Foto de Alejandro Verdugo
El pasado 30 de septiembre de 2025, Daahoud Salim Quintet, con Daahoud Salim como pianista y compositor, Pablo Martínez al trombón, Bruno Calvo a la trompeta, Hendrick Müller al contrabajo y Andreu Pitarch a la batería, nos ofrecieron una versión libre, en tono de jazz, de la ópera Carmen del compositor francés Georges Bizet, de la que se celebra el 150 aniversario.
90 minutos de ópera jazz con Carmen, a la que asistieron unos 115 espectadores, dentro de la programación del Festival de Ópera de Sevilla en el Espacio Turina y cumpliendo el horario previsto, algo que siempre es de agradecer. Una representación libre, pero con un enorme respeto por parte de los cinco artistas hacia un clásico como Carmen de Bizet. El festival apostó no solo por programar ópera, sino también por entrelazar estilos y abrir el certamen a públicos más diversos, y como muestra esta representación de Daahoud Salim Quintet.
La tarde, y su primera pieza, comenzó con Andreu Pitarch a la batería en solitario, a la que se fueron incorporando tras 4 minutos de solo, y por este orden, Pablo Martínez al trombón, Bruno Calvo a la trompeta, Hedrick Müller al contrabajo y Daahoud Salim al piano, con los pies desnudos, sello de identidad del pianista/compositor. Una vez completado el quinteto en el escenario, nos deleitaron con la Seguidilla versionada de la tercera aria de Bizet. Aquí fue donde empezamos a reconocer la famosa ópera con una versión del coro de Las cigarreras que respiraba jazz y lírica en dosis proporcionadas y equilibradas.

Una versión de La Habanera, segunda aria de Carmen, fue la cuarta pieza, y que Daahoud anunció como Hasta luego Maricarmen, con su habitual sentido del humor y que provocó un jocoso murmullo entre el público. Una reconocible habanera muy ágil en la interpretación y donde los vientos protagonizaron un diálogo en los dos primeros tercios de la pieza, pasando a ser protagonista el piano en la parte final con un solo que mantuvo a la sala expectante hasta su finalización, celebrada de manera efusiva con un rotundo aplauso.
La quinta pieza, una balada en tono de jazz de la octava aria de Bizet, En vain four eviter, no en vano para evitar, comenzó con un solo de piano al que se fueron incorporando el contrabajo, esta vez tocado en la primera parte con el arco, para proseguir la batería, el trombón y finalmente la trompeta para terminar una pieza que comenzó con un tempo suave dando paso a un enérgico final en el que el quinteto se vació para deleite del público.
Avanzaron con un tempo acelerado, cambiando de tercio y la aparición de la trompeta desde uno de los palcos, que da al escenario, haciendo sordina con la mano e insertando las notas de Toreador, arrancó la sexta pieza, a la que le acompañó el contrabajo. Seguidamente, y enlazando de una manera muy sutil, comenzaron a tocar unas alegrías de Cádiz que defendió muy bien el trombonista.
La séptima pieza, cuya composición estuvo inspirada en la forma creativa de Hermeto Pascoal, reconocido músico y compositor brasileño fallecido recientemente, al que se hizo alusión, ya que habían tenido el privilegio de tocar junto a él. Esta parte estuvo inspirada en uno de los coros masculinos de Carmen y rindieron homenaje a las mujeres asesinadas o vejadas por un amante celoso.
En la octava pieza se recrearon con el tema Toreador, haciendo participar al público cantando a coro con los músicos. Como colofón y con el bis, como buen concierto, Daahoud Salim dedicó a su madre, presente en la sala, el tema El Rosario.

Una gran noche de ópera jazz, viendo y disfrutando cómo los clásicos pueden sacarse de su lugar de confort estilístico y regalarnos otras sonoridades que enriquecen la obra en sí, la música y la cultura.
Texto de Jesús López Barahona
