Dedicarse al sector musical hoy en día tiene que poseer un gran punto de pasión por la música; es el caso de Vveega, quien presentará su primer trabajo, EP, Las musas, el próximo 7 de junio en la sala Tempo Club. La joven artista se lanza al abismo creativo, de composición y cante, con cinco canciones donde vuelca sus experiencias y las de quienes rodean su vida.
Dice que desde pequeña le ha gustado la música; sus abuelos y padres cantaban en la iglesia y ella ya sabía que quería dedicarse a ello, y el tesón ha hecho que su primer trabajo esté disponible en breve. De momento ya ha sacado tres singles: «Te quiero (sin tenerte)», «Musa» y «Ahora ya», que ha lanzado uno por mes. Ya sólo nos queda escuchar los dos temas que desvelará en el concierto de presentación, con alguna que otra sorpresa.
Hace un par de años decidí formarme, ya profesionalmente, en clases de canto y empecé una diplomatura en canto moderno, producción, composición y teatro. Ahí empezó un poco todo lo que me despertó más la pasión y las ganas de querer dedicarme realmente a ésto y empezar a sacar mis propias cosas. Al mismo tiempo, estaba estudiando un grado medio en atención a personas con diversidad funcional. Al estar con ambas cosas mi proceso ha sido lento porque necesitaba saber todas las bases de composición, aprender a tocar el piano, conocer cómo producirme mi propia música para saber un poco qué camino llevar, cómo expresarme a la hora de contar lo que quiero hacer. Y también en sentirla realmente, porque al final cuando tú aprendes lo que es la música y lo difícil que es crearla, empiezas a sentirla muchísimo más.
Compone desde el piano, y últimamente también la guitarra, aunque nos comenta que con ella todavía tiene una base principiante. Me estoy ayudando también un poco con la guitarra, más que nada para avanzar en ese proceso de no sólo sacar melodías al piano, porque son bastante diferentes uno de otro. Primero aprendí, me gustó más, el piano y ahí empecé a sacar todas mis canciones, todas las melodías. En el EP que voy a sacar, casi todas están creadas desde el piano, aunque luego tuvieron su proceso de creación.
Admite que el arranque de composición fue complicado para ella, porque no tenía ninguna base firme de cómo se contrataba un productor, pero que una amiga que es productora, Leire, confió en ella y en su música. Al final fue un camino a recorrer juntas: yo en composición y ella en producción a terceros, porque anteriormente sólo se autoproducía.
Fue bastante emocionante al principio el pensar que una canción tuya podía salir al mundo y podía ser escuchada y cantada por otras personas, y luego ya empezó el camino de la inseguridad de si esto es lo que realmente quiero sacar como primer proyecto, si esto es lo que realmente la gente espera de mí, o si realmente voy a llegar a algo con este proyecto. A medida que vas viendo el proceso y ves los resultados que estás teniendo, se disipan, y al final acabas con una emoción muy, muy fuerte y con muchas ganas de que el mundo vea de lo que eres capaz.
En éste, su primer proyecto, se ha rodeado de amigos, de gente que como ella está arrancando en la música: Leire como productora, Pedro Rafal, que es quien ha mezclado el EP (dice que confía en él para sus próximos proyectos), y Luisillo, guitarrista. Todos tienen sus proyectos emergentes propios.
¿De dónde nacen las canciones? Pues hay algunas que son de mi imaginación, desde una historia que no existe realmente, algo que mucha gente ha vivido, pero no personalmente, y luego la mayoría son vivencias propias. Por ejemplo mi primer single, que se llama «Te quiero sin tenerte», fue una vivencia que viví y que inspiró toda la canción, y me salió rodada básicamente. Cuando viví esa experiencia, supe que tenía que plasmarlo en un papel, y así fue.

¿No da miedo plasmar experiencias tan personales? Da bastante miedo porque piensas que esa persona sobre la que escribes puede estar escuchándolo, puede sentirse identificada con esa letra y adivinar que es para ella o él, y da un poco de vértigo el lanzarte a decir: «Venga, voy a escribir sobre esto». También trae inseguridad porque no sabes bien cómo expresar todo lo que has sentido, porque si una experiencia te marca tanto y te hace sentir que tienes que plasmarla, realmente sale al final algo de lo que estás orgullosa.
En cuanto al tiempo de composición, para ella las primeras canciones le costaron bastante, porque rectificó bastante al venir de una base muy simple de escribir, sin ninguna estructura, pero nos cuenta que últimamente ya está siendo para ella un ejercicio más rodado, con más soltura, con unos acordes básicos que luego varía en el proceso de composición. Cuando estás con la mezcla haces mil cambios porque no te convence, o quieres expresarte de otra manera, pero al final es un aprendizaje para mí. Hay canciones que comenzaron con piano y voz y con la productora introdujimos electrónica y resultó ser un tema mucho más potente.
Su música transita entre el pop y la electrónica. Su escucha te traslada a otros muchos mundos musicales, porque la guitarra clásica está presente en algunos temas y marca mucho; su voz tiene una tonalidad soul, con lo que conjuga en el EP lo contemporáneo y lo más clásico. Un trabajo complejo para ser su debut, pero que tiene un resultado final a destacar. Cada canción te lleva por sonoridades distintas, viendo así lo versátil que es la música de Vveega.
¿Qué te ha resultado más fácil y qué te ha resultado más complicado? Lo más complicado fue el inicio de las canciones porque al final tienes que empezar a pensar qué dirección quieres que tome, qué sonidos son los que más quieres que prevalezcan en la canción y es un trabajo bastante complejo de sentarnos las dos en el estudio buscando sonidos, referencias, qué rollo queremos que sea la canción, porque al final eran canciones que venían de una base muy clásica y creo que lo más fácil fue grabar las mismas voces, básicamente porque venía de un proceso de una demo que también se graban voces y ahí hacíamos melodías supercomplejas, armonías distintas a las que yo tenía pensadas ya en la cabeza para las canciones, entonces al final grabarlas y ver lo bien que quedaban, el grabar las armonías, los samplers por un lado, las voces por el otro, fue lo que más disfruté.
Sus referentes musicales comenzaron con Taylor Swift y Gracie Abrams y realmente no veía cabida para ella escribir en español; cuando ya se decidió por hacerlo comenzó a escuchar a Belén Aguilera y Samurai, que dice que son sus mayores referentes. En el disco se ha dejado guiar y trabajar mano a mano con su productora, y congeniar su música y las referencias de Leire, que son artistas emergentes, y los suyos más electrónicos, pop rockeros.
No es para ella la primera vez que subirá al escenario el 7 de junio, aunque en esta ocasión sea con un trabajo propio. Nos comenta que lleva desde el colegio cantando, luego en la escuela donde cursó sus estudios, también en la Sala Clamores y el Teatro Lara realizando covers. En estos momentos estoy intentando gestionar todo como puedo, porque es un trabajo propio, con canciones que significan tanto para mí y que ha tenido un proceso muy largo.
Cuando realizó las prácticas del grado medio en atención a personas con diversidad funcional estuvo trabajando con niños y sabe que ese camino de la musicoterapia estará en su vida, que el hecho de poder ayudar a la gente por medio de la música abrió mucho su mente.
¿Un sueño por cumplir? Creo que, aunque suene un poco cliché, cantar en el Movistar Arena es mi mayor meta como artista.
