Jesús Carmona cierra una trilogía con Super-viviente, obra que estará Teatros del Canal los días 18 y 19 de octubre. El bailaor nos cuenta que realmente no tenía en mente la creación de tres obras correlativas y que no fue consciente de ello hasta ver que la evolución de estas tres obras definía a Jesús como persona representada en el escenario.
El bailaor, que tuvo la suerte de comenzar muy joven y, como nos comenta, con independencia de su ciudad natal, Barcelona, a Madrid, siendo para él una época emocionante y fructífera, ve el sector de la danza hoy en día muy vivo y fuerte. Las nuevas generaciones vienen muy fuertes y personalmente me gusta trabajar con ellos; para mí son tan creadores como yo cuando estamos en un trabajo; al final siempre se aprende, y me gusta dejar espacios de improvisación para que ellos los desarrollen. Tienen una fuerza excepcional y un vocabulario artístico más amplio gracias a las redes sociales y la apertura del flamenco a otras miradas, culturas y formas. Trabajar con gente joven me alimenta y me permite descubrir nuevos movimientos, además de aprender de sus límites y máximas como creadores. Y con respecto a la danza en sí, es la hija pequeña de las artes, y por ello siempre reivindicamos mejoras, especialmente a nivel social, para que se reconozca nuestro trabajo tanto a nivel de contratación como social.
La trilogía de espectáculos (El Salto, Baile de Bestias y Superviviente) surgió de una necesidad personal de entenderme como hombre, padre y ser humano a través de la danza. No hice tres obras pensadas, sino que fueron surgiendo de etapas para conocerme mejor. El Salto nació cuando iba a ser padre de un varón y me cuestioné cuál era mi masculinidad, al entender que iba a ser espejo de ese niño, y ver desde qué masculinidad venía, cómo me veía como hombre en ese momento, en el papel de padre y de pareja. Eso me hizo entrar en un trabajo muy intrínseco y muy personal sobre mi persona. Baile de Bestias vino después de una profunda depresión por la que pasé, por la que transité, y entonces tuve la necesidad de crear un espectáculo para entender qué me había pasado, cuál era el motivo por el que había caído en ese boquete, cómo sobreviví y de qué forma salí de él. Siempre digo que este espectáculo para mí es como un prospecto; cuando empiezo a sentir otra vez esos monstruos que vuelven, de repente veo a Baile de Bestias y digo: «Ah, vale, espérate, que está por esto, que por lo otro y está en mi forma»; es un prospecto para mí de entenderme.
Super-viviente aborda el trastorno de identidad disociativo, explorando cómo todos nos disociamos en diferentes momentos y cómo el artista se enfrenta a su propia personalidad.
Super-viviente es un poco tocando la personalidad; creo que he necesitado casi una década, casi de los 30 a los 40, para entender quién soy como ser humano, para entender quién soy como ser humano, como hombre, para entender quién soy como padre, para entender quién soy en sociedad, para entender quién soy como pareja, para en todos los aspectos del ser saber quién soy, porque al final creo que en esa etapa de la vida todos nos preguntamos más o menos quién somos, y yo tengo la suerte de que puedo filtrar todos esos pensamientos, emociones, dudas en la danza. Al paso de los años me he dado cuenta de que cuando inicié el proceso de Super-viviente, una vez más recurrí a la base de creación de un espectáculo donde entender quién era yo entonces, y me dije: «Es que al final estoy haciendo una trilogía del conocimiento personal, que al final son conocimientos universales», y por eso creo que el público conecta tanto con estos espectáculos que he hecho.

Para este espectáculo, que se podrá ver los días 18 y 19 de octubre, contaron con el apoyo de catedráticos de la Universidad de Navarra, tanto él como María Cabeza de Vaca, codirectora, para informarse sobre la parte técnica del trastorno y asegurar que su terminología fuera correcta, para descubrir nuevas capas de la personalidad, de la mentalidad, de la psicología, de los sueños y cómo afecta a la personalidad. Jesús Carmona nos habla de ese proceso desde su mirada personal a la profesional:
Enfrentarse a los miedos en un espectáculo es como un reto, pero al final es algo didáctico también. Es muy liberador; de alguna forma le pongo una máscara, es decir, lo envuelvo en espectáculo y es como más fácil danzarlo, porque la palabra no existe, sino que tú estás pasando todo eso y estás dejando que todo eso pase por tu cuerpo. A priori parece más fácil, pero pasar por esos procesos creativos me ha ayudado a poder verbalizar toda esta situación por ejemplo el Super-viviente, todo inició con el trastorno TID, el trastorno de identidad disociativo porque yo leí un artículo de repente me llamó poderosamente la atención y empecé como a leer más e informarme, obviamente para el proceso creativo hicimos ya un cambio le dimos una vuelta, quitamos el trastorno y entonces entendimos de que todos nos disociamos en millones de momentos, entonces lo afrontamos y luego lo acercamos más a la figura del artista, Cómo el artista se disocia, cómo el artista, qué visión tiene el que no es artista del artista, qué visión tiene el artista del propio artista, cuál es nuestra propia personalidad, Entonces, a mí eso me ha ayudado mucho a entenderme en momentos sociales, tanto en momentos sociales personales como en momentos sociales profesionales, a entender que la personalidad no es única y férrea. Para entender que es un mosaico de colores, que todos tenemos los mismos colores, simplemente que en una situación o en otra se entienden unos o se entienden otros. Pero que al final es que yo no soy así. Bueno, tú a lo mejor en este momento de la vida, en esta situación que estás viviendo, por el pasaje que estás haciendo, no eres así, pero a lo mejor si te encuentras en otra situación, de repente sí lo eres. Porque yo necesitaba entender de mi propia personalidad, por qué reaccionaba así a ciertas cosas, por qué me comportaba de cierta manera en cierto momento, por qué mi baile estaba tan impregnado de unas cosas y de otras. Entonces, este espectáculo, ¿verdad que me ha ayudado a entenderme? Y al menos en las funciones que hemos tenido, la respuesta del público ha sido muy clara al final de ese artista, cómo está transitando por todas esas diferentes emociones, diferentes personalidades, diferentes formas de afrontar una situación. Entonces, es algo muy educacional para el público.
¿Cómo es tu forma de crear? ¿Cómo es tu forma de sentarte y plasmar la idea, visionar un poco todo? Cada proyecto es como un hijo, diferente y con sus propios ingredientes, por lo que la elección de elementos artísticos y el equipo varían según el espectáculo. Pero el inicio siempre es igual, porque yo estoy leyendo constantemente, en una búsqueda, pero sí que al final la vida y el estar con los ojos y con la intuición muy abiertos me hace encontrar el leitmotiv del siguiente espectáculo. Estoy muy abierto a lo que me pasa a mi alrededor, a la gente de mi alrededor, para ver qué es lo que me llama poderosamente la atención o qué lucecitas se encienden, que brillan más que las otras, hacia las que dirigirme cuando encuentro de qué quiero hablar o qué es lo que quiero mostrar o qué necesito en este momento plasmar. Lo primero es un trabajo de investigación, de leer, de investigar las diferentes visiones sobre la misma materia, opiniones de gente experta y no experta, hablar con gente cercana a mí sobre qué piensas sobre lo que voy a tratar, como tener mucha información externa, recabar para luego crear yo mi propio pensamiento y crear mi propia opinión. En este caso, estaba María Cabeza de Vacas; y ha sido poner en común toda esa información externa que hemos ido acumulando, y empezar a ver cuáles son los troncos, que es el tuétano de cada pensamiento. para empezar a eliminar la paja, la poesía, la belleza o la crudeza y quedarnos con núcleo de la idea y una vez que estamos ahí empezamos a que el imaginario empiece a trabajar ¿cómo nos imaginamos esto en escena? ¿qué podría pasar? de ahí pasamos hacer bomba de ideas, a escribir a escribir mucho, a hacer improvisaciones también de movimiento a todo eso para luego una vez más empezar a quitarle capas y capas para quedarnos en el fondo la idea escénica y trabajar en ella para que el público la reciba desde el lugar que nosotros queremos que la reciba, porque muchas veces queremos que el público lo entienda mientras muchas veces queremos que público no lo entienda, y eso hay que trabajarlo para hacerlo de una forma artística e inteligente.
Admite que la música para él es un elemento más, y que siempre trabaja con obras compuestas expresamente para el proyecto, buscando la misma carga emocional que el movimiento. Le gusta trabajar mano a mano con quien esté a cargo de esa parte de la obra, para que ambos sean conscientes de lo que se quiere transmitir y contar en escena. Pero nos reconoce que también ama bailar en silencio y también son utilizados mucho en sus espectáculos.
¿Un sueño por cumplir? Mi sueño de bailar con mi propia compañía en Nueva York se cumplió, y ahora me siento afortunado y con expectación por los sueños que aún están por venir y que sorprendan. Siempre estoy ilusionado como un niño por lo que me vaya a suceder.

