15 minutos de cine pudieran parecer pocos, pero es un tiempo bastante considerable para un cortometraje, aunque prefiero denominarlo película, ya que el trabajo es igual de exigente, y Cristian Beteta ha sabido explotarlos al máximo en Ángulo Muerto. Ha fusionado drama, thriller y acoso escolar, todo en un único escenario, con dos personajes presentes, a priori, y muchos más detrás de una cámara de un móvil y de un recuerdo. La tensión está presente en todo momento, y no deja un instante de respiro y el desaliento emocional está siempre presente. Es un trabajo en el que la culpa y la sociedad juegan papeles importantes. La culpa está más presente, mientras que la sociedad se observa de manera indirecta, pero siempre está presente, haciendo un examen de conciencia sobre la misma.

Estela y Ramón se reúnen en un descampado tras una separación y el suicidio de Hugo, su único hijo, con tan solo 13 años, tras sufrir acoso escolar. Ahora ella tiene una grabación realizada por los agresores de su hijo, la cual desea compartir con Ramón. En esa conversación intentarán descubrir lo que realmente le pasó a su hijo, y hablar de si lo podrían haber evitado, o no, y si como padres vieron signos de lo que pasaría después.

La dirección corre a cargo de Cristian Beteta, con quien hemos podido realizar entrevista, con guion de David Verdugo e interpretaciones de Eva Llorach y Carlos Santos, ambos espléndidos en su papel de padres con una gran carga emocional y de culpabilidad a sus espaldas. Un escenario sombrío que es el reflejo del interior de los personajes y de lo que está por venir.

¿Cómo nace tu pasión por el cine y cuál es el detonante para dedicarte a la dirección?

Mi pasión por el cine no sé bien de dónde nace. Sí que sé que mi madre trabajó en un videoclub durante mi infancia y parte de mi adolescencia. En mi casa se veían muchas películas. Mis padres hablaban mucho sobre cine. Creo que de ese contexto el cine fue poco a poco invadiéndome, pero sin ser consciente de ello.

Seis años desde tu primer trabajo, Carne, ¿cómo recuerdas esa grabación, dirección y realización del guion?

¡Pues con mucho amor! Fue una práctica de estudiantes; hubo un compañero que iba fumado y se olvidó de hacer el volcado de la tarjeta… quería matarle, jajaja. Pero, bien, fue un lugar donde empecé a ver que me gustaba estar detrás de la cámara.

Ángulo Muerto, tu última película, ¿cómo surge?, ¿cuál es el germen?

Me llegó a través de un mensaje por redes sociales. El guionista del proyecto se puso en contacto conmigo porque había visto mis trabajos y me propuso dirigir su guion. Lo leí y, junto a Raúl Cerezo, amigo y productor ejecutivo del corto, vi el potencial del proyecto y decidimos hacerlo.

Has tratado un tema muy candente, y del que lamentablemente seguiremos hablando, o esperemos que no, pero lo has llevado en primer instante al terreno de la culpa de los personajes, los padres. ¿Por qué decides arrancar por esa parte?

Creo que en un tema tan sensible es importante el desde dónde se aborda. Pensamos que, al final, los padres, para bien o para mal, muchas veces somos los culpables de los actos de nuestros hijos. O si no los culpables, por lo menos, responsables. Una pareja separada, un fenómeno cada vez más contemporáneo, era una buena base para hablar de la educación, la violencia y más temas que explora la película. Nos parecía más interesante la relación entre los padres que el hecho en sí.

¿Cuán importante crees que es plasmar temas como el suicidio, los abusos escolares, el bullying en el cine?

Creo que es muy importante. El cine, al final, algo que puede hacer es darle visibilidad a temas. Hay varias películas a lo largo de la historia que han sido importantes para cambiar la realidad, o para hacernos reflexionar como sociedad. En ese sentido, creo que es importante hablar de ésto… El suicidio, el bullying y la violencia creo que son temas de los que deberíamos hablar más a menudo, y concienciar a los jóvenes de hasta dónde pueden llegar sus actos.

Posteriormente, hay dos giros, que particularmente me han pillado de sorpresa, porque es verdad que ibas dejando pistas, como buen thriller, pero eran de otros derroteros. ¿Cómo ha sido el trabajo con David Verdugo al guion para llevar al espectador por donde habéis querido emocionalmente?

Bien. A mí personalmente, como cinéfilo y creador, me interesaba más el drama de los padres, la comunicación entre ellos, el dibujo de los personajes. David se interesó más por los giros narrativos. Creo que hemos hecho un buen tándem porque el film está bastante compensado en ese sentido.

Thriller y tonalidades oscuras, ¿cómo ha sido recrear esa atmósfera tan tensa, con sonido ambiente en todo momento?

Muy bien. Fue uno de mis principales objetivos: la atmósfera. Trabajamos con una secuencia como referencia, de Mindhunter, que también sucede en un coche. Queríamos que el espacio fuese angustiante, oscuro, incómodo. Utilizamos todos los recursos para conseguir esa sensación: diseño de sonido, aspect ratio, planificación, color, actuaciones…

A priori podemos pensar que el rodaje puede haber sido fácil, en cuanto a la forma, un solo espacio, un interior, pero muchos ángulos de cámara para ver lo que cuenta cada mirada de los protagonistas. ¿Qué ha sido lo más difícil de rodar?

Hacía muchísimo frío. Y desde luego, rodar en dos días. Hubiese sido genial contar con más días para tener más tiempo. Algunas cosas estarían mejor… Pero lo hicimos con lo que teníamos.

¿Cómo fue la elección de los actores, el trabajo con ellos, y cuál fue vuestra premisa para ellos a la hora de la interpretación?

Algo muy guay con los actores fue el cómo construimos la historia. Creo que fue un trabajo de tres. En casa de Eva, mientras ensayábamos, notábamos que la historia estaba viva en todo momento. Esa sensación era apasionante, porque añadíamos o quitábamos cosas en función de la organicidad del texto, los gestos… Fue un proceso muy bonito y enriquecedor.

¿Cuánto tiempo para realizar el Ángulo Muerto, entre guion, grabación y montaje, y qué parte ha sido la más complicada?

Poco tiempo en realidad, un año en total diría. A título personal, el montaje fueron 8 días. Para mí, lo más complicado, con diferencia, el rodaje.

Ahora mismo te encuentras en la terna del camino para estar seleccionado entre los nominados a mejor cortometraje de ficción de los Goya 2026, ¿cómo estás viviendo esta carrera de fondo?

Bien. La verdad que tranquilo. Creo que el corto en general está gustando, bastante además. Es difícil; este año hay trabajos que me parecen maravillosos. Pero siendo objetivos y si hablamos de logros, pienso que somos uno de los cortos del año. ¡Ojalá tengamos suerte!

¿Qué significaría para ti el llegar a estar entre los nominados? El siguiente paso ya sería para más adelante…

Sería genial. Pero si nos nominan, ¿habrá que ir a ganarlo, no? Pienso en que pocas veces se va a dar este ecosistema tan favorable, por lo que… ¡Hay que aprovecharlo!

El thriller y el drama suelen estar en tus trabajos; ¿cuál es la razón de tener ocho trabajos que abordan esos géneros, o algunos parecidos?

No te sé decir. Solo sé que cuando hago películas siempre pienso en qué película le gustaría ver a Cristian espectador. A partir de allí, empiezo a construir. Me gustan esos dos géneros, pero en realidad me gusta el cine en general. Si la historia tiene interés y me va a tener atento, cualquier género puede ser bueno.

Eres un director que va a trabajo por año, o más, por lo que entiendo que tendrás algo entre manos, ¿en qué estás ahora mismo metido?

Si todo va bien, el año que viene rodaré mi primer largometraje. Y tengo otro corto que también quiero rodar a finales de año. ¡No hay que parar!

¿Un sueño por cumplir?

Estrenar mi primera película en el festival de Sitges. El mejor festival del mundo mundial.

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