Laura Morales, coreógrafa y bailarina sevillana, presentará el 18 de abril en Dansa València su pieza ‘La nueva bestia’; y posteriormente estrenará en Sevilla, los días 8 y 9 de mayo, en el Teatro Central, ‘Ser pastora’. Laura Morales se encuentra en una etapa de investigación partiendo de lo personal a lo universal, desde su experiencia en el mundo rural y uniéndolo a su indagación sobre el cuerpo, el territorio y los cambios.

¿Cómo nace la pasión de Laura Morales por la danza y el baile?


Aunque de pequeña ya me apuntó mi madre a clases de baile, y luego hice gimnasia rítmica y más deporte y más tipos de bailes, cada dos años me cambiaba a algo; no fue hasta mi primer año de universidad que mi hermana ya estudiaba arte dramático y, cuando venían compañías de teatro físico, siempre me compraba la entrada para lo que fuera porque sabía que me iba a gustar. En una de ellas, vi a la bailarina que me desmontó todo, Linda Kapetanea. Me enamoré perdidamente, le pregunté qué tenía que hacer para ser como ella, y ahí empezó todo. Hace unos años, mi amigo Marcos fue a su festival, Kalamata Festival, y yo le había pedido que le dijera que me encantaba, que era superfan, y ella me mandó un audio de WhatsApp. 🙂 


De bailarina a coreógrafa, ¿cómo es ese salto?

Pues no siento que haya habido salto. Empecé a crear piezas desde el primer año de conservatorio. Las pensaba, las creaba, las dirigía y las bailaba. No sé si porque en mis primeros años de estudio ya se vivía la decadencia de la cultura en Andalucía, el bajón que tú escuchabas en artistas mayores que tú que decían: «Esto antes no era así, había ayudas, había más festivales, más compañías…». Ser hija de la precariedad me hizo ser creadora y bailarina desde el principio, además de que me venían ideas y ganas de crear; no lo empujaba, sucedía. Ahora de mayor, la precariedad me ha hecho que sea creadora, coreógrafa, bailarina, productora y creadora de contenido. 



¿De qué se nutre Laura Morales a la hora de crear?


Hasta el momento, casi todo han sido ideas que, al leerlas, se han convertido en una obsesión y ya todo me ha ido llevando hacia ese lugar o cosas que me pasaban directamente. No sé si porque nunca me han hecho un encargo o porque es mi manera de enamorarme de las piezas, que formen parte de mí de alguna manera, que todos los procesos han convivido con procesos vitales o imágenes que se convertían en obsesión. Los libros me dan muchas pistas; creo que un texto de La insoportable levedad del ser, cuando Teresa sueña que está enterrada en un agujero en el que no puede dormir por si viene él y ella no se entera y entonces se va, pero que ella ya no tiene ojos, tiene agujeros en vez de ojos y que su rostro se llena de tierra… diría que fue la primera imagen que luego necesité buscar en un primer proceso. Libros y vidas, mis obsesiones y mis enamoramientos y el entorno medioambiental y los animales como algo siempre intrínseco hasta ahora que la Bestia ha llegado.

Cuando te surge una idea, la plasmas, pero no la llevas a cabo, ¿la olvidas o la guardas en un cajón?

Casi todo está escrito o, en los últimos años, grabado en mi móvil. Muchas de las ideas, letras de canciones, soluciones a atascos en creaciones… ha venido casi cuando estoy a punto de dormir, así que cojo la grabadora del móvil y la grabo. Pero lo que más me gusta es escribirlo. Tengo cuadernos de cada creación atravesados con ideas que parece que no tienen que estar ahí, pero cuando a veces he revisado estos cuadernos, veo que de una manera o de otra casi nada he dejado en el baúl o me he quedado con la espinita de probarlo.

En tus obras el cambio y la investigación es constante, ¿de dónde nace esa inquietud por buscar recovecos emocionales en las trasformaciones?


Porque yo cambio mucho. No tengo problemas en mudarme de ciudad, no tengo mucho apego. Cuando siento que algo ya se ha agotado, lo abandono y comienzo una nueva búsqueda. No me da miedo quedarme vacía de una vivencia/proceso ni mirar atrás y ver todos mis cambios y transformaciones. Aunque sí que siento que, al igual que otros procesos, una vez que los he conectado conmigo, que los he vivido, comido, soñado con ellos, han llegado a un punto que era “vale, ésto hasta aquí”, sí que siento que ahora estoy en un lugar que me encanta y que es muy profundo y excitante para mí. A poco más de un mes del estreno, llegó un libro a mí que, sin buscarlo, sé que me lleva a la siguiente pieza: La manera de comunicación entre animales y humanos: el canto. ”Canto para calmar los rebaños, para que baje la leche, para ahuyentar los lobos.” Ya estoy investigando esos cantos y esos primeros instrumentos, esos sonidos ancestrales. 



En Ser Pastora ahondas en la trashumancia, ¿qué es más trashumante, la cultura o los artistas?

Las artistas y, seré más concreta: las artistas de danza contemporánea mujeres andaluzas. 


¿Cómo ha sido ir desde lo personal a lo universal en este trabajo?


Al principio me resistí. No lo veía tan claro que eso que había sido tan especial, tan solitario y profundo, tan revelador para mí, para Laura, pudiera conectarse con una obra, un proceso. Ahora me siento más segura y, sobre todo, no hago de, soy. 


En La nueva bestia, sigues en la investigación de los cambios, pero desde el espacio y tiempo, ¿cómo has ahondado en ello?


De las primeras preguntas del proceso que me hacía fueron: ¿cómo puedo mover un rebaño que no tendré en escena? ¿Cómo puedo moverme si estoy en un mismo escenario? ¿Puedo mostrar sequía en un escenario? 
Por estas preguntas y algunas más saqué La nueva bestia de Ser Pastora. Sentía que mover al público, que tuviera un recorrido, que vivieran un poco de camino junto a mí hacia el espacio escénico, les podía conectar un poco. Yo La nueva bestia siempre digo que no empieza a la hora que está programada la pieza, ya ha empezado desde que la persona sale de su casa. El recorrido que escoja, la naturaleza, árboles, carreteras, que escoja ya es parte de la obra, de la trashumancia y a esos recorridos que hacemos hay que darle valor porque, al igual que a los rebaños les quitamos sus veredas por nuestras carreteras y nuestras calles de bloques de pisos, también a nosotras pueden sernos arrebatadas. Y, sean de asfalto o de tierra, son nuestros caminos.

Vas a estar en Dansa València y en el Teatro Central de Sevilla, ¿qué significa para ti?


Para mí glorioso. El Teatro Central, que lleva desde 2017 dando cobijo a mis creaciones, siempre es casa, pero también uno de mis escenarios más especiales. Conozco a casi todas las personas que se sentarán frente a mí, así que veo la verdad casi desde que empiezo. Eso está guay, pero también me aprieta de más, jejeje, y Dansa Valéncia para mí es un referente de festival. Hace años estuve con el colectivo que tengo con Greta, Hermanas Gestring, y me hace muy feliz volver. Estoy feliz la verdad, este año está siendo durísimo, pero con caramelos de los buenos y eso me hace estar saltando por las nubes.

¿Qué se encontrará el público en cada una de las obras, cómo las describirías?


En La nueva bestia creo que encontrarán un grito de la Pastora que reclama el campo, el abandono rural, las pisadas de su rebaño por los caminos que ya no son. También les seduzco enseñándoles el trabajo duro del campo que yo, una PASTORA MUJER, hago, y hago bastante bien. En 25 minutos he compactado el trabajo de la Pastora, la transformación del espacio hasta una pequeña ermita donde, después de una aparición divina, vendrá la bestia que no es más que ella para contaros que no se mueve por amor. 
Ser Pastora tiene la trashumancia como motor de creación, al igual que La nueva bestia, pero más completa. Casi toda la creación sonora la hago en directo y he hecho mucho trabajo de trashumar la voz, de églogas de renacimiento a la voz de una chavala de un barrio de Sevilla, al igual que el cuerpo, encarno varios pastores/pastoras, el espacio y el texto. Siento que hay una comunión total con todos los elementos. El espacio sonoro, escénico, lumínico y yo tienen la misma importancia.

De todos tus trabajos, ¿cuál te representa más como persona y más como artista?

Todos tienen mucho algo de mí; soy muy seductora y vacilona, entonces necesito aparecer siempre, aunque sea un minuto o la hora y media de duración. Pero Ser pastora me ha llevado a revelaciones personales que, al hallarlas, me han dejado un poco fuera de juego, del nivel de verdad o de haber dado por hecho cosas que el proceso me ha dicho: “Que no, que no, que ésto eres tú, que no es un personaje o un vacile más, ésto eres tú y lo vas a habitar aquí y ahora”.

¿En qué estado de salud crees que están la danza y la cultura en general en estos momentos?

Ay… pues este año Miquel Barcelona me invitó a participar en la Anatomía de una profesión desconocida en Andalucía, invitado por Antonio Navajas del Teatro Cánovas de Málaga y, haciendo un recuento de las convocatorias a las que había aplicado este año, más de 100 de las cuales sólo 7 habían sido aceptadas y, de esas 7 sólo 3 tenían remuneración económica, mira todo eso en un año y, con este porcentaje, aún sigo recibiendo comentarios de las compañeras que las ayude, que les pase mi proyecto, que les haga un plan de movimiento … imagina el nivel de sequía y de salud en el que vivimos. Pagamos unas cuotas de autónomas facturemos o no grandísimas, más la gestoría, más lo que te vas enterando por el camino, porque no todo es claro siempre o simplemente que no nos compete y te enteras cuando sucede. Hay pocos festivales, programaciones que se van extinguiendo … sé que yo ahora estoy en un buen momento y ojalá que no pare, pero para ello estoy con 4 producciones a la vez, en la que excepto la distribución, hago todo y aún así a veces de todo el dinero que tengo que adelantar en billetes, hoteles, gastos que surgen, trimestres que PUM, además de tu vida te dan ganas de llorar. Este país habla mucho del tejido artístico pero NADIE NOS CUIDA. 



¿Influencias? Linda Kapetanea, La Ribot, María M. Cabeza de Vaca, Eurípides, Cris Blanco, Björk, Arca, Yorgos, Guillermo Weickert, Israel Galván y seguramente mucha gente que me rodea me inspira cada día.

¿Qué metas tienes en tu vida laboral?
 Ser directora.

¿Un sueño por cumplir?
 Ser programada en el Festival de Avignon.

Recibe nuestra Bienvenida a La Estrategia Del Caracol. Puedes dejarnos un comentario si quieres.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.