Desde el rock andaluz al flamenco, hasta llegar a la psicodelia más contemporánea es lo que podemos descubrir en la música de Canastéreo, desde sus inicios, 2018, hasta la fecha. En estos momentos han lanzado ya dos singles, Jazmines y Esmeraldas, de lo que será su próximo trabajo Jazmines. Con estos títulos sólo podemos encontrarnos algo con mucha luz y positividad.

¿Cómo nace Canastéreo?

Canastéreo surge en 2018, aunque llevamos juntos desde 2015. Nos conocimos tocando en los bancos de la Alameda de Hércules de Sevilla y empezamos a trabajar en un proyecto previo con guitarras de palo, cajón, vientos, etc.

Tras unos años sin tener claro el rumbo de la banda, decidimos plantearnos un sonido más eléctrico y actual, y fue entonces cuando hicimos el rebranding hacia Canastéreo. Ahí sacamos un primer EP, que en realidad es la culminación de canciones que ya veníamos tocando en el proyecto anterior, pero pasadas por un prisma más moderno. Después llegó un LP, varios singles sueltos y, ahora, el nuevo trabajo que nos trae hasta aquí.

¿Nos podéis presentar a la banda y cómo entran a formar parte del quinteto?

Jesús C., vocalista, guitarrista y compositor, es miembro fundador de la banda.
Marcos G., batería y compositor, también es miembro fundador.
Juan B., bajista y compositor, forma parte del grupo desde los inicios, aunque estuvo un año ausente, en el extranjero, por motivos de estudios.

Tras una serie de miembros que pasaron anteriormente por la banda, en 2022 se incorporan Alberto M. (guitarrista y compositor) y Felipe R. (teclados y diseño), cerrando así la formación tal y como la mantenemos hoy en día.

Vuestro anterior trabajo, Pasajes de lo impuro del 2021, ¿qué balance hacéis de ese trabajo?

Para nosotros es un trabajo muy importante, no solo por el aprendizaje adquirido durante todo el proceso, al ser nuestro primer álbum, sino porque también sienta las bases del sonido de la banda. Es un álbum conceptual, plagado de referencias orientales, bastante guitarrero, que nos enseñó a explorar con los ritmos, así como a completar por primera vez un proceso completo de producción, grabación y mezcla, de manera más autónoma y sin tanta dependencia.

Este trabajo nos ha permitido crear un directo que hemos podido llevar a muchos lugares y, sobre todo, sembrar esa dinámica de banda que nos trae hasta aquí. Desde luego, nos enseñó a funcionar mejor como una banda de rock.

En estos momentos habéis lanzado varios singles de lo que será vuestro siguiente trabajo. ¿Cómo ha sido la realización de éste?

Como todos los proyectos de este tipo, ha habido momentos buenos, pero también malos, jaja. Es un proceso complejo, con muchos elementos y personas involucradas, pero en general diríamos que ha sido una experiencia increíble, que hemos disfrutado y trabajado mucho. Además, llevábamos ideas claras sobre la mayoría de las cosas, y eso ha facilitado algunos procesos.

Sin contar el aprendizaje personal y grupal que nos llevamos, y la suerte de haber podido trabajar con personas como Raúl, Rocío Márquez, Kike, Víctor Cabezuelo o Manuel Cabezalí.

Víctor Cabezuelo en la producción, ¿cómo entra a formar parte del disco y qué ha aportado a lo que será vuestro siguiente trabajo?

Trabajar con Víctor era algo que ya veníamos fraguando. Admiramos su trabajo y pensamos que contar con él en la producción podía sumar mucho al nuevo álbum. Nosotros ya habíamos trabajado el sonido del disco y las canciones estaban bastante producidas, pero cuando él llegó nos ayudó a limpiar todo eso un poco, a seleccionar lo que sí servía y lo que no, y, sobre todo, a ser capaces de grabarlo con una calidad acorde.

Nos encanta su forma de trabajar: ha sabido captar la esencia de lo que perseguíamos, dándole coherencia a nuestras ideas y cohesión al sonido global del álbum. Además de su trabajo en los teclados del disco, ha grabado alguna guitarra, voces y palmas, pero, sobre todo, ha hecho que lo disfrutemos mucho.

¿Qué nos encontraremos en ese próximo disco?

Teníamos la inquietud de abrirnos a sonidos más anglosajones y contemporáneos dentro del rock alternativo, y de dar más presencia a los sintetizadores y a los elementos electrónicos. Eso es lo que tiene este disco: un paquete con la calidez del rock, la potencia de los sintetizadores y los elementos electrónicos, y el sello característico de la voz, que suena inevitablemente arraigada en referencias al flamenco.

¿Qué ha sido lo más complicado y lo más fácil de este nuevo trabajo?

Ponernos de acuerdo entre nosotros para decidir algunas cosas, jaja. Tenemos un sistema bastante democrático para la toma de decisiones, que a veces dificulta avanzar, pero estamos en ello. También, en ocasiones, cuesta compaginar la vida y los horarios con lo musical, y financiar el proyecto, pero lo hacemos encantados porque disfrutamos con ello.

Cuatro años desde Pasajes de lo impuro, muchos dirían que mucho tiempo para lanzar otro trabajo, y otros dirían que el tiempo oportuno de creación. ¿Sois de los que necesitan un tiempo de creación para vuestra evolución musical?

Creemos que el tiempo, aunque necesario, no es más que otro factor en el proceso creativo; las ideas, el concepto o la disponibilidad de medios también influyen en ese tiempo que abarca la creación de un álbum. Sí somos partidarios de esperar si con ello vamos a obtener mejores resultados.

En estos años, nos ha dado tiempo a aprender a producirnos mejor, han entrado nuevos miembros a formar parte de la banda y hemos tenido que aprender a rodar, publicando así un par de singles. Aproximadamente, nos hemos pasado unos dos años trabajando este álbum. En el ritmo de vida actual, y concretamente en la industria musical, todo funciona muy rápido, pero consideramos importante pararnos y trabajar las cosas con el cariño que se merecen.

En el anterior disco había canciones en las que la parte instrumental destacaba mucho; ahora parece mucho más conjunto entre la música y la letra, ¿es lo que queríais conseguir?

Sí, en este trabajo queríamos, de alguna manera, concentrar todos los elementos en canciones más compactas y directas. Sin embargo, también hay algunas en el disco que conservan esos pasajes instrumentales… pronto podréis escucharlas.

¿Cómo es vuestra forma de componer? ¿Qué queréis transmitir con vuestra música?

No seguimos un patrón. La mayoría de las veces, alguien tiene una idea sobre una melodía y a partir de ahí se va desarrollando el resto; otras veces se compone más en conjunto. Lo importante es que cada uno aporta en su momento del proceso para sumar al conjunto.

Siendo cinco, tendréis muchas referencias, pero ¿quiénes os marcan como banda?

Es muy difícil resumir. Cada uno escucha música diferente y tiene sus propias referencias; podemos estar escuchando Camarón o Extremoduro y, al mismo tiempo, pasar a Pink Floyd o al stoner, jaja. En este disco hemos optado por sonidos más modernos, como Tame Impala, Foals o Temples.

¿Un sueño por cumplir?

Tal y como está la situación actual, poder seguir creando, tocando y compartiendo música por todos los rincones de la geografía que nos sea posible. 🙂

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