¡El cierre del Festival de Cine Europeo de Sevilla fue a cargo de Chopin, Chopin! de Michal Kwieciński. Un film de época, que nos retrata la vida del pianista y compositor polaco Frédéric Chopin desde 1835 hasta su fallecimiento en 1849.
Hemos podido entrevistar a Michal Kwieciński, director de la película, y Eryk Kum, protagonista principal. Ambos ya habían trabajado antes juntos, al servicio del rey, y de ahí surge este nuevo trabajo. Hablando, Eryk propuso realizar un biopic de Chopin, que siempre había sido su sueño, pero Michal de primeras no quería realizar otro film de época. Fue convincente, porque finalmente aquí estamos hablando de Chopin, ¡Chopin!
¿Desde qué prisma o qué parte de la biografía quería plasmar? Quería arrancar la película en el momento en el que diagnostican su condición física, su enfermedad, y es el momento en el que cambia la vida de todas las personas cuando nos enteramos de que tenemos algo que nos va a matar, porque es una sensación que es muy conflictiva. Por una parte, sabemos que nos vamos a morir, pero te ponen de alguna manera, te ponen una fecha y es una batalla constante entre los sentimientos. Michal Kwieciński
Para mí fue un momento difícil; una emoción difícil de expresar porque son emociones que no son fáciles de gestionar, ni la muerte, ni la enfermedad, ni el final de nuestras vidas, de tal forma que el tenerla que sentir durante un periodo prolongado fue muy difícil y, sobre todo, para poder actuar, uno tiene que sentir lo que está queriendo plasmar y sentirlo fue difícil. Y actuar, y no siendo muy bien entendido por otros, porque Chopin, claramente, era un genio. Fue una etapa de mucha soledad; no fue bien entendido y eso es algo que les pasa a los genios, pero esa falta de comprensión del mundo exterior hizo que estuviera muy aislado, y a pesar de tener muchos amigos y amigas en París, él no sentía que le comprendían y tampoco sentía que se entendía su música. La sentían, podían relacionarse desde ahí con su música porque era muy buena, pero no la entendían. Además, él no se percibía a sí mismo como genio, no sentía que él fuera un artista de verdad. Eryk
Hay dos partes diferenciadas en la película, la parte profesional y personal, que se entrelazan y dejan ver las fisuras de un artista a la hora de su día a día. El director quería expresar la conexión que tienen los actores entre las dos partes, la soledad y la tristeza, y el tener que fingir estar constantemente felices, y era la dualidad que quería plasmar. Lo que quería que subyaciese siempre era su naturaleza triste, esa tristeza, esa soledad de cara a su interior, pero de cara a la galería, siempre la amabilidad, la felicidad, sonriendo, y esto estaba conectado con la parte económica, porque tenía que atraer a los estudiantes a los que les daba clase de música y para eso tenía que llamar la atención de los padres de alta sociedad parisina y estar siempre contento. Los padres a los que atraía eran los padres de la alta sociedad parisina. Michal
Para mí, lo más difícil fue, por supuesto, tocar el piano. Porque nuestro objetivo era poder realizar todos los fragmentos de piano en la película: «Vamos a poder ser reales». Así que fueron los momentos más estresantes de mi vida. A mí me da miedo tocar ante el público. No soy músico y, aunque venga de una familia donde mi padre es batería de jazz, sé muy bien que nadie se puede esconder cuando están tocando; los actores podemos improvisar y a lo mejor podemos desviar, pero en música no es posible. Especialmente en la música clásica. Como ser humano, era muy difícil para mí sentir todas esas emociones en las que vivía Chopin y con las que se peleaba constantemente, porque eso tiene un impacto emocional considerable. Eryk

Valorar cien por cien la interpretación de Eryk, donde la dualidad que el director quería plasmar la ha llevado a la perfección. Es muy fácil porque eso lo hacemos todo el tiempo en nuestras vidas. No podemos pretender que estamos sintiendo algo sin sentirlo. Porque en realidad los diálogos son un diálogo de corazón a corazón. Y personaje, y el actor es el que presenta esta verdad y verdad, pero yo creo que cuando uno conoce un personaje en profundidad y conoce la emoción que tiene que transmitir en una escena dada o en un momento dado, verdad, dado, puede llegar a transmitir ese sentimiento dado, sentimiento. Ha sido un proceso complejo mostrar esta emoción, sentimiento, emoción, pero hacerlo de forma que fuera todo creíble. Eryk
Una película que a priori parece que todo tiene tonos grises, pero es el fondo, para plasmar la oscuridad interior del personaje en sufrimiento, pero al mismo tiempo podemos captar el equilibrio entre el colorido de la época en trajes y al ambientación, algo totalmente conseguido. Lo que sí quería desde el punto de vista artístico era hacer una contraposición entre el color y la enfermedad, mostrar un mundo en el que no había electricidad, en el que no había luz artificial y en el que de forma natural las cosas eran grises y oscuras. No; el mundo entonces era oscuro y gris. Michal
¿Que ha sido lo más complicado de llevar a cabo en la película? Ha sido muy difícil porque conseguir, por ejemplo, el vestuario del siglo XIX en Polonia era imposible. Era porque todo era imposible; por tanto, tuvimos que alquilarlo de Madrid, de París, de Berlín, de Londres, y cuando fuimos a París para ver si era posible filmar allí, nos dimos cuenta de que estábamos en el París moderno de la arquitectura de Haussmann y que lo que necesitábamos era un sitio donde permaneciese ese espíritu del siglo XIX. Lo encontramos en Burdeos y lo que nosotros queríamos era encontrar la sensación de ese siglo XIX que representan los cuadros de Bolli. Entonces queríamos filmar en ubicaciones reales, para recalcar y recrear esa pintura. Lo que sí que fue muy difícil fueron los detalles de los tejidos. En Francia sí los pudimos encontrar porque no se destruyó en la Segunda Guerra Mundial, pero en Polonia, como se destruyó todo, tuvimos que empezar de nuevo todo. Michal

Michal asegura que en su primer trabajo en conjunto la complejidad emocional era menor porque el personaje estaba constantemente en la parte de la protesta, protesta, de la lucha, protesta, lucha, y luego tenía sus momentos de romperse, por así decirlo; sin embargo. Este papel de Chopin ha sido un papel mucho más complejo porque había muchas más emociones en juego y además había que tocar el piano, y esa fue mi primera condición para el actor que fuera a desarrollar este papel, que tenía que tocar el piano, no intentar parecer que tocaba el piano. Entonces creo que hemos llevado nuestra colaboración un paso más allá, porque era un estado psicológico del personaje diferente, una imagen distinta que había que presentar.
Ambos no descartan un tercer trabajo en común, siempre y cuando tengan un guion solvente, eso sí, fuera de un papel clásico, bromea el director. Y Eryk, con gran humor dice que no le importaría interpretar un Spider-Man o James Bond.
Como decía Chopin, yo sueño con hacer una película dos o tres. Y ya lo he hecho. Michal
Hablamos de su paso por el festival, y el director nos comenta que para ellos es muy importante este tipo de certámenes, ya que son un punto de partida para ver la reacción del público antes de su paso por salas, es una toma de contacto tras dos años intensos de trabajo e investigación para realizar una película de época.
Chopin, Chopin! se estrenará en España en 2026, y sus 133 minutos recrean una época y una vida, con sus luces y sus sombras, y ante todo, llevado con un humor y un sarcasmo que enmascara la tristeza del protagonista, algo que querían reflejar de su vida. Esas partes oscuras que se sustituían con la otra cara de la moneda, la supuesta felicidad del éxito.

