Del 7 al 11 de abril tendrá lugar el ciclo Programado por… cuyo cartel ha sido elegido por Juanma Bajo Ulloa (Alas de mariposa, Airbag…) con películas de los siguientes directores: John Boorman, John Carpenter, Jean-Claude Lauzon, David Lynch, Martin Scorsese y Lars von Trier.

El director vitoriano admite que para él ha sido una grata experiencia el tener que programar este ciclo, el cual no conocía al vivir en Vitoria. «Me parece muy interesante, sobre todo porque se trata de programar un cine que es el cine que a mí me ha convertido en cineasta, que yo veía y que soñaba con contar historias. Entonces, pensando que no iba a ser nunca posible, nunca pensé que yo podría ser director de cine; me veía como un espectador. Ese es el cine que yo veía adolescente o incluso antes, y que me introdujo el veneno y la necesidad de transmitir y de darme cuenta de que había creadores que conectaban conmigo y que ponían en imágenes y en palabras esos sentimientos y esas ideas que yo solamente podía soñar. Esas películas son las que me han convertido en la persona que soy, en el cineasta que rueda también para conectar con mis semejantes, y esas son algunas de las películas que he programado»

Creo que hay una época en la vida en la que nos marcan absolutamente la música, el cine, el teatro, la literatura, y es la época de la adolescencia o la juventud, y ahora a partir de los 12, 13, 14 años empezamos a recibir unos estímulos artísticos o creativos que nos marcan. En mi caso fue un tipo de música de rock que venía de mis hermanos mayores y de sus amigos, y es la que me ha marcado más. Y con respecto al cine, igual. El cine de esa etapa es el que a mí me marcó. Me enseñó a contar historias y me convirtió en una persona que estaba muy interesada sobre todo por la psicología, también por la estética, por la belleza, pero sobre todo por el alma humana, por su profundidad, lo que había dentro. No juzgar al ser humano, sino observarlo y comprenderlo. Creo que es lo que cuentan estas películas. Los científicos hablan de que ese es el momento en el que te marca todo mucho más.

Has programado cine que está desde el año 1980 al 1991, que casualmente es el año en el que arrancas con tus largometrajes, y es verdad que tu cine ahonda en todo esto que me acabas de comentar en el fondo de los personajes.

Sí, es lo que me interesa. Me estoy encontrando ahora mismo un cine que yo llamo el cine del ego, que es cineastas que ruedan para tener razón. Pero a mí no me ha interesado nunca eso; me ha interesado más el entender qué hay detrás de una acción. No me interesan tanto los hechos, sino las razones de los hechos. Cuando alguien me cuenta algo, mira, han hecho ésto, es terrible, tal, yo siempre me pregunto: ¿por qué? ¿para qué? ¿qué hay detrás? Y esa pregunta creo que es la que hay en mi cine, el tratar de entender cómo, sin entrar en el juicio de valor, en el juicio moral, cómo las personas somos capaces de lo peor y de lo mejor, esa visión, y bueno, muchas veces desde la metáfora, porque no creo que se llegue a la verdad desde lo racional. Creo que hay que usar los símbolos y las metáforas para entender la realidad, y no solamente el raciocinio, sino que también hay una visceralidad, hay una emoción que todo ello junto te da como resultado esa verdad. Pero el que intenta solamente contarlo desde lo racional, pues normalmente no llega a ningún sitio.

Mi cine también está muy desconectado del poder, es decir, intenta no seguir esa moda que te dice cómo debes hablar y cómo debes narrar y qué debes narrar, sino conectar con el niño, conectar contigo y contar lo tuyo. No has venido a este mundo a vivir la vida de otro, que es lo que veo muchas veces en muchos creadores que están viviendo las vidas de otros. Nos están diciendo lo que conviene decir o lo que es correcto decir o pensar. Le pasa igual a la población y creo que es un error. El único camino es el tuyo.

Hay otra cosa que creo que tienes en común con todos estos directores y esas películas, y es el hecho de que tú has elegido en muchas de tus películas, sobre todo actrices, que estaban comenzando o incluso has lanzado y que luego han tenido una prolífica carrera. Y creo que en las películas que has elegido también han sido, en ese caso actores, que luego han cobrado una relevancia en el cine.

No me interesa demasiado el rostro esencialmente popular. Creo que le quita verosimilitud. Muchas veces nuestro cine peca de eso… Prácticamente ves la cartelera y casi con tres o cuatro caras cubren todas las películas de la cartelera del cine español y pasa que les ves también después de las series, de los anuncios, de la propaganda comercial. A mí, como espectador, bueno, lo rechazo un poco porque no estoy viendo al personaje, estoy viendo al intérprete. Entonces, cuando ruedo, intento buscar el talento, el personaje o el actor más talentoso que pueda encontrar, pero al mismo tiempo que no tenga un rostro quemado por la sobreexposición. De ahí, a veces, que me cueste bastante encontrar el reparto adecuado, como ha pasado hoy en El Mal, que no teníamos ningún prejuicio respecto a nacionalidades, simplemente la película era en castellano. Pero nos hemos ido a buscar a un actor a Texas, a otra a Londres y otra a Barcelona; cada una era de un sitio, pero eran intérpretes que yo considero muy talentosos, pero cuyos rostros no eran reconocibles por el espectador de la calle. Eso he intentado, y luego a veces esos actores, nuestras actrices han triunfado o han conectado y han tenido una larga carrera. Pero intentamos siempre, o intento, dar un poco esa virginidad.

¿Qué te parece este tipo de ciclos que programa la Fundación SGAE?

Que cineastas consagrados nos muestren de dónde han salido y qué les ha movido en su carrera a mí me parece interesante. No sé lo que han hecho los compañeros, si han ido a ese lugar o han intentado buscar en películas modernas cosas más actuales y más populares, pero desde luego en mi caso, pues bueno, me sirven a mí incluso para reflejarme y ver de dónde he salido.

No sé de todas las películas que tienes, ¿cuál te ha resultado más complicado realizar?

Creo que la última siempre. Cada una cuesta un poco más que la siguiente, se ha complicado todo de un modo brutal y, además, lamentablemente, el mérito ha dejado de ser, por una cuestión ideológica también, el valor máximo. Antiguamente, el valor del mérito era importante y se funcionaba con recomendación: este técnico es estupendo, contrátale, o esta persona ha tenido un recorrido y es reconocido en su cine y, por tanto, se le tiene en cuenta. Y ahora hay otras cuestiones: ¿A quién te adscribes políticamente? ¿Qué dices públicamente en las entrevistas? ¿Cuál es el color de tu piel? ¿Qué tienes entre las piernas? Cuestiones que nada tienen que ver con el mérito y eso ha alienado profundamente la creación. Y además hay una dictadura, es decir, no se puede decir. Decirlo ya te convierte en hereje. Así que eso ha provocado la situación que tenemos ahora del traje del emperador. Nadie se atreve a decir algo que es notorio y evidente.

Dentro de tu cine tienes a lo mejor dos que son un poquito más comerciales porque pasas a la comedia: Airbag y Rey gitano, pero creo que dentro de esas dos películas hay una crítica bastante fuerte.

Había una crítica a la propia sociedad y a todos los estamentos y también a la propia idiosincrasia. Las dos películas de alguna forma son homenajes a la chapuza española, a hacer las cosas mal o hacerlas regular. Esta cosa carpetobetonica que me interesa tanto. Es curioso porque soy muy perfeccionista, pero me divierte muchísimo la chapuza. Ver cosas mal hechas y gente que todo le vale y tal, me divierte mucho; no lo quiero para mí, pero me encanta observarlo: el humor absurdo, el que todo esté medio mal hecho, el ente que es muy torpe. Entonces, las películas un poco hablan de ésto y hablan de los diferentes estamentos, de cosas que son en principio más o menos sagradas. El humor, yo creo que siempre tiene que ser hacia el poder, es decir, de abajo hacia arriba, y eso ha ido perdiéndose. Volvemos un poco a lo que está ocurriendo últimamente; ha ido perdiendo posibilidad de expresión y ya no podemos reírnos prácticamente de nada. Todo es ofensivo, todos los colectivos están deseando señalar con el dedo al que los critica cuando justamente el humor se sustenta en eso, en la crítica y en tocar lo sagrado, lo que no es tocable. La gente tiene el humor justamente para no salir a la calle con un bate y romper escaparates; ves una película y te desahogas viendo cómo alguien hace eso, cómo alguien se ríe del poderoso, se ríe de lo intocable. Cuando te quitan eso, bueno, pues estás en un totalitarismo y, de alguna forma, tu válvula de escape ya no la tienes. Con lo cual te vuelves una persona frustrada y es lo que está pasando en la población, que lo vemos en la calle, lo vemos en las noticias, lo vemos en el Parlamento, que todo es bronca, todo es frustración, todo es agresión.

Airbag creo que llegó en una época en la que había todavía un momento de libertad expresiva, que no se había llegado a esta censura que llegó en el siglo XXI con la internet, y Rey gitano sí que ya estábamos en medio de todo este mecanismo autocensor, de esta cárcel mental en la que nos han metido, y ahí ya empezamos a notar cosas graves, incluso gente que nos señalaba con el dedo por reírnos de todo, porque, es claro, te reías de lo que llaman la derecha, lo que llaman la izquierda, la monarquía, el feminismo; todo empezaba a ser sagrado y ya empezaba a molestar. Notamos bastante diferencia entre Airbag y Rey gitano por cómo la sociedad había cambiado en los años.

En la charla hablamos con Juanma Bajo Ulloa de distintos ciclos de la Fundación y sale el de Nuevos Territorios de música, algo que a él también le interesa mucho, ya que, además de que en su cine cobra una gran relevancia, nos declara que para él acaba siendo un protagonista más y que invierte mucho tiempo en esa parte. Además, ha realizado tanto documentales como videoclips musicales: el primero fue Vivo, que era para Golpes Bajos, que lo hizo Nuevos Medios, que, bueno, no se ha hablado mucho de ello porque fue un encargo para esta empresa. Me encargaron hacer una cosa muy curiosa que era cómo se grababa el nuevo disco de Golpes Bajos, que se grabó casi casi en directo, o sea, se hizo en un estudio, pero prácticamente era, grababan ahí con todos los músicos dos o tres tomas y con eso ya tenían cada uno de los temas del disco Vivo, y algunos eran revisiones de famosos temas de la banda como No mires a los ojos de la gente y esos temas que fueron un éxito de los 80; hice una propuesta ahí de medio realismo y medio videoclip y aquello fue el primer encargo. De ahí vino Historia de un grupo de rock, que es un documental que también fue un encargo de una banda de Zaragoza que se llama Distrito 14 y se hizo un documental sobre ellos, una banda que abandonaba ya la carrera después de 25 años en la carretera, pues tiraban la toalla, un último concierto y fue muy enriquecedor y muy emocionante descubrir cómo eran ellos, cómo se habían implicado, la pasión que tenían y cómo las cosas salían regular, mal, bien; por más que se esforzaban, nunca conseguían el éxito y fue muy interesante contar la historia de la mayoría de la gente, porque a la mayoría de la gente no le va muy bien y siempre se hacen las películas sobre las bandas que son superexitosas, pero claro, contar la historia de una banda que le va regular, que son el 99%, fue algo sorprendente, como el que abre un restaurante: a la mayoría les va regular, o el que hace una película. Luego ya llegó Rock and Rollers, que fue una película propuesta por el festival Azkena Rock Festival de Vitoria, y es una película de dos horas con 130 bandas, 60 entrevistas y sale todo el universo rock and rollero que te puedas imaginar; todos están ahí registrados, o en el escenario, o en entrevistas, desde Los Kinks, Bob Dylan, Sex Pistols, The Cult… Todos van desfilando. Fue también una experiencia de más de un año de montaje, tres años de grabación. Sí, soy un melómano; creo que tengo más conocimiento de música que de cine.

Llevo más la música a diario que el cine; muchas veces no ves películas, pasa tiempo y no ves nada que te interese; en cambio, la música la llevo encima, en mi MP3 que llevo en mi cabeza, voy poniendo música y me considero, y es una frase ya hecha que casi sale cada vez, me considero un músico frustrado. Lo que me hubiera gustado, ser músico; tengo buen oído, pero no tuve disciplina para aprender a tocar el piano ni la guitarra, así que me conformo con ser un gran melómano y le doy un valor extraordinario a la música en mis películas; es tan importante como el guion, como la imagen, y la música de El Mal, por ejemplo, o de Baby, ha sido un proceso de más de un año. No ha sido ninguna cosa improvisada ni «relléname ésto con música»; han sido procesos muy largos buscando el leit-motiv para cada uno de los personajes y las protagonistas y dándole mucho valor a esa emoción. Para mí es un elemento narrativo, es un personaje, es la atmósfera; seguramente el clima de la película lo marca no solo la luz y el decorado, sino sobre todo la música, que es un lenguaje universal, que conecta de una manera muy profunda con el espectador, de una manera inconsciente.

Coincidiendo con Frágil, película de 2023 de Juanma Bajo Ulloa, constituye Frágil Zinema, productora con la que de ahí en adelante ha sacado sus trabajos. Nos comenta que nunca quiso ser productor, pero que el sector estaba estructurado de una manera en la cual no encajaban sus películas.

Hacía un cine que era muy vulnerable en ese sentido, primero por el tipo de temas que yo trataba, aunque a veces comedias, gamberradas y demás, pero es un cine que yo no soy muy vulnerable y, además, yo como productor, que nunca lo he sido, lo he sido en contra de mi voluntad, o sea, a veces soy productor porque no me queda más remedio, porque nadie va a producir mis películas, pero yo como autor y como productor era muy vulnerable, es decir, estaba contando algo que hablaba sobre un aspecto del ser humano, de fragilidad, de lo que realmente somos, no lo que parecemos, y eso está supeditado a traumas, a agresiones exteriores; vamos cambiando en función de los golpes que recibimos, somos muy frágiles y, al mismo tiempo, el cine que yo hacía industrialmente era muy frágil, porque a mí no me protegía nadie. Veía a mis compañeros que estaban trabajando para plataformas o grupos y yo tenía una desconexión absoluta con todos estos mecanismos estructurales del cine y de hecho era un poco el saco de los golpes, o sea, me caían por todos los lados, no tenía a nadie que me defendiera, ni en la prensa, ni en los medios, ni en las distribuidoras; iba un poco de kamikaze y entonces pensé que el mejor nombre era ese. Es un cine frágil, es una productora frágil, que habla de la fragilidad del ser humano desde la fragilidad en la estructura empresarial de una empresa familiar, hipotecando mi casa para poder hacer las películas.

Nos comenta que puede que su siguiente película sea una comedia, y si vemos su filmografía, vemos cómo cada dos películas dramáticas Bajo Ulloa alterna con una comedia, y tocaría, pero afirma que no sabe si saldrá, que le gustaría, pero que cree que vivimos en una época donde lo cómico y la libertad creativa a la crítica desde ese género están muy mal, y le hace pensar si incluso lo podría hacer o no, pero que le apetece una gamberrada como fueron Airbag y Rey gitano. Es probable que salga algo por ahí, algo más anárquico y más gamberroso, aunque piense que no sea el momento y no se me permita criticar todo lo que nos rodea, pero en cierta forma para mí es un estímulo, un poco tocar las narices, es un poco mi forma de ser.

¿Un sueño por cumplir? Sé que he cumplido mis sueños porque cuando era adolescente y empezaba a soñar con el cine, yo pensaba que jamás podría hacer una película. Cuando acabé haciendo Alas de Mariposa y encima se estrenó y nos dieron reconocimiento y premios, aunque no tenía una conciencia enorme en esa época porque era muy joven, luego la he tenido y he sido consciente de que es algo extraordinario. Y a partir de ahí seguir haciendo cine, aunque ha sido muy doloroso y no he conseguido tener una continuidad, pero para mí ya es el sueño. El sueño es contactar, conectar con el público y poder seguir haciéndolo con cierta asiduidad. Ese es mi sueño.

Ahora nos toca disfrutar de este ciclo, donde las películas programadas tienen mucho que ver con el propio director, por el fondo, por la búsqueda de la razón o sinrazón del ser humano, y de realizar un cine desde la libertad creativa.

Martes, 7 de abril
18.00 h. Toro salvaje (Raging Bull) / Martin Scorsese / 1980 / 124’
20.30 h.  La cosa. El enigma de otro mundo (The Thing) / John Carpenter / 1982 / 105’

Miércoles, 8 de abril
18.00 h. Léolo / Jean-Claude Lauzon / 1991 / 107’
20.30 h. Europa / Lars von Trier / 1991 / 114’

Jueves, 9 de abril
18.00 h. Europa / Lars von Trier / 1991 / 114’
20.30 h. Toro salvaje (Raging Bull) / Martin Scorsese / 1980 / 124’

Viernes, 10 de abril
18.00 h. La cosa. El enigma de otro mundo (The Thing) / John Carpenter / 1982 / 105’

20.00 h. Excalibur / John Boorman / 1980 / 147’

Sábado, 11 de abril
18.30 h. El hombre elefante (The Elephant Man) / David Lynch / 1980 / 125’ / VOSE
A continuación, coloquio con Juanma Bajo Ulloa y Jesús Palacios, escritor y crítico cinematográfico.

Recibe nuestra Bienvenida a La Estrategia Del Caracol. Puedes dejarnos un comentario si quieres.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.