Marshall Flash, streamer y creador de contenido musical, se lanza en solitario con su disco “Relativa Sencillez”, un trabajo que da un considerable, y grato, cambio de tuerca musical en su carrera, y desde su propia composición y proyecto ahonda en otras sonoridades más amplias de lo que venía haciendo con anterioridad. Estará presentando el disco el próximo 23 de abril en la sala El Perro de la Parte de Atrás del Coche.
Desde hace tiempo, el cantante y compositor se ha volcado también en el mundo digital de la comunicación, tanto en contenidos musicales como streamer en Twitch y YouTube, con más de 75.000 seguidores; de hecho, obtuvo el premio Mejor Streamer en Musical del Euskal Encounter en 2025: «Mi sitio siempre va a estar en el escenario, pero me gusta comunicar de otras maneras, porque al fin y al cabo es una manera de reinvención y al mismo tiempo un reto, porque no es lo mismo hablar en un concierto 90 minutos que estar detrás de una cámara 3 horas o indeterminado». Empecé poquito a poco, con una webcam que se me ve fatal, con un sonido fatal, pero me empieza a gustar porque siempre me ha gustado comunicar, dentro y fuera de los escenarios, y al final acabo montando en mi casa una especie de formato en el que grabo todos los instrumentos de una canción, luego la canto, pongo efectos, mostrándome como estoy, alegre o triste, en definitiva, un formato que es superhumano, que obviamente no tiene nada que ver con algo que se pueda hacer en un concierto. Me encanta, noto respuesta de gente random, absolutamente desconocidos que te encuentran por internet y caen en un chat y te escriben y acaban siendo seguidores y un poco amigos. Esto surge durante la pandemia, que se acaba la música en directo, y es algo en lo que centrarme y creo que para mí ha sido en cierto modo una salvación porque ahora mismo me conoce muchísima más gente que yo creo haciendo otras cosas, porque llevo cinco años ya haciendo contenido y he ido avanzando poco a poco.
¿Qué tiene en común un creador de contenidos y un cantante, que hace que tú conectes ambas partes?
El trabajo, el esfuerzo y la pasión, algo que se puede aplicar a cualquier profesión. Es algo que, si no eres constante, si no cuidas a los que te están cuidando, cuidar me refiero a ofrecer buen contenido, a salir fresco en el directo, a superarte cada día sin necesidad de que sea todo un reto. Creo que el espíritu de autosuperación, de luchar contra la máquina, contra marea, contra la industria, contra los grandes, eso siempre, pero realmente el paralelismo que tiene es que hay que estar al pie del cañón siempre.
Lo que he intentado siempre ha sido no vender, sino proyectar, que yo soy Marshall Flash, que estoy en tu pantalla y también estoy en tu escenario, y quizá que soy lo que exigen los tiempos: El superartista, que toca todos los instrumentos, no domina todo, pero sí intentarlo, pues eso, un hombre del Renacimiento, pero hoy en día. Por desgracia, es como tiene que ser, porque hay miles de artistas que no han ido a más porque no ha habido un esfuerzo en comunicación, en promoción… Al fin y al cabo, tengo mi escaparate abierto casi todos los días que estoy en directo.
Tanto su faceta de streamer como la de cantante actualmente se están retroalimentando, ya que en sus directos está constantemente con la música, y ahora mismo con su disco, Relativa Sencillez, alma de esta entrevista, espera poder girar. Nos comenta que el disco lo ha realizado con músicos muy profesionales y ha sido un gran trabajo, pero ellos también tienen mucho trabajo y es complicado cuadrar agendas. No hubiera sacado este trabajo sin el arma de promoción que hoy en día es internet.
En sus directos tiene una lista de más de 300 canciones, donde toca todos los instrumentos: bajo, guitarra, batería… y que está compuesta por sus propias canciones y después de artistas como Fleetwood Mac, Colectivo Da Silva, Rufus, Led Zeppelin, Oasis o Columpio Asesino, entre otros. Durante el proceso de grabación del disco, admite que estaba tan enamorado de cada una de las canciones que las presentaba en directo y que sus seguidores se las saben. Para un artista underground, que alguien se sepa tu canción es algo muy especial.

Si nos centramos en el disco, ¿cómo ha sido ese salto en solitario?
Muy difícil, sí. Además, al vacío en cuanto a oportunidades, en cuanto a equipo, porque no es lo mismo tener un grupo que ir en solitario, pero yo desde que soy un niño tenía claro que lo mío era ser artista, y lo complicado de perfiles como el mío, al igual que, pues, por ejemplo, a día de hoy tengo mucha suerte de que todos mis compañeros, su vocación desde pequeños es ser lo que son ahora, que es un músico, pues, pianista, bajista, guitarrista. Ha sido difícil; es la decisión que tomé en un momento porque me planteé que yo tenía claro que en mi vida antepongo cantar y hacer canciones y quería rodearme de gente que tenga los mismos objetivos que yo, a riesgo de quedarme solo, porque he estado mucho tiempo hasta que he formado la banda, ya que solo es un poco complicado llevar todo a cabo. Echo mucho de menos Royal Flash y creo que ha sido la decisión más dura de mi vida, pero me puse la meta de poder llevarlo a cabo, y he podido.
En Relativa sencillez hay mucho rock, pop, electrónica y música disco, una coctelera bien agitada, pero que nada desentona. Diez canciones que nos llevan a un estado de alegría, y como bien nos cuenta que están compuestas desde un estado de ánimo positivo, aunque reconoce que para crear en muchas ocasiones no es lo mejor, y hay que bajar al barro para que las composiciones cobren más potencia. Ha escrito desde su verdad, desde sus vivencias y anhelos, y dejándose influir por todos los estilos a los que ha estado abierto siempre como oyente.
Lo bueno de Marshall Flash es que, como nace de cero, no tenemos una impronta. Comencé con la máxima de «haz lo que quieras aunque te equivoques»; quería expresarme de diferentes maneras dentro de un hilo conductor con sonidos de guitarras y sintes. La guitarra no es que suene a guitarra especial, pero quien me conoce sabe que suena a mí. Muchos pueden pensar, a medida que he sacado singles, que iba a ser una macedonia de sonidos, pero al escuchar el disco tiene un hilo conductor con una gran coherencia, que va llevándote de la mano de momentos más tranquilos, momentos más sintes, momentos más guitarra, yo cantando, mis frases, mis letras, que son en cierto modo bastante características; soy un tipo muy abstracto. Me gusta que el mensaje se entienda, pero a lo mejor no estoy yo todo el rato hablando del mensaje. El desafío era atreverse y que se vea la evolución y la maduración.
Lo que me gustaría saber es de dónde nacen las canciones, ¿qué le influye a Marshall Flash?
Lo que es musicalmente, llegar a mi estudio de streaming, encender el ordenador y literalmente hacer así en un teclado con un sonido, buscar un sonido. Ha habido canciones que han sido como: «Voy a buscar sonidos» Y de repente llegas a uno que parece como un violín y acabo componiendo, pues, la de Tus poemas, que es el tercer corte, que para mí es la mejor canción que he hecho en la vida, habrá que superarse. Siempre me encanta probar, pero soy bastante de las primeras ideas; si me ha transmitido ya, vamos a trabajarla y maximizar esa primera emoción que te ha dado ya, sacarle lo mejor, más que andar cambiando compulsivamente, que hay gente a la que le encanta, que son otras naturalezas creativas. Pero al ser música muy sencilla, busco mucho el detalle, el cuidado. He de decir que me gusta estar mucho en el estudio en casa, horas y horas, sobre todo en verano. El disco, en cuanto a letras, la verdad es que viaja bastante entre lo abstracto, la melancolía y el amor. Hace dos años conocí a una chica, una poeta almeriense, a quien le escribí Para ti y Tus poemas y, de hecho, fueron canciones que salieron muy fácil y de las primeras.
¿Qué ha sido más fácil y qué más complicado a la hora de hacer el disco?
Lo más complicado realmente es coordinar la logística, tiempos, decisiones, comunicación del disco, burocracia, todo lo que tiene que ver fuera de la composición.

Ahora estás acostumbrado al streaming, pero, ¿hay vértigo a la hora de los directos?
Sí. Estoy trabajando duro porque el streaming ahora mismo, por ejemplo, es mi plataforma de venta de discos y entradas; el 23 de abril, eso quieras que no es promoción continuamente, pero hoy en día a todos los artistas les da miedo alquilar una sala y esperar a que llegue el día y a ver qué ha pasado; es complicado, pero tengo muchas ganas de tocar.
Dice del nombre del disco porque la música es sencilla, el disco al completo es sencillo, las fotos son sencillas, pero relativamente, así que para él va acorde con el proceso compositivo, creativo y de grabación; todo a priori es sencillo, pero no tanto hasta llegar al producto final.
¿Quienes te han acompañado en la grabación del disco te van a acompañar en los directos?
Sí, quitando Santi Fernández, que me encantaría que algún día tocase algún tema con nosotros, por todo lo que conlleva, más que nada por estar con él en el escenario. José David Blanco, bajista de Burning, grabó prácticamente todos los bajos del disco menos uno que he grabado yo, que no diré cuál, se nota, y luego con Franita, que participó en Tus poemas, es el teclista, y luego con César Romero, que es un batería alcalaíno increíble, ha tocado con Venturi, Juan M. Sáez, que es el último fichaje del grupo, que es de la familia, porque somos todos de Alcalá y el grupo tiene un estado de comunión musical brutal, y tiene un grupazo. Lo único malo es que ellos tienen muchos compromisos, pero ojalá que un día podamos decir que todo da para que la banda esté al completo siempre.
¿Un sueño por cumplir?
Pues la verdad, que un conciertito en un Wanda Metropolitano o aunque sea teloneando a quien sea, un gran recinto.
