Escuchar a Laia Alcolea es una experiencia musical muy refrescante, y te hace pensar: esta cantante tiene un gran futuro. Ahora ha decidido lanzar su propio proyecto, titulado El amor no debería doler. El primer EP de la multiinstrumentista y productora, que ha trabajado con artistas famosos, muestra una variedad de estilos musicales. Es importante anotar su nombre porque seguramente veremos a Laia Alcolea ganar mucha más importancia en el mundo de la música.
El amor no debería doler es toda una experiencia auditiva que nos lleva desde el desamor hasta el renacer personal, todo desde los sonidos de jazz, latinos o electrónica.
¿Primer recuerdo musical?
Creo que el primer recuerdo musical que tengo es el de mi primo mayor, que por entonces estudiaba violín en el conservatorio, haciéndonos un pequeño concierto a la familia en el pueblo. Recuerdo a mi madre preguntándome justo después si quería empezar a estudiar música. Debió de verme una cara enorme de embobamiento; debía de tener unos tres años cuando pasó todo eso.
Cantante, compositora, productora y pianista, ¿cómo se conjuga todo desde tan joven?
Pues con mucha pasión y mucho trabajo. Aunque en los últimos años he desarrollado más la faceta de instrumentista en giras y productora, llevo estudiando piano clásico desde los cuatro años. He cursado el conservatorio profesional y me gradué el año pasado en el superior de música clásica.
La formación en el conservatorio es muy completa, con muchísimas asignaturas, y gracias a esa educación tan amplia siento que tengo una gran cantidad de herramientas. A día de hoy, eso me da una base sólida para poder desarrollar cualquier proyecto o idea que me proponga.
Llevas años en la música, pero no con tu proyecto propio, ¿cómo decides dar el salto?
Desde hace unos años siento una necesidad creativa y personal muy fuerte de construir mi propio espacio. Llevo tiempo buscando mi lugar en un mundo tan complejo y, como no siempre es fácil encontrarlo, decidí crearlo yo misma.
Además, he tenido la suerte de rodearme de grandes amigos y compañeros que me han apoyado muchísimo para sacar el proyecto adelante. Estoy profundamente agradecida a mi familia y a mis amistades; sin su apoyo, nada de ésto habría sido posible.
¿Cómo te definirías encima de un escenario, y en tu faceta creativa?
Encima del escenario me siento muy vulnerable y muy honesta. Para mí, el directo es un espacio vivo, donde las canciones pueden transformarse y no quedarse ancladas a lo que está grabado. Creativamente, soy muy curiosa y bastante inquieta: necesito probar, experimentar y equivocarme para encontrar algo que sienta de verdad. No me interesa tanto la perfección como la verdad.
¿Qué te ha aportado el trabajo con otros artistas para lanzarte en solitario?
Me ha dado muchísimas herramientas, tanto musicales como personales. Trabajar con otros artistas me ha enseñado a escuchar, a adaptarme y a entender distintos lenguajes musicales. También me ha dado seguridad; después de muchos años acompañando proyectos ajenos, siento que tengo una base sólida para confiar en mi criterio y atreverme a construir el mío propio.
No Me Fío de Mí remezclada por DELAPORTE, ¿qué significa para ti que con quien has estado trabajando previamente haga una versión tuya y que diga que lo haga con la misma estructura por el trabajo que hay en esa composición?
Pues ha sido muy emocionante. Supongo que hacer un remix a alguien con quien has vivido tantas cosas y con quien convives tanto da mucho vértigo. A mí me pasó exactamente lo mismo cuando hice el remix de “Cielo Ardiendo” para ellos.
Que hayan querido hacer esta versión y, además, que destaquen la importancia de mantener la estructura original por el trabajo que hay detrás de la composición, me llena de emoción. Pero, sobre todo, me siento profundamente agradecida de poder contar con ellos no solo como compañeros de camino, sino también como amigos.

El amor no debería doler, tu primer EP, ¿cómo ha sido su creación?
Ha sido un proceso muy orgánico y nada premeditado. Empezó casi sin darme cuenta, desde 2021, experimentando mucho con el ordenador, sentándome al piano, escribiendo letras y desahogándome. No tenía intención de hacer un EP, ni siquiera canciones; simplemente estaba intentando entenderme. Con el tiempo, todas esas ideas empezaron a tener sentido juntas y entendí que ahí había un proyecto. Es un reflejo muy sincero de una etapa vital complicada, pero también de aprendizaje y sanación.
Cuatro canciones que poseen musicalidades distintas, ¿crees en la necesidad de la diversidad musical en un artista?
Sí, totalmente. Para mí la música es una exploración constante. Mis influencias vienen de muchos lugares: lo latino, la electrónica, el techno… No concibo mi proyecto desde un solo estilo ni desde una sola forma de hacer las cosas.
Creo que la diversidad musical es una manera muy honesta de mostrar quién eres y cómo evolucionas como artista y como persona. Al final, nuestras emociones no suenan siempre igual ni se expresan desde un único lenguaje, y me gusta que cada canción encuentre su propio universo sonoro. No me interesa repetirme ni encajar en una etiqueta concreta, prefiero permitirme cambiar, mezclar referencias y dejar que la música crezca conmigo.
¿Cómo es tu forma de componer?
Muy intuitiva. A veces nace desde el ordenador y la experimentación, otras desde el piano y la letra. No suelo forzarme a nada; dejo que las ideas aparezcan y, con el tiempo, voy entendiendo qué sentido tienen, sin obligarlas a ir por un camino concreto.
Muchas veces las canciones surgen de momentos muy personales, de emociones que necesito procesar o experiencias que quiero transformar en música. Me gusta probar sonidos distintos, texturas nuevas, jugar con ritmos y timbres hasta que siento que cada tema encuentra su propia identidad. Es un proceso lento, casi orgánico, en el que me permito equivocarme y volver a intentar, porque muchas veces los errores son los que te llevan a descubrimientos interesantes. Para mí, componer es tanto un acto creativo como un acto de introspección y autoconocimiento.
Alegrías o tristezas, ¿qué inspiran más a la hora de componer?
En general, casi siempre compongo desde el dolor y la tristeza; hacer música es mi manera de desahogarme. Pero últimamente estoy intentando trabajar con la idea de que la alegría y el amor también son una fuente creativa muy potente. Creo que ambas emociones pueden convivir y transformarse en música, aunque de momento no soy capaz, jajaja.
Presentarás tu trabajo en el Café Berlín en el 2026, ¿qué nos encontraremos en ese directo?
Un directo vivo, con temas nuevos, experimentación y arreglos distintos a los del disco. Tengo muchas ganas de probar cosas y llevar las canciones a otro lugar, dejando que sigan creciendo sobre el escenario y que no se queden sólo en lo ya grabado.
¿Influencias?
La música latina, la electrónica y la música de club. También vengo de una formación clásica, que, aunque no siempre sea evidente, está muy presente en cómo pienso la música y las melodías. Además, me obsesiona la síntesis y el sound design. Me inspiro mucho en productores como Arca o Sega Bodega, que tienen un universo sonoro muy propio.
¿Un sueño por cumplir?
Seguir construyendo este proyecto con libertad y honestidad, sin perder la ilusión ni la curiosidad. Poder tocar mis canciones durante muchos años y que acompañen a otras personas en sus propios procesos, igual que a mí me han acompañado mientras las escribía.
