Charlar con Quique González es como estar escuchando su música; rebosa sencillez en todo momento, aunque quienes sigan su carrera —treinta años, ahí es nada— sabrán que sus letras van mucho más allá de una primera lectura, escucha, que se pueda tener.

Después de tanto tiempo, me gustaría pensar que sigo por el oficio. He tratado de tener una trayectoria coherente y honesta con el público que viene al concierto, y que compra los discos y, por supuesto, conmigo también y con mis canciones. Así que, 30 años después, supongo que tengo más experiencia, espero que toque y que componga mejor que cuando empezaba.

Acaba de editar 1973, bajo su sello discográfico Varsovia!! Records, ese disco que dice haber comenzado a componer cuando todavía estaba a punto de publicarse Sur en el Valle, su anterior trabajo, por lo que ha tardado en realizar este último trabajo más de tres años, y cuyo nombre hace referencia a su año de nacimiento.

Hace más de tres años y medio que compuse la primera canción, STUOPET, el acrónimo de “siempre tendré un ojo puesto en ti», dedicada a mi hija. Algunas canciones han salido muy rápido y con otras he estado escribiendo, reescribiendo, cambiando melodías… casi esos tres años. Soy muy caótico en mi forma de trabajar y de componer. A veces me quedo por la noche hasta tarde; otras veces me levanto por la mañana muy pronto y estoy haciendo la rueda de cuatro cuartos con una guitarra y a partir de ahí empieza algo, pero sí he picado mucha piedra en este disco y he tratado de pulir las canciones lo máximo posible hasta el final.

¿Es una forma ésta que me cuentas de buscar la perfección? Cuando empezamos a hacer canciones, hacemos muchas, pero porque nos vale todo, porque no tienes perspectiva con respecto a lo que haces. A medida que cumples años y compones más, tienes una visión más panorámica y exigente contigo y también tienes más miedo de repetirte, o de pasar por sitios por donde ya has estado.

¿El sector de la industria también te influye a la hora de componer? En absoluto, me influye la música que escucho. Escucho música todos los días; considero que es una forma de alimentarme también, como lo hago a través de las películas y de los libros. Nunca he estado muy pendiente de la industria. De hecho, últimamente me ocurre que veo un festival donde tocamos nosotros, o a veces aunque no toquemos nosotros, con sorpresa que cada vez conozco menos nombres de los que aparecen en los carteles, y supongo que eso significa que me estoy haciendo viejo, pero también significa que no estoy muy pendiente de cierto tipo de música. Por ejemplo, de música urbana no tengo ni idea, no sé distinguir entre ellos, entre los artistas de ese estilo; no sé, me ha interesado otro tipo de música. Escucho música actual, pero la que está más cerca de mis coordenadas.

Musicalmente defino a Quique González, animal de escenario, porque un disco suyo engancha, pero un directo es ya otro nivel. Sí, me gusta muchísimo tocar y celebrar las ocasiones con la gente y disfrutar con mis compañeros, que es una banda fantástica y me encanta tocar con ellos; esa es la razón por la que sigo haciéndolo.

Algo habitual en muchos artistas es grabar con unos músicos y tocar con otros; preguntamos a Quique González al respecto de ello. Cuatro miembros de mi banda han grabado el disco; hay un guitarrista que participó en el disco, Javi Perri, que no va a estar en la gira porque está metido en otros proyectos, y ha habido un cambio de batería; llevaba tocando con Edu 14 años y decidió dejar las giras y tener una vida un poco más tranquila.

Dice que la canción de 1973 que más le ha costado ha sido Coleccionistas: es una letra larguísima y de hecho tuve que recortar mucho porque había escrito como para una canción de 10 minutos; me parecía exigir demasiado al oyente, aunque me gustan mucho las canciones de ocho minutos, pero preferí reducirla y ésta es una de las que te he contado antes que igual he estado puliéndola casi dos años y medio. Hay otras canciones que salen en un día, como por un impulso, como si las atraparas en el aire, y en otras tienes que bajar a la mina, tienes que picar piedra para sacar lo que esperabas.

¿Si te preguntara qué es lo que quieres transmitir con tu música? Más que transmitir, me interesa hacer canciones que acompañen a determinado número de gente durante un tiempo. Creo que es un objetivo noble de todos los que hacemos canciones, que acompañan a la gente en momentos felices, en momentos más complicados, en un viaje que le recuerda a su primera novia, que la compartan con sus amigos y que de repente esa canción se convierta en la banda sonora de un momento, de una época, de un grupo de amigos. Eso me encanta, que acompañe, que amortigüe los momentos duros y que ayude un poco al día a día.

El disco no salió cuando Quique González cumplió los 50 años, que hubiéramos podido pensar que, dado el título, sería lo más obvio como celebración de su medio siglo de vida, pero admite que podría haber sido la intención, pero no estaba terminado; lo hicieron en diciembre de 2024, y uno piensa, ¿cómo vive un artista el esperar casi un año para ver su trabajo ya editado de cara al público? Y nos admite que aprovecha el tiempo para mejorar más cosas, afinar más las letras, buscar mejores arreglos, cuidar el disco, realizar videoclips. Un disco no se termina cuando sale del estudio de grabación; hay muchas más cosas que hacer después. He estado entretenido y no me ha quemado el disco en el cajón; tenía siete mil ganas de sacarlo, pero he tenido la suficiente paciencia.

Y hablando del cajón, ¿eres de los que en el cajón tiene letras guardadas? Sí, pero tiro muy poco del cajón, es cierto. Porque siempre he pensado que cuando abandonas una letra es por alguna razón. Porque no te quieres repetir, no te gusta, te está costando mucho… Siempre trabajo con una mirada puesta más en el futuro que en el pasado, pero de vez en cuando me he encontrado letras escritas en algún cajón, en algún cuaderno, que de repente las he leído y lo primero que no me acordaba de ellas y lo segundo que a veces he dicho, «pues mira, ésto no estaba tan mal, pero no entero, pero hay aquí un trozo que es bonito» o también hay veces que he dicho, «ésto es normal que lo abandonara porque no iba a ningún lado». Me gusta hacer canciones que me representen en el presente, que hablen de la persona que soy a día de hoy, de lo que me parezca, de lo que me funciona y de lo que me gusta, y en todos los discos que he hecho he intentado que me representaran.

La gira de 1973 ya ha arrancado, con más de veinte fechas de primeras, y él ya nos dijo que tenía muchas ganas y su planteamiento es de celebración total. Tendrá dos paradas en Inverfest en Madrid, un festival al que es asiduo en el cartel, afirmando que les gusta tocar mucho en el Circo Price. Para mí, un concierto es una fiesta, una reunión de amigos; encima, como ha costado tanto, pues todavía tengo más ganas que nunca de hacer volar estas canciones, y de ver cómo las recibe el público en directo.

La portada del disco es de Fernando Maquieira, que además es el responsable de todas las fotos y todas las carátulas de sus trabajos, excepto de uno. Estábamos buscando una foto para la portada y no dábamos con ella y un día Fernando recayó en una foto que tiene en el cabecero de su cama; es una de las fotos favoritas de toda su obra y me la propuso. Me pareció acertada también. Es una playa en Holanda, hay dos siluetas de personas, al fondo, y es una foto real, y me gustaba mucho la conexión con el disco porque hay un par de referencias a hilos de cometas en las letras; parecía que iba acorde con todo, incluso con el aire abstracto y surrealista que tienen algunas de las composiciones; otras son más narrativas y más explícitas, pero hay ciertas canciones en el disco que tienen ese aire y me parecía que casaba con esa foto.

¿Un sueño por cumplir? No soy muy ambicioso, estoy muy agradecido por poder dedicarme desde hace tanto tiempo a lo que más me gusta, entonces tampoco pido muchas cosas. Me siento muy bien pagado y muy bien acompañado por la gente que viaja conmigo y que toca conmigo. La música me ha dado mucho más de lo que yo pensaba que me iba a dar, así que prefiero no ser demasiado exigente ni ambicioso con eso. Estoy más que satisfecho con lo que tengo.

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