El primer espectáculo que se llevará a cabo en el Gran Teatro Falla, como parte de la programación de Cádiz en Danza, será WE de Mal Pelo el sábado 6 de junio, cerrando la primera jornada. No es la primera ocasión en que la compañía participa en el festival; casi cuatro décadas de trayectoria les han permitido presentar muchos trabajos en este certamen gaditano.
Para profundizar más en la obra, WE, y en la compañía misma, conversamos con Pep Ramis, quien fundó Mal Pelo junto a María Muñoz en 1989. La compañía surge del encuentro y del deseo de cruzar dos universos de orígenes muy diferentes; ella provenía de la danza y yo de la música y la pintura, con mucho menos tiempo en la danza, pero al conocernos sentimos la necesidad y el impulso colaborar. Ahí empezó un camino largo de investigación conjunta, y nos fuimos a Girona a un entorno más rural, y ahí comenzó nuestro largo camino, que ha sido de búsqueda constante del lenguaje, de compartir curiosidades sobre la misma danza, pero también sobre el lenguaje escénico y un trabajo de investigación con otros colaboradores que nos han acompañado durante esos 40 años. Estos colaboradores están relacionados principalmente con el vídeo, y especialmente con la música; hemos trabajado con músicos de diferentes estilos, variando más hacia el jazz o la improvisación, y recientemente con la música clásica, y hemos compartido ese recorrido. Hemos hecho una especie de grupo elástico; dependiendo del proyecto en el que nos metíamos, hemos sido más o menos, pero siempre acompañados de un núcleo de colaboradores muy importante para nosotros.
Ha sido una investigación escénica centrada en el lenguaje, básicamente el lenguaje de la danza, el lenguaje en relación a la luz y el espacio; con mucho hincapié en la música, en el mundo sonoro, y también, digamos que en una última época, un trabajo muy claro de relación con el texto en escena. En fin, eso es Mal Pelo una búsqueda de esa zona híbrida de lenguajes; a mí no me gusta hablar de multidisciplinario, pienso más en hibridación, y ahí estamos, después de 40 años sobreviviendo.

¿Qué dejamos en la palma de nuestra mano para dar a las nuevas generaciones?
WE, nosotros, ¿una comunidad que nos define como individuos? Un sentido de pertenencia, ¿a dónde?
A través de los tiempos y las generaciones nos seguimos preguntando por nuestra identidad, por nuestro lugar, por nuestro futuro.
¿Nuestro?
Ya nos has comentado que habéis tenido colaboraciones, y he observado que es algo bastante habitual en vuestro trabajo. ¿Qué os aporta? Nos aporta una mirada más amplia, una escucha profunda durante los procesos creativos; es decir, intentamos abrir las puertas a los intérpretes y colaboradores para que ellos mismos pongan su propia voz. Nosotros digamos que dirigimos, guiamos el barco, pero todo el mundo es bienvenido a participar de una manera muy activa en la creación. Son intérpretes, creadores, colaboradores; de esa creación participamos todas, todos, y creo que es fundamental. Digamos que como idea inicial, cuando hablamos de autoría compartida, es que ya somos dos de entrada; no somos un coreógrafo o una directora, etc., de manera que esa idea está en el núcleo del grupo, es decir, no intentamos construir nada sobre esta idea de artista individual o individuo, sino una idea más grupal de creación. Si bien hay roles y una dirección por nuestra parte, buscamos recoger las voces de todos.

En cuanto a la temática, creo que estáis interesados en reflejar la vida cotidiana, la realidad, la actualidad. ¿Qué desea comunicar Malpelo en escena? En Mal Pelo siempre nos ha preocupado hablar de cosas que nos incumben a todas, a todos, como el individuo y su grupo, que hacen que uno tenga sentido de pertenencia a un grupo X, el amor, el desamor… Las grandes preguntas que seguimos haciendo los humanos en esta vida, pero siempre desde un punto de vista cercano humanístico respecto a quiénes somos en escena. No somos intérpretes fáciles de sustituir, e intentamos buscar las particularidades y especificidades de cada uno de los intérpretes y eso tiene que ver con cómo habita las cosas, cómo las vive y cómo las permite. Intentamos buscar la esencia más genuina de cada uno de los que estamos en escena y compartir esa poesía cotidiana que podemos sacar o podemos traer a la superficie. Por ello trabajamos con escritores como John Berger o como hemos trabajado últimamente con Iride Luca también; escritores que atraviesan lo cotidiano con una mirada poética transversal, es decir, en lo cotidiano hay algo poético muy bello en lo que nos podemos reconocer. Ese es nuestro prisma muchas veces a la hora de trabajar.
¿Nos puedes hablar de vuestro método creativo y forma de trabajo? En WE hemos trabajado con intérpretes muy jóvenes, con quienes hemos estado gran parte del tiempo elaborando un lenguaje o aquello que nos parecía un lenguaje común entre todos, a través de muchísimas improvisaciones, mucha escucha, mucho observar a los otros, muchas sesiones de movimiento, de lo que llamamos sesiones de afinación. Es decir, yendo muy despacio y muy profundo en lo que denominamos zonas de estudio, de trabajo, del movimiento, para que esos trabajos se fueran como posando en todos los cuerpos y pudiéramos compartir un lenguaje común. Eso para nosotros es importantísimo a la hora de trabajar con profundidad en lo que llamamos crear pose en los cuerpos; es algo que creo que se nota un montón en el espectáculo y en las obras. En definitiva, crear un lugar donde nos podamos reconocer a nivel del lenguaje físico. También trabajamos lo que llamamos los estares en escena, cómo estar en ella, cómo comunicarnos y cómo interactuar con el público, no solo cuando estoy bailando, sino cuando habito en la periferia, en algo que está en segundo plano. Y después y al mismo tiempo ir añadiendo esas capas sonoras, lumínicas y de texto que van apareciendo y que vamos incorporando en las escenas a lo largo del espectáculo. Ese es un trabajo muy artesanal, muy de repetir y volver a analizar dónde están los potenciales, cómo se experimenta, qué se vive, y resaltar cuándo uno baila y cuándo intenta comunicarse a través del movimiento, etcétera; es algo muy de oficio, de artesano, de relojería muy fina.
De estas declaraciones se desprende algo bastante claro de Mal Pelo: la forma y el fondo en sus obras están intrínsecamente conectados y muy pulidos. Pep nos confirma que así es, que son muy pulcros en lo que es el contenido y el continente. Hay siempre una estética que sale de los trabajos y hay que cuidarla La estética no es un resultado, que también podría serlo, sino una búsqueda a la par que el contenido. Es vital cuidar tanto el interior como el exterior de lo que hacemos
En WE, que es la obra que vais a representar en Cádiz en Danza, es parte del poema de John Berger, de Separation. ¿Cómo llegáis a este poema? A través de una relación larga que tuvimos con John Berger, que murió hace ya unos añitos; hemos trabajado con él y seguimos revisitando su obra, que nos acompaña. Nos pareció significativo traerlo otra vez a escena porque habla de la migración, en genérico, y consideramos importante hoy en día hablar de ello, aunque sea de una manera poética, pero nos parece un poema que habla profundamente del hecho de emigrar. Todos, de alguna manera, hemos vivido en nuestras familias esa migración. De hecho, los humanos migramos de manera más o menos constante desde los albores de la humanidad, el trasladarse por necesidad, por hambre, por lo que sea. Y eso no es algo que sea en principio agradable. La pregunta en este tránsito es qué nos llevamos con nosotros. Y también surge la interrogante de qué ofrecemos a las generaciones futuras. La pregunta es qué es lo esencial que nos hace humanos y qué nos llevamos con nosotros al migrar o al desaparecer; qué dejamos nosotros en manos de los que continuarán aquí. Esa es un poco la pregunta. La pregunta que quizá no tenga una respuesta clara, pero es importante planteársela.
Es fácil interpretar que quieren dejarnos una idea en bandeja, y así lo hacen, y es que el espectador responda a esa idea y a esa pregunta que ellos mismos se están formulando, y así es, y nos lo confirma; dice que más que afirmar cosas en escena, les gusta compartir cuestionamientos, porque creen que son cuestiones universales y valiosas. El simple acto de cuestionarlo ya facilita una conexión con el público presente.

El futuro y la incertidumbre de las nuevas generaciones y de la actualidad para vosotros y en global son carne de cultivo para una obra. ¿Cómo lo vivís vosotros con la evolución que habéis tenido durante 40 años?. Nos encontramos en un momento en el que es necesario prestar atención a todo eso; realmente siempre lo estás, pero el hecho de trabajar con los jóvenes genera una inquietud respecto a la dirección que están tomando las cosas, a la precariedad que parecen verse obligados a afrontar, etcétera. Claro que atiendes a eso e intentas darles voz, un lugar y espacio para que puedan, aunque sea desde el movimiento o incluso hablando con sus propios textos; en este caso, algunos de ellos trabajan los suyos en escena, dar un lugar a eso, porque nos corresponde a todos atenderlo. Son jóvenes, pero compartimos el mismo tiempo y el mismo lugar. Nos separan unos años y unas generaciones, pero cohabitamos en el mismo mundo. De ahí las preguntas compartidas, y realmente los puntos de vista a veces son muy similares, pero a veces son muy diferentes. Las experiencias vitales son diferentes y creo que hace falta mucha escucha en este momento y mucho cuidado. Es evidente que eso está en el campo de la creación, tiene que estar ahí.
¿Qué representa para vosotros regresar a Cádiz en Danza? Para nosotros es un verdadero regalo estar en Cádiz, así de claro te lo digo, porque es una ciudad llena de alegría, y el festival nos ofrece mucho. Estamos encantadas de ir a Cádiz, y cada vez que surge la oportunidad, lo hacemos con mucha ilusión; amamos esa ciudad, acudimos al Falla, que es un teatro impresionante, y lo hacemos con cierta frecuencia; hay algo familiar en ese lugar que nos apasiona.
Al hablar de la trayectoria profesional, de cómo ven el sector en estos momentos Pep afirma que es un momento complicado, ya que la economía se resiente y lo primero que se suele recortar es la cultura, y eso se nota y repercute en presupuestos, en tipos de subvenciones, etc. Nunca ha sido un país de mucho recorrido a nivel de red, pero se está notando un poco el receso. La cultura resistirá como siempre lo ha hecho y hay momentos más brillantes que otros y hay momentos más fáciles que otros; hay otros en los que surfeas mejor y hay otros en los que cuesta afrontar todo. Por otro lado, siento a los jóvenes con una pulsión muy potente, con unas ganas enormes de seguir e intentar incluso maneras de trabajo que son diferentes a las que nosotros nos enfrentamos o que entendimos que eran las mejores. Son gente mucho más líquida a la hora de construirse, trabajan mucho más en red, se inventan otro tipo de recorridos y circuitos y creo que es importante lo que decía: que se les atienda y escuche ya desde las instituciones y desde los propios entes que puedan facilitar que los trabajos circulen, que se vean. No es fácil, pero si hablo del estado creativo, diría que estamos en un buen momento; si hablo del estado de cómo está la red de distribución y sobre todo de difusión, no estamos en el mejor momento.
¿Un sueño por cumplir? Hacer una película partiendo de nuestros trabajos.
Dirección: María Muñoz y Pep Ramis Interpretación y creación: Arianna Bonacina, Luca Bologna, Paula Calveras, Enric Fàbregas, Ona Fusté, Milagros García, Jacob Gregersen, Alec Letcher, Martí Ramis, Paula Ramis, Zoltan Vakulya, Sam Ramis Composición sonora: Fanny Thollot| Asistente espacio sonoro: Andreu Bramon Colaboraciones musicales: Joel Bardolet, violín; Jaume Guri, violín; Daniel Claret, violoncelo; Bruno Hurtado, viola de gamba; Masha Titova, viola; Quiteria Muñoz, soprano; Javentu (Jacob Gregersen i Vitus Denifl) Iluminación: Luís Martí/August Viladomat Vestuario: CarmePuigdevalliPlantéS Vídeo: Leo Castro/Mal Pelo Fotografías: Tristán Pérez-Martín Asistente ensayos: Zoltan Vakulya Textos: Textos editados para la escena por Mal Pelo inspirados en Jane Hirshfield, Nick Cave, Michael Ondaatje y el poema «Separación» de John Berger Producción: Mamen Juan-Torres Gestión: Gemma Massó Comunicación: Christian Betanzos| Distribución: Mal Pelo Agradecimientos: John Berger State, Katya Berger Andreadakis por la traducción al francès del poema «Separation«, Pilar Vázquez por la traducción al castellano, Xavier Pérez FROMZERO, Rodrigo Olivas i Elisa Muñoz Coproducción: Mal Pelo; Mercat de les Flors Barcelona; Centro Danza Matadero; El Canal Centre d’Arts Escèniques; Temporada Alta-Festival Internacional de Catalunya; Scène National du Sud-Aquitain, Bayonne; Scène Nationale Essone, Evry, França; Le Parvis Scène Nationale Tarbes Pyrénées; Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC) – Generalitat de Catalunya
Colaboración: L’animal a l’esquena
