El próximo día 16 de noviembre, María Moreno estará con su último espectáculo, Magnificat, en el Gran Teatro Falla, dentro de la programación del Festival de Cádiz – Música Española. La bailaora y coreógrafa gaditana vuelve a su ciudad de origen, esa que impregnó desde su infancia su pasión por el flamenco.

Durante nuestra charla, si María echa la vista atrás, no recuerda un punto clave para decantarse por el baile como su profesión; admite que todo fue de una manera muy natural, y el hecho de nacer en Cádiz hacía que en cada rincón el flamenco estuviera presente.

Dos primas. Una más mayor y la otra más joven. Las dos están inesperadamente embarazadas. Cuando las dos se encuentran, sus cuerpos son atravesados por una alegría incontenible. Una dice: “Ave, María” y la otra, arrebatada, le responde: “Magnificat!”

En estos momentos está con Magnificat, su séptimo trabajo. Admite que en toda su trayectoria ha sentido mucha evolución en ella misma y en el sector, y lo nota cuando mira lo que ha hecho anteriormente, aunque no le gusta revisitar sus obras demasiado. Cuando miro mi trabajo hacia atrás y veo que son totalmente dispares, que yo soy muy diferente y es fruto de esa propia evolución. Si me paro a pensarlo, me gusta, porque tengo la sensación de haber sido muy sincera, de haber mostrado ese algo que quería contar en ese momento y de esa manera. Creo que en ello también ha influido el hecho de que el arte está en una constante evolución; el flamenco ha evolucionado también como la vida; han aparecido nuevas herramientas y eso claramente influye en el arte, en la manera de crear, porque obviamente yo tengo una vida totalmente diferente a una bailadora de hace 70 años, y eso se ve reflejado. Lo veo como una evolución natural y necesaria.

María Moreno admite que no tiene una fórmula ni orden específico a la hora de crear; puede partir de cosas improvisadas, de recuperar algunos pequeños extractos de otros espectáculos, esto lo menos, o de una necesidad de contar, y también de encargos. A veces nace algo, y ese algo se queda ahí y luego coge forma de otra cosa, y la única fórmula es que, cuando me sale una palabra o veo alguna imagen bonita, lo voy apuntando y entonces eso se va quedando ahí interiormente y luego nace en el momento indicado que lo necesito y, si no, pues me pongo ahí en la búsqueda total. Hasta ahora me considero tan activa y tengo tantas ganas, con tanta ilusión, con tantas ideas que todavía no he sacado, que todo me viene bien. Este año hemos tenido un año maravillosísimo y me ha surgido un encargo para hacer un espectáculo, pero de otro contexto, no como espectáculo mío que presente en un teatro. Me ha encantado porque es algo ajeno y no lo esperaba; tiene que ver con la Navidad y entonces, guau, esto no me lo veía yo venir. Estoy tanto ahí en esa búsqueda y en esa actividad que me surgen muchos proyectos que me vienen de la nada, aparte de lo que yo sé que quiero hacer, y siempre intento como mantener un orden en lo que es un espectáculo mío, un proyecto grande, y lo suelo hacer cada dos años.

El estreno fue en la Bienal de Flamenco de Madrid, y diría que ha sido uno de los estrenos más bonitos, porque Magnificat iba a nacer antes, y sentí la necesidad de posponerlo, porque no me encontraba totalmente preparada para llevarlo a cabo. La intuición siempre manda y, aunque me cuesta mucho trabajo decir que no, porque como siempre me siento con la máquina tan encendida, me cuesta trabajo cancelar, pero en este momento decidí que no era la ocasión y luego nació la idea de estrenarla en Madrid y dije: «Ahora sí, ahora sí es el momento». Este espectáculo lo he hecho con muchísima más calma; he tenido más oportunidades de residencias artísticas junto con todo el equipo, que eso es muy difícil que se dé por agenda y en este caso se dio bastante; eso ha sido una pieza muy clave, lógicamente. Ya en el preestreno que hicimos en Málaga llegamos bien y al estreno de Madrid llegué muy bien; yo siempre hablo como para mí. Incluso el día del estreno decía: «Creo que estoy demasiado tranquila, nunca he vivido esta sensación», así que lo disfruté muchísimo y ahora que lo estamos reponiendo, hay cosas que vamos a, obviamente, mejorar, pero no hay grandes cambios para nada, es solamente como asentarlo un pelín más.

Admite que en Magnificat hay un gran salto con respecto a los trabajos anteriores. Es el primer espectáculo en el que comparto escenario y, en esta ocasión, aparte de los músicos que siempre me acompañan, lo hago con Rosa Romero, que es una artista performer, y bueno, eso también te da una pista de a dónde he estado estos años anteriores, en que me he estado fijando. He ido mucho a ver cosas de artes vivas, he ido a ver teatro, he estado como en otra línea, y entonces ahí me encontré con Rosa. Me encantó su trabajo y ella me hizo una visión externa para un verso libre que hice en el Teatro del Canal. A raíz de ahí, de conocerla en el estudio trabajando, decidí que formara parte del espectáculo de la escena conmigo y nunca he compartido escena con nadie porque en ese sentido hasta ahora he sido un poco egoísta porque tengo muchas ganas todavía y, bueno, no sentía tampoco la necesidad, así que es un gran cambio. Es muy dispar a todo lo anterior que tengo y en una línea totalmente diferente; me gusta mucho. Durante estos días que he estado viendo el vídeo, por el trabajo; creo que puede ser lo más diferente y es lo más yo total. Me encerré mucho, no tenía nada de miedo, nada de prejuicio e incluí otro tipo de cosas como la palabra y cosas que nunca me había atrevido, que me gustan, pero nunca las había llevado a escena y en este sí lo hago. Me parece el más diferente y me atrevería a decir, y nunca me pasa, que no es algo que diga, pero hasta el momento de todo lo que he hecho es el espectáculo más redondo.

Para María, cualquier espectáculo requiere de mucha preparación física y mental, y nos cuenta que está constantemente ensayando. Como anotación, nos dice que el día antes de la entrevista estuvo ensayando desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche. Nuestro trabajo tiene un gran elemento físico que tienes que mantener, y no es por la parte estética, es por poder rendir totalmente en escena.

Cádiz para mí es un nervio bueno, es mi tierra. Es como cuando viene a verme mi madre: tú dices: «Ay, qué nervio», pero es que van a venir con cariño y yo voy a darlo todo, siempre lo doy todo, pero claro, llegas allí cada día, incluso el equipo entero, los músicos, todos. ¡Uy, que vamos al Falla! Se nota, se va percibiendo en los ensayos; hay un algo que es diferente, que no lo decimos, pero es diferente y me hace muchísima ilusión mostrar este trabajo, y creo que quien haya visto Soleá va a tener que mirar la entrada para ver si soy la misma. Estoy emocionadísima.

Además de Rosa Romero, estará con ella Raúl Cantizano, ya que estuvo en Soleá, y tuvieron tal conexión que decidió que quería que fuera el director musical del siguiente proyecto. Miguel Lavi es un cantante a quien recurre bastante, y aquí dice ser fundamental, porque tiene un papel de apariciones, y las describe como oro. Define el espectáculo como una mezcla entre performer y un flamenco muy trágico, muy puro y tradicional, y necesitaba una voz como la de Lavi. Por último, Roberto Jaén a las palmas, quien admite que sostiene el espectáculo, teniendo una labor increíble, ya que también está a la percusión, pero dice que sobre todo con la actitud; es gaditano y se conocen muchísimo, y para ella eso hace que fluya mucho en el escenario. Necesitaba esa mirada cómplice porque me sostiene bastante.

Oyendo hablar a María de Magnificat, tengo la sensación de que el trabajo va desde lo más clásico a lo más vanguardista. Es un reflejo de mi personalidad; me considero bastante camaleónica y entonces aquí está muy reflejado, y lo que sí tenía muy claro es que quería que esto fuera una fiesta, porque tenía ganas de fiesta y quería reflejar todos esos estados emocionales que pasan ahí, sobre todo el trance de una fiesta, de una devoción. Me gusta mucho la Semana Santa, me encanta, y cuando veo a la gente con ese trance, con esa devoción, eso es de las cosas que más me ha impactado para empezar a hacer inspiraciones de este espectáculo. Iba muchísimo a ver la Esperanza de Triana, la salida; iba como a los sitios clave, observaba la gente en el trance que entraba y yo decía: «Es que claro, a mí me pasa lo mismo cuando bailo, yo entro en ese estado». He tenido muchas inspiraciones del folclore y romería; he ido por primera vez en mi vida al Rocío, que ni lo conocía. Todo está reflejado en el espectáculo, pero claro, a través de mi baile. Ha nacido un baile muy nuevo en este espectáculo mío, y si tuviera que destacar algo, el espectáculo no lo puedo tomar por partes, no va por números, es una energía y no puedo llegar a la mitad del espectáculo sin haber pasado por el principio y ese era uno de mis objetivos. No quería que fuera esto es una alegría, esto es una seguidilla, yo quería que fuera un camino, ese viaje de esa fiesta, ese pasar por todo, la euforia, el trance, la pena, el no me voy, el pesado de la fiesta que siempre se queda, no sé, todo, y al retomarlo me he dado cuenta de que para mí lo he conseguido, porque cuando quiero ensayar el final, si no he pasado por todo lo demás, yo no puedo llegar a ese cuerpo.

Retoma aquí la bata de cola: Es una de mis herramientas fetiche, retomándola en este espectáculo con una versión de dos metros y pico; hubo gente que dijo que la había dejado, pero no, solo se había guardado un poquito. Me encanta la bata en el flamenco y en la copla; soy coplera.

Desde Soleá ha querido quitar la imagen de la bailaora sufrida con el cantaor cantándole, porque dice que es algo que le cansa ya, que está muy manido. Quería llegar a la misma energía, pero desde otro lugar, y nos admite que ya lo consiguió con Ángeles Toledano: «Yo quiero estar en esa pena profunda, pero sin esa aparición del hombre que siempre está». Y a través de la voz de Ángeles, que es maravillosa, yo llegué a esa sensación, y ella tiene una voz que es un ángel. Pues aquí me pasaba lo mismo; quiero llegar a esa sensación de pena en la fiesta, porque a mí me ha pasado. Yo he estado de fiesta, pero muy triste. Quería llegar a esos sitios desde ahí y lo he trabajado mucho; también he tenido un equipo detrás enorme, una ayuda en la dramaturgia de Jaime Conde, mi queridísimo y adorado Rafael Villalobo, que es mi persona favorita del mundo. Con un equipo así desde atrás, pues todo se facilita. Yo decía: «Venga, vamos ahí, quiero ir a este sitio». Y miraba para atrás y tenía todo el mundo ahí, ha sido bonito.

En enero María estará en los Teatros del Canal en el homenaje al Corral de la Morería, y queríamos saber qué significa para ella ser una de las artistas elegidas para ese evento, y qué se encontrará el público que vaya: Estaremos en la Sala de Cristal, y nos vamos a llevar allí la energía que pasa en un tablao. Voy con un espectáculo más tradicional y con un ingrediente importante, que es la improvisación, que es algo que se da muchísimo en el tablao y que para mí es como la joya, y poder acercarlo al teatro y que la gente vea qué ocurre allí, que estamos como en otro ambiente al que quizás no le prestamos tantísima atención.

¿Qué significa para ti el Corral de la Morería en tu carrera? Pues muchísimo aprendizaje y disfrute. Para mí, pasar por una tabla es necesario. Es más, sinceramente, ahora lo hago un poco por gusto. Me gusta esa adrenalina, esa improvisación, esa energía de un día que llega y tú dices: «Yo no estoy para bailar», pero terminas bailando mejor que nunca. Ese, «ha venido no sé quién, uy, no lo esperábamos», no sé, siempre digo que el tablado es como una cita a ciegas, es que no sabes qué va a pasar, entonces a mí eso me encanta y el Corral tiene un peso ahí de años de solera que entras por la puerta y si venías a regular, dices tú, uy, vamos y no sé, te cambia el cuerpo. Es como una carga de energía.

¿Un sueño por cumplir? Ya lo he cumplido; dedicarme a esto es un sueño. Poder crear equipos que me gustan, poder hacer lo que quiero con la gente que quiero. Yo creo que más no se le puede pedir a la vida porque pasar tú el tiempo de tu vida es lo que más te gusta; eso es una maravilla. Para mí ese es el sueño, el haber podido crear mi compañía.

Ficha artística y técnica

Dirección artística y coreografía María Moreno

Dramaturgia y ayudantía de dirección Rosa Romero

Dirección musical Raúl Cantizano

Visión externa para dirección de escena Rafael R. Villalobos

Acompañamiento dramatúrgico Jaime Conde Salazar

Diseño de vestuario Gloria Trenado

Diseño de iluminación Rafael Gómez

Diseño de sonido Javier Mora

Producción BLEU PROD

Asistente de producción Manuel Pinzón

Director de producción Loïc Bastos

ELENCO


Baile María Moreno

Intérprete y performance Rosa Romero

Guitarra Raúl Cantizano

Cante Miguel Lavi

Percusión y palmas Roberto Jaen

Producción BLEU PROD

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