Ibérica es el trabajo en común de Chico Pérez y Sergio de Lope, que está disponible desde hace unas semanas, junto a la Big Band Ciudad de Mérida para dar vida a un álbum de gran formato que convierte su música en gran proyecto lleno de energía.

Menciona la nota de prensa que Ibérica, Chico Pérez (pianista) y Sergio de Lope (flautista y saxofonista) no es solo música: es un viaje, una celebración y una declaración de amor al arte que nos une. Ambos comenzaron juntos sus primeras lecciones sobre el flamenco, de la mano del hermano de Chico. Ambos iniciaron juntos sus primeras clases de flamenco, guiados por el hermano de Chico.

Sergio nos cuenta que, en realidad, él se dedicó al flamenco gracias a su hermano, quien es guitarrista flamenco y profesor en el Conservatorio de Grado Profesional de Córdoba. Más adelante, cada uno desarrolló su propia carrera, y en 2024 la Bienal de Flamenco de Sevilla los reunió para estrenar un proyecto conjunto, esta vez con una big band. Ibérica es la evolución y continuidad de ese encuentro. Ambos se sienten muy cómodos tocando y trabajando juntos, y decidieron que sería beneficioso dejar un registro discográfico, ya que al final los espectáculos se olvidan, pero los discos permanecen. En resumen, este álbum representa una tarea pendiente y, como dice Sergio, es así, pues han compartido sus inicios y su momento actual.

Chico respalda todo lo que ha expresado Sergio, añadiendo que, además de tener respeto mutuo a nivel musical, también lo tienen personalmente, algo esencial para llevar adelante un proyecto como este. Creo que es fundamental admirar a quien trabaja contigo. Admiro a Sergio no solo personalmente, sino también artísticamente por todo lo que ha logrado. Este proyecto juntos es un reflejo de ambas trayectorias. Ibérica ha llegado en el momento adecuado, representando el resultado de nuestras carreras unidas.

Ibérica es un trabajo que refleja el camino que ambos han seguido, renovando y al mismo tiempo respetando el flamenco jazz. Ahora se han unido a la Big Band Ciudad de Mérida, creando un LP que emana energía, vitalidad y amor por la música, el flamenco y el jazz. Dos trayectorias musicales que se amalgaman: el flamenco junto a la potencia orquestal del jazz, con más de 22 músicos, invitando a que experimentemos esas canciones como una vivencia. Se busca conectar los mundos de diferentes géneros y atraer tanto a los aficionados como a quienes descubran esta fusión por primera vez. (Sergio)

Ocho temas, ¿cómo ha sido ese trabajo creativo?

Hemos focalizado nuestro esfuerzo en cuatro temas chicos y cuatro temas míos, es decir, cada uno tuvo su peso, pero la concepción era de un disco único, desde el punto de vista creativo, desde el punto de vista conceptual, desde el punto de vista de la producción. También hemos tenido el magnífico apoyo de Javier Monteverde, como productor y como ingeniero de sonido. (Sergio)

La idea principal es que al final los dos integrantes nos encargamos de los temas como si fuesen nuestros propios, y ahí el resultado de ese disco que tenga un sentido de principio a fin. Porque si no, creo que se notaría una diferencia grande, y en ese sentido hemos tenido mucho cuidado con eso, para que sea el resultado de una producción de ambos. El piano incorpora temas que quizás antes no tenía, mientras que la flauta y el saxo de Sergio abordan otros. Al final, es un disco que tú puedes escuchar sin reconocer quién ha compuesto qué o quién ha hecho qué, pporque nuestro objetivo es lograr un proyecto conjunto. Además, aunque hay grabaciones que ya teníamos ambos, se le ha dado una vuelta importante a nivel de estructura, de armonía, de las colaboraciones, por supuesto, de las letras, de los cantes, de la improvisación. Al final, se mantiene una estructura básica de lo que era un tema, pero ha sido realmente renovada. (Chico)

Al hablar de lo más fácil y lo más complicado a la hora de llevar adelante este trabajo, es evidente que el conocerse era ya algo a favor, y Sergio nos comenta que les ha supuesto un hándicap un poco más relevante la integración de la Big Bang: Proyectos de flamenco jazz con Big Bang ya se han hecho; lo que pasa es que nosotros sí que queríamos dar un paso hacia adelante, que fuera un proyecto 2.0 de lo que ya se había hecho. Queríamos que el papel de la big band fuera significativamente más flamenco, en lugar de ser solo el acompañamiento típico de una orquesta de jazz. Al final, Chico y yo somos músicos de flamenco que nos acercamos al jazz; los primeros que hicieron los proyectos de flamenco jazz de Big Bang eran los pioneros; Jorge Pardo, Chano Domínguez, maestros que son músicos de jazz que se acercaban al flamenco. Queríamos que hubiese un elemento diferenciador, para no hacer más de lo mismo.

Provenimos de un legado, de una generación que nos ha abierto las puertas, no solo en el ámbito musical, sino también en la industria del flamenco. Gracias a la generación anterior, escuchar un piano flamenco, un saxo o una flauta ya no es tan extraño; creo que esa es la responsabilidad que intentamos asumir con este disco, ya que, como dice Sergio, no hemos inventado nada. Ya existen discos con big band, que, como mencionamos, eso ha sido de las cosas más difíciles, esa unión de músicos flamencos con la Big Band. Pero esperamos que este disco se convierta en referencia. Creo que una de las cosas más bonitas como artista es que el público te recuerde por tu estilo y tu manera de ser y de componer, y que eso sirva también de referencia a las siguientes generaciones, que se quieran meter en esta locura. Lo más complicado ha sido lograr esa unión con la big band y hacer que todo mantenga un sentido puramente flamenco. (Chico)

Respecto a las colaboraciones vocales, buscaron artistas que tuvieran conexión con cada tema: Argentina es de Huelva y canta por fandango, José Valencia por tarantos, Arcángel por la guajira, Lela Soto por bulería de Jerez, aunque todos los artistas pueden interpretar cualquier estilo. Para nosotros, esto es muy significativo y es un aspecto notable, ya que hay muchos momentos en los que la big band acompaña el cante, pero no imitando una guitarra, sino sonando como una auténtica big band que respalda un cante flamenco plenamente tradicional. Es uno de los aspectos más atractivos del disco. (Chico)

Estas colaboraciones, comparte Chico, surgen desde la admiración y el corazón. Todo se basa en la amistad y en asegurar que cada uno tuviera una gran armonía con la música, además de darles total libertad para elegir la letra que les inspirara. Las colaboraciones son completamente naturales.

La idea de que cada instrumento, y considerando la big band como un solo instrumento, aunque sean 14 instrumentos al mismo tiempo, se comportan como uno solo. Tiene su momento, su equilibrio, tanto a nivel sonoro como conceptual, en cuanto al encaje del disco. Chico y yo lo tuvimos muy claro. La música es lo primordial, lo primero no soy yo, lo primero no es la big band, ni cada uno de nosotros. Los egos deben quedar fuera, y lo importante es que la música tenga sentido. Creo que al final, la gente lo nota. De forma indirecta, aunque no lo reconozcan, lo perciben, cuando las cosas se hacen con poco amor. Y aquí, la música es lo primero, que la gente pueda disfrutar y emocionarse. (Sergio)

A priori, uno podría pensar que este álbum con la big band y las colaboraciones podría no estar diseñado para gira, pero Sergio nos asegura que sí la harán, dado que cuentan con dos magníficas cantaoras, Rosa Fernández y Delia Membrive. Para ellos, trabajar con ellas también es un desafío, ya que lo presentaron en Mérida hace poco, con gran aceptación. Por su parte, Chico nos cuenta que, desde esa Bienal de Sevilla, aunque bajo otro nombre, ya han tenido su camino, y aunque las colaboraciones no siempre son posibles en vivo, los músicos instrumentales, como ellos, siempre piensan en las presentaciones en directo. Están acostumbrados a tener que adaptar sus trabajos a las giras de otra manera totalmente diferente a lo que se graba, pero siempre dejando el poso inicial.

Ya se ha presentado en Mérida; pasarán por Guadix, Priego de Córdoba (ciudad natal de Sergio y de donde es la familia de Chico), dos ciudades importantes de este trabajo, ya que Mérida con su big band es una de las partes importantes de Ibérica. Después, estarán en Marbella, Alcalá la Real, Madrid, Sevilla. Algunos serán al completo y otros con una versión reducida en quinteto, por el formato del escenario.

¿Cómo veis ahora mismo el estado de salud en este caso de flamenco, jazz, festivales, salas…?

No estamos en un buen momento para la música instrumental. La industria muestra cierto apoyo, pero seguimos aquí, y grabar un disco con big band en un estudio, y no en directo, es complicado; en vivo es más sencillo. Pienso que Chico y yo hemos creado algo mágico. Afortunadamente, hay mucha demanda, aunque la oferta no es tan amplia. Me refiero a que hay músicos que proponen proyectos, pero las oportunidades son limitadas, lo que hace que la situación sea difícil. Sin embargo, agradezco a Dios todos los días poder subir al escenario y crear. No solo tocar, sino también crear… (Sergio)

Sí, no resulta fácil desde el punto de vista económico, de producción y complejidad; el disco pasa por 6-7 estudios, producciones y más de 25 músicos. En ese aspecto, podríamos quejarnos, aunque es cierto que muchas veces depende de la ubicación geográfica. En Andalucía, el flamenco, por ejemplo, tiene un buen apoyo; en el ámbito del jazz está un poco menos favorecido. En términos de discos y conciertos, no podemos quejarnos. Sin embargo, la diferencia entre un año exitoso y uno más flojo es muy sutil. Depende de varios factores y esto no solo ocurre en la música instrumental. Un 1% llena estadios, otro 1% logra completar algún teatro, y el 98% necesita trabajar día a día intensamente para mantener a flote un mes, un año o una temporada. En este sentido, creo que somos afortunados y debemos seguir adelante. (Chico)

Ambos tienen, como ya han comentado, su carrera en solitario; están con grabación de sus siguientes trabajos, pero afirman que Ibérica les está permitiendo hacer la música que quieren hacer juntos y disfrutar de antes y el después en los conciertos.

Una de las cosas que he notado, y que Chico seguramente también se ha dado cuenta, es que cuanto más avanzas, todo requiere mucho más tiempo y esfuerzo. Ahora estamos cosechando lo que hemos sembrado durante tanto tiempo, pero al mismo tiempo, ya estamos planificando lo que sucederá el próximo año y el siguiente, porque si no lo haces, puedes perder oportunidades. (Sergio)

Eso me sigue costando un poco a nivel mental, porque a menudo pienso: «Pero, madre mía, con lo que falta para ese momento, ya se me ha olvidado el concierto». Es cierto que todo se organiza con mucha anticipación, lo que permite disfrutar del momento presente, pero también pensar en el futuro. (Chico)

¿La exigencia, por vuestra parte, con el paso del tiempo va siendo mayor?

Así es, porque cada disco es un avance, cada concierto, cada año, cada instante cuenta. Por supuesto, la exigencia que tenemos, tanto Sergio como yo, debe ser máxima, y eso no solo es una demanda del público, sino algo personal. Te metes en el siguiente proyecto deseando ver qué vas a crear; hay que tener cuidado con lo que has hecho antes. Creo que estamos en un momento donde el público espera esa exigencia y eso es bonito. Tener a alguien que te motive y te diga: «bueno, ¿qué tienes para mostrar esta vez?» es valioso. Con el crecimiento, también incrementa la exigencia. (Chico)

¿Un sueño por cumplir?

Personalmente, me encuentro en una etapa donde pienso un poco al revés. Si hace tres años me hubieras dicho que haría lo que ahora hago, habría reconocido que ya he cumplido muchos sueños maravillosos. Hay tantos, algunos que jamás se concretarán, como tocar con grandes artistas que ya no están. Ojalá hubiéramos podido conocer a nuestro Paco y colaborar con él en el disco. Te diría que continuar haciendo lo que amamos. Queda un sinfín de escenarios increíbles y lugares extraordinarios que deseo explorar y seguir tocando. El sueño que espero nunca se acabe, porque eso significaría que seguimos avanzando. (Chico)

Conservar la misma ilusión de cuando comencé, esa inocencia, porque con el tiempo es fácil volverse más maduro y perderla. Recuerdo la emoción que sentía cuando subía al escenario con su hermano Luis, esas primeras veces que cobraba por tocar; es decir que ese pellizco que nunca se me vaya, tenerlo hasta que me muera. (Sergio)

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