Cada año participar en AmaneceMetrópolis con las diez mejores películas del año es un galimatías para una servidora. Recordar todo lo visto, a veces mucho menos de lo que se desea, descartar películas que deberían, pensar cada día una lista distinta, porque la subjetividad de lo mejor es eso relativo, hoy sí, mañana tal vez, o no… Pero después de sopesar todo ello, mi lista fue la siguiente, y ante ello voy a desgranar un poco el porqué de cada una de ellas. Y en artículos posteriores escribiré sobre lo visionado en el 2025.
- 1.- Father Mother Sister Brother (Jim Jarmusch)
- 2.- Ciento Volando (Arantxa Aguirre)
- 3.- Tres amigas (Emmanuel Mouret)
- 4.- Los Domingos (Alauda Ruiz de Azúa)
- 5.- All We Imagine as Light (Payal Kapadia)
- 6.- Village Music (Lina Wang)
- 7.- Querido Tropico (Ana Endara Mislov)
- 8.- O riso e a faca (Pedro Pinho)
- 9.- Vida en pausa (Alexandros Avranas)
- 10.- Decorado (Alberto Vázquez)
Jim Jarmusch no suele defraudar, al menos a mí, pero aquí en Father Mother Sister Brother, absorbe durante todo el metraje, por varios factores, actuaciones, diálogos, localizaciones y música; en su conjunto narrativo el director aborda esas tres historias con un hilo conductor entre el drama y la comedia. Tres historias que no están cruzadas, pero sí que contienen ese nexo de unión de la familia, desde los referentes paternos y maternos, con o sin ellos. Diversidad de familias pero sin dejar de lado la conexión entre ellos o la falta de ella. La cámara busca al milímetro el detalle de cada rincón de los escenarios, de las miradas y del conjunto escénico entre los espacios y los protagonistas.

Ciento Volando fue la primera película que visioné en 2025; su delicadeza y su potencial visual y narrativo es lo que hace de esta película de Arantxa Aguirre una película a destacar por encima de muchas otras en el listado. Arantxa Aguirre es minuciosa y exhaustiva en su trabajo; tiene detrás de cada película un gran trabajo de investigación, haciendo de cada película una mezcla entre documental y ficción, porque su proceso creativo de la poesía siempre está implícito en cada film que realiza, y sin olvidar la música, que para ella es otro protagonista más. Este extracto del texto escrito hace ya un año no ha perdido ni un ápice de lo que me aportó este trabajo que volví a visionar en La muestra de cine más pequeña del mundo, Ascaso, donde Carlos Hita, sonidista de la película, nos dio muchas claves para saborear mucho más la cinta.
La cámara de Arantxa ha recorrido el Chillida Leku de distintas formas, pero me gustaría destacar cuando se ha centrado en esas ventanas que el escultor dejó en un lugar específico del caserío para ver una obra en concreto, y la cámara busca la mirada de él por medio de las ventanas rectangulares, de ojo de buey, cuadradas, acercándonos y alejándonos de la obra, pero para nada del artista. De esta forma pone el foco en las culturas, pero también en su forma de crear e incluso hacernos ver en pantalla lo que él vivía en el presente, dándonos a conocer que tanto el agua, fuego, tierra y aire fueron protagonistas necesarios en su vida y en su obra. La mar su calma, el fuego su herramienta, la tierra su espacio y sus raíces y el aire lo que daba a sus obras, espacios abiertos donde se convirtieran en una parte más del entorno, y que fueran cambiando con el tiempo y las miradas de aquellos que visitaran esos lugares.
Sencillez por encima de todo es lo destacable de Tres amigas de Emmanuel Mouret. No hay película suya que deje indiferente, por su calidez y por su relato del amor en toda la amplitud de la palabra, pasando del pasional al familiar y el de la amistad. No hay mayores florituras en su cine, porque parece que simplemente nos quiere llevar por situaciones coloquiales y al mismo tiempo cómicas, ya que hay secuencias que abordan el enredo por encima de todo, pero siempre con una mirada muy amplia; no juzga a los personajes, ni siquiera pretende que el espectador lo haga; meramente nos brinda la oportunidad de conocer personalidades dispares a la par con la misma esencia y sus propias contradicciones cuando hay cambios en su vida.

En este año he visto cómo directores, que tenían trabajos en años previos, en esta ocasión no me sorprendían y otros con los que me sentía otra vez sorprendida; es el caso de Alauda Ruiz de Azúa con Los domingos:
Tender la mano a un diálogo es una seña de identidad por parte de Alauda Ruiz de Azúa, pero siempre sin imponer nada. Tiene esa capacidad de desgranar cada personaje al milímetro y dejar al descubierto sus tripas emocionales, tan impactantes como normales, porque todo lo trata desde la naturalidad, desde la esencia de la verdad de los protagonistas. Los diálogos aquí son el punto cardinal a destacar por encima de todo; la directora sabe utilizar tan bien la palabra como la actuación de cada artista, y que todo encaje a la perfección.
All We Imagine as Light de Payal Kapadia es potencialmente cautivadora en su tono, en su forma y estilo. Pocos personajes, pero todos profundos, con mucho calado social, estructural en una sociedad, la India, retrato de amores, de espacios laborales, de situaciones personales y familiares que transitan por un colorido entre lo cálido y lo oscuro. Una mirada de esperanza y de lucha por vencer esquemas dictados por el tiempo y que ganen los sueños y la libertad personal y de conjunto.

Fundir cultura, tradición, sociedad, naturaleza y música es la gran aportación de Village Music de Lina Wang, que espero y deseo que llegue a nuestras carteleras o plataformas, ya que fue estreno absoluto en España de la mano de Cine por Mujeres.
Delicia escénica y sonora, y eso que se vio en V.O.S. en inglés; no sabría decir si la programación era en ese formato, pero el hecho de no tener los subtítulos hizo perder algún pequeño matiz de la cinta, pero no la esencia, que se escucha y se ve en esas imágenes en blanco y negro, potenciando aún más los sonidos y las escenas familiares de tanta cercanía y concordia. Una forma de vida entrañable y envidiable, donde la cultura, la tierra y las raíces se funden en la persona y en su día a día. El debate posterior fue enriquecedor, donde la directora y el guionista dieron a conocer detalles del porqué en blanco y negro, aunque la región es colorida, y era para realzar la música y los diálogos. Aseguraron que allí la vida es tal y como la cuentan, con la sobriedad de vivir en paz y disfrutar de su cultura musical.
Es una de las cintas que está dentro de la selección de las películas a elegir dentro de las nominadas al Goya a la Mejor Película Iberoamericana, por Panamá, Querido Trópico de Ana Endara Mislov. El retrato de una sociedad que se cree superior frente a la que quiere sobrevivir con un pasado a las espaldas, un emotivo viaje desde el dolor de las distintas miradas de la memoria, de la pasada, la presente y la futura. Me resulta una película social muy interesante, por cada aportación de los extremos, de las escalas sociales y de sus fracturas emocionales que acaban cediendo a la realidad y a lo más profundo del ser humano. Busca un atisbo de esperanza; otra cosa es que lo consiga en la realidad.
O Riso e a Faca de Pedro Pinho, por su parte, está entre las películas en la terna final para optar a estar nominada al Goya a Mejor Película Europea. Hipnótica, poética, reflexiva, trascendiendo culturas y viajando por el imperialismo del ser humano, por su afán de imponer no ideas, sino pretensiones económicas. 211 minutos que sobrevuelan en un instante ante el espectador, que se digiere sin mayor problema, un relato donde cada personaje aporta ese grano de arena de un espacio como África y sus dificultades sociales, ante el propósito de muchos de una invasión tanto económica como social. También ha optado por la sencillez en su narrativa, destacando los espacios y los protagonistas, sus ideas y cómo conviven entre ellos.

Vida en pausa es todo un retrato de nuestra sociedad; como todas las películas elegidas, en cierta forma me doy cuenta al escribir estas líneas de que la línea documental está presente en cada una de ellas, ya que siempre es verdad que, por encima de la ficción, no podemos escapar a lo que vivimos y vernos reflejados en muchos instantes en la pantalla, no siempre directamente, pero sí en un espejo del día de muchos otros. Porque, ¿qué no es el cine que vivir durante x minutos las vidas de otras personas, viajar, empatizar con esas situaciones? Si entramos en ello, es que estamos viviendo el cine mucho más allá de una mera diversión y entretenimiento.
Es una película estática, que nos lleva por la paralización del tema en cuestión, pero también extensible a la sociedad de hoy en día en muchos momentos. Potencian la frialdad y lo autómata de las personas, quitando casi los sentimientos en todos los sentidos y en casi todos los personajes, por parte de la sociedad en la que viven, por su rigidez, y por parte de ellos, por la necesidad de asentarse en un país para ellos seguro. Hay una crítica voraz al sistema, a las normas, a lo riguroso, sin tener un ápice de empatía, por el contrario, y a las situaciones vividas.

Ver la crisis, tanto personal como económica, desde la perspectiva de algo surrealista en una cinta de animación nos da una idea de cómo estamos mucho más allá de la pantalla. Además lo realiza desde la mirada de una pareja y de la amistad, de sus idas y venidas y de cómo el exterior afecta al interior. Decorado lo consigue de principio a fin, su director Alberto Vázquez nos decía ésto en una entrevista:
Puedes pensar que estás muy adaptado en la sociedad, y hay gente que va a marcha fija, que no se cuestiona nada, que tira hacia adelante con lo que le dicen que tiene que hacer. Si te piden trabajar más, trabajas más y al final eso te acaba despersonalizando y te puede hacer parar del todo. Entonces, bueno, sí, tú puedes estar muy bien adaptado a lo que te tiene la sociedad, pero eso no es lo mejor para tu mente a lo mejor, ¿no?. Vivimos un poco apartados de que somos como animales de la naturaleza: la hiperconectividad, las redes sociales, el estrés, la inmediatez, la polarización, los líderes megalómanos; empiezas a pensar y todo es un poco avasallador. Y te hacen sentir como muy pequeño, que no sabes qué hacer.
