Víctor Correa estará el sábado 14 de febrero en la Sala Villanos con su trabajo Movimiento; como nos comenta en la conversación que tenemos, no es una presentación, ya que el disco tiene un recorrido. En esta ocasión es un concierto totalmente promovido por Correa, y donde viene a presentar a Martín Sued, bandoneón, y con una banda totalmente distinta a la que grabó el disco.

El artista abulense/segoviano se ha formado en Madrid, Valladolid, Segovia, se ha especializado en Barcelona en trombón de jazz y ha tenido un recorrido vital musical de aprendizaje en Nueva York, Rotterdam y México. Durante estos años se ha profesionalizado en la tuba o el pandero, incluso la voz y utiliza otros instrumentos como el piano y la batería para la composición.

El proceso de composición es como tener tiempo y estar en el sitio tratando de hacer algo y de repente te viene algo a la cabeza que anda navegando por ahí. Pero no parece, o a mí al menos no me parece una actividad activa en cuanto que tú te pones por la mañana y dices: «Voy a componer». No es así. Sucede que te sientas en el piano, te pones a tocar y de repente viene una idea, cazas alguna cosita del aire. Esa es la parte así como más de inspiración. Luego, la técnica compositiva que cada uno utiliza es distinta; yo no abro los libros de instrucciones de las cosas que compro. Entonces lo hago todo un poco a mi manera. Que antes me parecía mal, pero cuando uno va cumpliendo años, sigue un poco el conocimiento que ha adquirido durante tantos años. Pero sobre todo intuición y probar y experimentar, que es lo que en realidad me gusta.

Hay artistas que me dicen que desde la felicidad se compone menos que desde la tristeza. Seguro que sí, el dolor da más juego. Por alguna razón humana que yo no alcanzo bien a comprender. Aparte, el dolor es como que aglutina más; a todo el mundo le duelen las cosas y, sin embargo, es como más difícil encontrar espacios donde compartir cosas bonitas; cada vez menos, además, parece. Ahora mismo estoy en un cambio de etapa en mi vida en el que está pasando un poco eso, que posiblemente el haber sido padre ha dado un vuelco a mi música, a mi forma; mi hija es toda una fuente de inspiración.

Hablando de Movimiento nos dice que, como anteriormente ya nos había comentado, Movimiento ha evolucionado, no por los ensayos para los conciertos, ya que afirma que una de las ventajas de grabar en directo es que se tienen que tener los temas bien aprendidos y ensayados.

La música ha evolucionado mucho desde entonces; hay temas nuevos. Es una presentación, pero también un poco despedida de él, porque voy a empezar a hacer otras cosas. Movimiento surgió de una convocatoria de una beca que había en Castilla y León, y es la primera vez que hago algo que se puede decir que es relativamente por encargo: presentas un boceto que tienes en la cabeza, pero luego hay que llevarlo a cabo.

Movimiento se hizo hace unos años, y ahora lo que va pasando es que va cambiando la banda, porque como siempre las agendas de los músicos son complicadas. Y entonces, de repente, tienes que llamar a alguien que no habías llamado nunca y te abre un nuevo universo de cosas en tu música que dices, ¡qué guay! Dan ganas de estar todo el rato cambiando de gente y de probar cosas. Estos cambios nos han dado la libertad para hacer lo que quisiéramos; hemos tocado mucho, me he inventado cosas nuevas. De los vídeos o del disco a lo que suena ahora hay un mundo.

¿En esa evolución habéis incluido más instrumentos? En realidad, al revés. Ha habido de todo, porque hemos hecho este proyecto en varios formatos con varios números de gente diferente. Ha habido veces que yo he ido tocando la tuba, el trombón, el pandero y cantando, y luego venía Violeta con el violín, la guitarra y cantando, y Miguel que venía con varios teclados. Luego ha habido otras veces; al principio había guitarra y piano que tocaban los dos instrumentos. Empezamos a hacer unas cosas con flauta, después acabaron con gaita, y de hecho va un poco en función de que también es bonito, en realidad, las posibilidades que hay para hacer los bolos. Si podemos ir seis, pues vamos seis, y si vamos cinco, alguien tiene que tocar más cosas. Está siendo muy enriquecedor y muy divertido, en realidad; los conciertos son divertidísimos.

Víctor Correa dice que su música es bastante inclasificable: «Tengo un poco de raíz en el folklore de muchos sitios, ni siquiera castellano, ni español, sino de muchos sitios» Pero luego yo tengo una formación de jazz muy extensa, entonces es imposible que eso no se vea influenciado, y de hecho lo está y mucho. Por eso a la hora de programarnos es complicado porque no estoy por completo ni en jazz ni en folk. Vamos mucho por el mundo rural, que es donde vivo, a teatritos pequeños y es muy divertido ver a la gente de los pueblos como viven esta música, porque hay momentos de free jazz, de procesión, hay de jota, entonces es como que les lleva a sitios que les molan, pero de una manera muy surrealista, y es muy divertido escucharles después los comentarios.

Admite que la profesión de músico actualmente la ve bastante peor, aunque la música en sí esté mejor y con mayor calidad. Ve una precariedad a la hora de las programaciones, de las uniones de los artistas y de los estamentos públicos tal y como programan, dice de la falta de gestores musicales ni comisarios que velen por el buen estado de los artistas y la música en toda la extensión de la palabra. Esto da para mucho más, ya que hablamos de esta temática extensamente, y se publicará en otro artículo, dado lo interesante que nos ha parecido a La Estrategia.

Si nos centramos en el concierto que tendrá lugar en la Sala Villanos, no nos podría explicar exactamente lo que nos vamos a encontrar, pero lo que sí que nos adelanta es que podremos ver a Lola Santiago, que es una cantante que normalmente no está en el proyecto, Martín Sued al bandoneón, Javier Moreno al contrabajo, Adal Pumarabín a la batería y percusiones, Miguel López a los teclados, Sergio López a la gaita y percusiones, y él con el trombón, pandero y voces.

Lo que se va a ver en ese concierto es lo que yo he entendido después de mucha investigación y de cómo suena el folclore en mi cabeza. Muchas letras y poesía de Machado, que me gusta mucho, y mucha música inspirada en la sierra, los ríos y en los árboles, y en mi hija también bastante. Paisajismo y poesía.

¿Próximos proyectos? Estoy a punto de sacar, no sé si se llaman discos ya las cosas o no; voy a sacar tres o cuatro temas, que grabamos aquí en mi casa con unos amigos en mayo, con una gente con la que llevo tocando casi cinco o siete años. Llevamos haciendo bolitos por salas pequeñas de España, de algún festivalito, y probando cosas. Con Ton Risco, que es un vibrafonista excepcional gallego, y dos amigos de toda la vida de Madrid, que son el Loque, un contrabajista, y Dani García, un batería buenísimo. Saldrá con una discográfica de Barcelona, Undercool Records, con la que ya tengo un disco y que hacen cosas con mucho cariño.

Víctor Correa no tiene grandes sueños por cumplir, simplemente seguir creando con libertad musical, compartiendo su música y aprendiendo.

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