El próximo sábado 9 de mayo, dentro de la programación de Nuevos Territorios en la Sala Berlanga, estará actuando la bailarina almeriense Blanca Lorente. En esta ocasión el ciclo ha sido programado por Patricia Guerrero.
La bailaora está dentro del Ballet Flamenco de Andalucía y además ha pisado ya escenarios como el Teatro de la Maestranza de Sevilla, el Teatro Piccolo de Milán o el Teatro de Nîmes. Aquí nos habla de su trayectoria y de su participación en Nuevos Territorios.
¿Cuál es tu primer recuerdo del baile, y cuál es el punto de partida por el que decides que sea tu profesión?
Mi primer recuerdo bailando es el día que me enseñaron a mover las manos en clase de baile. Yo tendría unos 5-6 años. Recuerdo hasta el lugar que ocupaba en la clase y cómo la profesora nos decía que se tenían que mover dedo a dedo. Recuerdo bailar siempre en casa. Les bailaba a mis abuelos y mis vecinas por las tardes al terminar el colegio. Me montaba mis bailes y se los enseñaba. Hoy en día me recuerdan que siempre les decía que de mayor quería ser «Bailaora». Yo siempre he querido bailar.
Comienzas desde muy pequeña, ¿qué ha sido lo más complicado y lo más fácil para sacar adelante tu carrera en los escenarios?
Soy fiel creyente de que cuando alguien hace lo que más le gusta, lo «complicado» no lo es tanto o quizás no tiene tanto peso. Por suerte he tenido una familia que me ha apoyado siempre y nunca han dudado en llevarme a cualquier lado para que siguiera aprendiendo. Sin ellos yo no habría podido dedicarme a ésto. Así que para mí ha sido muy fácil porque he tenido una familia que me ha impulsado en todo.
Titulada Superior en Pedagogía del Baile Flamenco y Máster en Flamencología, ¿qué te han aportado estos estudios a la hora de subirte a un escenario, y no sé si te dedicas a la docencia?
Para mí estos estudios han sido fundamentales. En el Superior aprendí el 90% de lo que sé. Tuve dos maestras increíbles, Isabel Bayón y Rafaela Carrasco, que me enseñaron el compromiso y el valor de lo que hacemos. Ellas me han formado no sólo a nivel de estudios sino también como bailaora. Les debo muchísimo.
Siempre me ha gustado enseñar y por eso elegí la especialidad de Pedagogía. Creo que una de las cosas más bonitas que tiene este arte es poder compartirlo con los demás. Empecé a dar clases hace casi 10 años y es una de las cosas más gratificantes que he hecho. Aunque he de decir que es un gran compromiso y una responsabilidad porque a mi parecer no sólo debemos enseñar pasos y coreografías, sino que debemos transmitirles todo lo que conlleva el mundo del arte: esfuerzo, conocimiento… Me encanta poder transmitir un poco de lo que significa para mí el baile y el flamenco.

El próximo sábado 9 de mayo estarás en Nuevos Territorios, programado por Patricia Guerrero, ¿qué significa para ti?
Para mí es un punto de partida para comenzar a caminar más en solitario. Patricia ha confiado en mí para presentar mi recital y le estoy muy agradecida. Siempre he bailado en compañías o he hecho cosas en pequeño formato sola, pero bailar en la Sala Berlanga dentro de Nuevos Territorios es un nuevo comienzo y estoy muy ilusionada de poder mostrar un poco de mí.
¿Qué veremos ese día en el escenario de la Sala Berlanga?
Voy a hacer un recital flamenco. Bailaré palos de forma tradicional aunque con un toque más coreográfico.
¿Quiénes te acompañarán y como entran a trabajar contigo?
Me van a acompañar Manuel Cazas a la guitarra y José Luis Hernández y Gabriel de la Tomasa al cante. Son unos pedazos de artistas y nunca he tenido la oportunidad de trabajar con ellos. Los admiro y me inspiran así que pensé que esta era una buena oportunidad para compartir juntos.
¿Cuán importantes crees que son este tipo de ciclos para la danza, el flamenco, y la cultura en general?
Hoy en día es difícil acceder o que se creen este tipo de ciclos para nuevos artistas. Estos espacios dan voz a gente nueva y es una ventana maravillosa para enseñar nuevos proyectos. Ojalá se hicieran más ciclos como éste donde poder mostrar nuevas propuestas.
Estás dentro del Ballet Flamenco de Andalucía, ¿qué significa para ti y en qué ha repercutido en tu carrera?
El Ballet Flamenco de Andalucía significa muchísimo para mí. Me mudé de ciudad después de casi 9 años en Madrid. Entrar a formar parte de una compañía institucional y de la mano de Patricia Guerrero ha sido increíble. He tenido la suerte de tener a unos compañeros maravillosos que admiro y quiero. Aprendo cada día de ellos y con Patricia y Eduardo Leal es una maravilla. Se trabaja desde la confianza y tranquilidad. Estar en el ballet me ha enseñado a tener un trabajo diario con una rutina y disciplina. Para mí estar en el Ballet ha sido un antes y un después en mi carrera.
¿Cómo ves el estado de salud de la danza y el flamenco en estos momentos?
Creo que la danza está en un momento delicado. Necesitamos instituciones que apoyen el arte y el flamenco. Cada vez hay menos compañías y es difícil que se mantengan. Aunque he de decir que siempre hay artistas con muchísimas ganas y que luchan por la danza.
¿Referentes?
Tengo muchísimos. Mario Maya, Rafaela Carrasco, Matilde Coral, Manuela Carrasco, Isabel Bayón, Marco Flores…
¿Un sueño por cumplir?
Tengo muchísimos sueños por cumplir aún pero creo que uno sería poder desarrollar mi faceta como coreógrafa. Me encantaría montar un espectáculo con bailarines/as.

