Dentro de la programación del Teatro del Títere Tía Norica del Festival de Cádiz – Música Española estará Alonso y las Adelfas, el día 16 de noviembre. Alonso Díaz Carmona ha comenzado su carrera en solitario, con el disco ¿Qué es querer? Como banda ha tenido a Napoleón Solo, y nos cuenta que en estos momentos está en reposo, lo que no quiere decir que no vuelvan en cualquier momento, y también tiene colaboraciones y producciones con Solea Morente, Dellafuente, Lorena Álvarez —quien también está dentro del certamen— o Los Planetas.
El artista es tan espontáneo como sincero, y admite que comenzó en la música sin darse cuenta, que ya en su casa se vivía como algo natural, sus hermanos tocaban en bandas y en su pueblo natal. Allí comencé con el clarinete, con las partituras y a componer, porque esto último me ha gustado desde pequeño. No decidí ser un músico con conciencia, sino que un poco en mi vida se dio por hecho. Yo hacía música y seguí adelante.
Su decisión de lanzarse en solitario es porque tenía ganas de sacar lo que tenía escrito, y así ha sido en el disco ¿Qué es querer? y lo que está por venir, ya que ya tiene otro prácticamente grabado. Este disco nace de una libreta donde escribía, y decidí ponerle música a esos versos, creando una especie de diario emocional para sanar heridas e iluminar mis sombras con estas canciones. Quería compartir composiciones mías, que hacía mucho tiempo que no hacía ni con mi grupo ni en solitario, y mis canciones casi no tienen estribillos; voy contando y cantando, pero sin repetirme.
Empezaste con música clásica, que era lo que más te gustaba. Ahora estás en otro estilo, pero es verdad que no abandonas la música clásica, porque utilizas instrumentos que a lo mejor no son tan habituales en lo que es la música pop, rock o indie actual. Tengo formación clásica y a partir de ahí, pues me dio por explorar otro estilo, otras corrientes estéticas, musicales. He pasado por el rock, por el pop, hago música para bandas, incluso de electrónica; voy cambiando de estilos.
¿Es una forma de quitar etiquetas en la música y crear simplemente música? Es una forma de ponerme etiquetas y quitármelas y luego ponerme otras; digamos que las etiquetas son como una especie de máscaras que nos ponemos. Si estoy tocando en una banda de rock, pues tengo una máscara de músico de rock y luego me voy a una banda y soy músico de pueblo. Viene a demostrar que no sé cuál es mi máscara y que me gusta ir cambiándome de un sitio a otro.

Me gusta muchísimo formar parte de este festival, porque es una cosa que respeto mucho; el Festival de Música Española de Cádiz y Cádiz en general, que me parece que es un paraíso terrenal, toda la cultura que hay y el ambiente y la luz y todo cuanto hay allí. Ya el hecho de que se celebre un festival así es una chulada, por su ambiente, cultura y diversidad musical, y que yo tenga la oportunidad de ir, pues me encanta, la verdad; ojalá pueda ir más veces. Es un festival que no necesitas ir con una careta fija, sino que puedes ir cambiando y eso lo vuelve más saludable que haya simplemente un estilo único y no te puedas salir de esa norma.
Alonso compone para otros artistas, y admite que cuando lo hace por encargo, se pone en la piel de la otra persona, y le gusta quedar y ver qué le ocurre a ese artista y lo que está pasando en su vida para plasmarlo. Me viene bien como ejercicio creativo; es una parte muy bonita de la música. Siempre que uno se pone con el lápiz y la libreta a escribir o a soñar al final está como haciendo una especie de llamada telefónica a uno mismo, es decir, está intentando conectarte contigo mismo. Entonces, ese es el ejercicio del arte, podría decir, en general, es decir, ver desde lo que hay por ahí que han dejado escondido, sin atender, y darle salida, y de esta forma conocerse mucho más.

Sigo trabajando de manera tradicional y bastante artesana, escribiendo con lápiz en un papel para pasarlo luego a limpio en máquina de escribir; sigo como en 1980. Aunque reconozco que me han enseñado cosas que hace la IA, y puede que en algunos años no haya gente que haga canciones, pero el error humano, en cómo equivocarse, que es una forma de transmitir, eso no lo va a tener.
Foto de Alba Guni
Lleva veinte años en Granada, y nos cuenta que es una ciudad donde hay muchos artistas y tienen, por decirlo de alguna manera, creada una red de apoyo mutuo. Somos muchos artistas que mal vivimos de la música y nos vamos echando una mano los unos a los otros; cuando alguien necesita un músico para su disco, para su proyecto, no sé, pues vamos intercambiándonos y ayudándonos un poco. Por suerte en esta ciudad, yo quizá por eso me quedé aquí, pues hay mucha vida musical. Y además no es una escena cerrada; nos juntamos aquí para hacer música, pero no la solemos hacer aquí dentro de la sala, sino que al final estamos siempre llevándola por ahí, por España, sobre todo, y a veces salimos también al extranjero; siempre le hemos dado salida. Aunque hay que reconocer que también hay muchos artistas que no tienen esta oportunidad en el mercado de poder salir, incluso de aquí. Hay mucho mundo en la música porque, claro, normalmente se ve la punta del iceberg, digamos. Podemos pensar en una música que ya está generando muchísimo dinero y sabemos todo el mundo cuáles son unos artistas mundiales que son los que han hecho el engranaje por el que nos movemos todos. Digamos que las tuberías o los circuitos están hechos por y para esos artistas grandes, pero luego nos colamos por ahí, y luego hay otros que a lo mejor ni siquiera pueden salir y se quedan en el pueblo o en Granada. Hay muchos niveles y muchos mundos dentro del mismo. Infinitos mundos dentro del mismo sitio, y lo bueno es que aquí hay de todo tipo de estilos, y todos conviven.
Antes, cuando me has hablado de tu música que escribías a mano, yo te había comentado lo de los instrumentos en el disco. ¿Qué instrumentos has metido de estos que tú utilizas, que no son los más habituales en la música pop actual, y que hacen de tu música otro estilo distinto? Aquí en ¿Qué es querer?, como nadie estaba esperando que yo sacara un disco, me dio por hacer una textura que tenía en mente, que era como muy metálica y con cuerdas percutidas. Y entonces, pues fui comprando instrumentos antiguos, poco a poco; con el dinero que ganaba en las clases del conservatorio, me hice un piano antiguo, un salterio, laúdes, bandurria, una espineta y algunas maquinitas de sintes. Con todo ello fabriqué toda la textura de la música; no utilicé ninguna guitarra, que es un poco lo más característico de la música pop. Entonces se me ocurrió que no iba a usar guitarra, ni eléctrica, ni española, ni acústica, ni nada, como para llegar a eso que hace la guitarra a través de otro instrumento más martilleante. Hay otros instrumentos: baterías, hay percusiones, congas...

¿Cómo te describirías en un directo, sobre todo con respecto al disco? En los conciertos que he hecho estos últimos años, digamos que, como ahora trabajo como artista solista, en cada uno de los conciertos, veo a ver qué es lo que puedo ofrecer según el presupuesto que tengo. Si es muy bajo, pues yo solo con el piano y cuento las canciones, hago una especie de cuento musical hilando un tema con otro, en el que voy metiendo un poco al público en eso, pero si voy con una banda, pues es diferente. En este caso de Cádiz, voy con una banda que he hecho especialmente para el disco; son unos músicos muy buenos que viven aquí en Granada todos. Zeke Olmo, que toca batería y percusiones a la vez, y David Montañez, que es pianista, con piano de cola; José Bonaparte, que es bajista del grupo que yo tengo, de Napoleón Solo, que también me acompaña en esta ocasión. Además, van dos artistas muy buenas, Macarena y María, que cantan y tocan viola. Digamos que es una banda grande y en este caso lo que se puede ver es un concierto de un poco de mi música, tocado de una manera que no tiene nada que ver con el disco, de una manera más viva. No llevamos un plan cerrado; a veces es una improvisación lo que hacemos con los temas. No somos como un grupo que va reproduciendo lo que hay en el disco; al contrario, intentamos dar vida por otro camino diferente al disco. La gracia está en que no llevamos una cosa hermética cerrada, sino que está viva; vamos sobre la marcha improvisando bastante dentro de las canciones, eso sí, porque vamos a hacer las canciones del disco y alguna del disco nuevo que todavía no ha salido también y alguna versión también para que la gente que no haya escuchado nada del proyecto, pues, tenga algo donde agarrarse.
—¿Qué es querer? —plantea de manera filosófica las razones detrás de nuestras acciones, y mi nuevo trabajo explora temas más terrenales.
Alonso es de los artistas que cree que le queda todo por hacer, que en la música todos los días se comienza de cero, que no hay ningún recorrido hecho. Cada día, cada proyecto y cada ensayo te enfrentas al mismo abismo y, si hemos aprendido algo, está de sobra incluso. Es decir, no está mal aprender cosas, pero a la hora de enfrentarse con la música hay que hacer el esfuerzo también de olvidarla, de olvidar cuánto sabe y ser capaz de ser nuevo cada vez. Así que tengo todo por hacer; en este sentido no siento ni que haya empezado todavía.
¿Un sueño por cumplir? Un sueño muy terrenal que tengo, que es poder tener un poquito más de dinero para hacer mis proyectos. Tener una financiación que no sea cero. Cada vez que voy a empezar a hacer algo, cuesta mucho trabajo así y me limita bastante; por todo lo demás, creo que tengo todo en la vida.
