ese territorio y luego con el tema del Jazz andaluz hay una cosa que se quedó un poco en el tintero que es Jazzahara empezó siendo feria y luego digamos ha evolucionado a este festival, nos gustaría, que el festival sirva para lanzar el jazz andaluz, que figuras que se conozcan en nuestro territorio, al ser en un espacio turístico que sirva para dar a conocer esos nombres que nosotros elegimos. Es decir que no queremos algo exclusivo, ni mainstream, queremos una programación con unas características especiales por el tipo de música y el espacio. Creo que ahí estamos poniendo la fuerza, y es verdad que el ambiente que se crea con el público melómano que viene a escuchar y disfrutar de los artistas para nosotros es gloria y top.
Fotos de la edición 2024 de @jincholopezbarahona
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