E-Motion, de la cantante y compositora vasca Eder Portolés, se estrenará el 20 de noviembre en Bilborock (Bilbao) y el 4 de diciembre en la Sala Tempo (Madrid). Un disco que se funde en la combinación de soul, funk, jazz, blues y pop, y del que ella misma nos habla ampliamente en esta entrevista.

¿Cuál es tu primer recuerdo musical?

Mi Aitite (abuelo) Jose Mari cantándome: “Mira que eres linda”.

E-Motion ha sido cocinado a fuego lento, ¿cómo ha sido ese proceso compositivo?

Sí, de alguna manera, para los tiempos que corren, se puede decir que ha sido un trabajo “cocinado a fuego lento”. Aunque, en realidad, la grabación con todos los músicos se realizó en un día… y un poquito más. Fuimos al estudio Mecca, en Oiartzun (Gipuzkoa), un lugar maravilloso con muchísimo espacio y distintas salas. Así fue como logramos materializar el proyecto en vivo, con esa sensación vintage de cómo se grababa antes. Pero la gestación, esa sí, fue algo mucho más íntimo.

Yo compongo desde el impulso creativo, desde la necesidad de expresarme. Puede que en una semana tenga infinitas ideas y, en la siguiente, no tantas. Suelen ser ideas que se me acumulan y que después hay que desarrollar. Cuando compongo, lo hago desde esa necesidad de sacar algo de dentro hacia fuera; con eso ya me siento satisfecha. Pensar en compartirlo es otra historia.

Para E-motion, el hilo conductor fue dar una forma definida a “Lolely Girl”, un tema que ya había interpretado en directo, aunque de una manera bastante improvisada. Una vez que estuvo estructurada, el resto fluyó con mayor facilidad.

“Luz de Luna” fue un rescate de una melodía y armonía que originalmente surgieron como un ejercicio de clase de armonía jazz. En principio estaba pensada más como un standard, pero luego la transformamos en algo más funk junto a toda la banda, quizá con un aire cercano a Jamiroquai. La letra llegó después de la pandemia, tras pasar todo ese tiempo con mi hija Luna, disfrutando de una crianza sin exigencias externas, valorando lo verdaderamente importante, pero también reflexionando sobre los claroscuros de la maternidad, los cambios internos y las emociones que emergen.

“Deeply” fue una composición más fresca, que partía de una idea más disco, y “Badakit”, grabada este agosto en Madrid, era una canción que se me había quedado a medias en el tintero y sentí la necesidad de cambiar un poco la estructura, grabarla en acústico, con un toque más íntimo y profundo.

El título casi nos cuenta todo lo que hay detrás de cada letra porque lo emocional está implícito en cada tema. ¿Es una forma de soltar lastre el hablar temas como el bullying, por ejemplo?

El título del proyecto, además de apelar a la emoción, apela al movimiento y a la acción. La propia emoción es movimiento; la música, la danza, toda expresión humana o artística también lo es. La vida se mueve. Lo que está quieto, muere.

Mira, el reciente Premio Cervantes, Gonzalo Celorio, ha dicho: “Escribimos para exorcizar aquello del pasado, para que no se convierta en conflicto.” No sé si yo lo expresaría con las mismas palabras… pero sí, cualquier canal de expresión es creativo, artístico y/o terapéutico.

La música penetra la piel y llega hasta la médula espinal como ondas, como frecuencias que nos sacuden desde dentro y movilizan nuestras propias historias. Además, el don que posee un cantante con su voz no lo tiene ningún otro instrumento: el don de la palabra. Así, cantamos y contamos historias envueltos en una atmósfera que eleva el significado y lo convierte en una experiencia que sacude la emoción. Así vivo yo la música.

En mi caso —por supuesto, y como dice Celorio— sacar hacia fuera lo vivido y compartirlo es exorcizar. Para mí, es un ejercicio de coraje (el viaje del corazón), de osadía (jaja) y de necesidad.

Estamos viviendo y viendo de primera mano cómo el acoso, el rechazo o el maltrato —especialmente en la infancia, aunque afecta a todas las edades— pueden ser devastadores. Con Lovely Girl le canto a esa niña, a mi niña del pasado, que en aquel momento no entendía nada, pero que sobrevivió. Pretende ser un mensaje de esperanza: que ser auténtica no sea motivo de crítica o castigo. Le canto para darle toda la validación que no sintió entonces y, ahora, de adulta, acompañarla a aprender a quererse mucho y bien.

Para sacar adelante este trabajo, ¿qué te ha resultado lo más complicado y qué lo más fácil?

Lo más complicado es para mí todo lo que no tiene que ver con el proceso creativo, o sea, toda la producción ejecutiva, etc. También me ha sido complicado hacerlo sola y dar con las personas que conforman tu equipo para poder llevarlo adelante.

Has versionado A natural woman, ¿por qué esta canción?

Soy fan de Carole King, una de las mayores y mejores compositoras de la historia, y también soy fan de Aretha Franklin, ¿y quién no? Un binomio de dos mujeres muy potentes en la música. Además, es una de las canciones que me ha acompañado casi toda mi vida y es una canción muy especial para mí, quizás una de las primeras que me atreví a cantar de una reina del soul.

Dentro del EP transitas por muchos estilos, todos llevados de una forma muy personal. ¿Qué te aporta el no centrarte solo en un estilo?

Lo que me aporta es sentir que mi música me representa, haga lo que haga.

Soy una persona muy ecléctica, disfruto mucho de todos los estilos; he mamado desde muy pequeña canción tradicional vasca, bolero, balada y ranchera; de más adolescente, rock, hard rock, hip hop, pop e indie; y algo más mayor, ya jazz y todos los estilos de música más negra que de alguna manera son visitados y plasmados en el disco.

Eres una mujer muy activa en diferentes ámbitos y docente, ¿qué aporta todo lo que vives fuera de la música en la misma?

Soy un montón de cosas aparte de la música, sí (he estudiado Nutrición, Terapia de Polaridad, Instructora de yoga, Facilitadora de psicología formativa, doy talleres y clases de canto, estudié danza y algo de teatro…). Diría que soy una aprendiz incansable. En la infancia hice ballet unos cuantos años, empecé a escribir sobre los 14 y a tocar la guitarra a los 17. En la veintena me formé más en el campo de la salud y las terapias integrales y comencé a formarme en artes escénicas algo más mayor; primero retomé la danza, formé un dúo musical que me llevó a recibir clases de canto y después me cogieron en un Utopían, una escuela en la que aprendíamos sobre todo teatro, pero también danza y música. Para mí era estar en la película de Fama, todo un sueño desde mi infancia.

Un titular en El Correo decía: “Todo su trabajo tiene que ver con el cuerpo y su expresión creativa” y creo que me define bastante; podría decirse que soy “facilitadora de la expresión”. Ya sea la mía propia o acompañando a los demás.

Lo que me aporta es darme cuenta de que no es que sea y haga muchas cosas, sino que soy la misma persona, con todas esas cosas integradas, en todo lo que haga. El arte y lo terapéutico están vinculados estrechamente; es lo mismo, lo único que cambia es la mirada.

En breve estarás presentando tu disco en Bilbao y en Madrid, ¿qué se va a encontrar el público?

Un alma abierta, rodeada de unos musicazos que hacen que esa desnudez esté arropada de una calidad y calidez musical excepcional.

Para la presentación cuento con: Jose Gallardo al saxo, Carlos Velasco a la guitarra, Israel Santamaría al piano, Kepa Calvo a la batería y Johnnatan Álvarez al bajo.

Los temas del EP y además unas versiones de blues y soul setentero, sobre todo, de temas como, por ejemplo: Let’s straighten it out (Gwen McCrae), You’ve got a friend (Carol King), To know you is to love you. (Syreeta) y alguna sorpresita más.

Sexteto para este disco, ¿nos puedes decir cómo entra a formar parte del trabajo y si serán quienes estén contigo en el directo?

En el disco participan músicos de un nivel excepcional, tanto en lo musical como en lo humano. Son artistas que, además de ser grandes intérpretes de jazz, llevan en la médula una profunda pasión por todos los estilos musicales. Han sabido captar a la perfección la esencia de cada canción y aportar los arreglos justos para que cada tema brille por sí mismo. No puedo estar más entusiasmada y feliz con el resultado.

La producción de las canciones ha estado a cargo de Alain Concepción, quien además ha tocado el piano y las teclas, aportando su sensibilidad y visión artística al proyecto.

Tengo también la inmensa suerte de contar con Jose Gallardo, un gran saxofonista vasco-castellonense con quien llevo muchos años tocando. Para mí, ya forma parte esencial de cómo concibo mi propio sonido.

Otro pilar fundamental es Carlos Velasco, uno de los mejores guitarristas de la escena vasca, que ha compartido escenario con los más grandes, como Alejandro Sanz.

En los bajos eléctricos está Kike Mora, quien además se ha encargado de la mezcla y el máster, cuidando cada detalle con un mimo exquisito. Es un bajista de jazz (y de lo que se le ponga por delante), ganador de un Grammy junto a Kepa Junkera por el disco K.

A la batería, Ander Zulaika, un músico de enorme talento que actualmente está de gira con numerosos artistas vascos como Olatz Salvador o Eñaut Elorrieta.

Por último, quiero destacar a Dani López “Donny”, un pianista que, con apenas 20 años, toca con una madurez y una calidad impresionantes. Con él grabé en acústico Badakit en Camaleón Music Studio (Madrid), una canción muy especial que habla de salir de una relación tóxica.

Para la presentación del disco habrá algunos cambios, ya que varios de los músicos que participaron en la grabación no podrán estar esta vez por sus múltiples proyectos. Aun así, tengo el privilegio de contar con otros grandes músicos de la escena del jazz, soul y blues, todos ellos con mucho groove. Ellos son: Jose Gallardo, saxofón Carlos Velasco, guitarra Israel Santamaría, piano, Kepa Calvo, batería y Johnnatan Álvarez, bajo

¿Cómo es tu forma de componer?

Primero está esta parte de conectar con ese mensaje que llega casi del inconsciente, que puede ser sentada al piano, o que te llegue una melodía, o despertarte en plena noche con algo que tienen que escribir, pero después hay que darle forma a esa idea, que es otra fase, y que requiere mirar ese impulso inicial desde otro punto más consciente quizás, sin dejar la conexión y la intuición de lado. Quizás la última fase sería ya una idea más general, aunada al concepto final, sea un disco o no, y también más detallada de arreglos, contando con los músicos y su aportación.

A la hora de componer, ¿qué es más complicado, la forma o el fondo, para hacer tuya una canción?

Para mí, la forma. La parte creativa inicial es mucho más fluida que la persistencia que hay que tener a veces para darle forma, estructura y sentido a una canción a posteriori.

¿Influencias?

Muchísimas. En mi casa, desde que era pequeña, siempre se ha escuchado de todo, desde pop español, boleros, cantautores, música latina o flamenco, hasta hard rock (Luz Casal, Juan Luis Guerra, Tracy Chapman, The Beatles, Silvio Rodríguez, Louis Armstrong, Led Zeppelin, Pink Floyd, Lole y Manuel…).

Ya con 16 añitos fue que cayó un VHS de Woodstock en mis manos con el que aluciné y me puse a investigar sobre todo el sonido de 1969 y 70s. Más tarde me fui introduciendo a escuchar más estilos por mi propio pie, ya en los años 90 (primero pop rock vasco y español y luego grunge, hip hop, neo soul…).

Creo que después quien me introdujo a retomar escuchar más música negra fue curiosamente Ben Harper, porque fui una loca adolescente fanática de su música y ahora, aunque escucho de todo, hace ya unos cuantos años que me fascina conocer más y más influencias, sobre todo de mujeres en la música soul, jazz, blues, funk, pop… Cuando empecé a cantar de manera profesional, empecé formándome en jazz vocal.

En el mundo del jazz, Nancy Wilson es una diosa para mí, Natalie Cole y, obviamente, Ella Fitzgerald, entre muchas. En el soul soy muy fan de Gladys Knight, Roberta Flack, Etta James, Aretha, Millie Jackson, Margie Joseph, Merry Clayton… de muchas. En neosoul y hip hop, de adolescente, Lauryn Hill con sus Fugees me explotaron la cabeza. Artistas increíbles como Erykah Badu, Angie Stone… Sade por su magia y por su mezcla de estilos en un pop rico musicalmente.

En proyectos anteriores he intentado dar visibilidad a las mujeres en la música.

Por supuesto que también hay muchos hombres que me han influenciado (algunos nombrados ya), como Ben Harper, Donny Hathaway, Silvio Rodríguez.

¿Un sueño por cumplir?

Que la música y el arte en general estén más valorados en este país. Que se le dé el valor real, transformador, transgresor y terapéutico que tiene. La música y el arte son un alimento para el alma, no solo ocio o entretenimiento.

El mío personal, no perder la ilusión de seguir creando.

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