Popo Gabarre tiene en la sangre el flamenco, pertenece a la saga flamenca de la familia Morente/Carbonell; de hecho, ha sido percusionista de Estrella Morente, entre otros artistas, pero su faceta musical tiene un gran espectro, abarca el hip hop, el rock y el flamenco, entre otros estilos, y sin quererlo lo hace natural, sin forzar nada. En sus composiciones conviven lo contemporáneo y lo tradicional; los funde en una voz potente que engancha tanto en su sonido como en su letra, crítica con la actualidad desde su mirada personal.
En esta entrevista nos habla de su faceta en solitario y de cómo avanza en la música:
Hace dos años tuvimos entrevista por tu actuación en la Sala Berlanga. ¿Qué ha ocurrido en tu trayectoria musical en este tiempo?
En estos dos años y medio he estado centrado principalmente en preparar el disco. Ha sido un proceso largo porque muchas de las colaboraciones se grabaron hace tiempo y hemos tenido que revisarlas, regrabar partes y darles una nueva forma hasta que todo encajara con lo que queríamos transmitir.
Además de eso, no he parado de trabajar en otros proyectos y de seguir creando música. El disco ya está listo, pero al mismo tiempo también estamos empezando a dar forma a lo que podría ser el siguiente. Han sido años de mucho trabajo, sobre todo eso: trabajar y construir.
¿Te pones límites a la hora de componer y cantar?
A la hora de componer no suelo ponerme límites. Normalmente, lo que escribo es lo primero que me sale, lo más natural, y luego ya puedo retocar o pulir algunas cosas. Pero la base siempre es muy libre.
En cambio, al cantar sí tengo más respeto. Vengo de una casa donde el cante tiene muchísimo peso y un nivel muy alto, y eso hace que lo viva con mucha responsabilidad. Me lanzo, claro, pero con más cuidado que al componer.
¿Qué esencia musical no querrías perder nunca?
La mía propia. Y eso es algo que no creo que vaya a perder porque es natural.
Me gustan muchos estilos y me dejo llevar por ellos, pero el flamenco siempre está ahí. Es mi lengua madre, no es algo que tenga que forzar, simplemente sale.
¿Cómo es tu forma de componer?
Mi forma de componer es bastante libre. A veces nace solo, otras veces compartiendo con otros músicos. Cuando algo te viene, tienes que sacarlo como sea: escribiéndolo, grabándolo en el móvil o tarareándolo para no perderlo.
También hay momentos en los que te bloqueas y tienes que dejarlo reposar. Pero en general es un proceso muy natural, muy de dejarse llevar por lo que aparece.
Hablabas de libertad creativa, ¿te dejas influenciar por otros estilos más allá del flamenco?
Sí, totalmente. Para mí todo es música.
El flamenco es la base, pero a partir de ahí me influyen muchísimas cosas: el hip hop, el rock, el R&B, el funk… Incluso escuchando unos tangos puedes encontrar una idea que te lleve a otro sitio completamente distinto.
No busco la fusión como concepto, pero sí me dejo influenciar de forma natural por todo lo que escucho.





Cuatro canciones, cuatro colaboraciones, ¿cómo nacen?
Curiosamente, no fueron pensadas desde el inicio como colaboraciones. Los temas nacieron en Barcelona, trabajando con músicos que venían de otros estilos como el rock o el blues.
Cuando las canciones empezaron a tomar forma, cada una empezó a “pedir” una voz. Ahí fue cuando vi claro quién tenía que estar en cada tema: Estrella en A las malas, Soleá en Tus labios, Juanito en Sácalo, Kiki en Di tu nombre…
Fue algo muy natural, como si cada canción ya supiera con quién tenía que crecer.
Hay un halo de homenaje a tus orígenes en las letras. ¿Era algo buscado?
Sí, totalmente. Este disco es un homenaje a mis raíces.
Todo lo que cuento tiene que ver con vivencias, recuerdos y también con el momento en el que estoy ahora. Incluso hay letras que hemos retocado con el tiempo porque ya no encajaban con mi forma actual de ver las cosas.
Es un reflejo de lo que he vivido y de lo que está por venir.
¿Qué está siendo lo más complicado y lo más fácil de este proyecto?
Lo más complicado es sacarlo adelante en un contexto donde hay tanta música y donde todo va muy rápido.
Este no es un proyecto al uso, tiene muchas capas, muchos estilos, y eso lo hace más difícil de encajar en lo comercial. Pero también es lo que lo hace especial.
Lo más fácil es crearlo, porque cuando haces algo con verdad y con cariño, eso fluye.
¿Qué te ha aportado tu trayectoria como bailaor y percusionista?
Muchísimo. Toda mi vida ha sido escenario, ensayo, convivencia con artistas…
He trabajado con gente con la que tengo una relación muy cercana, casi familiar. Todo ese aprendizaje, esas vivencias, el compartir música desde pequeño, es lo que hoy me permite hacer un proyecto donde canto, bailo, toco y me expreso de muchas formas.
Es un proceso natural de todo lo que he vivido.
¿Influencias?
Todas. Cuantas más, mejor.
Escucho de todo: flamenco, hip hop, afro, R&B, ópera… Creo que todo suma y todo enriquece. No tengo un único referente; me nutro de todo lo que me rodea.
¿Un sueño por cumplir?
Vivir de mi proyecto.
Llevo muchos años viviendo de la música, pero esto es distinto. Mi sueño es que la gente escuche lo que hago, que se identifique, que le provoque algo y que pueda vivir de ésto desde mi propia propuesta.
