El sábado 23 de mayo tendrán lugar las exhibiciones de los cortos a concurso en el Festival de Cans. Dentro de la sección de ficción estará «Algo novo que contar» de Paula Pereira, quien ya estuvo con su primer trabajo en el certamen y consiguió un premio con After You, que participó en la sección Novas Camadas.

Paula tiene un referente en la familia, Lucía Estévez, directora de cine, y admite que creció observándola y fue su inspiración para escribir historias. Siempre me gustó el cine; antes de nada, siempre tengo muchos recuerdos de ver muchas pelis con mi padre, de sus tiempos y ese tipo de cosas. Pero creo que lo que a mí me impulsó a hacer cine es mi inquietud por contar cosas, porque siempre he sido una niña muy inquieta y con mucha imaginación. Y el hecho de tener un referente con el que compararme de manera sana y fijarme me hizo decidirme.

Su participación en Novas Camadas del Festival de Cans fue por el impulso que le dio Lucía Estévez; Paula decía tener el síndrome del impostor y no quería mandarlo a ningún lado. Gracias a ello, su corto participó por primera vez en un festival y ganó.

Para nada me imaginaba ganármelo, porque eran diez cortos, muy distintos, y no me planteé que se llevara el premio, la verdad, pero me hizo mucha ilusión y lo recuerdo con muchísimo cariño.

Ahora vas a estar con Algo nuevo que contar, ¿cómo surge esta historia? De una manera un poco rara, porque de escuchar, de tener tantas conversaciones con personas conocidas, con amigas, con compañeros, sobre las primeras relaciones sexuales, me di cuenta de que la primera vez es un mundo terrorífico. Mi primera vez fue sin más, no es algo que recuerdo con mucho cariño, no fue algo terrible, pero fue como no ir al compás. No te enseñan a comunicarte en ese tipo de ámbitos, entonces vas un poco por tu instinto o te dejas llevar, y esto último es peligroso. Pero bueno, fue un poco más un cariño hacia mí misma; me encantaría que hubiera sido así. Quise utilizar el megáfono chiquitito este que tengo, pues también para expresar y para decirle a las personas que aún no han tenido sexo o que sí lo han tenido y aun así les sigue repitiendo ese miedo, que hay maneras de confrontar esa incomodidad y ese miedo.

La película afronta la situación de Xoana, que mantiene una relación en secreto con otra chica. Ella tiene que luchar con sus miedos ante su primera vez, a no estar a la altura de las expectativas y de su primera experiencia.

Hoy en día, que parece que ya estemos todos de vuelta de todo, los sentimientos y emociones dentro de la sexualidad no vienen de serie, ni es posible enseñarlo, pero sí educarlo y hablarlo; es un paso que en cada persona tiene su tiempo, y que al mismo tiempo viene dado por todo lo que nos queda por normalizar, hablar y dejar de ser tabú.

Hay un tabú muy gigante con la sexualidad y sí que estamos en unos tiempos en los que sí que se habla de todo, pero creo que en este caso el sexo es como un terreno que da miedo a meterse; no creo que sea un terreno conocido tampoco, porque cada uno es un mundo y a veces nos da un poco de miedo hablar del tema de sexo incluso a niños, por si podemos perturbarlos o cualquier cosa, y ellos son perfectamente conscientes y son personas también que entienden; no hay por qué tratar a los niños como personas que no escuchan o no entienden. Me parece muy importante crear discursos para todos los públicos. En este caso, por ejemplo, creo que yo he proyectado en diferentes colegios, institutos y cosas así y sí que tenía un poquito de miedo de que el mensaje no llegara, porque es gente muy joven. Yo he sido joven y he vivido momentos en que alguien decía una palabra fuera de lugar, o se hablaba de esto y había risitas o no nos tomaban en serio. Entonces yo tenía un poco de miedo a eso, porque me parece que es una historia muy personal y siento que me haría un poco de daño, pero fue todo muy bien. También es una historia queer que tiene mucha fuerza también, porque hemos visto películas, series, documentales y cortos sobre el sexo en las primeras veces, pero yo no he visto, al menos en mis 27 años de vida, que me hayan puesto un corto de dos mujeres hablando sobre este tema, sobre la primera vez. No es algo super fuera de sitio ni algo supernuevo, al menos dentro de mi realidad, obviamente. Hay mucha gente con otras realidades para las que esto es un choque cultural de la leche, pero para mí es mi vida y la de mucha gente también.

El cortometraje está estructurado en varias partes, y cada una da pie a querer continuar la historia, ya que te va poniendo en situación de algo de lo que no se habla explícitamente. Posee unos diálogos muy potentes, sobre todo la última parte, pero también hay que destacar todos esos silencios que tanto cuentan. Además, las escenas entre ellas tienen una gran sutilidad y están llevadas con gran tacto, y de hecho la fotografía que va captando el semblante de cada una de las protagonistas se esmera en buscar cada detalle que no cuentan las palabras.

Soy amante de los silencios y ya ves que el corto dura 20 minutos. Pero sí que soy partidaria de que los silencios sí que cuentan muchas cosas. Antes de los rodajes siempre me como mucho la cabeza con estas cosas, y en este caso fue el no tener una coordinadora de intimidad; iba con miedo de hacer sentir incómodas a las actrices, de no saber hacerlo bien. Porque se nota mucho cuando dos personas en pantalla están incómodas, algo que quería evitar totalmente. Pero creo que es una historia que conecta tanto, sobre todo con mujeres, que creo que ellas entendieron perfectamente lo que había que hacer. Para poder trabajar así y que saliera tan natural, creo que hicimos bien en crear el grupo de rodaje que teníamos, que son personas que entienden totalmente la historia, saben a lo que van, qué cosas no hay que hacer o qué cosas hay que hacer. Esa es como la fórmula para que un corto, y para que la gente del equipo, tanto artístico como técnico, esté muy cómoda, porque eso refleja mucho el trabajo después.

Algo novo que contar es muy didáctico, y desde luego estaría muy bien que se pudiera proyectar en colegios e institutos. Con este trabajo es la primera vez que Paula sale a salas y festivales fuera de Galicia, y dice que lo que sintió en las proyecciones fue como un abrazo, que no creía que iba a llegar a más gente fuera de su ciudad; para ella fue todo un triunfo, nos afirma, porque además ha estado en festivales calificadores para los Goya. Pero sobre todo habla con gran alegría del hecho de que mucha gente se le acercara al final de la proyección y el coloquio para hablar con ella y darle la enhorabuena por su trabajo: «Creo que me sentí plenamente feliz por haber sacado este corto adelante, y fue la vez que más orgullosa me sentí de haberlo hecho cuando salí del Matadero, en Madrid, por ese acercamiento a la gente».

A la hora de escribir el guion, ¿qué te fue más fácil y qué te fue más complicado? Nada destacó en que fuera fácil o complicado; creo que todo fue bastante lineal. Me encanta proyectar el naturalismo en los guiones, quiero que sea lo más natural posible, porque a veces hay contenidos que su finalidad es entretenerte, no se acercan a la naturalidad, pero no pasa nada, es otro tipo de contenido, pero a mí me encanta que mis cosas sean naturales, y que me puedas decir: «Pues esta frase del guion, a lo mejor la hubiera dicho yo también». A la hora de escribir, es lo que te decía al principio, que soy una persona con mucha imaginación, y que desde pequeña siempre me lo han dicho, que estoy más dentro de mi cabeza que fuera, pues me hizo conseguir con facilidad sacar esas líneas, porque es algo que o mi amiga hubiera dicho, o mi hermano hubiera dicho, o mi prima hubiera dicho; entonces, claro, no me fue difícil, la verdad. Y el respeto, porque creo que la escena del río se trata con bastante respeto, pero creo que es lo mismo; me hubiera encantado que me hubieran tratado así, entonces reflejé lo que me hubiera gustado que me hubieran dicho. Fue bastante fácil.

Cuando ya viste el trabajo final, ¿cómo se sintieron las protagonistas? El tema de la interpretación creo que es un tema complicado, porque te tienes que ver en pantalla, tienes que aceptarte. Entonces, por ejemplo, sé que ellas se guardaron, solo son palabras bonitas hacia ellas y hacia mí; o sea, ellas se sintieron muy cómodas, están muy contentas con el resultado, yo estoy muy contenta con el trabajo que han hecho ellas. Entonces creo que se refleja bien en el corto, que estamos todos muy cómodos y hemos creado esa atmósfera de comodidad y por eso, pues, nadie tiene ningún sentimiento negativo.

¿Cómo fue su elección? El tema de casting me cuesta bastante; cuando escribo las cosas, tengo una persona imaginaria creada en la cabeza que nunca vas a encontrar. Grial me la recomendaron, vi su videobook y me gustó la fuerza que tenía y creo que para el personaje principal era lo que quería, porque no quiero un personaje principal sumiso, que por el hecho de que no tuviera relaciones sexuales fuera tímido, apagado, con miedo, para nada; era un personaje fuerte y creo que Grial me encajaba en la percepción con esa fuerza. Y luego Lidia, es una persona que con que le des un mínimo te da como cinco veces más y eso me ayudó también a tratar la escena de la intimidad, pues creo que ella me ayudó muchísimo porque con una cosa muy pequeña hacía algo muy grande. Al ver el corto, cómo fusiona las dos, como si fueran un personaje solo, me parecía impresionante, pero sé que mucha gente se me acercaba a decir que Lidia hacía el acto de la escucha muy bien. Yo acabé diciendo: Es verdad, de lo bien que lo hacía no me había dado cuenta. No las he conseguido separar a las dos, están como en uno, pero sí que ella con eso, con los silencios, las miradas, me aportaba muchísimo.

Para ella estar de nuevo en Cans es cerrar un círculo, porque el hecho de presentar allí su primer trabajo, haber ganado, es querer volver y querer seguir yendo, ya que afirma que le gustaría estar siempre con sus trabajos en el certamen. Es todo un sueño estar de nuevo, porque no por el hecho de haber ganado un premio con su trabajo novel hubiera pensado volver, y mucho menos a sección oficial. Estar allí me hace más ilusión que ir a otros festivales; es un poco casa, tu refugio, porque confiaron en mí desde el primer momento, proyección, premio y ahora me han dado la oportunidad de compartirles esta historia.

Nos cuenta que está en otro proyecto, buscando financiación, y que irá por la misma línea, queer, ya que dice que ella solo podrá contar y hablar de lo que conoce, de su realidad. El hecho de que haya una falta de personajes queer en el cine y sobre todo en el cine gallego, hace que todas mis historias estén protagonizadas por personas queer. Estoy ya muy cansada de que el 80% de las historias con las que he crecido esté lleno de personas heterosexuales, así que yo quiero contar mi realidad y la de muchas personas que no se ven reflejadas en pantalla.

Creo que si no lo ves, no crees que exista. Igual cae que si a una niña, pues de 12 años, se está planteando que le gustan las mujeres, o se está planteando una transición, cualquier tipo de escenario, pues si se ve plasmada en un corto, una película, una serie, pues dice: «A lo mejor yo soy esta persona, o yo también quiero tirar por ahí» Entonces ya están más acompañadas. Este tipo de películas creo que tiene la finalidad también de educar a las personas que no conocen que estas personas existimos. Porque al final el cine y la cultura son educacionales, aunque mucha gente no lo vea así.

¿Un sueño por cumplir? Voy a ser un poco Mr. Wonderful, pero que ninguna persona más se sienta invisible.

Dirección y guion : Paula Pereira 
Producción : Lucía Estévez 
Edición : Paula Pereira y Lucía Estévez 
Fotografía : Miguel Gomar 
Banda sonora : Xavier Bértolo 
Elenco : Lidia Veiga, Grial Montes, Manu Estévez, Elsa Comesaña y Alidsa Laxon

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