El año pasado tuvimos la oportunidad de volver a disfrutar de un Blues Cazorla que se enfocó tanto en artistas emergentes como en aquellos ya establecidos, donde la diversidad de estilos dentro del blues fue un gran acierto en cada concierto. Con la próxima edición 2026 a la vuelta de la esquina, quienes serán los grandes protagonistas, en la Plaza de Toros de Cazorla, son Eric Johnson, Take Me To The River, Charlie Musselwhite, Sugaray Rayfor, Walter Trout, Carolyn Wonderland, John Primer & Giles Robson Band, Mike Zito, Ga-20, Ghalia Volt, Richiman & Groove Nice y Will Jacobs & Marcos Coll Feat. Antonash. Artistas que repiten en el festival, otros que se esperaban desde hace años, e incluso bandas que será la primera vez que actúen en España.

Por ésto, Cazorla vuelve a lanzar un cartel amplio, completo y diverso. Pero Blues Cazorla no son sólo estos conciertos que hay en la Plaza de Toros; también tendrán lugar máster class, como cada año, y actuaciones matutinas y de tarde en la Plaza de Santa María y el Auditorio del Parque, respectivamente, con bandas y artistas del panorama musical español.

Para recordar y preparar nuestros oídos para lo que será este año, presentamos un resumen de lo vivido en 2025, tanto en imágenes como en emociones y sensaciones, que al final es lo que la música nos ofrece: hacernos sentir y disfrutar de la cultura musical a través de diversos estilos y artistas.

Chicago Summer Blues Band se presenta como un grupo que parece completamente clásico, con un blues de toda la vida, profundamente arraigado en lo tradicional, pero su estilo, aparentemente normal, se vuelve interesante gracias al bajista, que aparece con algo de estilismo que recuerda a una monja y comienza el concierto golpeando las cuerdas y el propio bajo, produciendo un sonido asombroso. Este concierto destaca al acompañar la voz del cantante, que tiene una tendencia a alargar cada frase, decorada con riffs y con una voz de blues sureña que nos transporta al rock clásico. Un espectáculo casi ininterrumpido, donde las canciones se enlazan, incluso con la incorporación de la armónica.

The Cinelli Brothers, una banda británica compuesta por los hermanos italianos Marco (guitarrista y cantante principal) y Alessandro (baterista), junto con Stephen Giry al bajo y Tom Julian-Jones a la armónica y guitarra. Cabe mencionar que esos instrumentos pueden ser tocados por cualquier miembro en sus actuaciones; son unos verdaderos animales del escenario, llenos de improvisación y capaces de enganchar al público. Comenzaron al piano con toques melódicos, preguntando a la audiencia si preferimos el blues o la samba, para luego dejarse llevar por ese blues electrónico de los años 70. Ocho minutos de armónica nos ofrecieron, regalándonos canciones con influencias de soul y gospel, todo un conjunto.

El potencial vocal apareció la noche del jueves gracias a Nikki Hill, cantante estadounidense que fue un verdadero torbellino en el escenario, ya que no dejó de moverse alrededor de la banda, animando y motivando sus solos y enriqueciendo cada canción con la pasión que aporta a cada tema. Rock swing, rockabilly y blues con ritmos pegajosos y grandes riffs naturalizados en cada pieza musical. En su repertorio, incluyó cuatro canciones nuevas que iban desde el soul al rock.

No hay cierre de noche en Blues Cazorla sin una actuación sonora potente, y en esta ocasión fue con el sonido de Eric Steckel, un cantante norteamericano que se presentó con un rock blusero contundente, que demuestra una profundidad pura en el rock, sin artificios ni fisuras, una genuina forma clásica de llevar el género a escena, con batería, bajo y guitarra. Los sobresalientes punteos fueron destacados, y la conexión entre guitarra y bajo fue constante. Hubo un equilibrio escénico entre la armonía musical y la interacción de la banda.

Robbin Kapsalis y Giles Robson fueron los encargados de abrir la noche del viernes. Comenzó Giles, con su armónica, cuya hipnosis acompañó al bajo, guitarra y batería en perfecta sincronización; un concierto que podría haber sido así al completo, porque cuando canta y el resto de la banda acompaña, todo es uno. Durante su actuación, recorrió la plaza de toros, bajó al ruedo, sin perder el ritmo y elevó el volumen del ambiente. Cuando llegó Robbin Kapsalis, el concierto se volvió algo más lineal y relajado; fue como si hubiesen sido dos conciertos distintos.


Diunna Greenleaf brindó la segunda actuación de la noche, empezando con un tema instrumental, pero desde la primera nota dejó claro que sería un concierto poderoso. Proveniente del blues sureño, su voz rasgada tiene profundidad, elegancia y una gran vocalización, complementada por toques de jazz, nos mantuvo cautivados, haciendo que supiéramos que esa noche ella era la reina de la noche y del escenario, con magníficos giros en su voz. La banda la sigue a la perfección en sus cambios de ritmo y modulaciones vocales constantes, que se amalgaman naturalmente con cada instrumento, o viceversa, como ocurrió con el bajista que cambió de instrumento.

En la segunda parte de la noche, dos de los artistas más jóvenes del cartel del 2025 serían los protagonistas, logrando así un equilibrio generacional en la actuación y la propia programación del festival. Dr. Harrell continuó la estela de Diunna Greenleaf, pues posee una voz extraordinaria que combina con la guitarra, además de contar con una sección de vientos que nos transporta a una fiesta blusera de una gran banda. Su voz es puro swing, natural e invitando a bailar; hay mucha calidad en ese escenario, una compenetración notable y diversión que se transmite al público. Un gran descubrimiento.

Para culminar, La Perra Blanco, quien encarna un alma vieja, fue la revolución; no puede haber más energía y potencia en su voz, en el escenario, y en la pasión que Alba inyecta a cada actuación y a cada canción. Cualquiera podría pensar que, según ella misma cuenta, no es cantante, sino solo una músico. Una artista que ha crecido con la música rockabilly desde sus inicios, llevándola a un ámbito muy personal, pero no lo hace sola; tiene una banda, La Perra Blanco, que es un todo, porque cada uno de sus integrantes, saxo, teclado, contrabajo y batería, aporta lo esencial para que Alba brille y se una en un conjunto. Canciones nuevas, con anécdotas, algunas cargadas de rabia surgidas del desamor y la ruptura, todo con una enorme personalidad que promete dejar huella en el blues, el rock y el rockabilly. Además nos regalaron una colaboración con Dr. Harrell, ¿se podía pedir mejor cierre del viernes noche? Creo que no.

Veteranía, entusiasmo y calidad son lo que le sobran a Bobby Rush; lo demuestra en cada actuación a sus 92 años, con más de 70 años en la escena. El artista estadounidense navega por el blues más clásico, trayéndonos a la memoria los orígenes del género, con su voz, su guitarra y su armónica. Rush se entregó por completo en un concierto impecable, mostrando lo que significa vivir la música en directo y apostando por su propia música, con una marca de identidad que emana desde su corazón y su pasión. Además, su participación en el festival no se limitó sólo a esa noche; también ofreció una masterclass de armónica, donde compartió con el público asistente sus experiencias en el blues, anécdotas y reflexiones sobre su extensa y exitosa trayectoria, brindando una visión más profunda del artista y de la persona. Su cercanía y su amor por el blues fueron lo que dejó en Cazorla.

Con North Mississippi, exploramos múltiples estilos dentro del blues, rockabilly, soul, y sonidos japoneses que llamaron la atención por su sonoridad hipnótica, además de un toque de funk y blues junto a Bobby Rush, quien se unió a ellos en el escenario, y sonidos electrónicos. Una banda que se caracteriza por su versatilidad musical, por las voces rasgadas tanto del cantante como del batería, pero que también da gran importancia a la parte instrumental de cada tema, con largos solos de guitarra, temas con simplemente guitarra y batería, que a veces se sentían repetitivas, pero que a la vez dejaban su sello personal. Lo mejor de ellos es su accesibilidad y adaptación a cada uno de los estilos que presentaron y dieron rienda suelta en el escenario de Blues Cazorla.

La edición de 2025 concluyó con dos propuestas muy clásicas dentro del blues, rock y rockabilly. La Devon Allman Band, encabezada por Devon Lane Allman, guitarrista, cantante y compositor estadounidense, apuesta por una estética clásica en el escenario, donde el blanco es el protagonista, implorando la pureza del blues; es cierto que Devon se ha forjado en bandas legendarias donde el género es prioritario. Se pudieron observar grandes duelos de guitarras, una variedad de tonalidades y volúmenes, y cuando el saxo hizo su aparición, todo cobró otra dimensión, además de aportar momentos con dos percusiones que dialogaban, un gran despliegue de músicos que acompañaron la voz y guitarra de Devon.

Hendrik Röver a la guitarra, Chewis Herrero al bajo y Juanjo Velasco a la batería forman Los Deltonos, una banda establecida en 1986 que mantiene su esencia más pura, donde las canciones en castellano son su sello distintivo, además de su elegancia escénica y su entrega en cada directo como si fuera el último. Ambos son virtuosos en sus instrumentos, enfocándose en ello sin pausa a lo largo de su concierto, desbordando vitalidad y con una carga emocional en forma y fondo musical que se destaca. Aunque el rock es notable, no se puede ignorar que el blues está presente y apoya sus composiciones, que nacen del propio Hendrik, fundador de la banda. Gran cierre de edición número 29, y de festival con 31 años a sus espaldas.

Fotos de Jésus López Barahona (@jincholopezbarahona)

Texto de Susana Peral

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