Júlia Colom lanzó su segundo LP el pasado mes de diciembre, Paradís, de la mano de La Castanya. Un trabajo muy versátil, tanto en letra como en musicalidad, transitando por sonidos que nos llevan a crear nuestro propio viaje musical. Recientemente, el disco ha ganado el premio a Mejor Álbum en Catalán en los Premios Min, y como Mejor canción pop en los Premis Enderrock. En breve estará en Stage on Spain, el 22 de abril.
¿Cuál es el germen de tu pasión por la música?
La pasión incondicional que siento al hacer música, al crear mi propio universo musical y ver que cada vez puedo expresar con más facilidad las ideas musicales que tengo en la cabeza.
La música abarca demasiadas cosas, tanto tangibles como intangibles, por lo que me resulta muy difícil describirla. Lo que sí puedo decir es que disfruto igual —o incluso más— escuchando música que haciéndola.
Paradís, tu segundo disco, ¿cómo recuerdas su realización?
Un poco estresante; fue un proceso creativo largo, de mucha prueba, y el calendario apretaba. Al mismo tiempo, me iba sintiendo muy orgullosa del resultado al que se estaba llegando.
Al escuchar el disco es cómo si describieras con sigilo un viaje sonoro visual ¿qué quiere contar Julia Colóm con este disco?
Hablo de la búsqueda en el sentido más amplio. Estoy en un momento vital en el que me replanteo mis búsquedas y mis objetivos a conseguir. Generalmente, la gente de mi generación se encuentra en un momento en el que hace, por primera vez, un balance de las expectativas cumplidas.
El sector musical está en un momento álgido, pero al mismo tiempo complicado. ¿Qué te está siendo lo más complicado para seguir en el sector? Porque los artistas soléis decir que lo más difícil es mantenerse.
Para mí, lo más difícil es mantener una viabilidad económica durante todo el proceso de creación y durante la gira, porque los gastos son enormes. Os doy la razón: la clave es mantenerse, porque económicamente es muy complicado.
Otra cuestión es que la brújula que marca el rumbo de la industria son los seguidores que tienen los artistas en redes sociales. Los promotores de conciertos también suelen guiarse por esos parámetros, lo que empobrece mucho la oferta cultural y, como artista, limita bastante.

Pop, electrónica y folk son parte de los géneros que abarcan tu música, y que no dejan de ser etiquetas en sí. ¿Crees que son necesarias o hay que romper ya esa barrera de encajar a los artistas en un estilo?
Entiendo que la industria necesite poner etiquetas; a mí no me molestan, pero simplemente creo que de momento todas las que me han puesto no sirven completamente para describir lo que hago. Yo no me las pongo, pero no me opongo a que cada uno me ponga la que considere.
Ya habéis tenido conciertos con este segundo trabajo, ¿cómo ha sido tu sensación al llevarlo al directo?
La verdad es que la sensación es muy gratificante. El proceso de hacer un disco es algo introspectivo, con muchas dudas, en el que todo sucede muy hacia dentro. Entonces, llegar al punto en el que por fin se puede compartir es como pasar al otro extremo: ahí es donde ves todo el recorrido que pueden llegar a tener las canciones. Es muy gratificante.
¿Cómo es tu forma de componer?
Mi forma de componer es un proceso muy artesanal, sin atajos. Durante ese proceso aprendo a tener paciencia. Normalmente, para mí lo importante es conseguir una melodía y una armonía que me inspiren, y luego ya llega la letra. Obviamente, después viene todo el tema de la producción, la grabación, la mezcla y la masterización, pero suele seguir ese orden.
Forma y fondo, ¿a qué le das prioridad en una composición y qué te resulta más difícil?
Creo que todo tiene importancia en una canción, cada aspecto de la composición, y tengo que reconocer que le tengo mucho respeto al arte de escribir letras. Para mí es un arte total, igual que componer una buena melodía o tener un oficio, como quien sabe hacer muebles, cerámica o cualquier otra habilidad.
Ahora vas a estar en Spain on Stage dentro de los showcases profesionales, ¿qué significa para ti?
Para mí, la energía de un showcase es completamente diferente a la de un concierto. El público tiene otro perfil y eso se nota; lo noto cantando. De todas maneras, al final, mi enfoque es el mismo que cuando hago un concierto: hacerlo muy bien, porque este es mi trabajo.
En menos de una semana premiada en los Premios Min y Premis Enderrock, ¿qué importancia tienen para tu carrera estos reconocimientos?
La crítica forma parte de esta industria, pero durante el proceso creativo de hacer un disco no la tienes en mente, no piensas en ella. De hecho, para mí siempre es una sorpresa que alguien haga eco de mi trabajo. Por eso también es una sorpresa recibir algún reconocimiento, aunque se agradece muchísimo, porque el camino musical en este país es bastante hostil si no te dedicas al mainstream. Por eso, para mí es gratificante recibir estos premios.
¿Los premios dan más presión de cara al futuro?
No, no, los premios no son los que generan la presión; la presión me la pongo yo. Tengo muy claro que este camino quiero que sea siempre hacia conseguir algo mejor, hacia sentir una mayor autorrealización personal. Entonces, la presión me la pongo yo misma.
¿Un sueño por cumplir?
Llenar venues, tener libertad total creativa y tener una carrera larga.
