La octava edición del Festival Flamenco de Club en Café Berlín cierra su programación con El Yiyo, el próximo sábado 29 de noviembre. Es uno de los bailaores más carismáticos y que está revolucionando la escena actual. Lo hará con A mi aire, que es su quinto y último espectáculo.
El Yiyo, Miguel Fernández, lleva bailando toda una vida, ya que sus inicios fueron desde los 7 años, y nos cuenta que su introducción en el baile fue de modo natural. Con mi familia y amigos y con el ambiente que se creaba en las fiestas y sin pretender nada, cuando me quise dar cuenta, ya estaba bailando. Ha sido algo que siempre me ha gustado y con el tiempo he ido aprendiendo y fijándome en muchos referentes. Preocupándome por seguir avanzando y seguir mejorando de una manera muy natural.
¿Nos cuentas quiénes son tus referentes? Tengo referentes tanto actuales como, por ejemplo, bailaores y músicos que ya no están. Por ejemplo, con quien tuve la suerte de bailar en Suma Flamenca de Madrid, Eduardo Serrano «El Güito», que era una eminencia en el baile flamenco, o Farruco el viejo, Carmen Amaya. Gente que a día de hoy la tenemos entre nosotros, como Manuela Carrasco, Juan Ramírez, no sé, podría darte muchísimos nombres. Pero son bailaores por los que me he interesado mucho y sigo viendo cositas de ellos.
Hasta la fecha, con su Compañía lleva creados cinco espectáculos. En algunos puedo llevar cuerpo de baile, en otros no. En este, A mi aire, voy solo bailando, que de ahí nace el nombre, de A mi aire, como a mi forma, a mi manera, algo muy personal, por lo que decidí ir yo solo bailando, ya que en anteriores espectáculos venían mis hermanos, Tete y Chino. Hasta la fecha es el trabajo más personal, y yo creo que la pasión requería hacerlo así, hacerlo ir yo solo, bailando únicamente.
A mi aire tiene algo muy especial porque hay muchas letras, mucha parte de la música y, sobre todo, la coreografía, que plasma todo lo que a través del tiempo, todo mi aprendizaje y las cosas que me van gustando, pues las voy plasmando. Es como si me cantara o me hiciera la música yo mismo. Está diseñado desde ese punto de vista.

En Café Berlín lo hemos adaptado un poquito para lo que es el espacio y su ambiente, que es muy flamenco y familiar en Madrid. Lo hemos resumido un poco y lo que vamos a hacer es un resumen a mi aire; va a ser un resumen de A mi aire donde plasmamos la naturalidad, la improvisación y los códigos que hay cuando los músicos se conocen entre sí, dejando un espacio a la improvisación, ya que son cosas bonitas, únicas en el momento que surgen en el momento. La parte más teatral por el espacio.
Y a la hora de crear los espectáculos, no sé cómo es tu forma de crear, cómo surgen, de qué te nace, ¿cómo es? Monto espectáculo cada dos años, y en esos dos años, voy acumulando vivencias, de lo vivido y aprendido, y enfocándome en ello es lo que llevo a escena. Intento llevarme un trocito de cada persona con la que trabajo o convivo, de cada cosa que a mí me llega y luego intento plasmarlo. En alguna ocasión he pedido ayuda con músicos. De hecho si hay algo que me gusta mucho es crear en conjunto con los músicos, porque también es una forma de hacerlo suyo.
Podríamos decir, en cierta forma por lo que nos cuenta El Yiyo, que trabaja en el arranque de un trabajo desde un formato casi de performance, creando desde la improvisación y en conjunto. Dice gustarle ver los puntos de vista desde otra mirada, otros ojos que le conocen, y que le vean montando un trabajo, y así abrirse a opiniones.
Ha creado piezas sueltas para otros espectáculos fuera de su Compañía, admitiendo que le resulta enriquecedor y halagador al mismo tiempo, porque es una forma de reconocer su trabajo, y es el resultado de sus propios trabajos y que acaba llegándole a la gente y gustándole.
¿Facilidades o dificultades que te has encontrado para seguir adelante? Sí, la verdad que cuesta, cuesta. Y más cuando uno se quiere dedicar y tiene la necesidad de expresarse ante el público con sus propias creaciones. No solamente trabajar colaborando, que a mí me gusta mucho, pero sí que es verdad que también uno siente la necesidad de expresarse por él mismo y plasmar su idea y sus formas, y sobre todo lo que va aprendiendo con el paso del tiempo. Es bonito, pero es verdad que cuesta; lo que pasa es que siempre se logra con ayuda de uno, de otro y al final con la constancia que es la base fundamental de todo.
Si por ejemplo, alguien ahora mismo entrara en la cartelera del Café Berlín y viera el espectáculo y dudara en ir, ¿cómo describirías A mi aire, como lanzarías una invitación para que el público fuera? A mi aire va a ser como una pincelada del flamenco actual que se vive a día de hoy y de la naturalidad y la frescura, también que llevamos los jóvenes en estos momentos, sin olvidarnos de dónde venimos. Es verdad que sólo por la juventud y la edad que tenemos, aportamos, yo creo, algo bonito, como puede ser la frescura y el nuevo aire, nunca mejor dicho, pero siempre acordándonos de dónde venimos y hacia donde nos dirigimos con nuestra carrera, pero siempre haciendo todo desde el respeto y la admiración a los maestros.

El baile evoluciona mucho, y también el flamenco. ¿Cómo has vivido tú esos cambios, y cómo te han afectado a hora de tus espectáculos?. Sí, la verdad que, hay muchísimos tipos de danza y en este espectáculo, en especial, me he movido mucho a través de lo que es la música, más que el pensar más en la danza o en el baile, ha mandado un poquito más lo que viene siendo la música. En otros me he guiado más a partir de la danza, del baile, aquí me he dejado un poco llevar por los músicos, del cante, de la guitarra, de lo que viene siendo un flamenco un poco más ortodoxo. Tenía la necesidad de cuadrar algo así. Volver más a la raíz, a la esencia de la que parto.
Es verdad que el flamenco, tanto en música como en baile, fuera de España tiene una repercusión muy grande. ¿Cómo ha sido tu experiencia fuera? He tenido varias experiencias; te puedo hablar de la última. Hicimos como una gira de 43 o 44 conciertos, el año pasado, que fuimos de la mano del Teatro Real y estuvimos en 11 ciudades, un mes en Canadá y otro mes en Estados Unidos. Y la verdad es que el cariño y la admiración con que te reciben desde fuera es algo muy fuerte y muy impactante. Aquí en España, la verdad que desde pandemia para acá, yo hablo por mí en especial, a nivel personal, noto un cambio muy positivo, y siempre ha habido algo bonito, pero sí que es verdad que estoy trabajando más en solitario ahora con mis propios trabajos personales y creo que al final es enriquecedor y me siento muy bien con ello. En esa gira, fuera, fue conocer diferentes culturas, diferentes formas, ellos venían y veían el espectáculo y yo veía toda esa mezcla de sensaciones y emociones externas y me quedaba con eso, con que al final cuando algo gusta, gusta y sobre todo cuando se hace desde el corazón.
En estos momentos no se encuentra con la elaboración de ningún espectáculo, está volcado plenamente en la promoción de A mi aire, y su actuación en Café Berlín le servirá para poder hacerlo en formatos más pequeños, aunque es evidente que lo fundamental es la obra al completo. Sabe que el primer año es el más complicado, aunque ya han entrado en bastantes festivales de flamenco en España, y por ello en el segundo estarán recogiendo los frutos de ese arranque, muchas más confirmaciones para 2026. Admite que tiene ya ideas pero que hasta dentro de cinco meses no se pondrá con ellas.
Seguirá girando con espectáculos anteriores, que nos cuenta que con el tiempo se van enriqueciendo con todo lo que aprende con el paso de los años.
Creo que eso es buena señal, porque cuando un espectáculo antiguo sigue todavía andando, es porque ha dejado huella.
¿Un sueño por cumplir? Seguir haciendo lo que me gusta y cada vez ir a más, y aprender mucho. Nunca he dejado de hacer ésto, y al fin y al cabo es lo que más me gusta, aprender y crear.

