En 2022, Germán Salto presentó su trabajo homónimo, donde dio el salto a las canciones en castellano y dejó la banda Salto para estar en solitario, un disco donde las composiciones cobraban una parte de protagonismo, porque si bien es verdad que el artista madrileño tiene esa particularidad de que quiere potenciar la musicalidad por encima de todo, si uno escucha su trabajo, la letra tiene una gran relevancia. Aquí en su nuevo trabajo, Ojo de Bife, vuelve a conquistarnos con su particular sonido, donde puede evocarnos a formaciones y cantantes que marcaron una época del rock pop, pero siempre con su personalidad e insertando otros fondos musicales.
Hemos querido que el propio Germán Salto nos hable de su número trabajo, Ojo de bife, y aquí tenemos una entrevista para conocer un poco más al respecto:
La última vez que hablamos por el anterior trabajo, ibas a comenzar la gira de tu disco homónimo. ¿Qué poso tienes de esos años llevando a los escenarios Germán Salto?
Cuando uno va sumando conciertos, se nota mucho en la confianza, las tablas… Un concierto puntúa como 20 ensayos. Envidio un poco a las bandas que pueden permitirse tocar sin parar porque ese rodaje se nota, pero estoy muy satisfecho por todo lo que hemos podido tocar este año, y con este disco se vienen muchas más fechas aún.
Al mismo tiempo has estado trabajando con otros artistas, ¿qué te ha aportado a la hora de seguir con tus composiciones?
Tocar canciones de otros siempre te ayuda, de forma indirecta, a mejorar como compositor. Yo he robado trucos o he aprendido acordes sacándome canciones en casa de Elliott Smith o de los Zombies. Tocando con otros artistas, este aprendizaje es más notable, pues tienes que aprenderte las canciones de una manera más profunda, memorizando todo y fijándote en los arreglos. Mejora mucho uno como músico tocando las guitarras de discos de Nikki Lane, por ejemplo, donde han producido y tocado gigantes como Josh Homme o Dan Auerbach. Fue una suerte haber podido hacer esa gira europea con ella.

Ojo de bife, tu último trabajo, ¿cómo nace el disco?
Yo intento no parar nunca de componer. No soy especialmente prolífico, pero no distingo entre momentos de estar de gira, momentos de componer, momentos de vacaciones… Yo compongo siempre. En esa época vivía con mi amigo Ricky Falkner, que mira tú por dónde da la casualidad de que resulta ser el productor más talentoso de este país, por lo que le iba enseñando canciones y él me iba aconsejando y encaminando (es decir, produciendo, pero gratis y antes de ser oficial) y fue cuestión de poner una fecha para grabar cuando ya tenía las suficientes canciones que nos gustaban para hacer un LP.
Para quienes no te hayan escuchado en tus discos anteriores, ¿qué diferencia o cambios tiene este nuevo trabajo?
El cambio principal respecto a los dos primeros es el idioma, y respecto al tercero es el concepto general. Este último había sido un disco de pop barroco orquestal, donde la banda debía sonar pequeñita y donde la orquestación mandaba, tenía canciones complejas, etc. El nuevo es una vuelta a la simpleza de las canciones que me hicieron querer ser compositor, en ese punto donde se juntan el power pop con la americana.
Después de escuchar el disco, he sentido que esas diez canciones las vas alternando en ritmo y tono. ¿Has querido que tuviera una armonía para que se encontrara variedad en sonido, y no fuera nada lineal, todo lo contrario, a medida que nos vamos adentrando en el disco?
No ha sido algo buscado. Yo tenía 10 canciones que me gustaban, independientemente del ritmo o tono. Una vez que decido grabar esas, ya voy imaginando el orden en el que van a funcionar mejor como viaje para el oyente. Durante la grabación pudiera variar un poco ese orden. Pero nunca pienso “tengo que hacer una canción en Fa, que no hay ninguna en este disco” o una canción más rápida o más lenta o un 3/4… Cuando me he forzado en el pasado a hacer cosas así, he comprobado que nunca me salía nada bueno. Es cuando me libero y dejo que salga lo que tiene que salir, cuando salen las buenas. Igual mi siguiente disco es de canciones lentísimas y en do, no sé.
¿Podríamos decir que este disco tiene un gran hilo conductor y es la guitarra? Se me antoja mucho más protagonista que en el anterior.
Sí, es posiblemente el más guitarrero, junto al primero que hice. Yo de adolescente quería ser guitarrista; no me imaginé que acabaría componiendo y cantando mis propias canciones. Toco la guitarra y compongo con ella, por lo que, salvo algún caso concreto o una visión del productor, a mí en principio me va a pedir el cuerpo hacerlas con guitarras. Además, siempre tengo la suerte de ir con guitarristas buenísimos. En este disco, además de un servidor, tocan el propio Ricky, Manu Garaizabal, Alberto Anaut y David Soler. De gira llevó a Pere Mallén. En fin, todos tremendos. El anterior disco igualmente me encanta, pero quedará como una rara avis en mi discografía. Estoy más cómodo y soy menos intruso en el mundo de Big Star o los Jayhawks que en el de Burt Bacharach o The Left Banke.
«Te oí decir« con Ricky Falkner y Nina de Juan, ¿cómo nace esa colaboración?
De la manera más simple. Coincide que son mis dos cantantes favoritos de este país y que ambos son como hermanos. Ricky estaba involucrado en el disco al 100%, por lo que no recuerdo ni pedírselo. Creo que le dije “esta quiero que la cantemos, en orden, yo, tú y Nina” y me dijo “vale”. Nina ya ha cantado conmigo en discos y giras anteriores. Ha sido una Salto durante años, y sigue siendo una amiga íntima. La llamé y me dijo: “Claro, ¿cuándo?”.
«Si te marchas» fue el primer single, ¿cómo fue su elección?
Con canciones favoritas es más difícil coincidir. Hay quien elige Viento Cruzado, otros Sobre La Maleza, otros Cada Vez… Sin embargo, elegir single creo que suele ser fácil. «Si te marchas» la vimos toda clarísima como single; tiene esa naturaleza, esa inmediatez. Me reuní con el manager y la agencia de promo, que cada uno habíamos pensado por separado en nuestras elecciones para los singles, y todos habíamos elegido esa como el primero.
Sigues en el rol de artista independiente, si no me equivoco, ¿qué dificultades has tenido para llevar adelante este trabajo y en qué momento ves el sector musical?
Las dificultades principales son económicas. Para empezar, yo necesito buenos músicos, pero ellos no pueden vivir de mi banda, claro. Es por ello que tienen sesiones con otros artistas, conciertos, etc. Todos mis músicos me priorizan y están a tope, y yo estoy muy agradecido por sus esfuerzos y sacrificio, pero si quiero poner un ensayo el día que estoy en Madrid, lo normal es que uno tenga una grabación, el otro un bolo que le paga como 2 de los míos, el otro clases a sus alumnos, etc. Otro problema es la rentabilidad de las giras. Si yo en cada ciudad metiera a 300 personas, podría pagar más a mis músicos, llevar un técnico de sonido y/o de monitores, tocar en más ciudades, etc. En cuanto al momento del sector musical, creo que hay voces más autorizadas para hablar del tema; yo me limito a vivir con ilusión lo que me toca y, cuando me junto con mis amigos que viven de la música, hablamos más del último disco de los Lemonheads que de cómo está la industria, la verdad.

Recién sacado el disco y ya tienes muchas fechas confirmadas, y algunas que ya han pasado, ¿cómo han sido esos primeros directos con estas nuevas composiciones?
De momento, muy bien. Más gente de la esperada, y el nuevo formato con pedal steel a mí me entusiasma. Además, ahora el repertorio es mucho mejor con las canciones del disco nuevo. Estoy deseando sacar otro ya para tener más canciones donde elegir y tocar solo temazos.
¿Quiénes han trabajado contigo en este disco, y quiénes estarán contigo en la gira?
Ricky Falkner ha grabado tropecientos instrumentos, especialmente bajos, coros, percusiones… Ekain Elorza e Iñigo Pilatti se reparten las baterías. Pablo Solo los bajos de 3 canciones. Willy Planas, pianos, y David Chuches, los hammonds. Manu Garaizabal y Alberto Anaut, guitarras. David Soler, pedal steel. Edu Ortega, violín. También hay coros de Mamen Martínez y Angie Sánchez. No sé si me estoy dejando a alguien. Yo grabé guitarras.
En la gira vamos Pablo Solo, Pere Mallén, Manu Garaizabal, Iñigo Pilatti y yo.
Última canción escuchada: I’d Rather Be Blind, Crippled and Crazy de O. V. Wright.
Último disco comprado: Twilight Override, de Jeff Tweedy.
Último concierto Liméa, en São Paulo.
Último libro leído: Pan, de Knut Hamsun.
¿Un sueño por cumplir?
Hacer una canción que sea la mitad de buena que la peor de Paul Simon.

