Desde el indie-pop Clara Olóndriz nos hace trasladarnos a emociones tan universales como personales, la cantante catalana afincada en Alicante ha lanzado su disco El vuelo, con el que despliega alas al componer su primer trabajo en castellano.
Ya hemos podido disfrutar de su directo, que va desde lo más vital a lo más cercano, a canciones que efectivamente transitan entre lo indie-pop pero con un inmenso halo de canción de autor, de esas que dejan poso.
¿Hasta cuándo te remontas para saber que la música iba a estar presente en tu vida de esta forma, con tus discos?
Cuando con cuatro o cinco años me preguntaban qué quería ser de mayor siempre contestaba: cantante, escritora o pintora. Así que, aunque no lo supiera, ¡la Clara de preescolar ya tenía claros sus sueños! De todas formas, te diría que probablemente tomé conciencia de la posibilidad de que ésto fuese una profesión viable con catorce años, que fue cuando compuse mi primera canción a guitarra y voz. Me di cuenta de que con la música podía expresarme de otra forma, de que tenía algo que decir, y me encantaba hacerlo así. Grabar un álbum se convirtió en mi ilusión, y seguí practicando y componiendo a lo largo de los años. Llegué a grabar un primer EP en inglés, y seguí hasta que llegamos al presente, que fue cuando decidí dejar mi trabajo de oficina para apostarlo todo, esta vez ya profesionalmente, a la música.
Tu primer EP, Bliss en inglés, y ahora un vuelco total, íntegramente en castellano, ¿cómo surge ese cambio?
Supongo que a raíz de la necesidad de que el mensaje pudiera calar más hondo en quien escuchara mis canciones. Empecé componiendo en inglés porque en casa se escuchaba música en ese idioma y mis influencias venían de allí, y además llevaba la idea de, posiblemente, vivir una temporada en el extranjero, cosa que finalmente hice durante un año de mis estudios. Todo eso influía en que siguiera escogiendo el inglés, pensando también en que, si vivía fuera, tenía más posibilidades de que mi música llegara al público local en ese idioma. Además, me ocurría que, cuando tocaba en Barcelona, donde entre el público se mezclaban caras conocidas, me sentía un poco menos expuesta, más protegida, ya que sabía que, de primeras, había menos posibilidades de que me entendieran al 100% en un contexto en el que con mis letras me mostraba muy vulnerable.
Sin embargo, lo que me hacía sentir protegida tenía sus limitaciones. El mensaje en mi música es esencial para mí, y con el tiempo me di cuenta de que era una pena que se perdiera. Escogí quedarme a vivir aquí, cosa que también influyó en la perspectiva de dónde iban a ser mis directos y quién, en su mayoría, podía llegar a ser mi público, y decidí intentar componer en castellano para conectar mejor con quien me escuchara. Costó un poco, porque me sentía más desprotegida, pero logré mantener la sinceridad en mis letras, y la primera vez que canté una de las canciones en español ante el público, la reacción fue preciosa. Gente que había venido a verme toda la vida se acercaba con ilusión y me decía que el hecho de entender las canciones a la primera les había hecho conectar con ellas, que les habían llegado de otra forma, más íntima, y descubrí lo bonito que es crear esa conexión. Es por eso que planteé El Vuelo desde este cambio de idioma, y creo que fue un acierto, porque me siento más cerca que nunca de las personas que me escuchan.
¿Qué inspira a Clara Olóndriz a la hora de componer?
Una mezcla entre experiencias propias, situaciones externas que observo y, por algún motivo, me inspiran o despiertan algo, y, también, narrativa. En resumen, la música que escribo nace de sentimientos y experiencias muy humanas, reales y palpables, pero me gusta vehicularla a través de metáforas e incluso, a veces, cuando quiero encapsular algo más grande que una sola experiencia aislada (como en el caso de Corona de Rey), me invento personajes que representen una dinámica o situación de la que creo que puede extraerse una reflexión o mensaje potentes.
¿Cómo es tu forma de componer?
Suelo sentarme con mi guitarra, libreta y boli. Así es como compongo la canción de principio a fin, en su forma más “desnuda”. Suelo trabajar melodía y letra a la par porque ambos aspectos son importantes para mí, aunque si algún día necesito priorizar la letra o la melodía por algún motivo, también puedo decantar la balanza en ese sentido. Cuando la canción está lista y funciona sin necesidad de más adornos, es cuando entramos en el estudio para trabajar la producción y añadirle instrumentos y personalidad que la refuercen y la hagan crecer. En este álbum, he trabajado con Mark Dasousa y Rubén Escrivà, y creo que entre los tres conseguimos un muy buen equilibro a nivel de lo que aportábamos cada uno, que era muy distinto y se complementaba bien, y también a nivel de dirección, ya que todos compartíamos la misma visión y remamos conjuntamente para que se hiciera realidad a nivel sonoro. Ha sido un privilegio trabajar con ellos.
Alegría o tristeza, ¿desde qué sentimiento o emoción se compone mejor?
En mi caso, los sentimientos que más me inspiran son la nostalgia, la esperanza y el sentido de superación. Creo que es más fácil sentarse a componer desde la nostalgia o tristeza porque en esos casos solemos tener la necesidad de canalizar esas emociones para sanarlas, pero también pienso que la alegría o la esperanza son catalizadores fuertes, y me encanta aprovecharlas. Al final, lo que me acaba ocurriendo es que en todas las canciones se mezclan esas emociones: en los temas más tristes hay un destello de esperanza, y en los celebratorios suele percibirse también nostalgia, cosa que personalmente me gusta e inspira.

El vuelo, ¿hasta dónde has volado con este disco?
Acabamos de arrancar el vuelo, pero ya nos ha traído muchas alegrías. Corona de Rey fue galardonada con el Premio Latino 2025 a Mejor Mensaje en Canción Pop; hemos llegado a la final de la Guerra de Bandas del Festival Actual 2026 en Logroño; hemos sido premiados como Mejor Banda de la Comunidad Valenciana en el concurso de bandas de Haciendo el Indie, cosa que nos ha dado una plaza en el Festival Eccleptic 2026; y también somos mejor artista del mes de marzo de Intar Radio 2026. Está claro que los premios no son el objetivo, pero sí se perciben como una palmada en la espalda que te anima a seguir volando y te dice que algo estamos haciendo bien (esperamos). Además, este 2026 viene con una gira por delante, que acabamos de arrancar en Madrid con un recibimiento precioso, y que nos va a llevar a distintos destinos, tan cerca como podamos del público.
¿Qué ha sido lo más fácil y lo más complicado a la hora de sacar el disco?
Creo que, como la mayoría de las respuestas, ésta va a tener un poco de dualidad. Resulta muy complicado lograr terminar una buena canción que funcione (la mayoría solemos componer muchísimas canciones antes de escoger 9, 10 o 12 que acaben formando parte de un disco porque consideramos que son lo suficientemente buenas para salir a la luz), lo cual implica mucha prueba y error. Sin embargo, es un proceso que disfruto enormemente (incluso la parte del error y de las canciones que se quedan en un cajón) y para mí, es lo más sencillo, simplemente porque la parte de la composición es “lo mío”.
Por el contrario, me resultan más complicadas las funciones que no forman parte del trabajo intrínseco del artista, pero que son necesarias para un lanzamiento: preparación de promo, distribución, la preparación técnica de un directo… La razón es, simplemente, que son áreas que no domino, pero que, como artista emergente también me toca abarcar y aprender cómo funcionan, para que, a medida que voy pudiendo, sea capaz de delegar con criterio en profesionales especializados en ello, lo cual garantiza mayor calidad del trabajo en global.
Ya has tenido conciertos de presentación, incluso el que pudimos disfrutar esta semana en Madrid, ¿qué feedback has tenido?
De momento está siendo muy bueno, estamos muy contentos. Las personas que vienen hablan de cercanía y conexión, y de música que les llega y les hace sentir, lo cual creo que es fantástico, porque es lo que buscamos. Esperamos poder seguir transmitiendo ésto en los que vienen, y dejar al público con ganas de saltar a por sus sueños.
¿Quiénes te han acompañado en este disco, y te seguirán acompañando en los directos?
Hay muchas personas a las que agradecer su participación, de una forma u otra, en el álbum, sin las cuales nada de ésto sería posible. En la producción y arreglos musicales, hemos tenido a Mark Dasousa y Rubén Escrivà; en el mastering, CatMastering; en el diseño del álbum y de la mayoría de portadas y visualizers, a Maite Artajo y a su equipo; en el videoclip de Corona de Rey, a Sergi Páez, Albert Casademunt y su equipo; en la distribución, a Vankiki Records; en la promo del álbum y de este primer directo en Madrid, a Ana Laballo de Laballo Comunicación; en la banda, a Cate Giorgi, Jaume Galiana e Iván Espí; en la preparación del directo, a Póllet y a todo el equipo técnico; hace poco se ha sumado al booking Oigo Visiones; y luego también están Isabel Villanueva y Flavio de Sweetbird, Rosa de Devol Studio, Alfredo, Marc, Cris, Xavi… Entre todos, desde sus respectivas profesiones, han dado un empujón al proyecto y han hecho que, a día de hoy, estemos emprendiendo el vuelo.
En los directos, me seguirá acompañando la banda y el equipo que hace posible que cada concierto funcione bien, y eso me hace sentir inmensamente feliz.
Hay cuatro canciones que estaban en el EP El Salto, ¿cómo han evolucionado esos temas hasta lanzarse en el disco?
La realidad es que se produjeron conjuntamente en el estudio, con la idea inicial de que acabaran formando parte de El Vuelo. Ya se pensaron como un preludio, ese primer salto necesario para poder alzar el vuelo, y en ese sentido, forman un mismo hilo argumental junto al resto de canciones que se desvelaron con el álbum, con la idea de representar distintos altibajos y emociones que nos vamos encontrando en el viaje y que hacen que éste valga la pena.

Corona del Rey Premio Latino 2025 a Mejor Mensaje en Canción Pop, ¿qué significó este reconocimiento para ti?
Una alegría inmensa, orgullo y también alivio. Fue el primer reconocimiento que se le dio a una de las canciones del álbum y, por lo tanto, me supuso un gran impacto. Cuando llevas tanto tiempo cociendo las canciones entre bambalinas hay cierta expectación por cómo va a recibirse tu trabajo cuando por fin sale a la luz. Que cuando lo haga reciba un reconocimiento así, te da alas. Como decía antes, es una palmada en la espalda, un “ánimo, que por aquí vas bien”, y eso carga las pilas y anima a seguir adelante. Además, la categoría del premio me hace especial ilusión, porque para mí el mensaje es esencial, así que el hecho de que reconozcan la relevancia del mensaje en un premio es una buenísima noticia, y que además hayan decidido otorgármelo supone un orgullo y un privilegio.
Etiquetas musicales, ¿importantes o no para los artistas o más para el público?
Creo que son más relevantes para el público que para los artistas, al menos para mí. Ayuda a ubicarte en el mercado, te coloca en el género del cual hay un colectivo entregado y, en ese sentido, influye en tu capacidad de ser descubierta por tu público potencial. Es decir, que guía al público y le da una idea de quién eres (a priori, sin haberte escuchado aún), y en ese sentido te ayuda a ti como artista. Sin embargo, cuando compongo, no pienso tanto en el estilo como directriz: para mí no es una jaula en la que encajonarme, sino algo inherente a la sonoridad que forma parte de mi forma de expresarme como artista. Esto, inevitablemente, lleva a incluirte en algún género o mix de géneros por similitud con otros artistas o tipos de sonidos, lo cual no tiene nada de malo, pero me parece más una consecuencia de la música que hago que su causa.
Además, estás seleccionada para ciclos, festivales y concursos, un buen arranque, ¿cómo lo estás viviendo y qué aporta al lanzamiento del disco?
Está ocurriendo todo junto últimamente, casi como un pequeño huracán de alegrías, muchas de las cuales no esperábamos pese a estar trabajando para que ocurran. Como decía antes, después de tanto tiempo preparándolo todo discretamente y en silencio, es precioso ver que lo que acabamos de lanzar está siendo capaz de generar tantas cosas. En el panorama general de la industria musical son pequeños pasos, está claro, pero todos son hacia adelante, y todos le dan impulso renovado y credibilidad al proyecto, lo cual es una ayuda inmensa para que éste siga creciendo y se gane el cariño del público. En cuanto a cómo lo estoy viviendo: con alegría y mucho, muchísimo, agradecimiento.
Último concierto: Sanguijuelas del Guadiana
Último disco comprado: Supernova (Valira)
Última canción escuchada: No hemos aprendido nada (Viva Suecia)
¿Un sueño por cumplir?
¡Muchos! Creo que son el motor de cualquier proyecto artístico, esas ganas de soñar y ponerse metas, pero valorando por encima de todo (al menos en mi opinión) el camino hasta conseguirlos (o no, nunca se sabe, de aquí que la gracia sea vivir la experiencia al tratar de lograrlos). Algunos que me hacen especial ilusión serían conseguir llevar mi música (ojalá con la banda) al extranjero, recorrernos la península en gira y acercarnos cada vez más a la gente que apoya este proyecto, o lograr alguna colaboración soñada para algún futuro tema propio (Morgan, Viva Suecia, Vetusta Morla, Valira, Merino…)
